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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas |
DESAFÍOS TEOLÓGICOS PARA UNA ECLESIOLOGÍA MISIONERA BAUTISTA CONTEXTUAL Luis Eduardo Cantero Cuando hablamos de los desafíos teológicos para una eclesiología misionera, necesitamos enmarcar nuestra reflexión, ya que el tema como está presentado es demasiado amplio para cubrirlo en un ensayo de esta naturaleza. Hay que mencionar también que al referirnos a desafíos teológicos en este contexto, estaremos haciendo referencia más específica a desafíos misionológicos. Esto nos ayuda a enmarcar nuestra discusión del tema, ya que no podemos ser exhaustivos en nuestro enfoque teológico. En este ensayo, entonces, estaremos definiendo el marco conceptual; acto seguido, pasaremos a hablar de algunos elementos fundamentales para hacer misión, y concluiremos. Definiendo el marco conceptual. Una buena definición sobre lo que es misionología nos ayudará a comprender a qué nos referimos cuando hablamos de este tema. ¿Qué se entiende por misionología? Para responder a esta pregunta, vamos a utilizar varios autores, entre ellos el profesor Raúl Sosa, del Instituto Universitario ISEDET, de Buenos Aires, que nos permite un acercamiento a lo que queremos tratar en este ensayo; para él "la misionología tomada como una disciplina específica o como una dimensión que atraviesa las demás disciplinas teológicas adquirió el carácter de una bisagra que refiere el quehacer teológico a la praxis misionera, y la misión a la teología. La virtud de esta concepción radica en que impulsa a la teología a recuperar su impronta misionera y confiere a la práctica misionera esa visión integral, tan propia del evangelio de Jesucristo y de todo el plan salvífico de Dios."Samuel Escobar, en su libro The Global Scenario at the turn of the century. Global Missiology for the 21 st century. the iguazú Dialogue, Baker Book House Company 2000, lo define como un acercamiento interdisciplinario para entender la acción misionera. Ella mira a los hechos misioneros desde la perceptiva de las ciencias bíblicas, las ciencias sociales, la teología y la historia. Se propone ser sistemática y critica, pero comienza desde una postura positiva frente a la legitimación del mandato misionero cristiano como parte fundamental del ser de la iglesia. (.) Misionología es reflexión crítica sobre la praxis, a la luz de la palabra de Dios. En otro orden de ideas, se reconoce en general que hay desafíos que la iglesia enfrenta, los cuales son comunes a todas las latitudes. Por ejemplo, el orden mundial ha cambiado respecto de la clasificación anterior a 1990, cuando se hablaba de Primer Mundo y Tercer Mundo. Se habla ahora de un gran poder dominante, expresado por el dominio de los Estados Unidos, seguido por las grandes naciones industrializadas que conforman el G-8. En términos misionológicos, tenemos que tomar en cuenta tales clasificaciones si queremos hablar significativamente. Como latinoamericanos estamos conscientes de nuestras realidades confusas en las cuales es difícil caracterizarnos de manera especifica. Vivimos en un continente que es parte de un orden mundial en el cual el sistema de valores y la cultura prevaleciente se imponen. Los gobiernos neoliberales latinoamericanos están tratando de imponer la globalización, sin medir las consecuencias sociales que esta conlleva, y posiblemente sin interesarse por dichas consecuencias. Esto hace que nuestra sociedad se encuentre estratificada entre las capas pobres del continente, las que sirven a la clase rica. Nuestra tarea es pues, desafiante y compleja, ya que tenemos que comprender cuál es nuestra misión hacia ese contexto y desde él. Se necesita también, para el beneficio de nuestra comprensión, hacer un sencillo análisis del concepto de globalización ya que en forma decisiva, nos guste o no, afecta nuestra misión como iglesia. Desde una perspectiva pragmática, la globalización es una manera de llevar a cabo las interacciones socio-económicas entre los distintos países. Por otro lado, la globalización representa una manera de pensar acerca del mundo y una manera de ver el mundo. Es una manera de organizar prioridades estableciendo, por lo tanto, un sistema de valores para lograrlo. Hoy se dice que vivimos en un mundo globalizado, es decir que somos parte de un contexto que a través de la información y las comunicaciones ya no reconoce barreras geopolíticas. Un segundo ingrediente de esta globalización es el neoliberalismo como principio rector de la economía mundial. El objetivo final del neoliberalismo es que todos los países del mundo abracen la economía de mercado libre. El tercer elemento es un cambio de cultura, hacia la que los positivistas llaman cultura del ciberespacio , fruto de la globalización: ahora los que dominen la tecnología, la comunicación y la información van a marcar los perfiles y los valores que han de difundirse. En nuestro contexto latinoamericano, pueden percibirse fácilmente los efectos de la globalización. El mal llamado desarrollo que el neoliberalismo simula estar produciendo es más bien una apariencia cosmética que da la impresión de desarrollo, pero que, a la larga, agudiza la crisis, especialmente aquella en que viven los más desposeídos. Siendo más específico, en el contexto eclesial podemos percibir los efectos de la globalización, los del neoliberalismo, al igual que en el orden secular, en el que nuestros países juegan un papel pasivo; así mismo, las iglesias son receptoras de los criterios y decisiones de los que dominan el mercado mundial; nosotros, como iglesias bautistas colombianas somos receptores pasivos de las decisiones que toma la iglesia en el ámbito general. Gracias a Dios, hay un remanente entre los bautistas; para citar un ejemplo: el pastor Harold Segura, Pablo Moreno y el autor de este artículo hemos empezado la tarea de reflexionar como cristianos desde nuestro contexto conservador. Estamos poco a poco abriendo caminos, con prudencia, sin herir, no como lo hicieron los fanáticos nicaragüenses con la Teología de la Liberación , pastores que, al abrazar una ideología, optaron por hacer justicia por sus propios medios y destruyeron el verdadero sentido de la Teología latinoamericana. En el hoy de la Teología de la Liberación hay esperanza; reconocemos definitivamente su peregrinaje, su misión y visión del mundo, y a través de ella reconocemos que la tarea teológica y misionológica son desafiantes y exigen que Dios llame a personas con vocación, dedicadas a la tarea de reflexionar teológicamente. Más que una teología racional, necesitamos una teología pastoral que pueda ser interpretada y comprendida por nuestra comunidad. No una teología de escritorio, sino más bien una teología desde nuestra comunidad y para ella. Tal tarea no se puede realizar si no hay una vivencia reverente de los valores de la Palabra de Dios, la cual nos guiará a realizar la tarea misionológica. Lo dicho no supone que no debamos dialogar con otras disciplinas, incluidas las otras teologías... Necesitamos aprender a usar con propiedad el legado teológico latinoamericano y aplicarlo al campo misionológico. 2. Elementos fundamentales para enfrentar el desafío misionológico. De lo que dijimos anteriormente, surgen algunos elementos fundamentales para enfrentar nuestro desafío , los cuales compartiremos en breves palabras: a) Aprender a reflexionar críticamente sobre nuestra acción misionera; para lograrlo, necesitamos cambiar de mentalidad. Como pueblo bautista, reconocemos y agradecemos el legado recibido por nuestros hermanos bautistas de la convención bautista del sur de los Estados Unidos, que a fuerza de sufrir en tierras extrañas, sembraron la semilla del evangelio en medio del contexto hostil y combativo que históricamente ha constituido el pueblo colombiano. En él, el catolicismo romano ha sido gestor de la intolerancia religiosa y política. Hoy la situación religiosa ha mejorado un poco, pues los evangélicos colombianos ya no son más un grupo al margen de la ley, desde que la Constitución de Colombia les dio un prestigio igual a aquel de que goza la iglesia católica romana. Como pueblo bautista, estamos acostumbrados a depender de nuestras iglesias hermanas norteamericanas para hacer misión. Esto se debe a que fuimos formados en muchos aspectos, para depender de los demás. Por ejemplo, en la formación de misioneros y pastores, aún se depende de textos y materiales elaborados en los Estados Unidos y de docentes "gringos", porque no tenemos docentes preparados académicamente. Además, nuestros docentes no han sido formados para generar investigación. Si no tenemos personal calificado ¿como podemos emprender nuestras tareas? Por este problema, el Ministerio de Educación colombiano no otorgó el estatus de universidad, sino de Fundación Universitaria al Seminario Teológico Bautista Internacional de Colombia. Porque detectaron que los docentes de nuestro seminario, en su mayoría antiguos, no tenían titulo profesional, ni postgrado que les permitiera ejercer la carrera docente universitaria, solo los amparaba el titulo de estudios secundarios. Para llenar el requisito de un título universitario requerido, estos docentes tuvieron que convalidar los títulos eclesiásticos del Seminario Bautista por el titulo de licenciatura en ciencias religiosas con la Universidad Pontificia Javeriana. Como vemos, todavía nos falta formación académica para poder generar pensamiento crítico, investigación, etc. [OJO, quito la frase siguiente porque no se entiende] Será porque no comprendemos el valor de la formación académica para hacer misión, como sí lo hicieron nuestros hermanos norteamericanos. Volviendo al desafío teológico para hacer la misión, en muchas áreas de nuestras iglesias empezamos a ver que en el campo de la acción misionera la situación es diferente ahora, hay un nuevo desafío. Tradicionalmente, pensábamos que la tarea misionera era algo exclusivo de las iglesias norteamericanas, que con sus recursos económicos han realizado una gran labor; no obstante, la situación ha cambiado dramáticamente. En la palabra de Dios, encontramos una orden para hacer la misión. Jesucristo nos ha encomendado a nosotros los bautistas colombianos cumplir la gran comisión. Para lograrlo, tenemos que cambiar la mentalidad de "la letra mata y el espíritu vivifica", y proyectarnos hacia el futuro con fe, planificando nuestras acciones de tal manera que nos preparemos para recibir las bendiciones que el Señor de la Vida nos tiene preparadas. La iglesia debe ver hacia el futuro con optimismo y adecuar los espacios para el gran crecimiento que el Señor le dará. Además, debe crear espacios físicos, espirituales, psicológicos, político - estructurales, educativos y teológicos, para ingresar a los escenarios que en otros tiempos le estaban vedados. El profeta Isaías nos aconseja que cambiemos de mentalidad para lograr que las bendiciones del Señor se realicen. Leamos el capitulo 54: 2 Ensancha el sitio de tu tienda.no seas escasa; alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas. Esto implica que tenemos que mirar las cosas desde una perspectiva diferente, es decir, tenemos que aspirar a lograr una formación académica y teológica acorde con la de los círculos universitarios. Hemos sido formados para conformarnos con un titulo eclesiástico ( licenciado, máster o doctor) obtenido en un seminario o instituto, es decir, sin reconocimiento oficial, que nos sirva para ejercer el pastorado y enseñar en nuestra instituciones con el objetivo de sobrevivir y allanarnos a los puestos... Todo esto nos lleva a vivir vidas amargas, llenas de envidia, al ver que otros colegas y hasta nuestros propios alumnos progresan en el conocimiento. Esto sucede porque ellos han cambiado su mentalidad, se han preparado mejor para emprender la obra misionera, pastoral y académica. Podemos preguntarnos qué valor tiene esta reflexión. Nos parece que es relevante, en nuestro intento de comprender el desafío que enfrentamos. Si como pastores, lideres y maestros bautistas queremos vivir en calidad de ciudadanos de segunda clase, como gente sin capacidad, como pastores y maestros pasivos que enseñamos las cosas porque nos toca hacerlo, o sencillamente porque no hemos aprendido a leer críticamente la Biblia , la historia y hasta nuestra propia teología bautista, seremos loros que repetirán un discurso de lo que hemos oído o hemos aprendido mediocremente. Si hubiésemos aprendido a hacer teología desde los presupuestos de la teología latinoamericana, nos habríamos ahorrado un sinnúmero de palabreos (carismáticos, fundamentalistas, etc.), que han provocado una división teológica (Teología de la prosperidad, de la unción, etc.) y no estructural de nuestra denominación Bautista Colombiana. Pero si queremos estar al nivel de otras teologías latinoamericanas, necesitamos estar al lado de ellas. Para ello, debemos liberarnos del miedo, del fundamentalismo, del qué dirán. Como bautistas latinoamericanos necesitamos creer y actuar basados en las demandas del Reino de Dios, con una nueva mentalidad, con una nueva disposición, despojándonos de nuestros complejos y de nuestros temores y creyendo que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. (Filipenses 4: 13) b) Necesitamos definir qué entendemos por misión eclesial. Es importante desarrollar un pensamiento teológico de la misión, es decir, un discurso de segundo orden, como dice la Dra. Nancy Bedford, nacido de la fe, pero no idéntico a ella. Conviene recordar que la misión tiene ante todo un sesgo teologal, es decir, referido directamente a Dios mismo, a la manera de las virtudes teologales de la fe, la esperanza y el amor, al envío del Hijo por el Padre en la fuerza del Espíritu Santo y, de modo derivado, al envío de quienes han llegado a ser hijos e hijas en el Hijo. Así, un desafío teológico de la misión eclesial que sea también una teología de la misión, teología que será, ante todo, trinitaria.Por lo anterior, entendemos la misión eclesial como "la expresión y la extensión del Reino de Dios". Por la expresión del Reino de Dios entendemos la manera en la cual la iglesia cumple su misión. Como lo afirma la Dra. Bedford en su artículo antes mencionado, es la expresión integral de su acción como iglesia a través de los distintos ministerios que en ella se desarrollan, como son la enseñanza, la predicación, su acción social, su acción profética y pastoral. Por extensión, entendemos la predicación del mensaje integral del evangelismo y las misiones. Examinando los evangelios, la misión de la iglesia como reflejo del ministerio de Jesús puede ser expresada de la siguiente manera: La misión de la iglesia como acción pedagógica : este fue uno de los aspectos prioritarios de Jesús durante su ministerio. El evangelio de Mateo afirma: Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos. (4:23) En este contexto, el discipulado es la clave de la vida y del crecimiento de la iglesia. Por esto, Jesús ordenó a sus discípulos en la gran comisión que fueran e hicieran discípulos desde Jerusalén a todas las demás naciones. La misión de la iglesia como una acción de proclamación: el mismo versículo nos dice que Jesús, además de enseñar, compartía las buenas noticias del Reino de Dios. La misión expresada como proclamación es el aspecto más distintivo de la misión de la iglesia. Ninguna otra institución puede realizar este ministerio, es prioridad de la iglesia el proclamar las buenas nuevas de salvación de Dios. La misión de la iglesia como una acción de comunión: la iglesia debe proveer un ambiente de edificación mutua, que incluye la edificación del cuerpo de Cristo a través de los dones del Espíritu Santo: Amados, si Dios nos ha amado, también debemos amarnos unos a otros (1 Juan 4: 7 - 11). La misión de la iglesia como una acción profética se convierte en la voz de los que no tienen voz, la que habla en el nombre de Jesús y denuncia el pecado individual y estructural. Jesús nos dejó un legado de su acción profética, leamos Mateo 23: 13 ss: "Pero, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando." La misión de la iglesia como una acción sacerdotal, de intermediaria entre el hombre y Dios. Esta misión incluye la acción de adorar y ser intercesora ante Dios por los no evangelizados, por los necesitados, por los oprimidos por la acción del pecado individual y estructural. Teniendo en cuenta estos elementos fundamentales en la comprensión de la misión mundial de la iglesia, podremos realizar nuestra tarea, sabiendo que Dios nos ha puesto para ser sus testigos, sus profetas, sus sacerdotes y sus misioneros, para llevar el evangelio a ámbitos locales, regionales, nacionales e internacionales, a fin de alcanzar al mundo para Cristo. La tarea misionológica que enfrenta la iglesia cristiana bautista hoy requiere, entonces, de nuestra disposición a abandonar los miedos, el pesimismo, los complejos y como hombres y mujeres de valor, atrevernos a ver el mundo de manera diferente. Todo esto exige un cambio radical de nuestra mentalidad, que nos permita interactuar con las otras teologías y grupos religiosos cristianos y no cristianos, en una relación de mutuo respeto y cooperación. Nos urge, así, la tarea de elaborar un proyecto misionológico relevante y pertinente a nuestras iglesias y a nuestros contextos, que pueda ser comprendido por los miembros de nuestras iglesias. Finalmente, nuestra misión debe ser modelada a ejemplo de la de Jesucristo, y nosotros, como sus discípulos, debemos imitarle e impactar en el mundo como Él lo hizo. Luis Eduardo Cantero. Es Doctor en Filosofía, actualmente estudiante de doctorado en el departamento de Historia de la Iglesia del Instituto Universitario ISEDET, Bs. As., Argentina.
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El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |
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