V Asamblea General
Buenos Aires, 19-25 de febrero de 2007
www.clai.org.ec

Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas



 

La historia de mi vida

Quito/NS

Angel Alberto Guamán Morocho nació en 29 de mayo de 1972, en una pequeña Comunidad Indígena en la provincia de Chimborazo en el Ecuador. Es el tercer hijo de siete hermanos. Era un muchacho que le gustaba estudiar, leer libros. Soñaba en ser abogado. En 1984, con 12 años de edad su vida cambió radicalmente. En una semana Angel se quedó totalmente ciego. Los médicos no explicaron la razón.

Ya no podía seguir estudiando. Vivía solamente de la memoria del formato y del color de las cosas. Su familia no sabía como actuar delante de esa nueva situación. Una de las reacciones fue buscar culpables: Seguro que eso pasó por quedarse leyendo en el sol. El reflejo del papel le quemó los ojos, decían algunos. En su comunidad religiosa muchas personas decían que se trataba de un castigo de Dios. La pregunta de esas personas era: ¿Quién pecó? ¿Él o sus padres?.

Así que la familia trató de esconder al muchacho ciego dentro de la casa. Me tocaba como ciego ser un objeto más en la casa. Era una persona totalmente dependiente e inservible, recuerda Angel.

Así pasaron los siguientes 5 años de su vida, con Angel sentado en una silla, recibiendo comida y escuchando la radio. No participaba de nada fuera de la casa. Tampoco conocía otras personas ciegas. Cierto día, escuché en la radio de Chimborazo acerca de la capacitación que se estaba dando a personas ciegas para que puedan mobilizarse, aprender a leer y escribir. El objetivo era que los ciegos tuvieran la oportunidad de tener una vida normal, dijo Angel. Pero, mi papá no me permitía salir de la casa.

En febrero de 1990, ya con 17 años, mientras su padre fue a ver los desfiles de carnaval en una ciudad vecina, el muchacho convenció a su madre llevarlo al centro de capacitación para ciegos. El viaje fue largo. Allí encontraron a Cesar Yumi, que era de otra comunidad indígena y que se había quedado ciego a los 22 años de edad. Él se encontraba tejiendo una faja artesanal. ¿Cómo un ciego puede tejer una faja de diferentes colores y dibujos?, preguntaba la mamá de Angel. En conversación con Cesar Yumi, este les contó su historia y de cómo había aprendido a vivir con su deficiencia; el uso del bastón, el sistema braile, como aprendió a ubicarse por el oído, los olores, las vibraciones. Y eso quería enseñarlo a otros ciegos indígenas.

Así en febrero de 1990, la vida de Angel cambia. En el Centro de Capacitación aprendió a tejer, trabajó en la carpintería, volvió a la escuela, dejó la rutina de su vida anterior, por una nueva forma de vivir más dinámica.

Fue uno de los primeros alumnos de la escuela de ciegos y en tres meses ya podía leer el Braile. Ese trabajo llamó la atención de los medios de comunicación del país. La primera dama de la República visitó el Centro y trajo ofertas de trabajo para los ciegos en una ensambladora de autos.

Luego de su aprendizaje Angel regresa a su comunidad con el propósito de ayudar a otros ciegos de su región. Este trabajo lo realiza por 6 años. Al mismo tiempo termina la secundaria con el propósito de alcanzar su sueño de ser abogado.

En 1999 ingresa en la Universidad Central del Ecuador en Quito. Era el único ciego del curso de Derecho. Estudiaba junto con sus compañeros, hacía grabación de las clases, tomaba notas en Braile, presentaba sus tareas datilografadas. Sus exámenes los rendía en forma oral.

El 5 de mayo del 2006, Angel Alberto Guamán Morocho cumple su sueño y recibe su diploma y se inscribe en el colegio de Abogados del Ecuador.

"Hoy el participa de un grupo ecuménico, dirigido por Alexandra Meneses, que se reúne cada dos semanas en las instalaciones del CLAI en Quito. Recientemente Ángel emocionó a todos y todas al distribuir su tarjeta de Abogado de la República".

 

 
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.