V Asamblea General
Buenos Aires, 19-25 de febrero de 2007
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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas



 

Espiritualidad, Justicia, Paz y Testimonio

Ofelia Ortega

La IX Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias sesionó en Porto Alegre, Brasil, del 14 al 23 de febrero del 2006 y reunió a más de cuatro mil participantes, incluidos más de setecientos delegados y delegadas de las trescientas cuarenta y ocho iglesias miembros del CMI, además de representantes y observadores de otras iglesias, organizaciones y movimientos.

La IX Asamblea fue la primera celebrada en América Latina desde la creación del CMI en 1948. Las iglesias de Brasil y del resto de la región estuvieron activamente involucradas en el evento.

Al aprobar cambios substanciales en sus prioridades y cultura de trabajo, el Consejo Mundial de Iglesias finalizó su Asamblea con un culto de Adoración el jueves 23 de febrero en Porto Alegre, y acordó dar prioridad a la espiritualidad, la formación ecuménica, el trabajo por la justicia en el mundo y el testimonio profético.

Espiritualidad

En el informe del Secretario General del Consejo Mundial de Iglesias Dr. Sam Kobia se mostró con claridad la base espiritual del Movimiento Ecuménico como la Festa da vida haciendo énfasis en que el discernimiento espiritual es esencial en nuestro camino hacia la unidad.

Creo que en todas nuestras iglesias tenemos que pensar profundamente en la relación teología y espiritualidad. Recordemos las palabras de Gustavo Gutiérrez: una reflexión que no ayuda a vivir según el espíritu no es una teología cristiana. Toda auténtica teología es una teología espiritual.

Así, el discurso científico de la teología latinoamericana ha avanzado den- tro de una mística o espiritualidad que precede, ambienta o da sentido: la presencia del crucificado en los pobres y en la práctica de la Iglesia , para que todos los seres humanos vivan como hermanos y hermanas. Solo una experiencia mística puede ser la fuente que permita una nueva lectura de la realidad y un redescubrimiento del evangelio como buena noticia para los pobres.

Es necesario añadir que la espiritualidad que buscamos en América Latina es:

•  Reconciliadora e integradora;

•  encarnacional;

•  enraizada en las escrituras y nutrida por la oración;

•  vivificante y liberadora;

•  enraizada en la comunidad y centrada en la eucaristía;

•  abierta a la más amplia oikoumene y en relación con las diversas espiritualidades que enriquecen hoy la vida de nuestras iglesias.

Sabemos, porque este es el testimonio del martirologio latinoamericano, que es siempre una espiritualidad costosa y sacrificial, que se expresa en servicio y testimonio.

Justicia, paz y reconciliación.

El Consejo Mundial de Iglesias ha lanzado una Década para acabar con la Violencia 2001- 2010 que está comprometiendo a las iglesias miembros, en el trabajo difícil de la búsqueda de la paz y de la reconciliación. Algunas de las preguntas que nuestras iglesias deben incluir en sus procesos de reflexión y acción son:

•  ¿Cuáles son las varias formas de violencia que nosotros encontramos en nuestro país, en nuestras comunidades, casas, lugares de trabajo, escuelas, etc?

•  ¿Quiénes son los perpetradores de esas formas de violencia?

•  ¿Cómo planeamos nosotros superar estas formas de violencia?

•  ¿Cuáles son nuestros recursos de fe?

•  ¿Cómo queremos relacionarnos con aquellos y aquellas que batallan por la justicia, la liberación y la reconciliación?

Sentimos en la Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias en Porto Alegre que no se incorporaron a la dinámica de la Asamblea los resultados de la Conferencia Mundial de Misión y Evangelización celebrada en Atenas, Grecia, bajo el lema: Ven Espíritu Santo, sana y reconcilia.

En América Latina hemos vinculado siempre la reconciliación con

•  la entrega sacrificial. No hay reconciliación barata; de hecho, el Apóstol Pablo nos dice que en la muerte y resurrección de Cristo Dios nos reconcilió consigo mismo en Cristo y nos dio el ministerio de la reconciliación (2 Corintios 5:18);

•  no hay ninguna reconciliación sin perdón, y el perdón no tiene lugar sin justicia;

•  no hay ninguna reconciliación sin verdad.

Al final de cualquier proceso de reconciliación existe la necesidad de restitución a causa de los daños hechos. Este es el gran clamor que se escuchó en las presentaciones de nuestros pueblos aborígenes en la Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias.

En el Comité Central, celebrado en febrero del 2001 en Potsman, República Federal de Alemania, se declaró: Lucharemos juntos para superar el espíritu, la lógica y la práctica de la violencia, y nuestra vocación profética nos llama a ser agentes de reconciliación y constructores de una paz con justicia.

La repuesta que permita superar las situaciones de violencia es una prioridad ecuménica esencial.

América Latina será el foco de atención especial durante este año 2006.

El Consejo Latinoamericano de Iglesias está implementando el programa Hogares de paz, con especial énfasis en la familia y en la cuestión de la Violencia intrafamiliar o violencia doméstica.

Los diez mandamientos para la Paz en su familia son:

•  Ayude a crear un ambiente de confianza y paz a su alrededor. Ámese usted mismo y a cada miembro de su familia;

•  reserve momentos para el esparcimiento y la recreación con su familia. Los niños y niñas aprenden jugando; la diversión aproxima a las personas;

•  eduque por medio del amor. La conversación, el acompañamiento y el cariño son la mejor educación. Quien golpea para enseñar, enseña a golpear;

•  participe con su familia en la vida del barrio. Abra su casa para el servicio a la comunidad;

•  resuelva los problemas con paciencia y tranquilidad. Aprenda que aun las situaciones difíciles tienen su lado positivo;

•  comparta sus sentimientos con sinceridad. Diga lo que usted piensa y escuche lo que los demás quieren decir;

•  respete a las personas que piensan de modo diferente a como piensa usted: las diversidades nos enriquecen;

•  dé buenos ejemplos. La mejor palabra es lo que somos y hacemos.

•  pida disculpas cuando ofenda a alguien. Perdone de corazón cuando se sienta ofendido. El perdón es un gesto hermoso y valiente.

•  Cultive la vida espiritual y siembre valores que ayuden a desarrollar personalidades íntegras y solidarias.

Es importante reconocer en el informe del Moderador Aram I, Católicos de Cilicia, la estrategia que debemos seguir para la promoción de la paz. Él nos dijo en su presentación a la Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias en Porto Alegre:

Mientras que la estrategia de los otros es la guerra contra el terror', la nuestra es la de la superación de la violencia. Mientras que para los otros el objetivo es la seguridad, incluso por medio de la intervención militar, para nosotros el objetivo es la construcción de la paz con justicia y la promoción del entendimiento y la confianza mutua

Nos hubiera gustado a las Iglesias de nuestro continente latinoamericano que el documento AGAPE (Alternativas a la Globalización dirigidos al Pueblo y a la Tierra ) hubiera tenido un lugar central en la Asamblea del CMI para la búsqueda de la justicia en nuestro mundo contemporáneo. Pero el documento pasó silenciosamente por la Asamblea , generando reacciones no muy satisfactorias de algunas iglesias de los países más desarrollados.

Esperamos que las Iglesias en América Latina que están trabajando arduamente en la búsqueda de posibles alternativas a la globalización económica y a la ideología neoliberal tomen con seriedad el documento para que sea discutido en nuestras iglesias, y se lo vincule con el proyecto de Fe, Economía y Sociedad del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), que fue recibido con gran entusiasmo durante los últimos años por las iglesias en nuestra región.

Como afirmó el Secretario General Dr. Sam Kobia en su informe a la Asamblea :

Algo va muy mal en un mundo en el que a principios del siglo XXI la fortuna de las tres personas más ricas de la tierra es superior al PIB anual combinado con los 48 países menos adelantados. Los argumentos políticos y las racionalizaciones económicas no pueden contrarrestar la inmoralidad básica de un mundo con tantas desigualdades

Testimonio:

Los jóvenes participantes en la Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias fueron un testimonio vivo de las nuevas generaciones que buscan mayor participación en la vida de las iglesias y en el movimiento ecuménico.

Por primera vez participaron en la Asamblea de Porto Alegre jóvenes nombrados por sus iglesias a todos los comités de trabajos de la Asamblea. Se creó una comisión especial que representa a la juventud en los procesos de decisión y liderazgo del Consejo Mundial de Iglesias.

No lograron los jóvenes todo lo que esperaban en la Asamblea , como dijo la vice-moderadora Marion S. Best; de Canadá: quizás les prometemos demasiado, pero la frustración fue compensada con una mirada llena de esperanza al futuro, por la forma en que el Secretario General Dr. Sam Kobia les aseguró que el proceso sería de una calidad inclusiva y relevante para todo el trabajo interno y externo del CMI.

El Moderador del Consejo Mundial de Iglesias Aram I, Católicos de Celicia dijo en su informe: Debemos ayudar a que los jóvenes avancen desde los márgenes de nuestras Iglesias hasta el centro mismo de la vida y del testimonio de las iglesias, incluso en los procesos de toma de decisiones

Me encantó el cambio que hicieron los jóvenes del lema de la Asamblea : Dios en tu Gracia, haz que la juventud transforme al mundo

Esta nueva savia de energía y entusiasmo juvenil enriquecerá las andaduras ecuménicas de nuestras iglesias.

Formación ecuménica

Esta será una de las prioridades del CMI en el próximo futuro.

El documento de estudio de la Comisión Conjunta de Trabajo entre la Iglesia Católica Romana y el Consejo Mundial de Iglesias aprobado en 1993, nos habla del imperativo ecuménico.

El ecumenismo no es una opción para la Iglesia , sino un mandato fundamental, y de nuevo se enfatiza en el documento la relación entre la formación ecuménica y el testimonio común, porque la formación ecuménica es lo que más puede ayudar al pueblo de Dios a rendir un testimonio común a toda la humanidad, señalando la visión del nuevo cielo y la nueva tierra (Ap. 21:1).

La formación ecuménica tiene que abordar el tema de la pluralidad religiosa, tratando de incluir en todos los proceso educativos los diálogos interreligiosos que apuntan a una comprensión más profunda para la búsqueda de una comunidad mundial.

La educación y formación ecuménica es educación para la transformación de las personas y de las comunidades.

Por lo tanto, se requiere también de una transformación de nuestras instituciones educativas, cuyas políticas y prácticas deben conducirnos a prácticas ecuménicas y holísticas en todos los ámbitos y a todos los niveles.

•  Promoviendo estudios ecuménicos como una disciplina que no solamente busque e investigue los procesos de división de las iglesias en el pasado, y la situación presente en las negociaciones bilaterales de las iglesias, sino que analice los asuntos contemporáneos que confronta el movimiento ecuménico;

•  integrando la perspectiva ecuménica -la unidad de la iglesia y la unidad y renovación de la humanidad- en todas las disciplinas y en la totalidad de la enseñanza y el aprendizaje;

•  ejerciendo la mayordomía de los recursos humanos y materiales, a fin de promover así la cooperación ecuménica;

•  promoviendo la educación continuada de pastores y de laicos en estudios ecuménicos;

•  poniendo énfasis en el estudio de la Biblia en la educación ecuménica y facilitando los estudios bíblicos ecuménicos y la lectura intercultural de la Biblia ;

•  promoviendo la oración común y la cooperación, como parte integral del programa ecuménico;

•  facilitando el intercambio estudiantil y profesoral;

•  entrando en procesos de cooperación con otras instituciones teológicas por medio de convenios y acuerdos.

Hay un consenso entre nosotros sobre el carácter holístico de la educación teológica y la formación ministerial enraizadas en la adoración, que combina y se interrelaciona con la espiritualidad, la excelencia académica, la misión y el evangelismo, la justicia y la paz, la sensibilidad pastoral y la competencia, y la formación del carácter.

Para lograrlo,

•  tenemos que escuchar la voz de Dios y el clamor del pueblo de Dios;

•  debemos tener el corazón abierto para responder al sufrimiento;

•  debemos tener la lengua abierta para responder proféticamente a los cansados y a los arrogantes;

•  mantener nuestras manos listas para trabajar con los desposeídos;

•  nuestra mente alerta para reflexionar sobre las buenas nuevas del evangelio;

•  nuestra voluntad presta a responder al llamado de Dios;

•  nuestro espíritu atento, para esperar en Dios en oración, para luchar con Dios, para callar en penitencia y humildad y para interceder por la iglesia y el mundo;

debemos ver siempre nuestro cuerpo como el templo del Espíritu Santo.

Gustavo Gutiérrez, Beber de su Propio Pozo, Centro de Estudios y Publicaciones (CEP), Lima, Perú, 1983, pág 59.

Pobbee, John,ed, Towards Viable Theological Education, WCC publications, Geneva , 1997, pag 1

 

 

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El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.