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DECADA PARA SUPERAR LA VIOLENCIA (DSV) 
PLAN 2006: FOCO EN AMÉRICA LATINA.
". Y TODAVÍA BUSCAMOS LA PAZ".
"Porque yo se muy bien lo que haré por ustedes, les quiero dar paz y no desgracia y un porvenir lleno de esperanza, palabra de Yavé". (Jer. 29:11 Biblia Latinoamericana)
I.- Edificando hogares de paz. La paz no es una opción, es nuestra misión.
Sufrimos una espiral de violencia en nuestras sociedades de la cual no escapan ni nuestros hogares, ni nuestras vidas personales. A veces nos parece que el ideal de la paz es un sueño inalcanzable. No son sólo las cifras escalofriantes de violencia que leemos o escuchamos, sino que en la vida diaria la inseguridad se nos vuelve insoportable. Lo peor es que nos invade un sentimiento de impotencia ante la incapacidad de los gobiernos y las instituciones de la sociedad por enfrentar este mal. Ya casi nos estamos acostumbrando a vivir con y responder con violencia.
Como iglesias no escapamos de ese síndrome de violencia. Cuando transformamos la fe en una religión de mercado; cuando en lugar de evangelizar hacemos proselitismo de los números sin respetar principios éticos; cuando los lenguajes "guerreristas" y competitivos asaltan nuestras adoraciones y reflexiones teológicas; cuando la vocación pastoral se vuelve la búsqueda de éxito empresarial; cuando a nombre de la pureza doctrinal excluimos a los que no piensa igual que nosotros. Hay una demanda de confesión y de desafío ante esta realidad de violencia que afecta a las iglesias.
Uno de los aportes más importantes de las iglesias cristianas a sociedades violentas ha sido el proclamar la paz personal en la vida del creyente y la paz comunitaria en nuestras congregaciones. Hemos vivido el ministerio de ser proclamadotes de la paz. El ser mensajeros de la paz, en lo personal y como iglesia, no es una opción, sino parte esencial de nuestro ministerio de pacificadores y reconciliadores.
No es lo que el CLAI se propone hacer, sino cómo las iglesias se comprometen con este ministerio de paz. Este Año 2006 le pertenece a las iglesias y éstas tienen la última palabra. En ese sentido invitamos a las iglesias y cristianos a:
Incorporar la cultura de paz en la Agenda principal de las iglesias.
Hacer de nuestras congregaciones locales "Hogares de paz". No solamente proclamar, sino vivir en nuestros barrios y sociedades el ministerio de la paz y la reconciliación.
Unirnos como iglesias para aportar a proyectos de paz en la sociedad.
Testimoniar que la violencia no es inevitable, es posible vivir y practicar la paz. Cristo es nuestra paz y nos llama a ser pacificadores.
Contribuir a una educación de paz en especial entre los niños/as.
Concienciar sobre el tema de violencia doméstica, familiar e interpersonal.
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