Algunas observaciones sobre la tecnología, el cuerpo, y el vivir y el morir

Como sabemos todos, estamos enfrentando una definición del significado del vivir y el morir que está cambiando rápidamente.  Solamente en estos últimos años ha ocurrido una situación donde la vida puede ser prolongada, mantenida, en circunstancias que fueron completamente insostenibles.  Las máquinas pueden mantenernos vivos más allá del punto que cualquier ser humano hubiera imaginado hace muy poco tiempo atrás. Esta tecnología  hizo posible que ‘la vida’ sea cualquier cosa más allá del fallo absoluto del organismo. Nuestras vidas son tan definidas por estas tecnologías que para negarnos sus ‘beneficios’, desengancharnos de estas máquinas, ahora se considera como suicidio o asesinato, casi como la muerte “contranatural”.  Estamos en una situación completamente nueva donde las tecnologías médicas han hecho posible que la “vida” pueda ser definida como el funcionamiento biológico más primitivo del organismo.
Hay tres observaciones en medio de esta nueva realidad:
1. Aunque no hay duda que existe algo de bondad y compasión humana en estos avances médicos, hay por lo menos igual partes de fines de lucro y de nuestro deseo para superar nuestra naturaleza.
El desarrollo de estas nuevas tecnologías significa un buen negocio.  Proliferan porque hay mucho dinero para sostener las investigaciones, y esas son empujadas para continuar este negocio lucrativo.  Del desarrollo, la venta y el uso de las tecnologías a las compañías de seguros se promete más a los que hacen dinero con ellas que a las personas que por medio de ellas son mantenidos “vivas”.
Pero más que eso, parte de su poder está en la manera que esas tecnologías se conectan con nuestros propios deseos, impulsos, y miedos profundos.  Tememos la muerte.  Esto no es nuevo y ha sido parte de nuestro mecanismo evolutivo.  Pero más que esto, nosotros que hemos sido formados por una mentalidad occidental hemos llegado a odiar nuestra interconectividad y relacionalidad con la Tierra, nuestra inmersión inseparable dentro del orden natural.  Odiamos que venimos de y volvemos al polvo, a la tierra.  Aún podemos ver este repudio en el desdén general que se ha demostrado para los que trabajan la tierra, el suelo. Todavía creemos que en nuestra esencia individual somos espíritu, no limitados a la Tierra ni a sus relaciones.  Y aunque podemos espiritualizar la muerte, el morir resiste esta espiritualización.  La muerte nos llena de miedo, es el morir que nos enfrenta con nuestra esencia como criaturas, nuestro interrelacionamiento absoluto con todo lo creado.  El morir es una ofensa, una afronta a nuestros intentos de sobrepasar nuestro propio arraigamiento al orden natural. Y, como escribió Ernest Becker en su libro La negación de la muerte, haremos muchas maldades para intentar sobrepasar nuestra mortalidad, nuestra interconexión inalterable con la totalidad. E intentaremos sostener la vida biológica más allá del punto que el vivir permite.
Nuestros intentos de evitar la muerte han despojado el morir y la muerte de su significado y su relación a la vida.  La combinación del capitalismo y los avances tecnológicos, con nuestro miedo de la muerte y nuestra propia repugnancia a la conexión con la naturaleza, han combinado una situación donde nos prohíben cada vez más algo que puede ascender a una “buena muerte”.  La tecnología  ha avanzado, pero ella ha obscurecido el significado de la muerte y el morir.
2. Aunque nos afecta a todos, este es un problema que viene de grupos ricos y dominantes en la sociedad.  Estas cuestiones han llegado a ser pertinentes a causa de la manera como la ciencia ha progresado en sociedades dominantes.  Este desarrollo es específico a la cosmovisión occidental y a principios económicos capitalistas.  No es, como se discute a veces, el resultado de la progresión predeterminada e inevitable de una supuesta trayectoria científica universal.  La manera en que hemos utilizado la ciencia y la tecnología ha hecho relevantes las preguntas morales sobre su uso. Muchos recursos se han puesto en el desarrollo y la prolongación de ciertos grupos de seres humanos privilegiados, utilizados para beneficiarles.  Ahora estamos luchando con las ramificaciones éticas asociadas a las consecuencias de este uso.
Esta observación va más allá de las nuevas implicaciones éticas de la tecnología médica.  Abre temas más amplios sobre el desarrollo y el uso de las tecnologías. Estas tecnologías médicas que son celebradas como las soluciones, como los milagros, para los problemas de nuestra época. Sin embargo, la tecnología ha sido utilizada en gran parte por el rico para el rico o para crear la base de conocimiento necesaria de otros grupos para proporcionar el trabajo para los ricos.  La palancada económica y las necesidades del mercado, no la salud y el bienestar de la mayoría, determinan el desarrollo y la aplicación tecnológica. 
La agenda de las corporaciones multinacionales, que dominan la investigación y el desarrollo tecnológico, se adapta a la estructura de capitalismo globalizado y corporativo, no a la supervivencia y bienestar humano.  La tecnología aumenta y continuará aumentando la brecha entre los grupos dominantes y la mayoría sin acceso, en términos de la economía y la educación, el bienestar y la oportunidad; continuará empoderando a los pocos y marginando más a las mayorías.
3. Parece muy raro cómo en general el Estado, la Iglesia, y los medios de comunicación, y así nosotros mismos, estamos muy preocupados acerca de las razones y decisiones últimas de una persona (como en el caso de Piergiorgio Welby), pero por lo general no nos preocupamos por las razones y  decisiones que grupos pequeños de políticos, científicos y elites corporativos toman con consecuencias para toda la raza humana y el bienestar de la Tierra. 
Vemos esto en las comunidades amazónicas afectadas por las petroleras y en las comunidades rurales estadounidenses con altos índices de cáncer, que viven cerca de las plantas de energía nuclear.  Vemos esto en la manipulación de la biogenética y el control creciente de las profesiones médicas por corporaciones farmacéuticas, directa e indirectamente para promover los intereses de los grupos elites. 
Aunque la información que recibimos declara uniformemente y definitivamente que esto y para el mejoramiento de todos, la definición de lo humano así como lo de comunidades enteras está siendo disputada por unos pocos, no obstante con nuestra ayuda y apoyo implícito o abierto.  Aunque debemos mirar las consecuencias éticas de las decisiones de la eutanasia y del fin-de-vida, debemos también mirar críticamente hacia afuera de estas cuestiones morales y desarrollar cuestionamientos y resistencia a los grupos que crean y manipulan estos asuntos.

Christopher Morck /Iglesia
Episcopal Anglicana del Ecuador

 

CLAI - Departamento de Comunicaciones - Inglaterra N32-113 y Mariana de Jesús - QUITO - ECUADOR
Tel: (593-2) 2504-377, Fax: (593-2) 2568-373 - E-mail:
nilton@clai.org.ec -