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¿Por qué las iglesias se ocupan con temas como la Deuda Externa?
El programa Fe, Economía y Sociedad del CLAI, junto con el Grupo Nacional de la Deuda de Ecuador – Jubileo 200 y la Institución Pan para Todos de Suiza dirigieron importante actividad en Quito del 19 al 21 de Septiembre en Quito. Con la presencia de importantes personalidades como el economista belga Eric Toussaint, el ministro de economía y finanzas del Ecuador economista Fauto Ortiz, el ministro del interior Ricardo Patiño, el rev. John Dillon de grupo “Kairos” de la Iglesia Unida de Canadá, François Mercier de Pan para Todos de Suiza y Sony Kapoor de Christian Aid de Inglaterra, además de los ecuatorianos Eduardo Valencia y Magdalena León debatieron el tema de la Deuda Externa, el estado de la cuestión y Alternativas para la construcción de una nueva arquitectura financiera internacional.
El estado actual de la Deuda es el resultado del sistema económico que nos ha sido impuesto por los países del Norte. La base fundamental está en la lógica del capitalismo neoliberal. El sistema de endeudamiento ha entrado en crisis y es el momento que los países del Sur aprovechen la oportunidad hacia cambios. El Ecuador hasta 2006 aparece junto a Nicaragua como los países de Latinoamérica que menos ha invertido en salud y educación. Una iniciativa del Gobierno Correa para cambiar esta situación del Ecuador fue la creación de la Comisión de Auditoría de la Deuda, que tratará de identificar las deudas ilegítimas e informar a la población que su falta de salud, falta de educación, falta de trabajo, falta de condiciones justas en el comercio, etc.. que todo eso tiene que ver de alguna manera con la cuestión de la deuda externa.
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Las iglesias entran de lleno en temas políticos y económicos latinoamericanos
Quito/NS/ALC
El Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) realizó del 18 al 21 de Septiembre, un taller sobre Fe, Deuda Externa y la Nueva Configuración Económica Internacional. La iniciativa es del programa Fe, Economía y Sociedad de CLAI, junto a organismos ecuménicos del Ecuador. El tema es particularmente importante en Ecuador, donde el presidente de la república Dr. Rafael Correa acaba de instituir por decreto una Comisión de Auditoria de la Deuda Pública. El economista Franklin Canelos es el vicepresidente de esta comisión gubernamental.
Para el secretario general del CLAI, Rev. Israel Batista, las iglesias en el pasado tuvieron mucho rechazo a los temas políticos y económicos. “Hoy debemos entrar en esos temas por medio de los valores de nuestra fe. La pregunta de Dios en el Génesis: ¿Dónde está tu hermano y tu hermana? Nos desafía a la cuestión del cuidado del hermano y hermana. Ese cuidado pide posicionamientos políticos y económicos con base en los valores éticos desde nuestra fe”, dice Batista.
El pastor puertorriqueño de la Iglesia Discípulos de Cristo y coordinador del programa Fe, Economía y Sociedad del CLAI, Ángel Luís Rivera, afirma que en nuestros países han achicado la influencia del Estado en la sociedad. "Se supone que el Estado tenga un rol protagónico en la protección al ser humano y a la naturaleza. Sin embargo, la tendencia neoliberal que arropa a nuestros países ha provocado que nuestros gobiernos se alejen de su responsabilidad ministerial", enfatiza.
También las iglesias se vienen preguntando sobre el trabajo con los más pobres, con la cuestión del desempleo, con el tema de las migraciones. “La Biblia nos hacer ver que esos temas estaban presentes en la historia del pueblo de Dios. En el libro de Éxodo 22, Deuteronomio 24, Levítico 25 tenemos varias leyes para la protección de las viudas, de los huérfanos y de los extranjeros. Esos eran los más pobres de aquellas sociedades bíblicas. El año del jubileo representaba una protección al uso de la tierra y de la propiedad a los campesinos pobres. Los profetas tuvieron una pregunta para evaluar los gobernantes. ¿Dónde dormirán los pobres? En el Nuevo Testamento Jesús habla del perdón de las deudas y las cartas bíblicas enfatizan la centralidad de la gracia de Dios. Es decir, que la Biblia nos orienta en nuestro ministerio en lo socioeconómico y los desafíos están planteados”, subraya el pastor Rivera.
Responsabilidad de las Iglesias ante el nuevo mapa económico mundial
Quito/NS/ALC
Antes de 2010 el gobierno del Ecuador pretende bajar al 10% de su valor actual valor de pago la deuda externa e interna del país, carga que representaba 110% en el año 2000 y actualmente
está en 40%, reveló el ministro de Economía y Finanzas del país, Fausto Ortiz.
El ministro participó de la apertura del seminario sobre Fe, Deuda Externa y la Nueva Configuración Económica Internacional, convocada por el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), el Grupo Nacional de Deuda del Ecuador, el Jubileo 2000 y Pan para Todos, de Suiza.
La deuda externa del Ecuador es de 10 mil millones de dólares y la deuda interna es de 3 mil millones" dijo el ministro Ortiz. Acerca de la política del gobierno Correa, el ministro enfatizó que es decisión del actual gobierno del Ecuador la no aceptación de intervención en la soberanía
nacional. El país se endeudará solamente para proyectos de infraestructura. "La atención a la parte social se dará con recursos propios" enfatizó el ministro.
Jon Dillon, de la Iglesia Unida de Canadá y representante del grupo Kairós dijo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) vive una "crisis de legitimidad" por causa del fracaso de los programas de ajuste estructural, que han destruido la capacidad productiva nacional, han determinado bajos niveles de crecimiento económico y aumentado aun más la pobreza.
También la retórica de que pagar la deuda libera a los países de la influencia del FMI no es verdadera, dice Dillon. "Brasil y Argentina liquidaron sus deudas con el FMI pero las políticas económicas de esos países no cambiaron porque los financiadores privados siguen exigiendo las
mismas políticas neoliberales del FMI". Ese cuadro de situación ha generado una gran crisis en el FMI. En 2003 el organismo internacional tenía 70 mil millones en préstamos, cifra que bajó a 20 mil millones en 2006.
Eric Toussaint, economista belga y consultor de muchos gobiernos de Europa, afirmó que el momento es favorable a gobiernos con gran legitimidad popular como el gobierno de Correa en el Ecuador. "Los tiempos son favorables a que los gobiernos populares tomen medidas fuertes en contra de las intervenciones en las políticas públicas que acompañan a los préstamos
internacionales y de forma especial para la creación del Banco del Sur", enfatizó.
En su análisis, Toussaint asegura que el Banco Mundial y los gobiernos del Norte están preocupados porque los países en desarrollo se están dando cuenta que no pueden seguir colocando 200 mil millones de dólares de sus reservas en el primer mundo y después subordinarse a las condiciones del primer mundo para obtener algunos préstamos.
Para el economista ecuatoriano Eduardo Valencia la codicia, el consumismo desenfrenado y la competencia salvaje son los tres grandes antivalores dominantes en nuestros países. En cambio, propone el rescate de los valores del humanismo, desafiando a las iglesias a esa misión.
"A la codicia hay que combatirla con la prédica de la renuncia, al consumismo desenfrenado con la frugalidad compartida y a la competencia salvaje con la solidaridad, enfatiza Valencia.
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Ministro ecuatoriano habla del Banco del Sur
Quito
El ministro del Interior del Ecuador Ricardo Patiño estuvo presente en el taller Deuda Externa que se realiza en Quito bajo la convocatoria del Consejo Latinoamericano de Iglesias. Según el ministro Patiño, la idea del Banco del Sur ya viene siendo discutida hace muchos años en la sociedad civil latinoamericana por líderes como Hugo Chávez, Rafael Correa y otros. En febrero de 2007 Argentina y Venezuela suscriben una primera acta de compromiso para crear el Banco del Sur. Se asociaron luego Bolivia, Paraguay, Ecuador, Brasil y Uruguay.
El Banco del Sur tiene como objetivo romper las cadenas de dominación económica, financiera y política del Norte. Para integrar soberanamente a los países del Sur. Para contribuir a la construcción de una sociedad más humana, solidaria, empoderada y dueña de su propio desarrollo.
Según la propuesta ecuatoriana, el Banco del Sur debe ser un banco de desarrollo alternativo. Además la propuesta del Ecuador propone crear el Fondo del Sur con funciones de banca central regional. Dar coherencia entre esos dos procesos – dentro de una lógica propia, con el impulso de una forma monetaria común ligado al fortalecimiento de los lazos comerciales intra-regionales con miras al establecimiento de una moneda regional.
El financiamiento del Banco del Sur vendrá de un aporte de capital de los países miembros, préstamos de los países miembros, impuestos globales comunes y donaciones.
Las características del Banco del Sur son participación democrática: un país, un voto. Transparencia: el banco y el fondo deben rendir cuentas de su financiamiento y actividad. Apoyo crediticio al desarrollo nacional Los beneficiarios del Banco del Sur o del Fondo son de los Estados miembros. Los préstamos serian destinados a la inversión publica, a pequeños productores, al ser corporativa, a las comunidades indígenas, etc, articulando un nuevo modelo de desarrollo centrado en las personas.
Posibles líneas de intervención son soberanía alimentaria y energética, investigación y desarrollo de software libre, producción programa e complementaria de medicamentos genéricos, recuperación del conocimiento medicinal, ecológico
“La creación del Banco del Sur y del Fondo del Sur es una necesidad si queremos hacer una cosa distinta para el desarrollo y la autonomía de América Latina” enfatiza el ministro.
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Los efectos de un dólar bajo en América Latina
El dólar estadounidense alcanzó el miércoles 19 de Septiembre un nuevo mínimo histórico. La caída de la divisa estadounidense se produjo tras el recorte de las tasas de interés decretada este martes por la Reserva Federal de EE.UU.
Según los participantes en el taller sobre Deuda Externa, convocado por el Consejo Latinoamericano de Iglesias en Quito, Ecuador, la depreciación del dólar tiene efectos positivos y negativos en Latinoamérica. Lo más positivo es la reducción de los volúmenes de deuda que los países de la zona tienen en dólares. La deuda en la región alcanza niveles elevados y gran parte de esa deuda está nominada en dólares. La depreciación del dólar con respecto a las moneda locales provoca una reducción de la deuda y de los intereses que hay que pagar por ella. Países como Colombia y Brasil, cuya deuda está mayoritariamente en dólares se ven especialmente beneficiados.
El efecto negativo lo encontramos en las exportaciones de los países de América Latina, ya que éstas se encarecen en la medida que el dólar se deprecia respecto a las monedas locales. Ello tiene importancia porque EE.UU. está entre los tres primeros destinos de las exportaciones latinoamericanas, que pueden verse aminoradas por la depreciación del dólar, que las hace más caras. México es uno de los países que más se ven afectados en la región, ya que la concentración de sus exportaciones hacia el mercado de EE.UU. alcanza el 80%.
Otra cuestión a tener en cuenta son los afectos que la depreciación de la moneda verde tiene en países como Ecuador, El Salvador o Panamá, que tienen el dólar como moneda propia. Allí los efectos negativos son mucho menores ya que los vaivenes de la moneda estadounidense no les afectan. Por el contrario, la reducción de los tipos de interés en EE.UU. les beneficia ya que los intereses que tienen que pagar son menores. Otro elemento que podría verse afectado por la bajada del dólar son las reservas que los países latinoamericanos tienen en la moneda estadounidense, algo que el muchos especialistas en el tema económico relativizan.
"Muchos de los países han conseguido en los últimos años balanzas comerciales positivas, lo que les permite acumular reservas. Además la inversión directa en la región y las remesas también ayudan a aumentarlas. La disminución del valor de las reservas no es un problema ya que la mayoría de las naciones latinoamericanas están acumulando reservas", dice el economista Eric Toussaint, presente en el taller convocado por el CLAI en Quito.
El dólar ya lleva más de dos años apreciado con respecto a las monedas latinoamericanas, por lo que para los economistas la última depreciación "es simplemente una vuelta de tuerca más".
Por que baja el dólar?
El dólar recibió su más reciente golpe en los mercados internacionales tras el comentario el lunes 17 de septiembre del gobernador del Banco Popular de China, Zhou Xiaochuan, de que el país asiático habría alcanzado la cifra récord de los mil billones en reservas internacionales en dólares y que estaría considerando diversificar su cartera con otras divisas, entre ellas, el yen japonés.
La noticia cayó como un balde de agua fría para los inversores debido a que China posee el 72% de sus reservas internacionales en dólares, la más grande del mundo, y un cambio en su política de diversificación de sus activos podría significar una venta masiva de dólares en los mercados mundiales -o activos nominados en dólares-, y por ende, una fuerte caída en la cotización de esta moneda.
Aunque Zhou luego desmintió que China estuviera vendiendo dólares o intentando cambiar la diversificación de sus reservas, el escepticismo quedó impreso en los mercados y el dólar siguió perdiendo terreno frente a las principales divisas.
Pero la debilidad del dólar va más allá de los comentarios de China. Tiene causas más estructurales. Una de ellas es el abultado déficit de la balanza comercial de Estados Unidos. EE.UU. importa (compra) más bienes y servicios de los que exporta (vende), debido más que nada al alto poder adquisitivo de los consumidores estadounidenses que demandan cada día más productos extranjeros. Esto ha hecho que el déficit comercial se ubique en los US$ 740.000 millones y represente el 8,5% del Producto Interno Bruto (PIB).
Los importadores estadounidenses, al comprar bienes y servicios provenientes del exterior para satisfacer la creciente demanda interna, deben cambiar dólares por las monedas en las que se venden esos productos.
Por ejemplo, cuando un importador compra calzados chinos, debe vender sus dólares por yuanes (moneda china) y en ese proceso incrementa la oferta o disponibilidad de billetes verdes en los mercados. En tanto, en el exterior, la cantidad de consumidores interesados en adquirir dólares para pagar por los productos y servicios estadounidenses es menor. Al ponerse en acción la ley de la oferta y la demanda, el dólar se deprecia o pierde valor, al existir menos personas demandando esa moneda y una mayor oferta de la misma.
El déficit comercial estadounidense no es nuevo, se remonta a la década de los noventa, pero hasta el momento las consecuencias sobre el dólar habían sido fáciles de controlar gracias a la fuerte demanda de dólares por parte de inversores extranjeros ávidos por activos estadounidenses como los bonos, las acciones, los fondos mutuos, las inversiones en bienes raíces, entre otras inversiones. Hoy, con un mercado bursátil no tan eufórico como hace una década atrás, la demanda de dólares es menor, lo que vuelve a la moneda mucho más débil.
A esto se le suma que EE.UU. sufre también de un abultado déficit fiscal que se ha acelerado en los últimos cinco años. En términos sencillos, esto quiere decir que la economía estadounidense gasta más de lo que recibe por ingresos. Los altos niveles de gasto, más que nada por la guerra en Irak y la seguridad interna como producto de la lucha contra el terrorismo, junto a la reducción en los impuestos que ha venido haciendo la administración del presidente George W. Bush, explican el abultado déficit fiscal de EE.UU que ya alcanza los US$400.000 millones.
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