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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas |
REVISTA BÍBLICA ANDINA, Bogotá, Nº 1, Mayo de 1992
Como las candilejas que irrumpen en medio de la oscuridad, así acaba de nacer la Revista Bíblica Andina. Como una lucecita que ha comenzado a alumbrar cuando la noche es más noche. Como un fuego que caliente cuando el frío invernal entumece nuestro aliento. Y esto es motivo de alegría y esperanza entre nosotros: Iglesia de los pobres en la región andina. Alegría porque es fruto de nuestro esfuerzo, expresión de nuestro caminar, vida de nuestras comunidades, pensamiento de nuestros pueblos, raíz de nuestra fe, pasión de nuestras luchas. Esperanza porque es fuerza de nuestra fragilidad, grito de nuestro silencio, grandeza de nuestra pequeñez, abundancia de nuestra escasez, coraje de nuestros temores, regocijo de nuestras tribulaciones. Alegría y esperanza que hoy gozamos, celebramos y compartimos. En la experiencia de las pequeñas comunidades cristianas es tan sencilla y a la vez tan profunda la amalgama entre fe y vida que la reflexión teológica y el saber bíblico que allí se produce posee esta misma característica. La Revista Bíblica Andina expresa, anuncia y festeja esta Palabra hecha vida en la marcha de un pueblo pobre, negro, indio, mestizo que anda por el camino de la recuperación y reconstrucción de la unidad, la tierra, la cultura... Como semilla en tierra buena, la fe y la esperanza del pueblo andino echan raíces y produce frutos. Siembra y cosecha colectiva. Minga de vida y de Dios. Resistencia fértil de miles de años. Paciencia y urgencia que hace avanzar a la manera andina: silenciosa y sostenida. Muerte y Resurrección que asombra y confunde. Existencia de un pueblo masacrado y esclavizado que hoy levanta nuevamente la utopía del Evangelio: Comunidad-armonía-equilibrio en la justa e igualitaria relación Dios-Pueblo-Tierra. Para animar, acompañar, fortalecer, festejar y anunciar esta experiencia de vida y de fe nace la Revista Bíblica Andina. Chasqui de la Buena Nueva acontecida en el corazón del pueblo. Amauta comunitaria que enseña, aconseja y acompaña. Huasi de hermanas y hermanos que trabajan y luchan juntos. Minga de pueblos distantes y diversos que socializan la tierra, la vida, la fe y la alegría. Chumbe que liga, acerca, une. Chigra que guarda, conserva, carga. Revista que quiere recoger y compartir, sembrar y cosechar, hablar y escuchar, enseñar y aprender. Publicación que quiere caminar la andadura de la vida al paso del pueblo y atizar el fuego de la fe que clarea la mente y el corazón. Muchas son las servidoras y servidores, equipos, centros, seminarios, grupos de estudio e investigación, profesoras y profesores, acompañantes animadoras y animadores que contribuyen con su saber y experiencia bíblica al crecimiento del pueblo en la fidelidad al Reino de Dios. Pequeña «multitud» cosechadora del saber, la reflexión, el comentario, la oración, el estudio, la interpretación, la sabiduría de la Palabra en la vida del pueblo. A la vez responsable por su profundización, amplitud, desarrollo, crecimiento, madurez. Para cosechar, alimentar, embellecer y enraizar esta Palabra acogida y testimoniada gestamos y parimos la Revista Bíblica Andina. Ahí está su naturaleza y su tarea: Ser herramienta y pan en las manos de las comunidades. Este primer número tiene cuatro secciones: Interpretación, Lectura comunitaria, Exégesis, Noticias y Reseñas. La primera es un espacio para compartir los criterios hermenéuticos que vamos construyendo, incrementando e innovando en nuestro caminar. Son pequeñas reflexiones que ayudan, aclaran y animan la lectura y escucha que el Pueblo está haciendo de la Palabra de Dios. Así es como Carlos Amboya de Riobamba (Ecuador) nos llama la atención acerca de cómo la Palabra se hace carne en la cultura quechua (quichua) en la medida en que el pueblo la acoge y celebra sin dejar de ser lo que es; y Denis King de Panamá halla la profunda relación entre la historia afroamericana e historia del pueblo de la Biblia y cómo ambas son igualmente Palabra de Dios en cuanto lugar de revelación y liberación. La segunda sección es como el néctar de la revista. Corresponde al saber bíblico comunitario. Aquellas pequeñas y grandes vividas y proclamadas sencilla y llanamente. Palabra del pueblo que es Palabra de Dios. Comentarios y reflexiones de las comunidades. Palabra silenciada, meditada, rumiada, dialogada, liberada... Comunidades del Perú (Ilo y Lima) leen y comentan Gn 1,1-31 y 2,7-16 teniendo como telón de fondo la contaminación y destrucción de la tierra a manos de las poderosas compañías extranjeras a las que «no le importan los daños que hace al Perú y sus cholos. Con tal de llevarse el cobre bien limpiecito, les da igual lo que Dios diga o deje de decir», llegando a la conclusión de que «sólo organizados podremos cuidar bien nuestro medio ambiente». La iglesia indígena del Chimborazo (Ecuador) llega a la raíz de las bienaventuranzas (Mt 5,1-12) y del Juicio Final (Mt 25,31-40) a partir de la profunda experiencia comunitaria de la minga: «nosotros decimos felices los que salimos a las mingas. En la minga está Dios, no tenemos el corazón sano sino vamos a la minga», lo que a la postre «va dejando claro la mente y el corazón». Luego la pequeña comunidad del barrio El Bosque Calderón de Bogotá (Colombia) escucha Dt 6,4-7, conversa haciendo memoria de su larga lucha por la tierra en donde descubre el amor, la defensa y la protección de Dios a través de la unión y la resistencia del pueblo ante las continuas amenazas de desalojo; fidelidad de Yahvé que queda marcada en la memoria de mujeres, ancianos, jóvenes y niños que unidos hacen «posible lo que parece imposible». La última parte de esta sección está dedicada a la relectura del Salmo 132 que nos comparte el Centro de Teología Popular de Bolivia. La tercera sección que llamamos «Exégesis» está dedicada al aporte de las ciencia bíblicas. El saber «intelectual» articulado al saber popular con el fin de contribuir a la construcción del saber comunitario. En esta línea Francisco Reyes del Equipo de Teología de Dimensión Educativa (Bogotá-Colombia) nos ayuda a descubrir la profundidad y conflictividad de Hechos 15,12 a fin de «valorar, recuperar, contar y escribir nuestra historia» en la que igualmente se manifiesta las prodigios y señales del Reino. El autor aborda en el Nuevo Testamento y especialmente en el libro de los Hechos de los Apóstoles el significado político y teológico de los «prodigios y las señales» en el contexto de Palestina en el siglo 1 d.C., y las posibilidades hermenéuticas que da el texto para asumir comunitariamente «los acontecimientos de hoy como prodigios y señales que pre-anuncian y hacen presente el Reino de Dios». Una última sección -Notiandinas y Reseñas- da cuenta del caminar bíblico popular en las iglesias de la región andina, ayudándonos en el compartir y el caminar mutuo, fermentando el acercamiento y la integración desde la belleza de lo diverso y lo particular de cada experiencia. Por ahora se ha previsto editar dos números por año y dedicar cada tercero a la producción bíblica latinoamericana a fin de enriquecer, complementar y confrontar la experiencia andina con otros aportes. El segundo número recogerá el estudio y relectura de Levítico 25 como proclamación del Año de Gracia, Whipala de resistencia, lucha y esperanza de un pueblo que hoy sigue forjando el «chaupi tutapi inti Ilujshina» (El amanecer a media noche). Esperanza y resistencia de negros, indios, mujeres, obreros, pobladores urbanos, campesinos en este tiempo que comenzó hace «miles de años». La distribución de la Revista Bíblica Andina se está haciendo a través de las animadoras y animadores del movimiento bíblico popular en la región andina. Este primer número fue editado con el apoyo del Programa Común de Biblia de la RED y la coordinación en una primera etapa fue asumida por el Equipo de Teología de Dimensión Educativa. Con la ayuda de Dios y de quienes animan y acompañan este caminar de la Palabra y de la Vida haremos lo posible para poner esta pequeña obra en la sintonía de aquella «recomendación»: «Mi Palabra está cerca de ti: está en tu boca y en tu corazón, para que la pongas en práctica» Dt 30,14.
Fernando Torres M. |
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |
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