|
Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas |
EXPERIENCIAS PASTORALES Población Infantil y Adolescente con deficiencia mental Quito/NS INTRODUCCIÓN EL "retardo mental" es identificado cuando la persona desde su nacimiento o antes de los 18 años, presenta limitaciones tanto en su capacidad intelectual como en su capacidad de adaptación social. Generalmente cuando se puede considerar que se trata de una persona con retardo mental, un niño o adolescente que presenta un coeficiente de inteligencia menor a 70 y a su vez no se desarrolla en el mismo nivel (1 a 2 años inferior) que sus compañeros con ciertas habilidades propias de adaptación social. Los servicios requeridos en estos casos deben estar dirigidos, en primer lugar a la persona víctima de esta condición, luego a su familia o a los adultos que están a cargo y, finalmente, a los profesores quienes están involucrados en el proceso de educación. Lo primero que debemos recordar es que la imagen de Dios está insertada en cualquier persona, con o sin retardo mental. En este sentido, aunque el niño o adolescente con retardo mental no entienda su condición, ellos son también sujetos del amor de Dios y quienes trabajan con ellos están llamados a darles amor, y a defender los derechos que tienen como ciudadanos y como criaturas de Dios. NIÑEZ Y RETARDO Seguramente la pregunta que toda familia se hace es: ¿Cuál es la causa que mi hijo o hija haya nacido con retardo mental? Quizá usted, como encargado/a de trabajar con niños o adolescentes en esta condición, se haga la misma pregunta. La respuesta a esta pregunta es que no existe una causa sino varios factores que, en forma individual u otras veces en forma conjunta provocan que un niño o adolescente haya nacido con retardo mental. Lo importante es no culpar por haberse presentado esta condición sino aprender a sobrellevarla. Anteriormente solo se mencionaban dos razones, la causa orgánica o el factor familiar. En la actualidad, los factores que se reconocen como causales del retardo mental son: 1) Biomédicos: Factores que están relacionados a elementos genéticos, defectos en los cromosomas, complicaciones neonatales, desnutrición y otros de este orden. 2) Sociales: Factores relacionados al tipo de familia y a la interrelación familiar. Un aspecto clave que provoca el retardo mental es la ausencia de estipulación temprana adecuada por parte de los padres y del entorno familiar hacia el recién nacido. 3) Conductual: En algunos casos ciertos comportamientos causan accidentes o traumatismos cerebrales en los padres, así como también el consumo de ciertas drogas por parte de la madre embarazada que luego afectan el desarrollo normal de la criatura en el vientre materno. 4) Educativo: Cada niño o adolescente requiere un buen ambiente y proceso educativo, cuando esto no sucede puede provocar cierto retraso en el desarrollo intelectual y de otras capacidades adaptativas. ¿CÓMO AYUDAR? El niño o adolescente con retardo mental tiene una serie de limitaciones pero también tiene otras destrezas y habilidades que sí funcionan en diferentes niveles y se convierten en fortalezas de esta persona. Al trabajar con personas que tienen esta condición es importante reconocer sus fortalezas y sus debilidades evitando focalizarse sólo en sus limitaciones. Algunas de las intervenciones generales recomendadas son: 1) Educar a la familia o a quienes trabajan con personas que tienen retraso mental para evitar culparse o culpar a otras personas y disminuir la ansiedad debido al desconocimiento de esta condición. 2) Establecer el nivel del retardo mental, las necesidades y capacidades que se tienen. 3) Mejorar el ambiente e interacción familiar, logrando el reducir los conflictos emocionales y conductuales que sean contrarios o afecten al bienestar y desarrollo de la persona afectada. 4) Fomentar el desarrollo de la auto imagen del niño o adolescente que vive con retraso mental. 5) Incrementar en lo posible el nivel socioeconómico de la familia o institución que atiende a niños o adolescentes con retraso mental, ya que la desnutrición no contribuye a mejorar esta situación. 6) Ofrecer consejería vocacional a adolescentes y consejería a la familia para disminuir la ansiedad o la depresión, lo cual les impide atender en forma apropiada al hijo o hija con múltiples necesidades. 7) Control constante de pediatra, psiquiatra o psicólogo de acuerdo a la necesidad. CONCLUSIÓN El retardo mental, en ciertos casos, se puede prevenir y si sucede es importante educarse y educar a las personas que conviven o trabajan con quienes viven esta condición. Las personas que viven con retraso mental tienen emociones, les gusta dar y recibir amor, y necesitan saber que se los acepta como a cualquiera de nosotros. Ellos y nosotros somos portadores de la Imagen de Dios. La ayuda debe darse tanto al niño o adolescente que tiene esta condición como a la familia y a la escuela. La oración intercesesora es muy necesaria, pero también el apoyo psicológico y el uso de medicinas (neurolépticos, anticonvulsivos, terapia vitamínica, etc.) cuando el caso y la persona lo ameriten. Carlos Pinto
|
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |
|
|
|
|