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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas



 

LA REALIZACIÓN DE LA JUSTICIA DE DIOS EN LA HISTORIA

Paulo Augusto de Souza Nogueira

 

Algunas consideraciones sobre la Tradición de la Inversión Escatológica en Apocalipsis 18

 

El apocalipsis de Juan es un libro que trata básicamente la cuestión de la justicia. Es una respuesta a las comunidades sufrientes y oprimidas. Así por ejemplo, las imágenes violentas del libro como por ejemplo, Ap. 16,4-7, en la descripción de la ejecución del tercer flagelo, la tercera copa, donde los ríos y las fuentes de agua se convierten en sangre, sirven para enfocar el tema de la realización de la justicia de Dios en la historia. Es importante que dejemos de lado nuestro concepto puritano de justicia al leer el Apocalipsis, esto no excluye sentimiento de venganza. Así comenta el ángel :

 

«Tú eres justo (dikaios) por haber juzgado así,

oh Dios Santo, que eres y que eras,

porque ellos derramaron la sangre

de los que pertenecen a tu pueblo

y de los profetas

y ahora tú les has dado a beber sangre.

¡Se lo han merecido!»

Oí también que el altar decía:

«Sí oh Señor, Dios todopoderoso,

tú has juzgado con verdad y rectitud

(alethinaí kai díkaiai hai kríseis autou)».

 

El tema de la ejecución de la justicia de Dios en la historia es tratado en Apocalipsis principalmente en estos ciclos de 7 plagas (7 sellos, 7 trompetas y 7 copas). Los ciclos no se repiten en otros, por el contrario, la séptima plaga de cada ciclo abre el inicio de otro, iniciando una progresión de la narración, o sea, en cada ciclo la justicia de Dios se realiza en forma más radical. Los ciclos de plagas son abiertos: en 8,1-6 el séptimo sello es la entrega de 7 trompetas a los ángeles, y de la misma forma la séptima trompeta no contiene ninguna plaga sino que abre espacio para las 7 copas. Tendríamos de este modo un crescendo hasta las últimas siete plagas que son los «... siete últimos flagelos, pues con éstos se consuma (etelesthe) la cólera de Dios» (15,1).

 

La última de todas las plagas (16,17-21), donde este crescendo llega a su punto máximo, describe el fuerte terremoto sobre la gran ciudad, la gran Babilonia.

 

«El séptimo ángel derramó su copa sobre el aire; entonces salió del Santuario una fuerte voz que decía: Hecho está (gégonen) 1. Se produjeron relámpagos, fragor, truenos y un violento terremoto, como no lo hubo desde que existen hombres sobre la tierra, un terremoto tan violento. La Gran Ciudad se abrió en tres partes, y las ciudades de las naciones se desplomaron, y Dios se acordó de la Gran Babilonia para darle la copa del vino del furor de su cólera».

 

Entiendo que los capítulos 17 y 18 de Apocalipsis son extensiones de la séptima plaga del último ciclo de plagas. Mejor dicho, la visión del capítulo 17 es iniciada con el mensaje de un ángel que era «uno de los siete ángeles que tiene las siete copas» (17,1). Sin entrar en más pormenores sobre la estructura del libro concluimos que el capítulo 18 representa el ápice del proceso de consumación de la ira de Dios, la consumación de su justicia en la destrucción de la gran ciudad, Babilonia 2. El himno que sigue la des­cripción del juicio de la gran ciudad (19,1-8) también confirma nuestra lectura:

 

«¡Aleluia! La salvación, y la gloria y el poder son de nuestro Dios, porque tus juicios son verdaderos y justos (alethinai kai díkaiai hai kríseis autou, ver 16,7.)».

 

Solamente después de la destrucción de Babilonia puede ser entonada la proclamación de que «reina (ebasíleusen) el Señor nuestro Dios, el Todopoderoso» (19,6).

 

Es así que al tratar Ap. 18,6-8, tocamos uno de los dos temas centrales del libro 3: la consumación de la justicia de Dios en la historia, justicia, ésta, que se realiza en forma definitiva en la destrucción de Babilonia/Roma. En nuestro texto encontramos una nueva información: ésta se realiza en forma de inversión escatológica de los papeles:

 

«Dadle como ella ha dado, dobladle la medida conforme a sus obras, en la copa que ella preparó preparadle el doble. En propor­ción a su jactancia ya su lujo, dadle tormentos y llantos. Pues dice en su corazón: Estoy sentada como reina, y no soy viuda y no he de conocer el llanto. Por eso, en un solo día llegarán sus plagas: peste, llanto y hambre, y será consumida por el fuego. Porque poderoso el Señor Dios que la ha condenado».

 

El texto está compuesto por cuatro imperativos de juicio contra Roma, la duplicación de la retribución (detalle importante, como veremos más adelante), las palabras arrogantes de Babilonia 4, y el anuncio fundamentado del juicio de Babilonia «en un solo día» (v. 8).

 

El texto va mucho más allá de un mero deseo de venganza contra Babilonia, a pesar de que este deseo está presente aquí, habla de la realización de la justicia de Dios y de una inversión escatológica de papeles. En este artículo me gustaría demostrar que Apocalipsis amplía radicalmente la perspectiva en la que era usada esta tradición en el Nuevo Testamento, y que el autor (y las comunidades) lo hace en comunicación con una corriente política contemporánea.

 

«¿No sabéis injustos, que seréis entregados en las manos de los justos?»

 

La expectativa de una inversión escatológica de los papeles la encon­tramos en el Nuevo Testamento, principalmente en el evangelio de Lucas. En el Magnificat (Lc. 1,46-55) esta tradición está representada en el hecho de que Dios

 

«... depone a los poderosos (dunástas) de sus tronos, y a los humildes (tapeinoús) exalta. Colma de bienes a los hambrientos (peinwntas), y despide a los ricos (ploutountas) con las manos vacías» (v. 52-53).

 

En la versión lucana de las bienaventuranzas con las respectivas maldiciones (Lc. 6,20-26), encontramos el mismo anuncio de inversión escatológica de papeles que encontramos en el Magnificat:

 

«Bienaventurados vosotros, los pobres (hoi ptwxoí), porque vues­tro es el Reino de Dios...»

 

«Ay de vosotros, los ricos (plousíois), porque ya tenéis vuestra consolación...»

 

«Bienaventurados vosotros, que tenéis hambre (hoi peinwntes), porque seréis saciados...»

 

«Ay de vosotros, que ahora estáis saciados (hoi empeplesménoi), porque tendréis hambre...»

 

La tradición de la inversión escatológica también la encontramos en las parábolas lucanas. En 16,19-31 tenemos al rico y el pobre Lázaro, que después de la muerte cambian su destino. En algunas parábolas (Lc. 18,9-14 «el fariseo y el publicano» y Lc. 14,7-11 «elección de los asientos») tenemos el tema del cambios de los papeles, que no siempre es exclusivamente socio-económico, pero que es concluido con la máxima: «Porque todo aquel que se exalta (ho hupswn) será humillado, y el que se humilla (ho tapeinwn) será exaltado». Este es el mismo campo semántico que el del Magnificat de María: el «que se humilla» (que es representado por María, Lc. 1,48) que es «elevado» (húpswsen tapeinoús) y el poderoso que es derribado del trono (= humillado, v. 52).

 

En la tradición del cambio escatológico de los papeles, el Evangelio de Lucas tiene influencia en el libro de las Exhortaciones de Enoc (Enoc Etíope 102-105). En él tenemos como tema principal el conflicto entre los «justos» y los «impíos y pecadores» y el cambio de papeles entre estos grupos. El libro de las Exhortaciones de Enoc está dominado por dos formas literarias: Los «ay» contra los injustos y las exhortaciones a los justos para perseverar hasta el juicio. El conflicto entre estos grupos antagónicos es principalmente socio-económico: los «pecadores» oprimen a los «justos» (96,8). Los «impíos» son caracterizados con arrogancia y falsa confianza en sus bienes. No falta en este capítulo la expectativa del cambio de papeles (96,1), el deseo de la venganza y la promesa de ejecutar el juicio contra los impíos:

 

«¡No temáis a los injustos, vosotros los justos! Porque el Señor los entregará en vuestras manos para que los juzguéis a gusto» (95,3) y

 

«Ay de vosotros, que amáis las obras de la injusticia. ¿Por qué esperáis por vuestro bien? ¡Pues sabéis que seréis entregados en las manos de los justos! Ellos cortarán vuestros cuellos y os matarán sin piedad» (98,12).

 

Lucas no llega a afirmar algo semejante, pero fue influenciado por la temática presente en las Exhortaciones de Enoc y por la forma literaria de los «ayes» contra los injustos/ricos 5.

 

A pesar de no tener la forma literaria de los «ayes» la exhortación contra los ricos en la carta de Santiago se encuentra en esta misma línea de tradición.

«Atendéis ahora, ricos, lloráis lamentando, por causa de vuestras desventuras, que os sobrevendrán» (Stgo 5,1).

 

El autor de la epístola tiene conciencia de que la elección de los pobres ya es de alguna forma la ejecución de la inversión escatológica de los papeles:

 

«¿Acaso no ha escogido Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe y herederos del reino que prometió a los que le aman?» (Stgo. 2,5).

 

Los pobres ejercerán poder, pues son herederos del Reino, mientras que los ricos están excluidos de él.

 

Por otro lado, esta forma de inversión de los papeles ya la tenemos en Pablo:

 

«¡Mirad, hermanos, quiénes habéis sido llamados! No hay mucho sabio según la carne ni muchos poderosos ni muchos de la nobleza. Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo, para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte. Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada lo que es...» (1 Cor. 1,26-28).

 

En esta elección de débiles/humildes y en el avergonzar a los sabios/ poderosos/fuertes/personas de noble nacimiento, ya se realiza la inversión de papeles. Pero esta inversión de papeles tiene en Paulo también un sentido futuro, a través de la expectativa de que los cristianos, los débiles y despreciados de la sociedad, juzgarán al mundo (1 Cor. 6,2). Aquí Pablo no está muy lejos de los textos que citamos más arriba de Enoc Etíope.

 

«El nombre de Roma... será eliminado de la tierra»

 

Tenemos que reconocer que en los textos anteriormente citados, la perspectiva, si bien socio-económica, no es política (en sentido estricto). Personas cambian los papeles, ricos y pobres. La inversión de papeles es individual o restringida a un grupo pequeño de personas. El Apocalipsis de Juan también hace uso de esta tradición; el tema de la venganza escatológica está presente a lo largo de todo el libro. El sufrimiento de las comunidades de los justos, los que «perseveran», será vengado. En 6,10 los mártires claman justicia:

 

«¿Hasta cuándo, Dueño santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia y sin tomar venganza por nuestra sangre de los habitantes de la tierra?» 6.

Como vimos en el texto de Ap. 16,4-7 arriba citado, el libro responde a esta pregunta. Pero en el capítulo 18 tenemos un enfoque diferente de esta tradición. Aquí el cambio de papeles es más amplio, engloba una potencia política, Roma. A mi modo de ver el imperativo de ejecutar juicio a Roma está en comunicación con una tradición política popular del mundo oriental, la llamada Oposición Asiática.

 

Según esta tradición, existía la expectativa de que Roma tenía que devolver todos los tributos recogidos de los orientales, y el poder político pasaría de Occidente (representado por Roma) a Oriente (representado por Asia Menor). El Oráculo de Histaspes proveniente de Asia Menor del 1º siglo dC está conservado por Lactancio 7, dice:

 

«El motivo de esta destrucción y confusión será, que el nombre de Roma, bajo el cual ahora la tierra está regida, será eliminado de la tierra y el dominio cambiará hacia Asia; entonces dominará Oriente y Occidente servirá».

 

En este oráculo la inversión de papeles es política, son naciones y bloques políticos que invierten sus destinos. Pero surge entonces la pregunta sobre la relación de Apocalipsis de Juan con todo esto: ¿Cómo es posible constatar una relación entre Ap. 18 y la Oposición Asiática ? ¿Cuál es el uso que Juan hace de este material?

 

La tradición de la Oposición Asiática tiene recepción también en la apocalíptica judaica, principalmente en los libros III, IV, V y VIII de los Oráculos Sibilinos 8. Los Oráculos Sibilinos presentan un género literario atípico para la literatura apocalíptica judía 9: el género oracular pagano 10. La Sibila pagana anuncia en exámetros épicos catástrofes y juicio sobre las naciones. Los oráculos de los libros III y V fueron compuestos por judíos residentes en Egipto. A pesar que los oráculos de los libros V y VIII fueron recolectados en el segundo siglo, buena parte de ellos ya circulaban en el primer siglo 11. Entre los oráculos contra las naciones, contra Babilonia (Roma) y el anuncio de la venida de Nerón redivivo, tenemos oráculos sobre la inversión escatológica entre Occidente y Oriente. Esta es la forma más antigua de tradición contenida en los Oráculos Sibilinos:

 

«A Asia llegará una gran riqueza que hace tiempo Roma arrebató por sí misma y depositó en su lujosa morada; y luego devolverá a Asia el doble y algo más...»IV, 145-148.

 

Un esquema que recuerda Ap. 18,6-7, donde la venganza debe ser aumentada y multiplicada, tenemos el oráculo del libro III:

 

«Nuevamente Asia deberá recibir de Roma el triple de todas las riquezas que Roma recibió de Asia, su tributaria, y tendrá que pagarle la perniciosa soberbia que mostró contra ella. Veinte veces más de lo que procedente de Asia sirvió como criados en la morada de los itálicos, será el número de los que trabajarán como tales en Asia, inmersos en la pobreza, innumerables pagarán su deuda» (350-355).

 

El cambio de papeles gira en torno a la devolución de las riquezas saqueadas, tributos pagados y servicio esclavo prestado: Roma pagará muy caro por la opresión ejercida. El mismo énfasis tenemos en el libro VIII de los Oráculos Sibilinos, en este libro Nerón redivivo es el que devolverá a los asiáticos las riquezas acumuladas por Roma (70-78).

 

La tradición de la Oposición Asiática adquiere en el libro V de los Oráculos Sibilinos una forma particular. No se habla de devolución de riquezas y tributos, como en los oráculos que vimos anteriormente, sino que la inversión se refiere a una gran fuente de riqueza: el comercio marítimo, tema central en Ap. 18.

 

«En el final de los tiempos el mar se secará y ya ningún barco navegará hasta Italia, y Asia, ...» (447-450).

 

Aquí tenemos la ecuación: se secó y no será surcado por barcos, lo que equivale a la ruina política, y por otro lado, al transformarse en un gran mar, equivale a la ascensión política y económica. De modo que Asia Menor tendría el dominio de las rutas marítimas que estaban bajo el poder de Roma.

 

Una dependencia literaria de Apocalipsis de Juan de los Oráculos Sibilinos, además de improbable, no puede ser demostrada. Pero podemos afirmar que el profeta Juan hace uso de elementos tradicionales de los Oráculos Sibilinos y que antes que nada respira una misma ideología anti­-romana.

 

En los capítulos 13 y 17 de Apocalipsis, aspectos de persona y actuación del Opositor Escatológico, el Anticristo (si bien este término sea impropio para el Apocalipsis), son influenciados por la leyenda de Nerón redivivo, tal como la encontramos en los Sibilinos. También se puede constatar una continuidad semántica entre la tradición de la caída de Babilonia/Roma en los Sibilinos (principalmente en el libro V) y el lamento fúnebre del capítulo 18.

 

En verdad los imperativos de ejecutar juicio contra Babilonia/Roma están más próximos de Jr. 50,29 e Is. 40,2, pero creo que Juan hace la lectura de estos versículos del A. T. con la óptica contemporánea a la suya. O sea,

citando al A.T. el profeta Juan piensa en una lectura del A. T. de su tiempo; a mi modo de ver, él discute y adapta la tradición de la Oposición Asiática tal como la tenemos en los Oráculos Sibilinos.

 

La caída de Babilonia y la comunidad del Apocalipsis

 

Los imperativos de ejecutar venganza sobre Roma son simbólicos, ésta es una forma literaria para anunciar juicio 12, inspirada en Jr. 50,29 e Is. 40,2. Estos imperativos sirven también para indicar los beneficiados con la destrucción de Roma. Pero estos imperativos, a pesar de ser simbólicos, no dejan de indicar un cierto sinergismo de la comunidad con el juicio de Babilonia/Roma. La fidelidad de los cristianos y su disposición al martirio tienen poder para apresurar el juicio (6,9-11). Es como si cada mártir trajera el fin un poco más cerca. También en la lucha contra el Dragón, en el capítulo 12, la comunidad desempeña un papel activo. El Dragón fue expulsado del cielo, porque los cristianos:

 

«... lo vencieron gracias a la sangre del Cordero y a la palabra de testimonio que dieron, porque despreciaron su vida ante la muerte» (12,11).

 

De esta forma la comunidad es convidada a contrastar con la reacción de los cómplices de Babilonia: los reyes de la tierra, los comerciantes y los marineros. En la medida que estos lamentan la destrucción de Babilonia, del sistema bajo el cual lucraban, la comunidad debería atender a los tres impera­tivos del capítulo: retirarse de la ciudad (18,4) ejecutar la venganza en contra de ella (18,6-8) y celebrar su destrucción (18,20).

 

Así el profeta Juan define de forma sorprendente el grupo que cambia de lugar con Babilonia/Roma. A pesar de que él comparte la ideología de los sibilinos, en lo que toca a la oposición a Roma, una inversión escatológica entre Roma y Asia no le interesa. Esta se da entre la comunidad sufriente y fiel y la potencia opresora. Juan transforma su comunidad en los beneficiados de la ruina de Roma. De esta forma Juan amplía el uso de la tradición en relación a los demás escritos del NT, pues los cristianos no son sólo cambio de lugar con los ricos, sino que ante todo con Roma, sistema generador de riqueza. Aquí hay una radicalización (en relación al NT) y una cierta despolitización (en relación a los Oráculos Sibilinos) de la tradición, pero él gana mucho en relevancia para la comunidad oprimida.

 

Al final, ¿no haremos nosotros lo mismo? ¿No traduciremos un proyecto político para el corazón de una comunidad concreta? Los José y María anónimos e impotentes se convierten ante las esperanzas de liberación el blanco de la mirada de Dios, la dirección de su actuar y aquellos a quienes los poderosos un día pagarán tributo. Este es un mensaje evangélico, por más anacrónico que parezca.

Paulo Augusto de Souza Nogueira - Rua do Sacramento, 230 09731 Sao Bernardo do Campo - SP - Brasil

 

1 Este perfecto aparece en contraposición a la secuencia de los aoristos «egéneto» precedentes en el capítulo (16,2.3.4.10), el perfecto aquí debe ser entendido como cumplimiento del objetivo de estos flagelos anunciado en 15.1: «con estos flagelos se consumió la cólera de Dios».

2 En relación a la cuestión de la estructura del Apocalipsis, sigo con algunas adaptaciones, la tentativa de Lambrecht, J. A Structuration of Revelation 4.1-22,5, in: J. Lambrecht (Ed.) - L'Apocalypse johannque et l' Apocalyptique dans le Nouveau Testament, Gembloux/Leuven, 1980, p. 77-104.

3 Me gustaría tratar aquí exclusivamente sobre estos versículos y de talón de fondo tradicional, en cuanto al análisis del capitulo remito al articulo de Ramírez Fernandes, D. O Juizo de Deus contra as transnacionais. Apocalipse 18. Ribla 5-6 (1990). p. 49-67.

4 El uso de palabras arrogantes por parte de los ricos y opresores es tópico precedente de los profetas del AT y desarrollado en la literatura apocalíptica: ver princ. Ez. 27,3; 28,2 y Or. Sib. V, 170 (Babel: «Yo estoy sola [en la posición de reina] y nadie me destruirá).

5 Para un análisis detallado sobre la influencia de Enoc 92-105 sobre el Evangelio de Lucas ver Nickelsburg. G.W.E. - Riches. the Rich and God's Judgment in 1 Enoch 92-105 and the Gospel According to Luke, NTS 25(1979), p. 324-344.

6 La tradición del clamor de los justos por venganza procede de la apocalíptica judaica, ver: 4 Esd. 4.35-37; En et. 47,1-4 y Bar.Sir. 30,2 (justos claman por justicia, deben esperar hasta que el número de los mártires se complete).

7 Div. Inst. VII 17.11.

8 Traducción española de Diez Macho, A. - Los Apócrifos del A T. VI. Madrid.

9 Faltan en los Oráculos Sibilinos elementos constitutivos de la literatura apocalíptica, como por ejemplo.: visión del trono, narración del viaje celestial, recapitulación de la historia, etc.

10 Este fenómeno literario era difundido entre varios pueblos en la antigüedad, entre otras Sibilas famosas podemos citar las de Cumase, de Erythria y Marpessus.

11 Es importante notar que las tradiciones apocalípticas contenidas en escritos posteriores al siglo I pueden ser más antiguas que escritos del N.T. Es una característica de la apocalíptica la transmisión relativamente «intocada» de la tradición.

Existe la posibilidad de que algunas tradiciones anti-romanas de los Oráculos Sibilinos sean originarias de grupos activos en la sublevación judaica del 66.70 dC, ver sobre esto: Hengel, M. - Messianische Hoffnung und politischer «Radikalismus», in der «jüdisch-hellenistischen Diaspora», Zur Frage der Voraussetzungen des jüdischen Aufstandes unter Trajan 115-117 n. Chr, in: D. Helholm (ed.), Apocalypticism in the Mediterranean World and the Near East, Tubingen, 1983, p. 655-686.

12 Estos imperativos pueden ser Vistos también como parte integrante del género literario de Ap. 18, el lamento fúnebre escatológico. El canto fúnebre oriental también tenía espacio para imperativos que exigieran venganza por el muerto.

 

 
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