
Ferraro, Benedito,
Cristologia em tempos de ídolos e sacrifícios. Edições Paulinas, São Paulo,
1993, 112 págs.
América Latina hace medio milenio fue invadida y conquistada, y desde entonces dominada por un sistema político-económico que, con sus variaciones en el transcurso de la historia, mantiene intacta la práctica de sacrificios. Tuvimos el exterminio de pueblos indígenas enteros y la esclavización de la población negra, traída acá con este fin. Y, en nuestros días, vivimos bajo el capitalismo irracional y excluyente de las mayorías empobrecidas: el mercado es la única ley. Todo este derramamiento de sangre, ayer y hoy, sirvió para la consolidación de un sistema de muerte, cuyos ídolos, travestidos del Dios cristiano, fueron también impuestos en estos 500 años de presencia blanca en nuestro continente.
Surge entonces la pregunta: ¿cómo, a partir de este suelo, regado de sangre indígena y negra, empobrecido, contradictorio al sistema, hacer cristología? ¿Cómo respetar el significado de los textos bíblicos sobre Jesucristo? ¿Cómo hacer que la Biblia no siga sirviendo para la imSegún Adela Yarbro Collins 19,plantación del sistema sacrificial y de sus ídolos entre nosotros? Es partiendo de estas cuestiones que Benedito Ferraro desarrolla sus reflexiones en este estimulante y precioso librito que, en palabras del autor del prefacio,
...es un fuerte llamado al cristianismo como un todo, y a las iglesias latinoamericanas y caribeñas en particular, para que no renuncien a la utopía... y no se conformen con el orden económico actual como si fuese el fin de la historia (pág. 6).
No se trata de un libro de exégesis, sino de un escrito en el que el autor busca, con el apoyo de la investigación bíblica y en diálogo constante con la producción teológica hecha en nuestro continente, apuntar hacia los elementos básicos de una cristología anti-sacrificial, teniendo a América Latina y el Caribe como lugar hermenéutico privilegiado. Esto explica el que en el análisis de los textos bíblicos, merezcan mayor realce aquellos que presentan a Jesús en contraposición al sistema sacrificial de la época: la controversia y los textos sobre la “muerte mal provocada” de Jesús.
Antes, sin embargo, en el primer capítulo, B. Ferraro presenta el lugar a partir del cual es hecha la reflexión. En una América Latina y en un Caribe en los que el mercado excluye a los pobres como descartables, la opción por los pobres es el concepto teológico básico y el criterio de juzgamiento de la racionalidad económica. La totalidad del sistema es vista y entendida desde el lugar de la víctima. En consecuencia, pensar a Jesucristo partiendo de la realidad latinoamericana y caribeña, es hacerlo en la perspectiva de quienes, por la política económica excluyente y por la violencia del sistema en contra de sus opositores, se encuentran marcados para morir. Jesús asesinado, mártires latinoamericanos y caribeños asesinados, pobres excluidos y muertos, he aquí los elementos desde los cuales se percibe una semejanza bastante clamorosa entre el tiempo de Jesús y el nuestro.
Seguidamente, Ferraro hace una serie de consideraciones sobre la Palestina del siglo I y su sistema sacrificial. Para ello, se sirve particularmente de los evangelios como reveladores de la situación y de la significación de la práctica de Jesús. No existe la preocupación de caracterizar el proceso de formación de los textos, aunque éste sea reconocido. Se supone un eje fundamental dinamizador de tal proceso, la propia práctica de Jesús, de la que los textos no dejan de ser relatos. En este análisis, el autor privilegia dos aspectos reveladores de la situación de la Palestina del tiempo de Jesús:
a) Los impuestos cobrados, sea para el Imperio Romano, sea para la élite del templo, empobrecen a la población, que al mismo tiempo pierde sus tierras dando paso a la formación de grandes latifundios. El autor muestra el distanciamiento y la oposición de Jesús a este estado de cosas, si bien la cuestión merecería un estudio más detallado.
b) La ley, con su sistema de pureza e impureza, marginaba a gran parte de la población, reforzando así la exclusión y la marginación económicas. Ferraro muestra claramente cómo las controversias de Jesús con las autoridades religiosas de la época, relatadas particularmente en el texto de Mc. 2, 1-3, 6, tienen la función de negar la interpretación de la ley hecha por las clases dominantes. Y, en la versión de Mateo, tenemos inclusive la negación explícita en cuanto práctica religiosa: la vida está por encima de la ley. Pero, observa Ferraro, justamente por esta libertad frente a la ley Jesús fue muerto, “cumpliéndose la ley”.
La muerte, o mejor, el asesinato de Jesús, merece un destaque particular por parte de Ferraro, dado que se trata de la muerte de un “marcado para morir”. Ella debe ser vista en la tradición de la muerte de los profetas, especialmente la de Juan Bautista (muerte no necesaria, si bien inevitable, consecuencia de una práctica). Así pues, Jesús contaba con la posibilidad de la muerte violenta en vista de los conflictos que vivió. Ella terminó siendo el desenlace de un proceso constante y progresivo de persecución. Los testimonios de los mártires recientes entre nosotros, su conciencia en relación a la probable muerte violenta (y finalmente acontecida), sirven de parámetro para que estimemos la conciencia de Jesús respecto de su fin violento.
Ferraro profundiza la reflexión, buscando la significación de la muerte de Jesús al insertarla en el contexto del sistema sacrificial de la época; es éste el que mata a Jesús. Utilizando categorías de René Girard, Ferraro afirma que la Pasión revela el mecanismo del chivo expiatorio, haciendo visible lo que debería quedar invisible para el sistema si se mantuviese intacto: la violencia unánime contra el “Cordero de Dios” revela el absurdo del sistema que mata. El autor inserta aquí algunas observaciones críticas a Girard, principalmente en lo que se refiere a la responsabilidad del pueblo en la muerte de Jesús. Tales observaciones parecen apuntar a la necesidad de una exégesis más detenida, en América Latina y el Caribe, sobre los textos de la Pasión, tarea ésta todavía por realizarse. Ferraro concluye este capítulo reafirmando: el sistema sacrificial (ley, religión, templo) mata a Jesús; que este dato no sea manipulado ni disfrazado.
En el capítulo siguiente el autor establece, a partir de la resurrección vista como una reconquista de la memoria, la relación entre el sistema sacrificial de ayer y el de hoy. Ayer, la sangre de Jesús negó la legitimidad del sistema. Su muerte no tiene una significación sacrificial, sino que es consecuencia de la acción del sistema sacrificial. Debemos reconocer, sin embargo, que en el transcurso de la historia se ha hecho una interpretación sacrificial, siendo ésta responsable de gran parte de la identidad del cristianismo y de su carácter autoritario y persecutorio.
Hoy, el sistema sacrificial tiene otros nombres: capitalismo li-beral, mercado irrestricto. El capitalismo utiliza un lenguaje sacrificial para justificar la exigencia de sacrificios, apuntando a la recuperación de las economías de los países periféricos. Pero el autor alerta: ¡aceptar esta lógica de muerte es negar la resurrección! La forma actual de el sistema ejecutar los sacrificios es, después de los Estados de Seguridad Nacional de la década de los setenta, imponer el Estado-mínimo, vía privatizaciones aceleradas, y el mercado irracional absolutamente libre. Es imprescindible que, en tales circunstancias, se haga una opción no-idolátrica y no-sacrificial.
Es necesario, dice Ferraro al final de su libro, continuar la lucha y percibir en ella cómo los pobres portan las simientes de lo nuevo. Ellos son el sujeto histórico de la utopía de una sociedad sin ídolos, sacrificios o víctimas; de una sociedad con otros valores que permitan que las necesidades básicas de las personas sean satisfechas. Ellos se presentan como denuncia de la agresividad competitiva del mercado, que termina destruyendo la naturaleza. Por medio de su resistencia permiten el desenmascaramiento de la hipocrecía y del asalto que la burguesía hace del Estado, privatizándolo en función de sus propios intereses. Enfrentan la espiritualidad capitalista liberal y señalan hacia el surgimiento de un nuevo poder a partir de la base.
La nueva lectura de la Biblia hecha por los pobres, expresa el autor, ayuda a descubrir éstos y otros valores nuevos para la convivencia humana. La muerte de Jesús debe servir para revelar los mecanismos de la muerte de los pobres, para desacralizar la violencia. Junto con ello, la resurrección, aliada de la insistencia de los pobres en vivir, suscita prácticas nuevas de solidaridad y convivencia que son el fundamento para la recreación de la esperanza, del sueño
...de un nuevo orden económico, político, cultural, espiritual, teniendo como referencia básica la vida real como principio de organización de la sociedad (pág. 95).
Las páginas de este libro son leídas con satisfacción, y su objetivo es plenamente alcanzado: elaborar una cristología histórica y anti-sacrificial en sus puntos principales. Es un libro de contenido denso y polémico, de ahí la necesidad de profundizar la discusión aún más. Las contribuciones de la exégesis podrán ser de gran valor. La lectura latinoamericana y caribeña de la Biblia, sobre todo del Nuevo Testamento, recibe ciertamente de este libro un estímulo valioso.
Pedro Lima Vasconcellos
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