V Asamblea General
Buenos Aires, 19-25 de febrero de 2007 www.clai.org.ec
Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas
Discriminación y racismo invadiendo, destruyendo: espacios y tiempos que se transforman
Pensaba que iba a ser así siempre: ¡risas, juegos, café, aprender, desaprender. Soñar en ser grande! Y todo parecía girar al ritmo de colores, de sol, luna, ausencias y presencias, llegadas y salidas. Sí, también el tambor, el viento, la brisa. Pero es mejor que entres, ya está llegando la noche. ¡Busca a las demás! Y mi abuela, observando, comentando, contando viejas historias de difuntos y nacidos. ¡Ah! Y de los que están por nacer. ¿Te enteraste?, comenta mi madre a mi padre: a don José no lo dejaron entrar. Yo te digo, es mejor hacer conciencia y ver qué hacemos. ¡Buenas noches! Mañana es otro día.
En verdad no se qué hacer: escuchar historias, escribir, invitar a construir. ¿Por qué no? Por qué no decir, por qué no hablar de que los espacios se transformaron, se transforman. De que no son los mismos tiempos. Esta es la hora de salir, a pesar de las multitudes, a pesar de las leyes que se ocultan para invadir, destruir. ¡Esta es la hora de denunciar, de anunciar!
Develando lo irracional de la discriminación y el racismo
Es lo que quiero compartir. Compartir realidades, pero también sueños. Porque quiero que vuelvan las risas, que sean posibles los juegos sin burla. Sin la estúpida creencia en superiores e inferiores. Con café, quiero aprender y desaprender a cada instante, en cada instante. ¡E invitar!
Invitar a que deconstruyamos , pero antes, develemos las dinámicas de que se vale el sistema racista, dominante, para mantener su poder hegemónico. Estas dinámicas tienen que ver con relaciones. Relaciones que parecen naturales y que al mismo tiempo son normativas de comportamiento, de discursos que no hablan de todas las realidades, pero que crean en la realidad. En especial, nos interesa decir no solamente que hacemos parte de ese sistema, sino que está en nosotras y nosotros, y peor aún, que invade nuestras actuaciones y nuestros sueños.
Las relaciones dominantes, naturalizadas, se hallan establecidas entre instituciones, procesos económicos y sociales, formas de comportamiento, sistemas de normas, técnicas, tipos de clasificación, modos de caracterización. Estas relaciones crean imágenes, forman imaginarios y sostienen el discurso y las acciones que dan razones a la racionalidad de la irracionalizada discriminación de unos seres contra otros.
Se trata de una racionalidad que, entre otras cosas, surge en referencia a las diferencias fenotípicas entre conquistadores y conquistados. A esa diferencia se atribuyó un carácter de naturaleza biológica, por lo que se definió la superioridad del conquistador blanco en oposición a la inferioridad del indígena y del negro. ¡Los otros!
Esos otros son vistos como elementos necesarios para que pueda prevalecer la racionalidad de lo irracionalizado. Ante esto surge la necesidad de acciones críticas, capaces de provocar la ruptura de la racionalidad provocadora de exclusión y muerte y, por tanto, de hacer surgir las condiciones de posibilidad de vida humana en plenitud, en totalidad.
Como bien afirma, Frankz Hinkelammert, la idea de vida humana incluye también la naturaleza, por ser [la humanidad] algo natural. Lo que se procura es una acción racional reproductiva que haga posible, entre otras cosas, el reconocimiento del otro y, al mismo tiempo, su re-integración como sujeto en el circuito natural de la vida humana.
La realidad es que vivimos en un sistema patriarcal, discriminatorio y excluyente, reforzado por un Estado que representa grupos de poder económico que fomentan la persistencia de la situación de pobreza y exclusión social de las mayorías pobres, especialmente de la población negra y de los pueblos originarios. Este sistema ha generado patrones de conducta socioculturales de discriminación, que en el inconsciente colectivo se perciben como naturales.
Dicho problema se ha ido reproduciendo desde la educación en las familias, de manera inconsciente, y ha sido reforzado por las políticas implementadas por las instituciones del Estado y las de las diferentes Iglesias en los ámbitos de la educación, tanto formal con la currícula estudiantil, como la no formal, impulsada por algunas expresiones religiosas y por otras que no lo son. Asimismo, se constatan actitudes discriminatorias y racistas en muchos funcionarios y servidores públicos, lo que provoca la exclusión de los pueblos negros y originarios, y les niega el derecho a la participación cívico-política y el acceso a la salud, la educación, la justicia y otros servicios sociales.
Los sueños que irrumpen
Ese otro que no solo es sujeto, sino que debe ser visto como tal dentro del esquema de globalización neoliberal vive la imposibilidad de satisfacer sus necesidades, pues no cabe, no tiene lugar dentro de la irracionalidad de lo racionalizado del mercado. Vive dentro de una racionalidad que le excluye. Es fácil evaluar la situación a partir de datos concretos:
Los pueblos originarios, afrolatinos y afrocaribeños presentan los peores indicadores económicos y sociales y son, en gran medida, los más pobres de la región (Psacharopoulos y Patrinos, 1994, 1999; Plant, 1998). La mayor parte vive en condiciones de extrema pobreza.
Entre los factores originarios de su situación de pobreza destacan la pérdida progresiva de tierras y el quiebre de las economías comunitarias. A ellos se sumaron los procesos de migración campo-ciudad, y la estructura y dinámica de la inserción laboral, tanto dentro de los espacios rurales como particularmente al interior de las ciudades.
Estadísticas, por ejemplo en Brasil, en el 2003, muestran que el 43% de la población negra se encontraba por debajo de la línea de pobreza, mientras entre en la población blanca ese porcentaje era del 20%. La situación se agrava cuando los datos se analizan en relación con la indigencia: mientras el 7% de los blancos reciben menos de un cuarto de salario mínimo per cápita por mes, entre los negros ese porcentaje llega a casi el triple, el 19%. Las mujeres afrodescendientes de América Latina y el Caribe conforman aproximadamente una población de 80 millones de personas. Frente a estas cifras se podría pensar cuán difícil es ocultarlas, y sin embargo, durante siglos han estado sistemáticamente invisibilizadas en la historia. Según un informe de la CEPAL de abril de 2005, los afrodescendientes representan por lo menos el 30 % de la población regional.
La condición racial es condicionante de la condición de clase. En América Latina, si se nace negro o negra se tiene un 90% de posibilidades de ser pobre. Ese apartheid histórico de indígenas y afrodescendientes condiciona absolutamente toda su vida y todas sus oportunidades. Los derechos humanos son apenas una aspiración para las mujeres negras.
Sin embargo, a pesar de la realidad en que viven las personas negras e indígenas, al mismo tiempo construyen resistencias. Y desde esta resistencia se construyen espacios diferentes a los preestablecidos, se construyen y se hacen valer otras identidades, que tienen como centro la propia dignidad de las personas. En esta tarea de resistir vamos develando los enigmas de las imágenes previas a un discurso atrapado en un falso crepúsculo global, abstracto y uniforme, de interpretación o de explicación de lo que es insistentemente de mil rostros.
En esta insistencia por realizar los sueños, por vivir otros tiempos creadores de espacios diferentes, denunciamos el racismo y la discriminación que este genera, como amenaza, no sólo para excluidos y excluidas, sino para todas las personas, y para todas las relaciones sociales
Mientras tanto, quiero seguir contando historias, construyendo historia, escuchando historias de quienes no tienen la intención de dejar de sentirse otros y otras , para que la solidaridad pueda florecer. Para que puedan continuar escribiéndose otras historias, desde otros tiempos y espacios diferentes. Y nuevas risas, juegos, café, aprender, desaprender. ¡Continuamos imaginando y haciendo cada día posibles otros sueños!
María Cristina Ventura * Profesora de Biblia en la Universidad Bíblica Latinoamericana.
1 Franz Hinkelammert, para definir la racionalidad económica de la modernidad desde la teoría de acción racional, nos habla de lo irracionalizado de la racionalidad, que es a la vez la ineficiencia de la eficiencia,. ( El sujeto y la ley el retorno del sujeto reprimido . Heredia, Costa Rica: EUNA, 2005, p.).
2 Hay que tener en consideración que las variaciones fenotípicas son variaciones socialmente construidas.
3 Franz J. Hinkelammert. El sujeto y la ley , p.54.
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.