|

PARA QUE NO HAYAN MAS CRUCIFICADOS.
VIDA PLENA PARA TODOS/AS

Rev. Isarel Batista e Ec. Franklin Canelos
Representantes de las iglesias, organismos ecuménicos y movimientos de la sociedad civil hemos sido convocados por Pan para Todos y el Consejo Latinoamericano de Iglesias, en la ciudad de Buenos Aires del 23 al 25 de junio del 2005. Los objetivos de la convocatoria fueron analizar los impactos de los capitales financieros en las vidas de los pueblos de América Latina y el Caribe y esbozar alternativas para reducir las desigualdades sociales, enfrentar la deuda externa así como la especulación y la inestabilidad financiera.
El símbolo de la cruz en nuestras iglesias nos remite al Dios que fue crucificado, que se sacrificó por nosotros/as. Profundizar en la cruz significa adentrarse en el mundo de los oprimidos y oprimidas e invitar a la conversión de los poderosos. Es un llamado a la solidaridad, para que no haya mas cruces. Nadie tiene el derecho de imponer sacrificios a personas o a grupos humanos enteros, alegando que son voluntad de Dios, pues la Sagrada Escritura nos indica claramente que Dios ha terminado con todos los sacrificios, ofreciéndose a sí mismo como dador de la Vida y no de la muerte. (Hebreos 7:27)
Las iglesias somos testigos del accionar implacable de la lógica del capital financiero, crucificando a nuestros pueblos y dejándolos fuera de la vida plena. Nuestro testimonio se basa en la práctica solidaria con aquellos/as que padecen hambre y el acompañamiento cotidiano a las víctimas. Se trata de un sistema sin compasión, que carece de corazón y que produce muerte. Al mismo tiempo, tomamos consciencia de la realidad que nos rodea y nos conmovemos. Se trata del dinero al servicio de más dinero, del poder al servicio de mayor acumulación de poder, en detrimento de la vida.
A partir de los documentos y ponencias que hemos analizado a través de estos días, hemos concluido lo siguiente:
1. La inestabilidad financiera afecta al crecimiento económico y desarrollo social de los países del Tercer Mundo, dada la volatilidad de los capitales al servicio de su propia acumulación, en detrimento del trabajo y la inversión social.
2. Los sectores financieros retienen u obstaculizan los fondos de inversión de los proyectos productivos (corrales financieros) y reducen drásticamente su disponibilidad por variaciones en las tasas de cambio y, aún en casos extremos provocan la pérdida definitiva de esos capitales. Esto ha impactado negativamente la inversión social en microemprendimientos así como en el financiamiento de actividades empresariales que generan empleo y protegen el medio ambiente.
3. El servicio de la Deuda Externa ha llegado a niveles del 45-50% de presupuesto de los Estados, en América Latina y el Caribe, generando limitaciones fiscales muy fuertes en los ámbitos de la educación y salud públicas, entre otros.
4. El fracaso de mas de dos décadas en la aplicación de las medidas neoliberales, la insistencia por parte de los gobiernos de países del Norte, las instituciones financieras internacionales y las élites criollas en imponer tratados de "libre comercio" (ALCA, TLCs) como instrumentos de control y en aras de profundizar la crisis y el despojo de los recursos de nuestros países.
El continente latinoamericano y caribeño es una tierra bendecida por Dios. Contamos con recursos naturales y humanos suficientes para la sostenibilidad de la vida. Por lo tanto, la región no necesita depender de flujos de capital financiero del exterior para su desarrollo pleno. De igual modo, afirmamos que el dinero tiene que estar al servicio del trabajo y de la gente. La inmoralidad de la concentración de la riqueza, tal y como ocurre en el orden económico vigente, está en la exclusión que genera y la voracidad en el consumo de recursos. Por ello, demandamos de manera urgente a los gobiernos de nuestros países, así como a las instituciones financieras internacionales, las siguientes alternativas:
1. Establecer un sistema alternativo financiero que establezca condiciones justas en la contratación de créditos así como el control de capitales.
2. Desarrollar auditorías integrales de la Deuda Externa con criterios financieros, sociales y ecológicos, para identificar las causas que subyacen al problema de la misma, estableciendo la corresponsabilidad de los acreedores y la identificación de aquellas que sean odiosas o ilegítimas, para su anulación.
3. Redistribuir la riqueza y priorizar la inversión social en salud, empleo y educación a través de una política fiscal progresiva.
4. Luchar contra la corrupción y complicidad entre las élites de nuestros países en connivencia con las de los países del Norte.
Estamos convencidos/as que no asistimos al fin de la historia. La fe en el Dios de Jesucristo, quien le levantó de los muertos, abre el futuro a nuevas posibilidades, afirmando una esperanza que sigue viva en medio de las dificultades que enfrentan nuestros pueblos. (1ra de Pedro 1:3). Nuestra fuerza se fundamenta en el amor que construye y levanta. Por ello hacemos un llamado a trabajar hacia la construcción de una lógica a favor de la vida. También hacemos un llamado a apoyar aquellos gobiernos que optan por el servicio de los/as excluidos/as, mediante políticas que afirmen la dignidad de nuestros pueblos.
Porque tenemos esperanza, asumimos el compromiso y llamamos a las iglesias y a los hombres y mujeres de buena voluntad a unirse al Espíritu del Dios de la historia, en el diálogo, la búsqueda y construcción de un mundo más justo e igualitario.
En Buenos Aires, Argentina, a 25 de junio del 2005.
|