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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas



 

 

RESÚMENES DE DISERTACIONES Y TESIS

La mujer como sujeto y objeto de la reflexión teológica de América Latina*

 

Al aproximarse los inicios del siglo XXI asistimos a la emergencia de la mujer en los más variados campos de la actividad humana. En América Latina encontramos los movimientos sociales populares de liberación y, entre ellos, a las Comunidades Eclesiales de Base.
Las mujeres son presencia numerosa en las comunidades. Esta participación activa de las mujeres en la vida eclesial marca un cambio cualitativo en la manera de autocomprenderse como persona y situarse en el mundo. En las últimas décadas las mujeres vienen descubriéndose como sujetos de derecho y, al mismo tiempo, preguntando sobre su papel en la historia, en la sociedad y en la Iglesia. Estas preguntas entraron también al interior de las Iglesias, y consecuentemente a la Teología. La elaboración teológica de las mujeres en América Latina está vinculada a las preguntas vitales que surgen de su vivencia espiritual, en conexión con el proceso dinámico de sus luchas cotidianas, y en su construcción como sujetos. Nuestro objetivo es recoger, apuntar las ideas fuerzas y los núcleos principales por donde pasa esta teología en América Latina. Procuramos hacer esto, utilizando la elaboración teórica de la producción teológica sistematizada y publicada por las mujeres teólogas, respetando los contenidos propios de esta reflexión. Al mismo tiempo, procuramos mantener fidelidad a las experiencias originales vividas por las mujeres. Para esto, utilizamos también las reflexiones y testimonios oídos y vividos en los seminarios, encuentros y grupos de reflexión comunitarios.

Los cambios que derivan de esta actuación de las mujeres modifican la expresión de su fe. Al afirmar que las mujeres son Sujeto y Objeto de la reflexión teológica en América Latina se quiere significar que ellas se apropian de su palabra secularmente silenciada. Y al salir de la invisibilidad, comienzan a elaborar un discurso de la inteligencia de fe interpretando su existencia a partir de su propia situación y conciencia de mujeres, histórica y socialmente situadas y en proceso de liberación.
Por esto, la producción teológica de las mujeres en América Latina intenta superar las desigualdades entre hombres y mujeres buscando la igualdad de derechos y el respeto a la diferencia. En este trabajo teológico desarrollado por ellas, las mujeres no quieren abdicar de su derecho de sentir y expresar su fe como mujeres. En este sentido, esta teología tendrá acentos propios, diferentes de la teología elaborada por los hombres.
En fin, la cuestión de fondo de nuestro trabajo consiste en la tentativa de captar la acción creadora del Espíritu activando la fuerza, la palabra y las luchas de resistencia de las mujeres de este continente, que junto con las demás mujeres quieren anticipar, en el hoy de la historia, la promesa de VIDA E INTEGRIDAD HUMANA prometida para todos los hijos e hijas de DIOS AMOR. que es Madre y Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Ione Borges Ferreira Vicente
Av. Rui Barbosa 40, ap. 302
22.240-020 Río de Janeiro – RJ
Brasil

Eclesiología de la esposa de Cristo*

 

El conflicto es una realidad humana que expresa las características sicológicas de las personas implicadas, suscitando reacciones según esas mismas características. La perspectiva femenina ante los conflictos tiene particularidades. Y el modelo femenino para pensar la Iglesia en conflicto tiene también una perspectiva propia. Lo femenino puede tener, pues, perspectivas subjetivas y objetivas.
Los conflictos eclesiales de la Iglesia Católica en Brasil; desde Medellín hasta el presente, revelan un cambio desde la conflictividad exterior hasta la interior, pasando de la Iglesia como actor social frente a la dictadura, hasta la tensión entre los miembros de la Iglesia por causa de la unidad y la misión. Los hechos de conflictividad tienen también una causalidad propiamente teológica, como expresión de la fidelidad o infidelidad a los proyectos de Dios, y por lo tanto como lucha entre el pecado y la gracia. Pero, más allá de esta explicación que coloca la responsabilidad ante el conflicto a nivel personal, se da también otra explicación mas “estructural”, por el tipo de pensamiento que expresa el SER eclesial a través del MODELO eclesiológico.
El problema es cuál de los modelos puede ser más orientador para entender el SER de la Iglesia, para orientar su actuar, para resolver sus conflictos. La propuesta de este trabajo es que, sólo tres modelos tomados de la vida humana, pueden ofrecer una mejor explicación del ser eclesial, la persona individual, la persona colectiva, y el fenómeno muy particular de la relación hombre-mujer.

El modelo de Cuerpo, con sólida fundamentación bíblica y patrística, tuvo su auge, en las tres décadas, anteriores al Concilio Vaticano II, sobre todo en torno a la Encíclica Mistici Corporis. Su uso en la eclesiología permite subrayar la unidad, la interacción de los miembros entre sí, la función del ministerio jerárquico en representación de la capitalidad de Cristo, la animación de todo el Cuerpo por la acción del Espíritu Santo. Pero, el modelo puede limitar la comprensión de la Iglesia por el poco espacio para la relación Iglesia-Cristo en la historia, dejando en segundo plano una unidad que debe ser conquistada en los procesos históricos y que no está garantizada simplemente por una unidad orgánica. El ministerio jerárquico, puede ser interpretado reductivamente en lo jurídico, y la unidad ser mal comprendida como uniformidad que ignora las diferencias.
El modelo de pueblo tiene también sólida tradición y vigorosa manifestación en el Concilio Vaticano II e influye considerablemente en la eclesiología latinoamericana en Medellín y Puebla. Destaca los aspectos históricos de la unidad y la comunión del Pueblo de Dios con los otros pueblos en la única historia de la cual la humanidad es responsable, permite una mejor comprensión de la misión de la Iglesia ante el mundo, de la urgencia de la inculturación y del papel de los laicos. Pero, por otro lado, la presencia más activa en el mundo motiva el peligro de una cierta “mundanización” y de la aceptación acrítica de los análisis sociológicos referidos al fenómeno del pueblo, sin respetar el carácter analógico de este análisis cuando se refiere a la Iglesia y también una cierta dispersión en la pluralidad.
El modelo de esposa puede servir como superación dialéctica de los dos modelos mencionados, corrigiendo el modelo de Cuerpo por su carácter de unidad de la historia y desde una alteridad que la distingue de Cristo en la relación de unidad por el acento en el amor más que en la ley, por el respeto de lo diferente más que la uniformidad, corrigiendo el modelo de pueblo por la unidad personal de un ser delante de Cristo, por la necesidad de conformarse afectivamente con los sentimientos de Cristo y por la intuición femenina que da sentido más integral a los análisis puramente racionales. Permite, por lo tanto, incorporar los valores de la Teología de la Liberación en lo referente a la opción por los pobres y seguimiento de Jesús. Como modelo, no podría estar exento de límites, pudiendo conducir a un cierto “intimismo” que aísla su relación con Cristo de la responsabilidad histórica ante el mundo. Por eso, el modelo de esposa no substituye a los otros modelos, pero los completa siendo usado en referencia a ellos. El usa del modelo femenino, en los distintos momentos del ser humano como compañera(o), esposa(o) y madre (padre), tiene legitimación eclesiológica por la continuidad de lo femenino desde la protología hasta la escatología.
Lo femenino es elemento constitutivo de la humanidad, en cuanto evoca el ser persona sexuada, vocacionada para el encuentro integral con lo masculino. En la unidad amorosa de lo diverso masculino y femenino, se da la semejanza de las personas divinas. Pero el sentido de lo femenino en la protología está impedido por lecturas antrocéntricas de la mujer como compañera, esposa y madre.
Los modelos de Cuerpo, Pueblo y Esposa, usados de forma complementarla permiten una adecuada comprensión del Ministerio de la Iglesia, que revela la importancia de lo femenino presente no solo en el inicio (protología) de la historia, sino también en la culminación (escatología) y en medio de ella por la Iglesia, también ella femenina. que ayuda a la obra de Cristo, centro de la historia en su realización como sacramento del Reino.
Por su valor de modelo la eclesiología de la Esposa responde a problemas teóricos de otros campos de la teología. como la doctrina sobre la Trinidad, los Sacramentos, el Reino y la Mariología. El modelo científico responde también a los problemas prácticos de los conflictos. El conflicto analizado es el de la tensión unidad-misión y su solución debe consistir en una unidad que se vuelve misionera. una misión que remite siempre a una unificación, dándose una unidad final que es el resultado de un proceso verdaderamente misionero. El modelo de la Esposa ilumina la educación de la fe, la inserción misionera y la liturgia de la Iglesia.

Bárbara Pataro Bucker
Av. Sao Boaventura 239
24,130-000 Niterói – RJ
Brasil

 

Espiritualidad y ética*

 

Este trabajo pretende rescatar la comprensión del cuarto evangelio y de la primera de Juan como escritos encarnados en su realidad, contextualizados, polémicos y buscando dar una respuesta para los desafíos que surgían para su fe. Ante nuestros ojos surge un grupo de cristianos que afrontó con coraje muchos problemas en el seguimiento de Jesús. Fue expulsado de la sinagoga, perdiendo de esta forma, su identidad religiosa, social y hasta económica. Para enfrentar esta cuestión, darse valentía y descubrir su verdadera identidad, comenzó a revisar una trayectoria existencial y espiritual caracterizada por el movimiento dinámico cristológico. La particularidad de éste es una reinterpretación progresiva de Jesucristo, articulada con las experiencias de tensiones, luchas, persecuciones y divisiones que vivió. Cuanto más era perseguido la comunidad, más gloriosamente interpretaba “Aquel hombre que le diera la vista”. Por tanto, en este texto se articulan Cristología y experiencia social.
Este proceso fue colocado por escrito para animar a la comunidad en los momentos difíciles para su fe. En el evangelio, percibimos que la polémica es “ad extra”, disputada especialmente con los fariseos. Ya las Cartas revelan otro momento de la comunidad, en el cual la tensión es “ad intra”, entre los propios miembros de la comunidad por causa de sus interpretaciones diferentes de Jesús. El autor de la carta vuelve a enfatizar la vida “sárquica” de Jesús y su muerte expiatoria, para evitar un espiritualismo unilateral que estaba ocurriendo en la comunidad.Los autores sostienen que este grupo pequeño y marginado, bajo la inspiración del Espíritu, que había sido enviado por Jesús en la hora de su muerte, supo tomar su historia en las manos a fin de luchar por su particular manera de creer y amar a Jesucristo, que era la razón y significado de su vid.

 

Ana María de Azevedo Lopes Tepedino
Rua Poeta Calil Gebran 223
22.641-010 Río de Janeiro – RJ
Brasil

* Resumen de la disertación de Maestría de Ione Borges Vicente. “La mujer como sujeto y objeto de la reflexión teológica en América Latina”, Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, abril de 1993.

* Resumen de la tesis de doctorado de Bárbara Bataro Bucker “Eclesiología de la esposa de Cristo – Su relevancia como modelo eclesiológico ante los conflictos”. Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, Septiembre de 1992.

* Resumen de tesis de doctorado de Ana María do Azevedo Lopes Tepedino “Espiritualidad y Ética – Jesucristo y la historia de la comunidad joanina”. Pontificia Universidad católica de Río de Janeiro, Marzo de 1993.

 
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.