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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas |
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OPRESIÓN Y PROFANACIÓN DEL SANTO NOMBRE DE DIOSEstudio del vocabulario de Am 2,7bJosé Roberto ArangoIntroducciónExiste una gran unanimidad entre los estudiosos en la identificación de los delitos que el profeta Amós denuncia a Israel en el oráculo que dirige en su contra (Am. 2,6-16; concretamente en 6b-7a.8); se trata de injusticias sociales que representan transgresiones concretas de la ley de Israel 1. Tal unanimidad desaparece al interpretar la segunda mitad del v. 7: «Un hombre y su padre van donde la (misma) muchacha para profanar el nombre del Señor». Han sido varias las especificaciones que se le han dado a este delito; las detallaremos más adelante. Lo dicho nos basta por ahora para precisar el particular interés que tenemos: tratar de aclarar cuál es el pecado que el profeta echa en cara a Israel con la acusación arriba citada. Antes de entrar en materia, presentamos algunos datos sobre la época, la persona y la obra del profeta; para ello seguiremos los comentarios de Alonso-Sicre 2 y de Soggin 3.
El tiempo de Amós La noticia que trae Amós en 1,3: «... por los tres crímenes de Damasco y los cuatro...» se coloca posiblemente en la primera mitad del siglo VIII. Los arameos (Damasco) son liberados de los asirios por un ataque que viene del norte: el reino de Urartu ( la actual Armenia ); entonces invaden los territorios transjordánicos de Israel (Galaad), durante el segundo cuarto de siglo (775- 750 a .C.) 4. La situación en que queda Israel es calamitosa, pero a comienzos del siglo VIII comienza a mejorar cuando Joás reconquista las ciudades que les habían sido quitadas y vence a Judá. Con Jeroboam II el reino del norte alcanza gran prosperidad y bienestar: expansión del territorio, aumento del comercio. Al mismo tiempo se produjo una gran descomposición social: dura situación de las personas modestas, un Estado casi indiferente ante ello, grandes diferencias entre ricos y pobres, usura y abuso por parte de los prestamistas que exponían a los pequeños agricultores a la hipoteca, al embargo y a la esclavitud. De esta forma los ricos iban aumentando sus lujos, mientras los pobres iban quedando cada vez en peores condiciones. A lo dicho anteriormente se unía la corrupción religiosa: cultos magníficamente provistos convivían con la desatención a la pureza de la religión. Se llegó a fomentar cultos de fertilidad y la prostitución sagrada. Muchos santuarios eran abiertamente paganos. La historia de salvación que Dios había hecho con el pueblo no era más que un remoto recuerdo en las celebraciones litúrgicas, carente de influjo en la vida diaria. En esta situación contradictoria y conflictiva aparece Amós.
La persona del Profeta No existen muchos datos seguros sobre Amós. Sabemos que nació en Tecoa, pequeña pero importante ciudad al sur de Jerusalén. Su profesión era la de pastor y cultivador de sicomoros. Si los rebaños eran suyos, era, según la primera profesión, un pequeño propietario de aquellos económicamente seguros e independientes de terceros; en el caso contrario, habría sido un asalariado y pertenecería más bien a la clase humilde y pobre 5. La segunda profesión lo obligó a frecuentes viajes al Mar Muerto y a la Sefelá, donde se cultivaban los sicomoros: por ello era una persona muy informada sobre la situación social, política y religiosa de Israel y de sus vecinos. Amós, antes de ser llamado, no reunía los requisitos para ejercitar la profesión profética en el santuario de Betel: no era profeta ni pertenecía a una escuela profética. Sin embargo, Dios lo envía a profetizar a Israel. Su vocación puede ubicarse entre los años 760-750.
El Mensaje del Profeta y su Obra El leitmotiv del libro de Amós es el derrumbamiento de Israel. Así lo muestran en forma progresiva las visiones (7,1-9). Pero el profeta no sólo anuncia el castigo sino que explica a la gente sus motivos: el lujo de la clase alta (cfr. 3,15; 6,4-6a); las injusticias (cfr. 6,6b; 3,10; 8,4.5b; 5,7). El falso culto a Dios. Los israelitas pensaban que semejante situación era perfectamente compatible con una vida religiosa; pero Amós les echa en cara que las peregrinaciones, las ofrendas y los holocaustos, que no se apoyan en el derecho y la justicia sólo sirven para aumentar el pecado (cfr. 5,21-44). La otra acusación profética es la falsa seguridad religiosa: la elección divina a «pueblo del Señor» la consideraban como un privilegio de inmunidad ante las desgracias (cfr. 9,10). Amós, en cambio, recuerda a los israelitas que el don del Señor es motivo de mayor responsabilidad ante él y ante los demás. Para Amós existe sólo una esperanza de salvación: buscar a Dios (5,4-6), hacer el bien y practicar la justicia (5,14-15). Pero el pueblo no escucha el consejo, y así el castigo se hace inevitable. Sin embargo, la última palabra de Dios no es de ruina y destrucción (cfr. 9,11-12.13-15). Este mensaje profético se presenta en el libro de Amós a través de un material muy heterogéneo, organizado según dos criterios principales: contenido y palabras de enlace. Este podría ser un esquema del contenido del libro: - Oráculos contra las naciones (c. 1-2). - Oráculos contra Israel (c. 3-6; 8,4-14; 9,7-10). - Fragmentos de un himno (4,13; 5,8; 9,5-6). - Cinco visiones (7,1-9; 8,1-3; 9,1-4). - Oráculos finales de salvación (9,11-15) 6.
El Oráculo Contra Israel (2,6-16) Con esta perícopa culmina la primera sección del libro 7, compuesta por siete oráculos contra naciones extranjeras y uno contra Israel. Tanto las palabras introductorias como el contenido dan unidad a esta primera sección: «Así dice el Señor... por tres delitos y por el cuarto...» 1,3.6.9.11.13. 2,1.4.6 8. En cuanto al contenido, se utiliza siempre el esquema: Acusación de pecados anuncio del castigo fórmula conclusiva P.e. Am. 1,13-15: Acusación de pecados, v. 13. Anuncio de castigo. v. 14-15a. Fórmula conclusiva, v. 15b. El oráculo contra Israel comienza en 2,6, con las mismas palabras que los anteriores; termina en el y. 16 con la fórmula «oráculo del Señor» 9 lo que sigue en 3,1ss. tiene su propia fórmula de inicio: «Escuchad esta palabra que comunica el Señor...»; la fórmula numérica «por tres y por cuatro» no se menciona más; se da inicio así a otra sección. Leyendo nuestro texto tenemos la impresión de que todos los oráculos anteriores están en función de él. El auditorio reconoce las afirmaciones hechas por Amós, quedando así obligado a aceptar la acusación profética: El Señor castigará también la culpa suya, como lo ha hecho con los otros pueblos 10.
Los Pecados de Israel El oráculo contra Israel es entre todos los oráculos el que más desarrolla la denuncia de los pecados y el anuncio del castigo. Los delitos que enumera son: 6b. Venden al inocente por dinero, 1 al pobre por un par de sandalias, 2 7a. Revuelcan en el polvo al desvalido, 3 tuercen el proceso del indigente, 4 7b. Un hombre y su padre tienen relaciones con la misma muchacha, 5 8a. Duermen sobre prendas entregadas en fianza, 6 8b. Beben vino de multa, 7 11.
La acusación hecha en 7b se encuentra en medio de delitos contra la justicia social, referidos a procesos legales los primeros (6b-7a), agravados por circunstancias cúlticas los segundos 12.
Con la tercera acusación se echa en cara a Israel un preciso delito. Algunos ven acá una denuncia de la prostitución sagrada 13; otros prefieren considerar el delito como abuso de tipo sexual contra la criada de una familia 14. Wolff ve en la muchacha afectada a la prometida del hombre y, por tanto, a la nuera de su padre; en consecuencia cree que se trata de una radicalización de la estipulación de Lev. 18,15: «No descubrirás la desnudez de tu nuera; es la mujer de tu hijo; no descubrirás su desnudez» 15. Las posibilidades de interpretación del delito denunciado en Am. 2,7b son diversas y de diferente índole: o cultual o moral. Con este estudio pretendemos precisar, hasta donde sea posible, qué tipo de pecado denuncia Amós y cuál es el significado y el alcance de esta tercera acusación contra Israel. Para ello estudiaremos el vocabulario de este medio versículo.
Método La herramienta fundamental para el tipo de estudio que queremos hacer son las concordancias a la Biblia Hebrea. Los pasos que di son los siguientes: 1. Establecer las palabras a investigar: «hombre», «padre», «ir a», «muchacha», «profanar», «santo nombre». 2. Investigar cada una de estas palabras en todas las veces que aparece en la Biblia sería un trabajo demasiado dispendioso y sin resultados significativos para lo que pretendemos. Por ello se impone hacer una primera reducción del campo a investigar tomando como unidades algunos conjuntos de palabras o expresiones: «Un hombre y su padre», «para profanar mi santo nombre». Las palabras restantes se estudian individualmente. 3. Hacer una segunda reducción del material mediante una lectura de las citas donde se encuentran estas frases o palabras atendiendo al contexto. Dejo de lado las cifras que presentan un contexto completamente diferente al de nuestro texto. 4. Lectura analítica de las citas establecidas como pertinentes para nuestro estudio. El análisis se hace con base en dos parámetros: El contexto en que se encuentra y la forma (si es verbo, conjugación, tiempo, persona, número; si es sustantivo, género, número, estado). Después de cada análisis se procede a anotar las observaciones que suscita el estudio realizado: significado de la palabra, identificación de la persona que designa la palabra, si es el caso, etc. 5. Estudiadas todas las citas de una palabra o frase, proceder a sistematizar la información obtenida y a sacar conclusiones. 6. Terminado todo el análisis, considerar el conjunto para comprender mejor el sentido de cada una de las unidades analizadas y lograr una conclusión global, que toma en consideración las relaciones mutuas de las palabras estudiadas.
Estudio del Vocabulario El versículo 7b tiene dos partes: - La acusación: «Un hombre y su padre van donde la muchacha...» - La consecuencia de la conducta: «para profanar mi santo nombre». Seguimos esta división en el análisis que hacemos a continuación.
1. La acusación La acusación consta de dos términos relacionados por medio de un verbo. El primer término es un hombre y su padre; el segundo la muchacha. El verbo que los relaciona es ir a en imperfecto 3a. persona plural. 1.1. Un hombre y su padre Esta expresión no se encuentra en ningún otro lugar de la Biblia hebrea. Tampoco la expresión similar «un hijo y su padre». Estudiemos, entonces, los textos en los cuales los dos sustantivos están en alguna forma relacionados: Lev. 19,3; 20,9; Deut. 23,1; Ez. 22,11. En estos textos la palabra «hombre» se refiere siempre a cualquier hombre en cuanto «hijo». Sólo una vez es usada para «padre» (Ez. 22,11). «Hombre» relacionado con su padre está en contextos jurídicos que hacen referencia a la familia, en dos ocasiones diferentes: para promulgar normas válidas para todos, o para constatar una transgresión generalizada de algunas normas. Concluimos, pues, que la expresión de que nos ocupamos en Am. 2,7b detecta un fenómeno bastante difundido y no algo que ocurre raramente en Israel. La expresión, sin embargo, agrega algo nuevo: la comunión en el pecado se da también en el seno familiar y no sólo en el ámbito social externo a él 16.
1.2. Joven, muchacha
En los diferentes textos en que aparece la palabra nos interesa considerar tres puntos: la forma (singular, plural, con o sin artículo), el contexto en que se encuentra y la persona a la que hace referencia. Los textos que hemos tomado en consideración son los siguientes:
Dirijo la atención al uso del artículo y del sufijo posesivo, pues por medio de ellos la palabra «joven, muchacha» refiere a una persona en particular, ya mencionada en el contexto, o especificada por otros medios de calificación como sustantivos o adjetivos. Las determinaciones que se hacen mediante el artículo o los sufijos las podemos clasificar así:
1.2.1. Determinación personal: una persona precisa, llamada por el nombre (Rebeca: Gén. 24,14.16.28.55.57; Dina: 34,3.12; Noemí, Rut 2,5; 4,12).
1.2.2. Determinación impersonal:
1.2.2.1. Funcional:
- Función social y/o familiar: «Doncellas» (Gén. 24,61; Ex. 2,5; 1 Sam. 25,42: «sus doncellas» en plural, sin artículo, pero determinado por el sufijo). «Criadas y sirvientes» (Prov. 9,3; 27,27; 31,15). «La concubina»: Jue. 19,4-6.8-9: en singular; «hijas jóvenes», en plural, sin artículo, pero con sufijo masculino de segunda persona sing. (Job 40,29). «Criadas» (Rut 2,8.22).
- Función narrativa: «la jovencita», sin ninguna otra determinación o identificación que el rol que cumple en el relato (2 Re. 5,4), o su procedencia (v.2).
1.2.2.2. De estado: «la joven» (1 Re 1,4); se trata de la muchacha virgen del v. 2. También Est. 2,9.13.
1.2.3. Determinación casuística o jurídica: importa una determinada joven (esposa, prometida, virgen, o no) en cuanto representa un determinado caso jurídico que contempla la ley (Dt. 22,15-16; 19-21; 22,23-27; 28-29).
Sintetizando, las aplicaciones de «muchacha» en la Biblia son: - Doncellas. - Criadas o sirvientas. - Concubina (sólo si se especifica como tal). - Hija joven. - Joven, muchacha, sin ninguna otra especificación personal. - Joven virgen, casadera. - Joven o muchacha, dentro de un contexto jurídico donde ella está implicada directamente, bien sea como culpable de un delito o como víctima inocente de una difamación o de una humillación. El sentido de «muchacha» en Am. 2,7b Las aplicaciones anteriormente constatadas nos dan algunas pistas para identificar la joven. Definámoslas en forma negativa, excluyendo, a manera de hipótesis, las siguientes aplicaciones: las «Doncellas», ya que éstas siempre están en referencia a alguna joven o muchacha como grupo acompañante, caso que no es el del texto de Amós. La «concubina», pues en Amós «muchacha» no hace ninguna referencia a otra mujer anteriormente señalada como tal (como en Jue. 19,4-9). «Hija joven» tampoco queda entre las posibilidades de identificación de la muchacha por falta de otras referencias en el texto. Quedan entonces dos posibilidades: «criada»: una mujer determinada por su función socio-familiar. «Joven virgen casadera»: una mujer determinada por su estado personal. Para llegar a una conclusión, veamos primero las diversas opiniones de los exegetas 17. Prostituta cúltica: Am. 2,7b es una crítica a la religión del momento. Jóvenes y viejos iban al santuario donde la prostituta del templo, fuese donde la misma o donde otra, no importaba cuál 18. Prostituta: Así la identifican Hempel 19, y Sellin 20. Criada: Van Hoonacker 21 prefiere este sentido puesto que las palabras siguientes: para profanar mi santo nombre, no indican que la denuncia profética haga relación a un culto religioso. Padre e hijo abusan de ella sexualmente. Markert 22 es de la misma opinión de Van Hoonacker, pero para él no se trata de abuso sexual, sino de abuso genérico de personas humildes. Joven en edad de casarse. La palabra designa una mujer joven, sin ulteriores especificaciones 23.
La primera identificación no es muy probable, pues la palabra hebrea usada para prostituta cúltica es qedeshâ. «Muchacha» nunca aparece en un contexto que tenga que ver con esta actividad cultual la cual, por otra parte, no era una costumbre muy difundida en el Medio Oriente Antiguo 24. Para «prostituta» hubiera sido más normal usar el término zqnb. «Muchacha» nunca designa una prostituta ni está en un contexto que tenga que ver con la prostitución. Sería este caso de Amós el único en la Biblia donde la palabra que estudiamos sea usada para una meretriz sin ninguna especificación explícita. Además, la condena de la prostitución no encajaría bien en el contexto 25. No hay ninguna indicación en el contexto que haga pensar en la designación de una criada con la palabra «muchacha». En ese caso la Biblia utiliza otros términos 26. Na' arâ se refiere a una joven muchacha 27, Esta interpretación se ciñe más al texto y cuadra muy bien con el contexto; por otra parte ése es el significado primario de la palabra y no es necesario suponer otros datos sobre la joven. Lo que la especifica es la relación sexual que padre e hijo establecen con ella, denotando así que se trata de una joven casadera. El prefijo de la palabra «muchacha» es un caso de artículo genérico 28. La acusación tiene carácter general; no hay una determinación anterior de la joven que justifique el retomarla posteriormente con el uso del artículo. «La-muchacha» cobija a cualquier muchacha casadera y en este sentido cumple acá la función de sustantivo colectivo 29.
1.3. «Ir donde» (halak el): Tener relaciones sexuales con... El verbo designa relaciones sexuales. La base lingüística de este uso es la fuerte relación metonímica entre dos conceptos correlativos: «ir a o donde» y «venir a o donde»; este último es frecuentemente usado en la Biblia para las relaciones sexuales 30. En Am. 2,7b el tiempo del verbo es imperfecto: indica el aspecto frecuentativo de la conducta.
Conclusión sobre la acusación ¿Quiénes son los implicados en la acusación? ¿Cuál es la conducta que denuncia Amós? Un hombre y su padre, como hemos visto, es una expresión que indica la generalización de la conducta de Israel. La denuncia señala que la institución familiar está incluida en la perversidad del delito: el padre, en lugar de concebir al hijo por el camino de la justa ley de Israel, se convierte en su cómplice. El abuso de padre e hijo privan a la joven muchacha de la posibilidad de casarse y de formar una familia. El abuso cometido es de tipo sexual. Pero lo grave de la conducta de padre e hijo reside en las resonancias sociales que tiene: el versículo de Amós es muy cercano al caso tratado en Deut. 22,28-29, estipulación legal que prevé un castigo para el violador de una joven virgen: tomar la joven como esposa, sin ninguna posibilidad de poderla repudiar después. Con esto la ley protege por una parte, la persona de la joven víctima humillada y le garantiza una posibilidad de formar una familia y tener hijos. Por otra parte, defiende la institución matrimonial, clave para la existencia del pueblo. En Amós padre e hijo se asocian en el abuso de la joven, importándoles poco la suerte de la muchacha 31. Wolff afirma que en esta denuncia del profeta habría una radicalización de Lev. 18,15 32, pero para ello es necesario suponer una historia y una secuencia temporal a las cuales el texto de Amós no hace ni la más mínima referencia 33. La joven de nuestro texto representa otra categoría social de personas que sufren la opresión. Al ser víctima del abuso cometido con ella, queda humillada 34, lo cual entra muy bien en el contexto del oráculo contra Israel donde se indican las diversas personas que son oprimidas y tratadas injustamente.
2. La consecuencia de la acusación: para profanar mi santo nombre La frase final 35 está compuesta por tres elementos: preposición, verbo (profanar), objeto (mi nombre santo). Nos interesan los dos últimos, usados especialmente en el Levítico y Ezequiel con la misma función sintáctica. Estos son los textos tomados en consideración para el estudio 36:
Los textos de Levítico exhortan a no profanar el nombre del Señor o advierten que una determinada conducta tiene como consecuencia tal profanación. Los sujetos implicados son los hijos de Israel en general y los sacerdotes y sumo sacerdote en particular.
Los hijos de Israel son sujetos en dos contextos:
1. Normas morales: conyugales 18,21; no jurar 19,12 2. Cultual: no dar los hijos a Mólek (20,3, donde se incluye el forastero como destinatario de esta norma); normas referentes a los animales sacrificados (22,32). ¿Los sacerdotes son sujetos sólo en contexto cultual: normas personales que se deben tener en cuenta en razón del oficio cultual que desempeñan (21,6); normas con respecto a la participación en los manjares sagrados (22,2). La expresión profanar mi santo nombre es usada preferentemente en contexto cultual en el Código de Santidad (4 de 6 veces). Pero cuando los implicados son todos los hijos de Israel el contexto puede ser moral. La expresión no remite necesariamente a lo cultual. Me detengo en los dos textos de Ezequiel por ser muy interesantes para nuestro estudio. 2.1. Ez. 20,39: (y mi nombre santo no profanaréis más) La casa de Israel ha realizado una profanación «con sus ofrendas y sus ídolos». Se trata de una profanación cultual. El contexto inmediato es cultual: idolatría por servir a otros dioses. Pero éste está enmarcado en un contexto más amplio: el de la historia salvífica de Dios con su pueblo. Detengámonos un poco en el conjunto del capítulo 20. Dios manifestó su nombre cuando eligió a Israel y juró sacarlo de Egipto para conducirlos a la tierra prometida (20,5-6) 37. El Señor evita la profanación de su nombre, refrenando su cólera ante las infidelidades del pueblo, y lleva a cabo lo que había jurado. Así lo hace en diversas ocasiones: cuando estaba aún el pueblo en Egipto (v. 7-12), en el desierto (v. 13-14) 38 y, finalmente, al constatar la generalizada falta de observancia de las normas y los mandamientos que da al pueblo (v. 21-22). Dios lleva a cumplimiento sus promesas para que su nombre no sea profanado: lo hace en atención a su nombre; y lo realiza a pesar de la rebelión de los padres de los israelitas (v. 27-29). El Israel al que se dirige el profeta es semejante a sus padres rebeldes (v. 30-31). El Señor no puede soportar esta situación; entonces anuncia solemnemente una nueva intervención suya, a la manera del éxodo (v. 33-37) 39. Es esa intervención de Dios la que evitará que la casa de Israel siga profanando su santo nombre. En contraste con la acción divina, el pueblo profanó con sus rebeldías el nombre santo en medio de los pueblos en que fue dispersado, lejos de la tierra prometida, actuando como agente contrario y anulador de la acción del Señor al dejar de habitar la tierra que él le había dado. En la profanación del nombre santo del Señor está implicada toda la historia de Israel: por una parte la acción de Dios en favor suyo; por otra, su conducta rebelde que consiste en la desatención de las normas y los mandamientos del Señor. Lo que está en juego en la profanación del nombre de Dios es la revelación misma de Dios como Yavé, es decir, la identidad divina. Por ello Dios sigue adelante con el cumplimiento de sus promesas. 2.2. Ez. 36,20-23: Oráculo de restauración Estos versículos pertenecen todos a un mismo contexto (36,16-38) y el sujeto del verbo «ir» es siempre la casa de Israel o los israelitas. Los israelitas en el destierro han dado ocasión a los otros pueblos para que éstos hablen contra Yavé. Un punto concreto ofrece esa oportunidad: han tenido que salir de su tierra (36,20). Así Israel ha profanado el nombre santo del Señor, quien aparece ineficaz ante las naciones. El Señor, en consideración a su santo nombre profanado por Israel (36,21), anuncia una nueva acción en favor del pueblo (36,22) insistiendo en el fundamento de dicha intervención y en la profanación cumplida por el pueblo: No hago esto por consideración a vosotros, Casa de Israel, sino por mi santo nombre, que vosotros habéis profanado entre las naciones donde fuisteis. La nueva acción divina es totalmente opuesta a la del pueblo: el Señor va a santificar (36,23). Paradójicamente el pueblo se convierte en instrumento de esa acción santificadora de su nombre en la cual los pueblos reconocerán que el Señor es Dios. Dios lleva a cabo la santificación de su nombre en la reconducción de Israel a su tierra, precedida también por una novedosa alianza 40: un corazón nuevo, un espíritu nuevo, corazón de carne en lugar del de piedra. La meta no es sólo el regreso a la tierra, sino el hacer que Israel camine y se conduzca según las normas y mandamientos que el Señor dio al pueblo en el Sinaí. La profanación del nombre santo, en Ezequiel, si bien se expresa y realiza en términos y acciones culturales, no se agota allí. Tales acciones son concreciones de una global infidelidad a las normas y mandamientos del Señor, en la cual lo cultual y lo moral están incluidos. Con el uso de profanar mi santo nombre, el profeta remite a todo el contexto de la revelación y manifestación del nombre de Dios en la historia del pueblo de Israel, y muy específicamente a los grandes temas de la Salvación: Promesa, elección, liberación de Egipto, Alianza, Tierra. La profanación significa negación de todas estas realidades. La santificación consiste en la restauración y renovación de las mismas. Profanar mi santo nombre en Am. 2, 7b El contexto en que se encuentra la frase final de nuestro texto es de denuncia de los delitos de Israel. Este contexto anticipa los textos de Ezequiel, en los cuales el profeta hace un recuento de todas las infidelidades del pueblo 41. Los sujetos que cometen estos pecados o rebeldías son en ambos profetas los israelitas en general, representados en nuestro texto por un hombre y su padre. Algunos estudiosos ven en las palabras para profanar mi nombre santo una indicación clara del carácter cúltico de la conducta anterior 42. Otros, en cambio, desechan radicalmente esta posibilidad y afirman que no tiene la menor relación con el culto 43. Como vimos en el análisis de «muchacha», la conducta denunciada en nuestro versículo no es de tipo cultual sino de carácter social y moral; es un comportamiento que afecta la persona de una joven y sus posibilidades de casarse y formar una familia, la cual es en Israel un núcleo definitivo para la instrucción y formación de la Ley, para el traspaso de las tradiciones más importantes del pueblo. La familia garantiza el traspaso de la tierra de generación en generación, con lo cual el Israel de todos los tiempos podrá experimentar en forma concreta los beneficios de la salvación que el Señor ha realizado por su pueblo a lo largo de los siglos.
No resulta extraño encontrar en nuestro texto la expresión profanar mi santo nombre; cualquier acto que esté en contradicción con Dios lo profana 44 y niega la identidad, tanto del pueblo como de Yhwh. En este sentido las palabras finales del versículo remiten a actividades cultuales y morales al mismo tiempo. En nuestro texto hacen referencia a la conducta anterior pero, como calificación de un comportamiento injusto con la consecuencia de la profanación del nombre santo, no se agota en ella solamente, sino que se refiere a todas las transgresiones anteriores 45. Todos los delitos son graves, no sólo porque constituyen faltas concretas contra casos estipulados legalmente, sino porque son contrarios al núcleo central de la existencia de Israel (Elección y Alianza) 46 y representan obstáculos para la revelación de Dios.
Conclusión En las personas de un hijo y su padre, Amós acusa a Israel de comportarse rebeldemente, incluso en el seno familiar. La víctima de estas dos personas es una joven muchacha. Padre e hijo la humillan sosteniendo con ella relaciones sexuales. La joven es terriblemente pisoteada: con tal acción los dos hombres quitan a la muchacha las posibilidades de casarse y de formar una familia, asunto de primera importancia para la mujer israelita. Por otra parte el padre, al ser cómplice de su hijo en una conducta contraria a la justicia, pervierte completamente su función de guiar a la familia por los senderos de la ley. Amós denuncia la corrupción del ethos familiar 47. Esta conducta y todas las anteriores se levantan contra la obra de Dios: El Señor ha «creado» el pueblo liberándolo de Egipto y dándole sus estatutos y, las normas necesarias para existir como pueblo de Dios y para experimentar al Señor como el Dios de Israel. En otras palabras, Yhwh ha revelado su propia identidad como Dios de Israel al darle al pueblo la suya propia. Así ha manifestado su nombre y lo ha santificado. Conculcarlos, como lo ha hecho Israel, significa atentar contra sí mismo y contra el Señor. La conducta de Israel es una profanación del nombre santo de Dios. Este es el profundo significado de las denuncias de Amós. La denuncia de 7b encaja perfectamente en el contexto de todo el oráculo. Amós añade otro grupo de personas oprimidas: la mujer. La frase final del versículo revela lo que motiva la denuncia del profeta y subraya el carácter perverso del comportamiento de los israelitas. Es muy significativo el no poder precisar cuál es la ley que traspasan padre e hijo. Apenas hay una similitud con el caso de violación contemplado en Deut. 22,28-29; si no es posible afirmar la identidad entre los dos casos es porque la conducta denunciada por Amós supera en maldad a la contemplada por la ley, la cual considera sólo a un hombre como reo; en nuestro texto son dos, y nada menos que padre e hijo. Es urgente, pues, una nueva ley que conduzca a Israel por los caminos del Señor para que el nombre de Dios se santifique en el pueblo. Amós hace ver a Israel que su pecado ha desbordado todos los límites: se ha salido de la mano que Dios le ha tendido en el Sinaí. Será necesaria una nueva intervención del Señor que extienda el alcance de su misericordia. Así lo anunciará Jeremías un siglo más tarde: Pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré (Jer. 31,33; cfr. Ez. 36,25-27). El estudio del vocabulario nos ha conducido a interpretar la denuncia de Amós a la luz de la historia de Salvación de Israel. iluminados por Ezequiel le encontramos sentido a las fuertes palabras del profeta que no dejan esperanza para el pueblo: en el fondo, Dios mismo está preparando el camino para su intervención definitiva, de manera que un día pueda decir Pablo: donde abundo el pecado, sobreabundó la gracia. Amós, sin embargo, representa una amarga etapa: la denuncia franca de la rebeldía de Israel a pesar de la liberación de Egipto, el don de la tierra prometida y la presencia divina a través de los siglos por medio de sus profetas (Am. 2,9-11). El comportamiento profanador del pueblo es la causa del castigo que anuncia el profeta. La dureza de su mensaje y la gravedad del comportamiento del pueblo permanecen: sus palabras pueden ser repetidas todavía hoy, una tras otra, con la misma validez.
José Roberto Arango, Carrera 10 N0 65-48, Bogotá , Colombia
Bibliografía
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1 Cfr. ALONSO SCHOEKEL, L.-SICRE D., J.L., Profetas, Comentario, Vol. II, Ed. Cristiandad, 1987, p. 966; SOGGIN, J.A. II profeta Amos. Traduzioni e commento. Breada. Paideia Ed., 1982. p. 73-76; WOLFF. H.W. JoeI und Amos, Neukirche, 1969, p. 200-203. 2 Cfr. op. cit., p. 951-959. 3 Cfr. op. cit., p. 13-37. 4 Cfr. SOGGIN. p. 13-15. 5 Cfr. ALONSO-SICRE. op. cit., p. 952, nota 4. 6 Para una visión de la estructura global del libro y de los principales problemas que plantea, cf. ALONSO-SICRE. op. cit., p. 957-959; Ver también MARKERT, L., Struktur und Bezeichnung des Scheltworts. BZAW 140 Berlín-New York (1977). Con respecto a la formación del libro ver WOLFF, op. cit., p. 129-138. 7 Cfr. ALONSO SCHOEKEL, L.-SICRE. J.L., Profetas, 957-958. 8 Ib. 9 Esta fórmula está también en el v. 11, pero acá no señala el fin del oráculo, pues lo siguiente (12-16) pertenece a la misma temática de 10-11. 10 Cfr. SOGGIN. op. cit., p. 77. 11 Cfr. SICRE, J.L. Con los pobres de la tierra». La justicia social en los profetas de Israel. Cristiandad. Madrid 1984, p. 103-104. Siguiendo a Rudolph, Sicre descubre 7 culpas en 6b-8 y 7 consecuencias del pecado en 14-16, subrayando la intencionalidad del profeta. 12 Ib. Para una determinación legal de los delitos denunciados en el contexto de la legislación de Israel ver SOGGIN. JA., op. cit., p. 73-76; WOLFF, H.W., op. cit., p. 200-203; HARPER, W.R., Amos and Hosea, Commentary, I.C.C., TT. Clark, Edinburg, 1965. p. 48-51. 13 SNAITH, N.H. Amos, London, 1954-56, p. 43; SOOGIN, op. cit. p. 75; BARSTAD, H.M. muestra la gran improbabilidad de que sea ese preciso delito el denunciado por Amós (cfr. The religious polemics of Amos. Studies in the preaching of Am. 2,7b-8... SVT 34. Leiden (1984), p. 24-29. 14 VAN HOONACKER, A. Notes d'exégèse difficiles d'Amos. RB NS 2 (1905), p. 164-165. 15Cfr. op. cit., p. 202-203. 16 Cfr. SOGGIN, II profeta Amos, 75; BARSTAD, The religious polemics, 18. 17 Un completo elenco de las posibilidades de identificación de «muchacha» y de los autores que las sostienen se encuentra en SI CRE. J.L. Con los pobres. 110. 18 Cfr. SAN TH, Amos, 43. Para SOGGIN el artículo indica con toda probabilidad que se trata de la prostituta sacra. 19 HEMPEL,J. Das Ethos, 168. 20 Das Zwoelf, 207. 21 Van Hoonacker, Notes d'exégèse. 164-165; cfr. SICRE. Con los pobres. 111. 22 Struktur. 75. 23 Cfr. WOLFF, Joel und Amos. 24 Cfr. BARSTAD. The religious polemics, 24-29; él identifica a la muchacha como una mesonera de la... cfr. 33-36. 25 Cfr. SICRE, Con los pobres, 111. 26 Cfr. WOLFF, Joel und Amos. 202; MARKERT, Struktur, 29. Nuestra argumentación tiene un limite: na'ar es utilizado para designar criados (cfr. Gén. 18,7; 19,4; Ex. 2,6). 27 Cfr. WOLFF, Ibid; MARKERT, Struktur. 28 SNAITH. Amos. II, 43; no hay necesidad de introducir la palabra «misma», así mismo MARKERT, Struktur, 79. BARSTAD considera que no hay ningún error gramatical al traducir «la misma», pero es motivado más por el deseo de agravar la ofensa sexual (The Religious polemics. 18). 29 WOLEF, Ibid; VAN HOONACKER, Notes d'exégèse, 164, interpretan el artículo en el sentido de «misma». 30 Cfr. Gén. 16,2; 30.3; 38,8; 2 Sam. 16,21. Cfr. BRONZNICK, More, 98-99, WOLF y SILLEN le dan el sentido de relaciones sexuales (Geschlechtlich verkehren). 31 La conducta de padre e hijo contrasta con la de Jamor y Siquem; éste humilla a Dina, que se la dé como esposa para su hijo Siquem (cfr. Gén. 34, texto que presenta semejanzas de vocabulario con Am. 2,7). 32 «No descubrirás la desnudez de tu nuera». 33 El padre, ya casado, se habría entrometido en la relación amorosa de su hijo convirtiendo así a la joven en objeto de gratificación de placeres prohibidos. El hijo quedaría entonces obligado a casarse según la ley del Deut. 22.28; por ello, y radicalizando la ley del Lev. 18,15, las relaciones con la joven le están prohibidas al padre (cfr. Joel und Amos, 201). 34 En Deut. 22,29 y en Gén. 34.2 (historia de Dina) se utiliza la raíz n'r para indicar el efecto de la acción de los violadores en las jóvenes. 35 La preposición «para» es generalmente usada para indicar finalidad. Sin embargo, hay que tener en cuenta que finalidad y consecuencia son dos conceptos muy cercanos. El uso se «para» no señala necesariamente la intención que tiene el agente de una acción. 36 Señalamos con el asterisco los textos que presentan una variación de la expresión: (sm lhym en vez de sm qdsy). 37 Cfr. Ex. 6,2-8. El Señor no se manifestó por su nombre a los padres, pero los hijos de Israel conocerán que El es Yahweh en su acción liberadora de la esclavitud de Egipto. 38 Cfr. Ex. 15-17. 39 El vocabulario remite a la salida de Egipto. El paso del Mar Rojo por acción poderosa de Dios «con ulano fuerte y brazo extendido», al período del desierto y a la alianza y, finalmente, al retorno a la tierra de Israel, realizado por Dios para su pueblo. v. 40. 40 Como la Alianza del Sinaí precede a la entrada en la tierra prometida. 41 Cfr. Ez. 20. 42 Snaith, Amos, 44; Wellhausen; en forma más matizada también Barstad, The religious polemics, 19-21. 43 Cfr. Van Hoonacker, Notes d'exégèse, 164-165. 44 Cfr. Harper. 45 Así Harper, Van Hoonacker, Les douze; Rudolph. 46 Cfr. Rudolph, Joel, Amos. 47 M. Fendler, Zur Sozialkritik, 32-53. |
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El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |
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