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Colombia quiere paz
La demostración, con pocos antecedentes en la historia reciente del país, sirvió también para pedirles a las FARC y al gobierno del presidente Álvaro Uribe que lleguen a un acuerdo humanitario que permita liberar a más de medio centenar de rehenes.
Las actividades en los centros urbanos del país se paralizaron transitoriamente al mediodía, cuando sonaron silbatos, campanas, hubo misas, marchas, se lanzaron papeles blancos desde los edificios y se formaron cadenas humanas como rechazo al secuestro.
De la cadena humana -formada por miles de personas- hicieron parte Yolanda Pulecio y Astrid Betancourt, madre y hermana de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC en febrero de 2002.
Mensajes encontrados
No obstante el rechazo unánime al secuestro, en la plaza y en las calles por donde avanzaron la cadena y las marchas se escucharon mensajes encontrados.
Unos, a favor del acuerdo humanitario y pidiendo la desmilitarización de dos pueblos, que exigen las FARC para discutir los términos de ese eventual intercambio. Y otros diciendo "no al despeje (la desmilitarización)".
El presidente Uribe, quien lució una camiseta que decía: "Libertad sin condiciones, ya", insistió en que no despejará un solo milímetro del país, como lo exigen las FARC para negociar un acuerdo humanitario.
En el centro de la plaza, los familiares de los policías y militares en poder de las FARC pedían "acuerdo humanitario ya" y "no al rescate militar".
A los pies de la estatua de Simón Bolívar estaba acostado Manuel Fandiño, padre del agente de policía Edixon Fandiño Chávez, secuestrado en septiembre de 2000 por el frente 32 de las FARC. "No hemos recibido ninguna noticia de ninguna índole. Nada nos han dicho. Le pedimos al Señor que nos ayude a que nuestros hijos vuelvan a casa. Al presidente y a las FARC que no queremos más derrame de sangre", le dijo Fandiño.
Llamado a las FARC y gobierno
Marleny Orjuela, líder de la asociación de familiares de policías y militares en poder de las FARC, "es viable un acuerdo humanitario si hay voluntad política de las dos partes, que están radicalizadas".
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