V Asamblea General
Buenos Aires, 19-25 de febrero de 2007
www.clai.org.ec

Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas



El poder en miniatura

Especial de Tiempos del Mundo por Doria Constanza Lizcano

Errores en la crianza de los niños facilitan la adopción de conductas que los convierten en verdaderos tiranos. Su comportamiento tras los caprichos no satisfechos suele convertir el hogar en un campo de batalla. Las reacciones de los padres juegan un papel determinante en el futuro de estos pequeños.

Nunca aceptan un 'no' como respuesta. No siguen órdenes, ni mucho menos permiten que se les impongan límites. ¡Y cuidado con no complacerlos! Por distintas razones, muchos niños terminan convertidos en verdaderos 'dictadores', mientras sus padres no encuentran una salida distinta a la de acceder a sus caprichos. Todos terminan haciendo prácticamente todo aquello que los pequeños 'dictadores' desean.

Según los expertos, este tipo de conducta es muy usual en niños a quienes no se les fijaron límites desde pequeños ni se les obliga a cumplir normas en su casa. Pero también es recurrente entre los 8 y 12 años, período que se conoce como la segunda infancia.

De acuerdo con Beatriz Parra, psicóloga clínica especialista en niños y adolescentes, esta actitud puede detectarse inclusive desde los primeros meses de vida del bebé.

"Cuando no quieren recibir la comida y la botan, cuando rechazan el biberón, cuando hacen pataletas o cuando la familia gira alrededor solamente de él" ejemplificó la especialista al enumerar algunas conductas que, de permitirlas, estarían contribuyendo a formar pequeños 'tiranos'.

Y es que, cada vez a más temprana edad, los niños quieren retar a quien les impone normas o límites. Lo hacen desobedeciendo órdenes e indicaciones o, simplemente, manipulando.

"Tenemos miedo a ser nosotros quienes les impongamos normas por temor a traumatizarlos y generarles una marca; entonces preferimos que sean otros los que lo hagan: el colegio, la televisión, la calle y hasta las autoridades; todos, menos los padres", explicó la psicóloga Sandra Yaneth Guzmán. "Una madre angustiada me relataba cómo su hijo de sólo dos años la golpeaba en la cabeza con el tetero porque quería más", citó la especialista.

Mal educados

A la hora de establecer las causas de esta conducta, los expertos coinciden en que se trata de pequeños que han sido mal educados durante la primera infancia. Niños a quienes los padres no les han impuesto ningún tipo de límites, ni siquiera los más sencillos.

"Es falta de disciplina en el hogar y de principios de autoridad. Generalmente son padres miedosos que confunden permisividad con amor. El niño desde bebé debe tener normas y disciplina. En los hogares en donde no existen hábitos y todo es libertad absoluta, cuando la quieren imponer, ya es demasiado tarde", enfatizó la doctora Parra.

Y es justamente la carencia de límites lo que está dando lugar a un menor que no se satisface con nada, quiere imponer su criterio por encima de los demás, y se siente dueño y señor del afecto de los suyos.

En España, por ejemplo, el Ministerio de Asuntos Sociales reveló que hasta septiembre de 2004 se presentaron 5.100 denuncias de padres agredidos por sus hijos, y el número de hijos dictadores creció en un 28 por ciento.

Paradójicamente, las víctimas de esta situación los padres son los mismos causantes de esta agresividad incontenible que manifiestan sus hijos. Como dice la doctora Guzmán, "muchos niños nacieron con las riendas sueltas, y cuando están más grandecitos ven a sus padres como estorbos; los ven como impedimentos para vivir una vida llena de libertades y satisfacciones. Aunque suene duro, ellos se convierten en el enemigo que hay que destruir", dijo Guzmán.

Por ello, no es extraño encontrar respuestas como las que entregaron a la Fundación Argentina del Mañana varios jóvenes que fueron encuestados para conocer sus reacciones frente a los límites impuestos en su hogar.

Por ejemplo, a la pregunta "¿Qué sientes cuando ves un producto en televisión y quieres comprarlo, y tus padres te dicen que no?", ellos dijeron: "Me dan ganas de matar a mis padres" (niño de 13 años); "los odio" (joven de 16); "ganas de romper la TV " (niño de 13); "bronca" (niña de 15); "que no me quieren" (niña de 14).

Pero todo este 'dolor de cabeza' puede evitarse si se detecta dicho comportamiento desde la primera infancia y se toman las medidas necesarias para que el niño empiece a seguir normas claves para vivir en sociedad. Lo primero es que el adulto sea consciente de que su hijo es capaz de hacer lo que se le pide. Por ejemplo, se le puede entregar la responsabilidad de tender la cama, ordenar sus juguetes, o alistar su propia ropa. También es oportuno jugar un poco a las recompensas (pequeñas), permitirle salir al parque, o ver un poco más de televisión.

No se debe confundir la definición de límites con gritar o agresiones físicas. Usualmente, cuando se llega a ese extremo es porque a los padres se le han agotado los recursos, o simplemente se estableció esa dinámica desde el principio.

No existe un patrón único para detectar un caso de niño 'dictador'; pero si se observan comportamientos agresivos ante las cuestiones de disciplina, es importante recurrir a la ayuda profesional para poder ayudarles a manejar su comportamiento.

Errores de los padres
- Falta de coherencia. (No exagere frente a sucesos irrelevantes).
- Consumo desmedido. (Acceder a todos sus caprichos.)
- Establecer sistemas de recompensa inalcanzables.
- No escuchar los reclamos hechos en el colegio.
- Ceder después de decir 'no'.
- Excesiva permisividad.
- Gritos y golpes.

Para fijar limites
- Ser más consistentes que impositivos en los límites que se fijan.
- Fijarlos anticipadamente (Cuáles son y cómo los puede cumplir).
- Cambiar progresivamente los límites, de acuerdo con la edad.
- Ser constantes en el cumplimiento de los mismos.
- No darles todo lo que pidan, así se pueda.

 

 
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.