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CAPÍTULO V

PERSPECTIVAS Y ESCENARIOS

América Latina y el Caribe sufren actualmente de un proceso significativo de deterioro ambiental. Los estudios realizados en la región para Perspectivas del Medio Ambiente (GEO, por sus siglas en inglés) del PNUMA, muestra graves deterioros en cuanto a la degradación de la tierra, deforestación, contaminación del aire, del agua y del suelo, agravamiento del estrés hídrico, expansión urbana desconcentrada, contaminación de mares y costas, vulnerabilidad ante eventos naturales extremos, además de una gran pérdida de la biodiversidad.

El cambio climático no se puede separar de las condiciones que impulsan o frenan el desarrollo sostenible en ALC. La expansión de los mercados, los incrementos en el consumo de combustibles fósiles y el creciente cambio de uso de suelos afectan todos al cambio climático regional. Buena parte de estos problemas se derivan del patrón de desarrollo, basado en el uso intensivo de recursos no renovables, con cambios tan sólo marginales, en el que los mercados continúan expandiéndose sin mecanismos que aseguren que los costos ambientales se internalicen. Para examinar las opciones que la región puede seguir, este capítulo presenta algunas de las proyecciones, escenarios y nichos de oportunidad que se pueden observar en la misma.

La región tiene ante sí el desafío de actuar de manera concertada para evitar un mayor deterioro ambiental y empezar a revertir el daño causado. Este desafío impone la necesidad de desarrollar políticas y actividades ambientales, que puedan tener importantes co-beneficios climáticos.

La región debe, además, ir evaluando qué espera en los próximos años en varios aspectos: en materia de las negociaciones internacionales sobre el clima, respecto de los esfuerzos para mitigar las emisiones globales, y respecto al nivel de esfuerzo que quiere asumir para adaptarse y mitigar sus propias emisiones. Esto requiere una visión sobre los escenarios futuros de estabilización de concentraciones de GEI, lo que a su vez requiere de una evaluación sobre los escenarios de emisiones a nivel global. Ello permitirá evaluar el esfuerzo que la comunidad global deberá hacer para atacar el problema en su raíz.

5.1 Proyecciones

En la región de ALC existen varios estudios de escenarios de mitigación. Las gráficas adjuntas presentan proyecciones realizadas por la Organización Latinoamericana de Energía para algunos de los principales gases y emisores de la región. Sin embargo, las proyecciones por sí solas no bastan, se requiere además de estudios de escenarios. En esta materia, el PNUMA ha venido desarrollando estudios de escenarios específicos que pueden contribuir a precisar cómo se espera que interactúe la situación ambiental global de ALC con el cambio climático.

Gráficas 44-48: Fuente OLADE, elaborado por Energeia

5.2 Escenarios

En esta sección se esbozan tres descripciones, llamadas "escenarios", de cómo podría evolucionar la región en el horizonte 2002-2032. Estos "escenarios plausibles" tomados del análisis GEO para ALC elaborado por el PNUMA en el 2003, son el resultado de la interacción entre las fuerzas motrices del desarrollo y de las tendencias económicas, políticas, sociales y ambientales recientes; también lo son de las decisiones que, a lo largo de este periodo, tomen autoridades, empresas y ciudadanos.

El GEO emplea tres escenarios que de acuerdo con el factor predominante, se nombraron: escenarios de mercado no regulado (desregulación), escenario de reformas (intervención moderada) y escenario de grandes transiciones (sostenibilidad). La realidad actual presenta expresiones de cada uno de estos escenarios.

Un análisis de escenarios permite evaluar los problemas más agudos de la región desde la perspectiva que aporta cada uno de los tres escenarios mencionados anteriormente. El estudio GEO regional toma en cuenta proyecciones para la realización de escenarios de mercado y reformas, así como valoraciones cualitativas del escenario de grandes transiciones, calificando el ritmo de deterioro para cada uno de los problemas enlistados anteriormente. Estos resultados se muestran en el siguiente cuadro.

En el escenario de mercado no regulado , el énfasis es el mercado y la tendencia es hacia la liberalización plena dentro del contexto de la internacionalización ("globalización"), con controles mínimos y un papel muy limitado del Estado, una condición en la que han perdido vigencia los instrumentos de regulación directa e indirecta y donde incluso los propios instrumentos de control, tan promovidos al final del siglo XX, son cuestionados. Sin instrumentos de regulación directa e indirecta, ni los costos sociales ni los ambientales son tomados en cuenta por los agentes económicos.

En el escenario de reformas , en cambio, el énfasis es la regulación a través de una intervención moderada de los mercados. Supone cierto progreso de la institucionalidad y el desarrollo de políticas e instrumentos orientados a corregir las imperfecciones del mercado, a promover la equidad y a que en las decisiones se tomen en cuenta los costos sociales y ambientales a que dan lugar el consumo y la producción. Sin embargo, todavía hay un grado insuficiente de integración de las variables sociales y ambientales en las acciones de gobierno. Ha habido una evolución de la conciencia pública en torno a estas cuestiones, pero valores como la solidaridad social y el cuidado del ambiente todavía no son parte de la óptica pública. El supuesto básico de este escenario es la factibilidad política y social de vincular el crecimiento orientado hacia el mercado con un conjunto de políticas de sostenibilidad dirigidas a erradicar la pobreza extrema y el deterioro ambiental.

Finalmente, la sostenibilidad del desarrollo domina el escenario de las grandes transiciones . El escenario representa un estado avanzado de la sociedad, un nuevo camino hacia el desarrollo sostenible, que integra las dimensiones económica, social y ecológica, que es comprendido por la ciudadanía, las empresas y los gobiernos, y que es adoptado de manera activa. En este escenario prevalecen la solidaridad social, criterios de equidad intra e intergeneracionales y una creciente preocupación en torno a las implicaciones del deterioro ambiental. El escenario de grandes transiciones supone una gran expansión de la conciencia pública, la solidaridad social y la preocupación ambiental que se arraigan en la moral pública.

El ritmo de deterioro ambiental se analizó en dos planos: 1) conjunto de problemas ambientales en cada escenario, y 2) según la situación de cada problema en los tres escenarios. En el primer plano se consideró cada escenario en sí mismo, observando el ritmo de deterioro de los problemas ambientales identificados. En el GEO se toma al escenario de reformas con un ritmo de deterioro ambiental tres veces mayor que el escenario de grandes transiciones , y el escenario de mercado no regulado un ritmo cerca de cuatro veces mayor.

De la misma forma, se compara la evolución de cada problema de acuerdo a los diferentes escenarios. El análisis muestra que los escenarios de reformas y sostenibilidad presentan una mejoría progresiva y notable en el caso específico de la deforestación, la calidad de la oferta de energía, la expansión urbana y la contaminación de mares y costas. Todas estas variables tienen un impacto directo sobre las emisiones por quema de combustibles fósiles y por el cambio de uso de suelo, que son las principales fuentes de emisiones -en particular, de CO 2 - en la región. La mayor resistencia al cambio se presenta en algunos problemas ambientales tales como la degradación de tierras y el agotamiento hídrico, y también, aunque en menor grado, la contaminación del aire y la vulnerabilidad ante eventos naturales extremos.

Se concluye que el escenario de mercado no regulado sería una herencia peligrosa para las siguientes tres décadas. La creciente presión que se ejerce sobre los ecosistemas causada por la combinación de efectos como el crecimiento poblacional, la escala de la economía y la explotación de los recursos naturales, es insostenible. Se pronostica para este escenario una agudización del problema ambiental.

Asimismo, el impacto de la dimensión ambiental podría debilitar la premisa fundamental del escenario de mercado: el crecimiento económico será interrumpido. Por lo tanto, no es capaz de satisfacer las metas sociales y de sostenibilidad.

Las tensiones geopolíticas se incrementarían debido a la desigualdad entre grupos sociales, países y subregiones. Las presiones sobre los recursos y el ambiente incrementarían las tensiones a nivel nacional e internacional, dando respuesta a conflictos por el agua, la concentración regional de las reservas petroleras, la escasez de tierras, efectos del cambio climático y la pérdida de la biodiversidad, lo que llevaría a un retroceso drástico en el ámbito cultural.

El escenario de mercado no regulado ilustra una situación donde las grandes líneas divisorias presentes hoy en la humanidad se intensificarían. Las brechas (calidad del entorno, vulnerabilidad a las transformaciones ambientales, estilos de gestión en la administración pública y empresaria, y patrones de consumo y estilos de vida) que separan a los países industrializados de los países en desarrollo, que dividen a las sociedades nacionales de ALC se acentuarían aún más.

En este escenario se agrava la dependencia regional de los combustibles fósiles, cuya participación en los requerimientos de energía primaria aumenta en 50% hacia 2015 y se duplica para 2032. Esta situación obstaculiza el crecimiento de fuentes renovables de energía, aunque la utilización de éstas se duplica ya que las demandas de energía primaria aumentan a una tasa superior a la del crecimiento poblacional.

Gran cantidad de personas que habitan en áreas urbanas seguirán expuestas a niveles dañinos de contaminación. Las negociaciones sobre mitigación y adaptación al cambio climático se vieron afectadas, a comienzos de este siglo, por la decisión del gobierno de los Estados Unidos de no ratificar el Protocolo de Kioto.

Los objetivos del Protocolo para el periodo 2008- 2012 no son cumplidos por los países de la OCDE, que reúne, principalmente, a los países industrializados. Hacia 2032 son más evidentes los efectos del cambio climático. Las emisiones de bióxido de carbono se duplican hacia 2015 y se triplican para 2032.

Los bosques nativos decrecen no sólo en área sino también en calidad, debido a la expansión de la frontera agrícola, los incendios forestales -cada vez más numerosos y frecuentes- y la mayor vulnerabilidad de estos ecosistemas. Los países de la región enfrentan intensas presiones y exigencias para detener la deforestación, como parte de las estrategias de respuesta ante el cambio climático, pero sin recibir retribuciones adecuadas.

El escenario de reformas del mercado regulado, muestra que no son inevitables los peligros presentes en el primer escenario. El supuesto básico de este escenario es la posibilidad de vincular tal crecimiento con políticas de sostenibilidad dirigidas a erradicar la pobreza extrema y el deterioro ambiental. Para la reorientación hacia el desarrollo de objetivos sostenibles se cuenta con recursos tecnológicos e instrumentos políticos. El logro de estas metas, dentro de un contexto de crecimiento económico orientado al mercado, propone desafíos significativos. No obstante, los ajustes continuos de los patrones sociales, tecnológicos y de empleo de recursos naturales, pueden tener efectos acumulativos de importancia en las siguientes décadas.

En el sector energético, los precios continuarán creciendo como reflejo de la preocupación ambiental que se expresa en diversas regulaciones. La electricidad y el gas natural se convierten en las principales formas de uso final de la energía debido a su comodidad y flexibilidad, en tanto, el carbón es abandonado en lo posible por casi todos los sectores de la producción. Los procesos que gastan mucha energía y combustibles son crecientemente desplazados por otros basados en fuentes renovables de energía y tecnologías más eficientes, reduciendo así el consumo de energía. Se progresa hacia la gestión sostenible de la tierra y se rehabilitan grandes extensiones deterioradas por proyectos de desarrollo. Sin embargo, la relativamente larga demora en la respuesta del sistema climático a los cambios de política, significa una continuación de los patrones del cambio climático con una diferencia muy pequeña entre los diferentes escenarios. En los pequeños estados insulares del Caribe y otras regiones particularmente vulnerables, los desastres siguen siendo un problema importante, resultando en pérdidas de vidas y de bienes. Aunque la inversión en alerta temprana y medidas de adaptación aumenta bajo este escenario, no es suficiente para prevenir los impactos económicos y sociales de los desastres sobre las personas pobres de la región.

El escenario de grandes transiciones estima la existencia de la institucionalidad necesaria y suficiente para estos fines, así como la participación activa de todos los segmentos de la sociedad en este anhelo. Este escenario es el único que podrá engendrar un proceso de adaptación al cambio climático y un nivel elevado de prevención de desastres.

En este escenario, se reduce sustancialmente la contribución regional a estas emisiones como consecuencia del cambio en el uso de la tierra y los incendios forestales, fundamentalmente por la desaceleración de la deforestación, un mejor manejo de los recursos forestales y mejor prevención y combate de los incendios forestales.

En el sector energético se promueven las fuentes renovables y la eficiencia energética, y se avanza en la integración energética regional. La tecnología para sistemas de transporte eficientes en materia energética contribuye a reducir la contaminación atmosférica urbana y a resolver los graves problemas de congestión del tráfico en las grandes ciudades. Aunque los patrones de cambio climático y sus consecuencias (en términos de la frecuencia y número de desastres) no varían significativamente -a causa de la larga demora en la respuesta del sistema climático a los cambios en emisiones-, bajo el escenario de grandes transiciones se desarrollan medidas múltiples para la reducción de la vulnerabilidad, incluyendo la construcción de represas, sistemas de alerta temprana, zonificación del uso de las tierras y gestión integrada de las cuencas hídricas. Estas acciones tienen impactos importantes, mejorando la vida de las poblaciones vulnerables de la región, especialmente en las islas pequeñas del Caribe.

Las emisiones de gases de efecto invernadero decrecen de manera significativa, debido, en lo fundamental, a la reducción al mínimo de la deforestación y los incendios forestales. La deforestación ilegal ha sido detenida casi completamente, después de asegurarse el cumplimiento de un conjunto de regulaciones directas e indirectas. Los productos no maderables de los bosques son valorados y las comunidades indígenas de los bosques son reconocidas como sus propietarias, lo que contribuye a la preservación de los ecosistemas boscosos.

Los escenarios mencionados proporcionan importantes elementos para los tomadores de decisiones de la región. Las explicaciones presentadas de los tres escenarios, muestran que los resultados más prometedores en materia económica, política, social y ambiental deberán estar asociados a la adopción de políticas integrales de desarrollo sostenible, que incluyan de forma equilibrada y con una visión de largo plazo, a los diferentes actores sociales. Los resultados negativos están vinculados, por un lado a la aplicación radical de las fórmulas de mercado y, por otro, a las situaciones de polarización extrema, donde la élite en el poder se separa cada vez más de los sectores mayoritarios de la población.

 

 
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