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Una dura pelea por la Ley migratoria Washington, AFP ¿Cuántos son los indocumentados en Estados Unidos? La información estadística oficial indica que hay entre 11,5 y 12 millones de indocumentados en el país. Además se registra una creciente tendencia que muestra cómo entre el año 2000 y marzo de 2005 la cifra pasó de 8,4 millones a 11,1 millones de personas sin permiso para permanecer en EE.UU. En Estados Unidos hay más de 288 millones de habitantes, por lo que quienes se encuentran sin autorización representarían poco más de 4% del total de la población. En total hay más de 35 millones de habitantes de origen extranjero en el país, lo cual representa un 12% de la cifra global. ¿Cuál es el país de origen de los indocumentados? De acuerdo a la información recopilada por el Pew Hispanic Center, la mayoría de los inmigrantes procede de México -un 56%- lo que se ha calculado en unos 6,2 millones de personas. Además, 22% del total llega del resto de América Latina, principalmente de Centroamérica. En cifras globales, 78% de los residentes estadounidenses no autorizados son de origen latino. ¿Qué trabajos hacen los indocumentados? Se calcula que los indocumentados representan casi 5% de la fuerza laboral en Estados Unidos, es decir, unos 7,2 millones del total de 148 millones de trabajadores. La mayor parte de las personas no autorizadas a permanecer en el país se encuentra trabajando en el sector de construcción, mientras que un 15% en el área de manufactura y un 4% en agricultura. El Pew Hispanic Center indica que 24% de los trabajadores en el sector de agricultura son indocumentados; así como 17% de los que trabajan en actividades de limpieza; 14% en construcción y 12% en la industria de los alimentos. También se estima que uno de cada cinco trabajadores en labores de construcción no tiene un estatus legal, mientras que uno de cada 6 empleados en la industria del turismo se encuentra en las mismas circunstancias. Además 21% de los empleados domésticos son indocumentados. ¿Dónde suelen residir en Estados Unidos? Un 24% de los indocumentados se encuentra en el estado de California. En Florida hay 9%, u 850.000 personas; 7% o 650.00 personas en Nueva York; 5% o 500.000 personas en Arizona; 4% o 400.000 en Illinois; casi un 4% o 350.000 en Nueva Jersey; y 3% o 300.000 inmigrantes en Carolina del Norte. En total, el 68% de las personas que no tienen permiso para permanecer en Estados Unidos se concentra en ocho estados. ¿Cuáles son sus características? Las estadísticas oficiales señalan que 54% de los indocumentados son hombres, mientras 39% son mujeres y 16% son niños. Al cierre de 2005, se estima que existían en Estados Unidos unas 6,6 millones de familias en la que una de las dos cabezas se encontraba bajo una situación irregular de inmigración. Además casi dos tercios de los infantes viviendo con familias no autorizadas son ciudadanos estadounidenses por nacimiento, lo que significa unos 3,1 millones de niños.
Doctor Marlou Schrover En las discusiones actuales sobre migración y sus consecuencias, muchos políticos parecen padecer de amnesia severa. La migración es a menudo descrita como un fenómeno reciente. Hay, sin embargo, pocas personas en el mundo que necesiten remontarse más de tres generaciones en su árbol genealógico para encontrar un ancestro emigrante. Esto es particularmente cierto en las poblaciones de América del norte y del sur, que están prácticamente formadas por emigrantes o descendientes de emigrantes. Algunas personas, que saben y se dan cuenta de que la migración forma parte de la historia desde el principio de la humanidad, argumentan que el tipo de migración de hoy en día es diferente del que se daba al principio de la edad moderna (1580-1796). Hoy se considera que las migraciones son más comunes y la gente que se desplaza recorre distancias más grandes, con lo cual las diferencias culturales son mayores, y por tanto, también lo son los problemas generados. Todas estas consideraciones son populares, pero no correctas. Un poco de la historia En 1620, durante la Edad de Oro holandesa, una de cada diez personas en Holanda había nacido en el extranjero. En ciudades como Amsterdam, la proporción podía llegar hasta una de cada cuatro. Es cierto que en la Era Moderna europea más temprana, las distancias geográficas recorridas por los migrantes eran a menudo más cortas que las que se recorren hoy. Un migrante actual, puede viajar de un lado al otro del globo en un día. Pero cuando se mide el viaje, no en kilómetros sino en horas, aparecen las diferencias. La duración del viaje era mucho más larga en períodos anteriores. La gente caminaba o navegaba durante semanas en el siglo XIX. Los cambios en la comunicación -teléfono, televisión, internet -han empequeñecido las diferencias culturales entre regiones. En la historia de la migración, los pobres, los desesperados, y los excepcionales, han atraído más atención que otros migrantes. La gente ha huído del hambre, la guerra y la persecución. Los han desplazado, capturado y embarcado contra su voluntad. Sin embargo, muchos otros, han emigrado simplemente porque pensaron y esperaron que la vida podría ser un poco mejor en otro lugar. Las migraciones de hombres han sido más documentadas que las de mujeres. Los hombres que emigraban se consideraban una pérdida mayor para la nación, la comunidad, el ejército y los impuestos. Y los hombres que inmigraban representaban una amenaza mayor para la sociedad que los recibía. Como consecuencia, los desplazamientos de la mujer no se han documentado tanto como los del hombre, pero ello no quiere decir que las mujeres migraran menos. Pero, con el tiempo, la población nativa en Europa empezó a temer que los recién llegados enturbiaran la cultura original, abusaran de los códigos morales, se llevaran a sus mujeres, -no a sus hombres, por supuesto-, y viciaran el lenguaje. Los recién llegados siempre se quedan aparte, en cierto modo. A principios de la Era Moderna , todo migrante, de dentro o fuera de las fronteras nacionales, era reconocible como extranjero por su forma de hablar y vestir. Había discriminación oficial contra todos los extranjeros. Tenían que pagar impuestos antes de obtener permiso para instalarse en una ciudad, pagar antes de afiliarse a un gremio y tenían que trabajar en una profesión determinada. En algunas regiones se discriminaba a los católicos, en otras a los protestantes y en casi todas a los judíos. A la mayoría de los migrantes se les miraba con temor. Al principio del siglo XIX, cuando la influencia francesa se extendió por Europa, se temía que las costumbres francesas debilitarían a los hombres de las otras naciones. Cuando empezó la unificación alemana se generaron corrientes de pruso-fobia (miedo a los prusos). Hubo peticiones para restringir la inmigración de alemanes hacia países como Dinamarca, Francia y Holanda, y para echar a los inmigrantes que ya estaban allí. Migración: ganamos todos Los migrantes llevaban técnicas de un país a otro, introducían nuevos alimentos, fomentaban el comercio mediante sus contactos y abrían nuevos mercados. Cuando las mujeres paquistaníes de la Noruega de hoy dicen haber adaptado su menú a la cultura gastronómica noruega, quieren decir que les dan a sus hijos albóndigas de pescado, tradicionales de Noruega, además de pasta y pizza. Con los migrantes alemanes del siglo XIX, el árbol de Navidad, -considerado muy alemán, pero también pagano y católico al mismo tiempo-, se hizo popular en el mundo entero, entrando en las casas de gente sin ningún ancestro alemán. Los migrantes ingleses introdujeron el fútbol en el continente europeo a finales del siglo XIX, y en una generación este deporte dejó de ser típicamente británico. Remesas a millón "Como a escala mundial hay casi 200 millones de migrantes, su productividad y sus ingresos son un poderoso factor de reducción de la pobreza", asegura Francois Bourguignon, economista principal y vicepresidente principal de Economía del Desarrollo del Banco Mundial. En 2005 el monto oficial de remesas fue de US$232.000 millones. Las tres cuartas partes de ese dinero se destinó a países en desarrollo. Se estima que los fondos enviados por canales informales, fuera del sistema bancario, podrían ser superiores a US$115.000 millones. Si se considera sólo la cifra oficial, las remesas duplican el monto que se destina a ayudas al desarrollo, y en algunos países representan la principal fuente de financiamiento externo. Los mayores receptores de remesas son India (US$ 21.700 millones), China (US$ 21.300 millones) y México (US$ 18.100 millones). Sin embargo, el impacto varía dependiendo del tamaño de las economías al punto que en un país como Haití, esos fondos representan la cuarta parte del Producto Interno Bruto, lo que lo convierte en la nación más dependiente de remesas del hemisferio occidental. El problema de América Latina no reside en la falta de una política social activa, el problema es que el sistema económico no genera oportunidades suficientes para la gente. Eso se refleja en los bajos niveles de creación de empleo, en el aumento significativo del desempleo y de la informalidad laboral, en las brechas en los ingresos que reciben los trabajadores calificados y los no calificados dice José Antonio Ocampo, subsecretario general para Asuntos Económicos y Sociales de la ONU.
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El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |
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