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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas |
El populismo Madrid/El País PARA algunos críticos, la evolución política de varios países latinoamericanos hacia la izquierda o a la derecha es un regreso al populismo, uno de los males seculares de la cultura política de muchos países en desarrollo. Otros replican insistiendo en que "populismo" es un rótulo usado arbitrariamente para descalificar a cualquier gobernante que se aparte de la ortodoxia en la política económica e intente aplicar políticas de corte social. El semanario británico The Economist, acaba de dedicar un extenso artículo a lo que denominan "la batalla por el alma de América Latina". Michael Reid, editor para las Américas discute el fenómeno del populismo en América Latina, reserva fuertes críticas al presidente venezolano Hugo Chávez y sugiere que Europa debe limitar sus alianzas en la región a países plenamente democráticos. ¿Cómo definen ustedes el populismo? Es un concepto muy difícil de enmarcar. Pero básicamente uno puede referirse a movimientos populistas al detectar tres características. Primero, es un movimiento personal, basado más en un líder político y no en un partido. En segundo lugar, se caracteriza por la búsqueda de alianzas poli clasistas, a diferencia del socialismo por ejemplo, que se basa en la lucha de una clase. Y tercero, siempre existe un fuerte ingrediente nacionalista. The Economist dijo en varios artículos que el populismo se inició en Europa, pero que se ha convertido en una característica de América Latina ¿Por qué? Es cierto, tuvo sus comienzos en Rusia y se registró en Europa e incluso Estados Unidos en siglos pasados. Pero es en América Latina donde se ha arraigado con más fuerza. Quizá la clave esté en la desigualdad, y en la capacidad de estos líderes en movilizar las masas. Cabe recordar que incluso hoy el movimiento hegemónico en Argentina es el Peronismo. En Perú parece resurgir el APRA. En Colombia el "uribismo". Pero algunos líderes políticos de la región e incluso periodistas se quejan de que apenas un país se desvía de las políticas de mercado y de los patrones de integración más tradicionales enseguida se le tacha de populista. Es cierto, en muchas ocasiones se utiliza el término como un insulto. Pero lo útil aquí es identificar a qué se está hablando. Chávez se refiere a un debate entre el "neoliberalismo", y él, que se yergue como el opositor principal del neoliberalismo, junto con una serie de aliados en el resto de América del sur, gobiernos de izquierda. Ahora, me parece que no es eso lo que está pasando. La distinción importante es entre populismo y democracia. Me parece que dentro de la misma "izquierda", hay más de una izquierda. Hay una izquierda social demócrata, que acepta el capitalismo, y que está en el poder en Chile, Uruguay y Brasil, por ejemplo. Chávez es una clásica figura populista, cuya relación con la democracia es extremadamente ambivalente y cuyo liderazgo está basado en un personalismo. El hecho de que sea militar no es casual. Muchos de los grandes dirigentes populistas eran militares. Hay mucha diferencia entre la Revolución Bolivariana, que es básicamente un movimiento personalista de Hugo Chávez, y por ejemplo, el Partido de los Trabajadores en Brasil, que es un partido de varios centenares de miles de miembros que pagan sus cuotas. Usted mencionaba la desigualdad. ¿Hasta qué punto la reducción de la desigualdad puede terminar con el populismo? Creo que la desigualdad forma parte del caldo de cultivo del populismo, porque éste da lugar a un discurso que promete una salvación, un nuevo mundo, que rechaza las reformas incrementales que son el método a través del cual históricamente la mayoría de las sociedades han avanzado. Entonces, una reducción en la desigualdad, efectivamente reduciría las posibilidades del populismo.
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El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |
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