Multinacionales en el banquillo

Managua/Nicaragua

Por primera vez, tres conocidas compañías multinacionales con sede en Estados Unidos han sido llevadas ante la justicia por trabajadores agrícolas centroamericanos.
Los demandantes alegan haber quedado estériles por haber sido expuestos a un pesticida en los años 70. Trátase de las empresas Dow Chemical Co, Amvac Chemical Corp. y Dole Fresh Fruit Co. Las demandas fueron  presentadas por cinco mil trabajadores de la agricultura de Nicaragua, Guatemala, Honduras, Costa Rica y Panamá.
En la opinión de expertos legales, el caso es altamente significativo.

Por primera vez en Estados Unidos un juez estadounidense ha aceptado competencia en una causa en la que los demandantes son extranjeros, por un supuesto hecho ilícito ocurrido en el extranjero. El caso podría sentar un precedente para que trabajadores de países pobres puedan demandar a compañías multinacionales en sus naciones sede.

Sin uso en Estados Unidos
El pesticida, conocido como DBCP, fue usado durante los años 60 y 70 como tratamiento para nematodos, unos gusanos que se alimentan de las raíces de las plantas de banano.
Según la demanda en curso presentada por 30 trabajadores nicaragüenses, Dow y Amvac, fabricantes del pesticida, conocían que era una sustancia tóxica desde comienzos de los años 50. La petición legal añade que científicos empleados por Dow observaron que animales expuestos a la sustancia en laboratorio presentaban testículos atrofiados. Sin embargo, el DBCP, que dejó de usarse en Estados Unidos hacia 1979, continuó en el mercado y siguió usándose en países como Nicaragua.
Dole, a su vez, es acusada de negligencia y encubrir de forma fraudulenta la información sobre la toxicidad del pesticida. A la compañía se le acusa de no haber advertido a los trabajadores de los peligros de exposición al producto ni los protegió proveyéndolos de guantes, gafas o máscaras.


Cuestionan los efectos
La demanda plantea que el pesticida cayó sobre los trabajadores en gotas después de que se fumigaran los árboles cubiertos por toldos. El DBCP contaminó el suministro de agua que os trabajadores bebían y se bañaban.

 

Nemagón: un pesticida devastador
San Jose/Costa Rica

Hay quienes dicen que es una de las peores tragedias laborales del mundo. Sólo en Costa Rica, se estima en unos 30 mil los trabajadores afectados por el Nemagón. Este fue un nematicida aplicado ampliamente en las plantaciones bananeras de América Central durante una década, desde fines de los años 60.  Toneladas de nemagón -el nombre comercial más conocido del dibromo cloropropano- fueron inyectadas en las tierras bananeras, sobre todo en la zona atlántica del país.
Jaime Espinoza tiene hoy 60 años. Tenía 17 cuando empezó a trabajar en las bananeras, sin los permisos necesarios para que los menores de edad trabajaran.  "Había trabajo y me fui a trabajar a la bananera", recuerda hoy, 43 años después.

Los efectos
"De las primeras consecuencias, no me daba cuenta. Empecé a padecer de una gastritis que no me daba vida. Con el paso del tiempo, surgió la pregunta: ¿por qué no tenemos hijos? Entonces comenzó todo un proceso para averiguarlo y descubrir que no tenía espermatozoides vivos", le dijo Espinoza.  "El consejo del médico fue: 'procure no tener un hijo, porque puede nacer un monstruo'. Yo era estéril y punto".
Mucho antes de que el nemagón se inyectara en la tierra con bombas manuales, se distribuía por cañería, de noche, para evitar que el olor fuera muy fuerte, en el día.
Sentado a su lado está su esposa, Ayda Lia Rodríguez. "Muy jóvenes nos fuimos a vivir a las bananeras, en el 68. Yo iba a dejarle el almuerzo a mi esposo. Uno no sabía el efecto de este veneno. Uno se quedaba ahí un rato, sentada, se comía unos bananos".

Ilusiones perdidas
"Después iba a lavar la ropa afectada y ya comencé a padecer del estómago, y unas hemorragias, terribles dolores de cabeza. Después me dieron muchos nervios, la desesperación mía era que, ya ese mes, iba a quedar embarazada. Con esa gran ilusión, ya teníamos nombres y todo". Eso nunca fue posible, aunque el matrimonio de Jaime y Ayda Lía no se desintegró, como el de otros.
Mauricio Arias, 54 años, también comenzó a los 17 en las bananeras. Su historia es la misma, repetida miles de veces.
"Le doy gracias a dios que me dio una señora que, tal vez, no la merezca. A pesar de que nunca pude darle un hijo, nunca me hizo reclamos", dice Mauricio. "Yo estuve un tiempo un poco extraviado. A veces me echaba unos tragos, por despecho, no me sentía bien", recuerda. Hoy ha superado eso.
Barrantes, uno de los dirigentes de los bananeros señala que "entre 1968 y 1979, miles de trabajadores bananeros en la Zona Atlántica y en la Zona Sur de Costa Rica inyectaron en la tierra, alrededor de las matas de banano unos 5 millones de litros de DBCP, para combatir los microscópicos gusanillos que viven en tierras cultivadas".
"Los trabajadores no usaban guantes, ropa protectora ni equipo de ninguna clase que les ayudara a evitar la absorción por medio de la piel o por inhalación", señala la nota.
Como consecuencia, se han planteado diversas demandas, en tribunales estadounidenses y centroamericanos, contra las empresas bananeras que usaban esos productos, y las químicas que lo fabricaban, la mayoría de EE.UU., pero también una israelí.

Ahora que se ventila en un tribunal de la ciudad de Los Angeles el caso de trabajadores bananeros nicaragüenses, renace la esperanza de todos ellos de recibir alguna indemnización que, por lo menos, les permita "para pasar una vejez más bajable", como afirma Mauricio Arias.

 

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