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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas |
Del actuar de la Junta Directiva de Barranquilla a Buenos AiresLa Junta Directiva electa 2001 en Barranquilla, Colombia, procuró encaminar mediante los esfuerzos del equipo de trabajo, la profundización del vínculo y los diálogos con sus Iglesias a la vez que animar y motivar a nuevas iglesias a incorporarse al CLAI a fin de sumar esfuerzos, consolidar procesos y renovarnos en la visión de lo ecuménico. En este sentido, y como resultado del trabajo llevado adelante, son varias las iglesias que estarán siendo presentadas a esta V Asamblea en Buenos Aires para ser admitidas como nuevos miembros en el CLAI a partir de 2007. Por otro lado y en lo que tiene que ver con lo programático hemos promovido el afianzamiento de procesos que llevaran, por una parte, a entender la naturaleza escondida detrás de la nueva realidad instalada y, por otra, motivar a las iglesias a pensar su parte en la resolución de los nuevos conflictos que le demandaban razón de su ser. Asimismo se insistió en no repetir lo que otros y otras estuvieran haciendo sino más bien sumarnos, humildemente, como compañeros y compañeras de ruta. Especialmente en aquellos programas que tuvieran que ver con nuestro mandato, de acuerdo a las demandas de las iglesias y/o de la realidad que nos ha tocado enfrentar como CLAI. También es destacable aquí los diálogos sostenidos con delegados del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), organización hermana de la Iglesia Católico Romana y con la que nos debemos aún la tarea de trabajar una agenda común. En ese proceso de diálogos y de definición del modo de hacer las cosas y con quienes compartirlas, se fue dando una agenda rica en contenido , pero sumamente compleja en su implementación. Temas como la difícil , pero necesaria relación entre la fe, la economía y la sociedad; la promoción de la paz en la búsqueda de resolución de los conflictos; sensibilización y compromiso frente a la pandemia del VIH-Sida y salud reproductiva; una pastoral que vaya al encuentro del quebrantado por las políticas económicas de ajuste y de exclusión; la violencia familiar y social, en especial, las maras y las bandas que se forman por el sin sentido que ofrece una sociedad que mira para otro lado, frente a la demanda de integración y de inclusión de los jóvenes; la discriminación en todas sus formas y el racismo en todas sus expresiones; el cuidado responsable del medio ambiente; la problemática del desplazamiento forzado (migraciones); la iglesia y el movimiento ecuménico y un compromiso mayor y efectivo con una visión de género fueron, entre otros, ejes medulares en la programación. Varios de estos temas, junto a otros que irán surgiendo en los próximos años continuarán demandando -de nuestras iglesias en particular y del CLAI en general- una cuidadosa atención para que la vocación con la que hemos sido llamados encuentre en nuestra práctica y testimonio de fe su sentido y relevancia. Si podemos ahora destacar la vigencia y relevancia de un programa, debemos mencionar la relevancia que amerita el "Decenio para superar la Violencia" y que se lanzara en la IV Asamblea del CLAI realizada en Barranquillas en el año 2001. Esta década promovida y animada por el Consejo Mundial de Iglesias, busca sumar fuerzas para vencer la violencia no sólo en sus efectos, sino más bien en sus causas y motivaciones. En tal sentido, en la 9ª. Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias celebrada en Porto Alegre, Brasil en el mes de febrero pasado, fue lanzado el 2006 como el año en el que América Latina y el Caribe sean sede en los esfuerzos por aportar recursos e insumos desde su propia realidad a esta década. En esta Asamblea cerraremos este año con los resultados de nuestra labor como un aporte no sólo a nuestras iglesias y sociedades sino, además, a la comunidad ecuménica mundial en la construcción de la paz como una urgente e impostergable demanda. Por último pero no por ello menos importante, debemos destacar aquí que para el desarrollo e implementación de nuestros programas a lo largo de estos casi seis años, fue necesario que definiéramos una adaptación de la estructura operativa y administrativa del Consejo para poder llevar a cabo la tarea realizada. Este cambio ha venido de la mano de un renovado compromiso con las iglesias del CLAI, las que colocaron a disposición del ministerio que llevamos adelante no sólo recursos humanos sino además, aquellos con los que el mismo pueda ser sustentado. Estos aportes han permitido un cambio en la distribución del presupuesto, privilegiando así la aplicación de recursos para el desarrollo programático y de gestión del Consejo. Somos conscientes que en este campo debemos trabajar mucho. Especialmente en la adecuada vinculación que debe existir entre esa triple dimensión: la de los costos operativos; las del costo de personal y la de los costos administrativos. No obstante, creemos haber comenzado a trabajar en la perspectiva de un CLAI acorde a la realidad de nuestro tiempo y, en la medida de nuestros esfuerzos, mucho más sustentable.
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El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |
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