4. El mito de la Asistencia externa para el Desarrollo.
Uno de los lugares comunes y paradigmas del sistema internacional es el de la "ayuda al desarrollo" A pesar de las declaraciones mediáticas, la mayoría de los gobiernos de los países ricos reniegan del compromiso asumido en 1970 ante Naciones Unidas de asignar a la AOD (Asistencia Oficial al Desarrollo) el 0,7% de su Ingreso Nacional Bruto (INB), es decir, el Producto Bruto Interno (PBI) más los ingresos " recibidos del resto del mundo ".
Es cierto que la fuerte disminución de la ayuda constatada durante los años 1990 parece haber sido contenida: después de haber bajado un tercio en comparación con el INB de los países miembros del CAD -de 0,34% en 1990 a 0,22% en 2001- la AOD volvió a subir a 0,25% en 2004, lo que equivale a 78.600 millones de dólares. Esta notable inversión de la tendencia está, sin embargo, lejos de ser vertiginosa.
El objetivo del 0,7% sólo fue alcanzado por algunos países del norte de Europa -Noruega, Luxemburgo, Dinamarca, Suecia y Países Bajos- mientras otros tres países, Italia, Estados Unidos y Japón, no superan el 0,2%. El 24-5-05 los países de la Unión Europea (UE) anticiparon la cifra de 0,56% de aquí al 2010, y de 0,7% de allí a 2015. ¿Tendrá esta promesa más posibilidades de ser mantenida que la de 1970?
En realidad, la naturaleza misma de la AOD y su contenido plantean un problema. La definición que da el CAD muestra sus límites y predetermina sus extravíos. En efecto, está constituida por " préstamos o donaciones otorgados por el sector público a los países y territorios que figuran en la parte I de la lista de beneficiarios de la ayuda (...) , con el propósito principal de facilitar el desarrollo económico y mejorar las condiciones de vida ". El CAD mantiene actualizada una lista, denominada " parte I ", actualmente constituida por 150 países y territorios de ingresos bajos o intermedios que son receptores de esta ayuda. Los demás países, llamados " en transición ", que conforman la " parte II ", son países del ex bloque soviético y algunos otros más adelantados y los préstamos y donaciones que se les conceden no entran en la AOD
En cambio, los préstamos son tomados en cuenta en el cálculo cuando son otorgados a los países elegibles a una tasa inferior a la tasa del mercado y cuando incluyen una parte de donación superior al 25%. Su monto está lejos de ser despreciable: hacia fines de 2002, la deuda de los países del Sur ligados a la AOD -y a la ayuda pública- se elevaba a 171.700 millones de dólares. Deuda que, por sí misma, es fuertemente generadora de deuda. En consecuencia, los reembolsos que engendra provocan una hemorragia de capitales en los países del Sur. Entre fines de 1996 y de 2003, en lo referido a los créditos bilaterales a tasas preferenciales, los países en desarrollo pagaron 31.000 millones de dólares más de lo que recibieron en nuevos préstamos. En resumidas cuentas, los países donantes se enriquecen a expensas de aquellos a los que pretenden ayudar.
América Latina recibe del norte y las instituciones multilaterales, alrededor de US$ 5.000 millones anuales por concepto de Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD). Más de la mitad de este monto constituye lo que se ha denominado "ayuda fantasma" (phantom aid), puesto que se queda en los países desarrollados por concepto de asistencia técnica.
La ayuda a América Latina, por otra parte, ha sido cada vez menor en los últimos años, en términos del Presupuesto total para Ayuda al Desarrollo. La ayuda se asigna a un conjunto de países junto con Bolivia y Nicaragua a la cabeza de los países receptores, dentro del rango de los denominados "Países Pobres Altamente Endeudados"
Como señalamos anteriormente, el servicio de la Deuda Externa ha llegado a niveles del 45-50% de los presupuestos de los Estados, en América Latina y el Caribe, generando limitaciones fiscales muy fuertes en la inversión social y particularmente en las áreas de educación y salud públicas, entre otros.
El fracaso de más de dos y media décadas de la aplicación de las medidas neo-liberales, la insistencia por parte de los gobiernos de países del Norte, las instituciones financieras internacionales y las élites criollas, en imponer tratados de "libre comercio" solamente profundiza la crisis social, económica y política, así como el despojo de los recursos de nuestros países.
"El continente latinoamericano y caribeño es una tierra bendecida por Dios. Contamos con recursos naturales y humanos suficientes para la soste nibilidad de la vida. Por lo tanto, la región no necesita depender de flujos de capital financiero del exterior para su desarrollo pleno. De igual modo, afirmamos que el dinero tiene que estar al servicio del trabajo y de la gente. La inmoralidad de la concentración de la riqueza, tal y como ocurre en el orden económico vigente, está en la exclusión que genera y la voracidad en el consumo de recursos. Por ello, demandamos de manera urgente a los gobiernos de nuestros países, así como a las instituciones financieras internacionales, las siguientes alternativas:
5. Alternativas urgentes
5.1 Establecer un sistema alternativo financiero que establezca condiciones justas en la contratación de créditos así como el control de capitales.
5.2 Establecer una mayor capacidad de gestión de las políticas locales y nuevos organismos internacionales -un nuevo FMI- con capacidad para regular y hasta gravar los flujos financieros externos de corto plazo, para drenar la burbuja especulativa, a partir de un impuesto como el planteado por el Premio Nóbel de Economía, James Tobin, a fines de los años 70, recursos que serviría para financiar un Fondo para el Desarrollo de los países de Tercer Mundo.
5.3 Desarrollar auditorías integrales de la Deuda Externa con criterios financieros, sociales y ecológicos, para identificar las causas que subyacen al problema de la misma, estableciendo la corresponsabilidad de los acreedores y la identificación de aquellas que sean odiosas o ilegítimas, para su anulación. La implementación de las Auditoría Integrales justifica, entre otras razones, éticas, técnicas, legales, etc. la creación de un "Tribunal Internacional de la deuda soberana"
5.4 Redistribuir la riqueza y priorizar la inversión social en salud, empleo y educación a través de una política fiscal progresiva.
5.5 Luchar contra la corrupción y complicidad entre las élites de nuestros países en connivencia con las de los países del Norte.
6. Compromisos
"Estamos convencidos/as que no asistimos al fin de la historia. La fe en el Dios de Jesucristo, quien le levantó de los muertos, abre el futuro a nuevas posibilidades, afirmando una esperanza que sigue viva en medio de las dificultades que enfrentan nuestros pueblos. (1ra de Pedro 1:3).
Nuestra fuerza se fundamenta en el amor que construye y levanta. Por ello hacemos un llamado a trabajar hacia la construcción de una lógica a favor de la vida.
También hacemos un llamado a apoyar aquellos gobiernos que optan por el servicio de los/as excluidos/as, mediante políticas que afirmen la dignidad de nuestros pueblos.
Porque tenemos esperanza, asumimos el compromiso y llamamos a las iglesias y a los hombres y mujeres de buena voluntad a unirse al Espíritu del Dios de la historia, en el diálogo, la búsqueda y construcción de un mundo más justo e igualitario" 11/
Esta propuesta enunciada rápidamente en estas páginas lleva implícita la modificación profunda de las reglas del juego. Es una apuesta en construcción por un futuro diferente -¡otro mundo es posible!-, que no se logrará simplemente con discursos y posiciones radicales carentes de propuesta.
No se intenta construir simplemente un mejor sistema de acumulación material. No se trata sólo de hacer bien las cosas que se han hecho hasta ahora o de buscar unos cuantos consensos para parchar al sistema.
Se precisan cambios profundos. Urge superar aquellas visiones simplistas que convirtieron al economicismo en el eje de la sociedad. Esta es una apuesta por un futuro diferente. Sí, otro mundo será posible si se repiensa el mundo desde la fe transformadora en Jesucristo, el Señor de la Historia, los derechos humanos, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales.
Esto significa, a su vez, un sólido compromiso ético, que permita desnudar posibles trampas -cómplices muchas veces de la corrupción- que aparecen con la especulación financiera y el mañoso manejo de la deuda externa.
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11 / Declaración final del Taller Regional: "REDUCCION DE LAS DESIGUALDADES SOCIALES ENFRENTANDO LA DEUDA EXTERNA, LA ESPECULACION Y LA INESTABILIDAD FINANCIERA" CLAI-BfA. Buenos Aires 23, 24 y 25 de Junio de 2005
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