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ESTUDIO EXEGÉTICO–HOMILÉTICO 093 - Diciembre de 2007
Instituto Universitario ISEDET
Aut. Prov. Nº 1340/01
Es un servicio elaborado y distribuido por el Instituto Universitario ISEDET
Buenos Aires, Argentina
Este material puede citarse mencionando su origen
Responsable 02.12.2007: Mercedes García Bachmann
Domingo 30 de diciembre, Primer Domingo después de Navidad (Blanco)
Textos: Salmo 148; Isa 63:7-9; Heb 2:10-18; Mt 2:13-23
Para este domingo elegí el Salmo 148. Aún no ha sido tratado en los EEH, mientras que sí han sido tratados los textos de Isaías y Mateo. Además, es un texto muy adecuado para la alabanza navideña y para cerrar el calendario 2007. Es un canto de alabanza (hebr.: tehillah). Esto se hace particularmente evidente en su comienzo con un imperativo a la misma y su conclusión (v.14): “un cántico de alabanza para todos los piadosos, para los israelitas, el pueblo que está cerca de él, ¡aleluya!” (Aunque el lenguaje es masculino, supondría a varones y mujeres).
Estudio textual
El salmo tiene una métrica de 3 acentos por hemistiquio, excepto en el v. 8, donde hay 4 acentos. Si bien muchas veces tales variaciones se han visto como señal de una mano posterior editando el texto (y en ocasiones tal es la razón de dicha variación), también es cierto que un/a buen/a poeta sabe llamar la atención a los momentos más importantes de su obra mediante recursos literarios. Y entre estos, el de la variación métrica está bien estudiado.
Hay una notable similitud entre este salmo y el canto de los tres jóvenes en el texto griego de Daniel 3:52-60. No hay consenso sobre cuál de estos textos (si es que alguno de ellos) sería el que diera origen al otro. De todos modos, esta intertextualidad no afecta su estudio.
Hay diversos indicios para suponer una fecha bastante tardía de este salmo. Por una parte, hay expresiones como welo’ ya‘abor, que tienen su paralelo solo en Daniel y en Ester, dos libros muy tardíos.
V. 3. La expresión kokebe ‘or, estrellas de luz, puede entenderse como una hendíadis (figura por la cual se expresa un solo concepto o idea con dos palabras coordinadas, muy usada en una lengua con pocos adjetivos) o puede haber surgido por un error entre las letras yod y waw, reflejada en la LXX: “astros y luz”. Prefiero el TM (Texto Masorético), dado que la hendíadis es muy común y la expresión tiene sentido.
V. 5. La LXX (Septuaginta) agrega los verbos “habló y fue (hecho)” en paralelo con 5b, “ordenó y fueron creados” y con otros textos, como el Sal 33:9.
V. 6 La expresión la’ed le’olam es rara; y si el término ’ed se traduce (como es común encontrarlo) como “eternamente”, es redundante dado que ése es el significado de le’olam Sobre la base de estudios de Isa 30:8 a partir del antiguo arameo y el acadio, la mejor traducción es “ordenanza”, en paralelo con joq, “estatuto, orden”.
En el mismo versículo, el último verbo con la negación, welo’ ya‘abor, ha sido entendido de distintas maneras: a) TM: el significado más corriente del verbo ‘abar es “traspasar, transgredir” y el sujeto es Yavé; b) cambiando el verbo a un plural, “no transgredirán (ellos, indefinido) el mandato de Yavé”; c) re-vocalizarlo a un pasivo: “no será transgredido” el mandato; d) TM: tomando el verbo en sentido de “ser vano, desaparecer”.
v. 14: Este versículo presenta varias dificultades. Muchos lo ven como un postscriptum, una nota al margen al modo de muchos de los encabezados de los salmos: “una especie de título puesto ad calcem...” (Alonso Schökel). También hay quienes proponen eliminar el waw consecutivo del verbo de 14a y leerlo como yusivo, expresando deseo hacia una tercera persona: “Que levante un cuerno (fortalezca, haga poderoso) para su pueblo, a la gloria de todos sus fieles, de Israel, el pueblo cercano a él” (Hillers).
Por otra parte, el sustantivo tehillah significa, básicamente, himno, por lo que además de la traducción de Hillers, también encontramos otras tan dispares como “Un cántico de alabanza para todos sus piadosos...” (Weiser), “orgullo para todos sus amigos...” (González) o “alabanza de sus fervientes (devoted ones)” (Dahood).
Sobre ‘am-qerobo, el TM lee “el pueblo de su cercanía” o “el pueblo del que está cerca de él”. Muchos proponen re-vocalizarlo a ‘am-qerobayw, con sufijo plural.
Estructura
Como muchos cantos, tiene una invitación en plural a alabar a Dios seguida por las razones para hacerlo. La estructura más sencilla para entenderlo es la de Alonso Schökel (p. 441):
alabad NNN... alabad NNNNNN...
alaben [a] Yhwh alaben [a] Yhwh
porque A, B, C porque F, G, H
La estructura no tiene nada de particular, es sencilla y habitual en los salmos de este tipo. Lo interesante es que, en este caso, lo que el/la salmista ha privilegiado es la invocación a todas las categorías cósmicas y terrenas a alabar a Yavé, dejando casi sin desarrollar los motivos para dicha invocación. Como expresa un comentario, la invocación misma se convierte en la alabanza.
También es útil la estructura propuesta por Schaefer (p.342):
aleluya
invitación a los cielos, “Alabad al Señor” (7 veces)
v.5a, “Que alaben el nombre del Señor”
motivo en 3 fases: ordenó, estableció, fijó (vv. 5b-6)
invitación a la tierra, “Alabad al Señor” (1 vez)
v. 13a: “Que alaben el nombre de Yavé”
triple motivo: nombre excelso, gloria, pueblo (vv. 13b-14a)
aleluya
Ésta es un poco más compleja que la anterior. Aquí se pueden percibir mejor algunos de los recursos literarios con que juega el o la salmista, tales como el uso de diferentes elementos un número determinado de veces: 7 invocaciones al ámbito celestial y 1 al terrestre; 3 fases de ordenamiento divino del cosmos y 3 temas, en ambos casos formando los motivos de esta alabanza; aleluyas para abrir y cerrar; alternancia de imperativos y yusivos; y métrica regular. ¡Evidentemente, este salmo no es producto de ninguna improvisación!
¿Dejar el v. 14bc fuera o considerarlo?
Como se ha visto arriba en el análisis textual, hay marcadas diferencias en la traducción e interpretación de la última parte del v. 14, principalmente entre interpretarlo como un título o como parte del salmo.
Por una parte, MacKenzie ha demostrado convincentemente que 14bc (desde tehillah hasta qirbo) tiene muchos más elementos en común con el salmo 149, tales como jasidim, bene-israel / bene-zion y tehillato que con el 148: solo le‘amo aparece en el 148a. Sal 148:14bc sería el título del siguiente salmo, que ha quedado mal ubicado. Quien agregara los “aleluya” a los últimos cinco salmos, no se dio cuenta de que “alabanza a todos sus fieles, los israelitas, sus allegados” no cerraba el Sal 148 sino que abría el 149 e interpuso el aleluya final, separando así lo que hoy es 148:14bc de 149:1a.
Sin embargo, para regocijarnos en la multivalencia de los textos, retomo la interpretación de Dahood mencionada arriba sobre 14bc como “¡alabanza de todos sus fervientes, de los hijos de Israel, el pueblo cercano a él!” Para llegar a esta interpretación, es necesario traducir le en tehillah le como “de parte de, perteneciente a”. La preposición le tiene muchas veces tal sentido, como en muchos salmos “de David”. Entonces, se trataría del tercer llamado a alabar a Yavé, después de los de los v. 1 y 7. En el v. 7, Dahood, correctamente no traduce ‘eres como “la tierra” sino como “el mundo subterráneo”, el mundo de los dragones y los abismos sobre el cual están asentados los pilares de la tierra visible. De modo que los ámbitos llamados a alabar a Yavé son: el cielo (v.1), el mundo subterráneo (v. 7) y el pueblo de Dios (v. 14).
Claro que este llamado es mucho más breve que los anteriores, con lo cual si bien se gana en simetría entre el cielo, el pueblo de Dios sobre este planeta y el mundo subterráneo, por otra parte, para esto habrá que leer las invitaciones como 7-1-0: 7 “alabad” a elementos celestiales; 1 al mundo subterráneo y ningún verbo (ni imperativos ni yusivo), sino un sustantivo para el pueblo de Dios. La simetría ha sufrido grande con esta propuesta…
Reflexión teológica
El domingo 30 de diciembre es el último domingo del calendario gregoriano, y esto crea un ambiente especial. En el hemisferio sur, acaba de comenzar el verano; y una gran parte de la población se toma vacaciones (trabajadores/as con derechos reconocidos, estudiantes de todos los niveles). Otra parte de la población no puede hacerlo (por falta de trabajo, por necesidad de trabajar en esta época, porque sus derechos no le son reconocidos, etc.); en otras regiones, el verano es la época escolar para escaparle a los fríos crueles del invierno. No es, pues, una fecha que necesariamente toda persona en nuestras congregaciones identifique con el comienzo del descanso.
En cambio, es el primer domingo después de Navidad, o sea, el primer domingo del tiempo litúrgico de la Navidad. Y ésta sí es una fecha que puede ser asumida por toda la comunidad con alegría y paz. Paz en medio de demasiadas preocupaciones y distracciones. De modo que lograr que este domingo sea una ocasión de paz y alegría será parte de la responsabilidad de quienes preparen este culto, tanto quien predique como quien organice y lleve adelante la liturgia.
Podemos encontrar paz cuando dejamos de mirarnos el ombligo y podemos comprender el mundo más allá de nuestras preocupaciones personales. Aun las mayores de estas son pequeñas en dimensión cósmica, por más que nos quiten el sueño o el apetito...
Miremos el cielo. Estrellas brillantes, Vía Láctea, planetas que se acercan o se alejan, eclipses, la luna con la maravilla de su redondez brillante las noches en que está llena. Y el sol, sin el cual ni siquiera viviríamos. No estoy proponiendo una visión romántica, de telenovela; sino recuperar, después de darlo por sentado tantas veces, el asombro ante el sol, Venus, un eclipse o la Vía Láctea una noche clara. Y recordar no solamente que son creación de Yavé (como tú y yo) sino que además están allí para alabar el nombre de Yavé (cómo tú y yo). Con sus obras, que consisten en girar alrededor del sol, en alumbrar, en proveer lluvia, luz, calor, etc.
Y por debajo de nosotros, ¿qué hay? ¿Qué sostiene el mundo? Génesis 1, Job 38, algunos proverbios y otros escritos extrabíblicos muestran que las listas de elementos naturales no son una novedad en el Israel antiguo. Son parte de la sabiduría atesorada por muchos años. En este caso, tanto con la finalidad de alabar a Dios como de reconocer que el universo entero alaba a su creador.
Weiser (837) nota que el orden de las invocaciones sigue el de la epifanía divina, desde el corazón del cielo, el “cielo de los cielos” hasta la tierra (o el mundo subterráneo, según se interprete ’eres), para llegar a Israel, el pueblo elegido desde Abraham para ser quien manifestara la intención de Yavé de tener una relación especial, de bendición, con toda la creación.
Hacia la prédica
Se puede desde aquí continuar hacia las otras lecturas de este domingo. En el ciclo A, que comenzó apenas un mes atrás, la epístola corresponde a un texto de Hebreos 2 donde Jesucristo es presentado como “aquel por quien y para quien existen todas las cosas... [que] no se avergüenza de llamar[nos] hermanos”. Y como no vino a salvar a los ángeles sino a los descendientes de Abraham, se hizo uno de nuestra raza humana. De nuevo aquí se puede percibir que hay una estructuración cósmica, quizás más jerárquica que espacial.
Y la lectura del Evangelio para el primer domingo de Navidad es la de Mt 2:13-23. Allí, José recibe instrucciones divinas para poner a salvo al niño Jesús, a su madre y a sí mismo: “Váyanse a Egipto, que Herodes busca la muerte del rey niño, y no vuelvan hasta que se les indique”. Y más tarde, “vuelvan, el peligro pasó”. En este caso, los poderes celestiales, los distintos ámbitos del “cielo” están puestos al servicio de Dios; pero no directamente, sino en la protección de Dios-hecho-ser-humano, Dios-con-nosotros/as, Jesús, el Nazareno, el Mesías. Una manera distinta de dar gloria a Dios, tanto de los mensajeros divinos, protegiendo a Jesús con su anuncio, cuanto de José y María, obedeciendo dichas órdenes.
Estas dos pueden muy bien ser la conexión de nuestro Salmo con el evangelio de Navidad.
NOTA: para preparar este EEH se utilizó la siguiente bibliografía: Luis Alonso Schökel, Treinta Salmos: Poesía y oración; Madrid, Cristiandad,1980; Mitchell Dahood, Psalms III, Anchor Bible, Doubleday, Garden City, 1970; Delbert R. Hillers, “A Study of Psalm 148", en: CBQ 40,3 (1978) 323-334; H.-J. Kraus, Los Salmos II (60-150), Salamanca, 1995; R. A. F. MacKenzie, “Ps 148,14bc: Conclusion or Title?”, en: Biblica 51 (1970) 221-224; Konrad Schaefer, Psalms, Liturgical Press; Artur Weiser, The Psalms. A Commentary, Londres, SCM, 1962.
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