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JESUS, LA LUZ QUE ILUMINA Y QUE PONE EN EVIDENCIA José Cárdenas Pallares
Resumen Análisis exegético y re-lectura pastoral de Jn. 9,1-41. Lugar social del texto en tiempo de Jesús y en tiempo de la comunidad joánea. Carácter simbólico del relato, que lo hace disponible para todas las épocas. El artículo se extiende en un análisis del texto como drama, donde los actores son: el pueblo, los padres del ciego, los fariseos/judíos, el ciego y Jesús. Se muestra que este drama continúa hasta nuestros días. Abstract Exegetical analysis and pastoral rereading of John 9,1-41. The social setting of the text in the time of Jesus and in the time of the Johannine community. Symbolic character of the story, which makes it usable for all ages. The article contains a long analysis of the text as a drama, in which the actors are: the people, the parents of the blind man, the pharisees/Jews, the blind man and Jesus. The article demonstrates that this drama continues today.
1. Situación reflejada por el episodio Una lectura atenta de esta perícopa nos da pistas para ubicarla adecuadamente y así lograr una interpretación correcta. 1) Al ex ciego lo llevan ante los fariseos para que explique lo que ha pasado con él. No obstante resulta que en tiempos de Jesús, éstos no eran la autoridad suprema del pueblo judío. 2) En el v. 18 ya no se habla de fariseos sino de judíos, sin que haya habido cambio de personajes. Sin embargo resulta que ni todos los judíos eran fariseos, ni los demás personajes de este episodio pertenecían a un pueblo diferente. Todos ellos eran judíos, incluidos Jesús y el ciego de nacimiento. Al hablar de los judíos como de un grupo diferente, se nos está indicando que no nos hallamos en tiempos de Jesús, sino en una época en que la comunidad juanina se sentía diferente de éstos. De hecho, en el v. 28 éstos insultan al ex ciego, diciéndole: discípulo de ése eres tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Esta oposición entre discípulos de Moisés y discípulos de Jesús no existía en tiempos de Jesús, pero sí en la época en la que la comunidad juanina se distinguía de la comunidad judía. 3) En el v. 22 se narra que los padres del ex ciego temían a los judíos, pues éstos habían acordado expulsar de la sinagoga a quien confesase a Jesús como Mesías. Esto no pasó en los días de Jesús. Después de la muerte de éste, sus discípulos no dejaron de frecuentar el Templo (Hch. 2:46; 3:1.11, etc.). Además, nadie en vida de Jesús lo confesó como Mesías. La confesión de Pedro no fue pública, ni fue aceptada plenamente por Jesús. Esta confesión de fe forma parte del patrimonio espiritual de las primeras comunidades cristianas (Rm. 10:9). 4) El v. 4 hace alusión al momento en que no se podrá hacer nada ante esa gente, a la hora del rechazo definitivo, en la que queda muy clara su oposición por las tinieblas y no hay lugar para los seguidores de Jesús. 5) Si a esto añadimos textos en los que Jesús habla de la Ley de ellos (15:25) o de la Ley de ustedes (10:34), refiriéndose a pasajes de las Escrituras Hebreas, indicando de este modo una separación definitiva entre el judaísmo y las comunidades juaninas, no es aventurado afirmar que en estas escenas se refleja la situación de una minoría fuertemente hostigada por el judaísmo (12:42), al grado de arriesgar la vida por ser fiel a su visión de Jesús (16:1-3), a la cual es dirigido este escrito para que no flaquee (16:33), y acepte cada vez más la luz aportada por el Revelador (16:4). Pues este grupito tiene como misión continuar con la obra de Jesús (9:4; 14:12; 20:21). 6) Casi al final de la perícopa Jesús pregunta al ciego si cree en el Hijo del Hombre. Esta formulación supone una segura identificación entre Jesús y el Hijo del Hombre, como ya se daba en la comunidad judeocristiana postpascual... Se trata de una concepción cristológica y soteriológica completa de la comunidad juanina 1.
2. Un drama de largo alcance Hay un simbolismo obvio que invade todo el cuarto evangelio. Está repleto de imágenes simbólicas, como la vida y la muerte, la luz y la tiniebla, la noche y el día, el vino y el pan, el viento y el agua. Los milagros de Jesús, de manera parecida, deben tratarse dentro de las categorías simbólicas del ôth profético y de la teología juanina del signo 2. Por eso no nos debe extrañar que, al comienzo de la escena, Jesús diga mientras estoy en el mundo, yo soy luz del mundo (9:5), y al final diga para un juicio he venido a este mundo, a fin de que los que no ven vean, y los que ven queden ciegos (9:39). Con esto Juan nos indica que esta obra de Jesús es un verdadero signo. A lo mismo apuntan las preguntas y respuestas de Jesús, con las que concluye la escena (9:40-41). Además, el ciego va a lavarse a la pila llamada el enviado. El parecido tan grande en estructura y en tema que se da entre esta perícopa y la del paralítico curado junto a la pila (5:1-18), parece reforzar este sentido. Por lo tanto, con razón se puede ver una vez más que ...la trama del evangelio desarrolla el conflicto entre la revelación y el rechazo de la revelación, o más precisamente el conflicto entre la fe y la incredulidad como respuesta ante Jesús... Escena tras escena se ve que Jesús coloca a los hombres ante el reto de comprender la revelación y de responderle con la fe... En cada escena, el lector es llevado a pasar revista a las diversas respuestas ante Jesús y a las razones que motivan cada respuesta. Cada vez, el lector tiene la oportunidad de repetir la respuesta buena, la de la fe 3, pues ...el carácter simbólico supera las barreras temporales. Lo que pasó en este ciego de nacimiento aclara lo que pasa en todo el que llega a la fe en Jesús 4.
3. Un hecho de consecuencias dramáticas Estamos ante un verdadero proceso en más de un sentido. Es un proceso al ciego, pero sobre todo es un proceso a Jesús, o mejor dicho, contra la luz que es Jesús (8:12) y que llega hasta ellos (1:4; 3:19). La fidelidad del ciego a la verdad es un rasgo constante en la narración. Los argumentos de los adversarios son cada vez más extraños y enredados 5. Ellos lo expulsan de su compañía, lo juzgan indigno de tratar con ellos. La distancia entre el ex ciego y ellos se ha ido haciendo cada vez mayor; el ciego se acerca cada vez más a la luz, mientras que ellos se vuelven cada vez más ciegos. El llega a la luz, a la completa iluminación; ellos se hunden en la tiniebla, y Jesús les declara que el pecado de ellos, que han declarado al ex ciego pecador de nacimiento, permanece. De esta forma, el proceso a Jesús acaba en proceso de Jesús.
4. El drama de cada personaje 4.1. El pueblo Se divide ante lo sucedido. No sabe si es el ciego el que ahora ve o es alguien que se le parece. Cuando el ex ciego los saca de la duda, le preguntan cómo fue la curación y en dónde está el que lo curó. No queda claro si estas preguntas son fruto de la curiosidad o son expresión de la búsqueda de la verdad o... son formuladas con espíritu inquisitivo. Lo cierto es que acaban llevando al ciego con los fariseos, y ellos no se deciden por sí mismos, ni dan un paso más. 4.2. Los padres del ciego Ellos aceptan que en su hijo se ha producido un cambio, sin embargo no se comprometen en algo más. El miedo los vuelve mudos y paralíticos. A la luz, prefieren la propia seguridad (12:42-43). Al amar de esta manera su vida, la perderán (12:25). 4.3. Los fariseos, los judíos 1) Comienzan preguntando por lo sucedido. 2) La respuesta del ex ciego provoca entre ellos división, por el hecho de que el signo fue realizado en sábado. Para unos, Jesús es pecador porque quebranta la ley. Para otros, Jesús viene de Dios, porque realiza algo inaudito en favor del hombre necesitado, privado de independencia y de dignidad. Ya aquí Juan nos está planteando la pregunta si todo lo que Jesús hizo por este indefenso y desesperanzando, sumido en la miseria y en la muerte social, vale menos ante Dios que la observancia ciega de la Ley. Ante las reacciones siguientes de éstos, no es difícil ver que el drama rebasa el conflicto sobre el sábado. 3) Le preguntan al ex ciego su opinión sobre Jesús, como si ellos, que han estudiado tanto las Escrituras (7:47-49.52) y están tan seguros de sus conocimientos (9:24.29), no pudieran formársela. 4) No creen en el testimonio del que estaba ciego. Llaman a los padres de éste. A pesar de lo que éstos les responden, no quedan a gusto. 5) Vuelven a llamar al ex ciego. Le piden que dé gloria a Dios, diciendo toda y nada más que la verdad (Jos. 7:19). En este caso, dar gloria a Dios es idéntico a acatar el juicio de ellos. Es aceptar que la verdad de Dios coincida con su apreciación. En concreto, dar gloria a Dios sería condenar a Jesús como pecador, por infundir al hombre la luz que tanto necesitaba. 6) Tratan de enredar al ex ciego. No lo oyen. Lo insultan, como antes lo hicieron con Jesús (8:48). Tampoco la rabia y la incredulidad carecen de su apariencia de razón. Esta puede ser nada menos que la piedad y la observancia religiosa 6. A los judíos les ofende que con esa obra de liberación total, Jesús haya quebrantado el descanso del sábado. 7) Se vanaglorian de ser discípulos de Moisés y no de ése (9:28), pues no saben de dónde venga ése (9:29). Cosa que para el lector de la comunidad juanina es más que cierto. Aquí empieza a verse su ceguera 7. 8) Esta gente habla mucho de Dios (9:18.24.29, etc.), no obstante es un dios que no tiene nada que ver con la luz (3:20; 8:12), con la liberación (8:32), con la alegría (8:56), y con la vida (8:44.51; 11:47-53; 16.2). En realidad, su dios es la mentira (8:44-46). 9) A pesar del testimonio coherente del ex ciego, a pesar de su raciocinio tan claro, le contestan con la condena. El signo, por más claro que sea, no puede obligar a la fe (12:37). Se requiere una decisión que comprometa toda la existencia (3:19-20; 5:40-44; 6:68-69). Están tan llenos de vanagloria (5:40), tan seguros del saber que les da su autoridad (9:24.29), que insultan al ex ciego pues a ellos este hombre nacido en el dolor y en la humillación, no puede enseñarles nada. Sería denigrante (9:34). Se parecen demasiado a esas gentes piadosas o con altos cargos en la Iglesia, que con la Biblia en la mano, o peor, con el Código de Derecho Canónico o con algún manual de literatura religiosa, tienen respuesta para todo. Nadie, y menos si es pobre, puede enseñarles algo. Por su testimonio tan sólido echan al ex ciego fuera de la sinagoga. Ante la honestidad reaccionan con violencia y con odio. Una vez más, en donde los argumentos callan, la violencia habla 8. 10) Al rechazar el testimonio del ciego en realidad rechazan a Jesús. Rechazan a Jesús porque no quieren saber su verdadero origen (8:23). El juicio de ellos no es verdadero, es pura apariencia (7:24.28s; 6:41); andan en la tiniebla (8:12), están podridos en sus pecados (8:24), no son libres (8:32), no quieren oír (8:43.47), son esclavos del padre de la intriga y de la mentira; esclavos de la gran fuerza asesina (8:44). A la verdad, a la luz, contestan con agresividad homicida (8:59). Ante el testimonio de la luz, deciden volverse ciegos (9:39). En pocas palabras, ante la fuerza creadora y liberadora de la luz (9:6), que es Jesús (8:12), se encierran en la tiniebla (3:19-20; 8:43-47; 9:40-41). Esta cerrazón, ese odio a la luz, es su grande y permanente pecado. Pues queda claro que Jesús realizó el signo. Queda claro que Jesús no es un pecador, pero también queda claro que a ellos no les interesa la luz. Cuanto más claro está el hecho y su significado, más y más se afianzan en el odio a la luz que libera, y de este modo, hundiéndose en las tinieblas, optan por la ceguera. 4.4. El ciego 1) Nunca había gozado de la luz. Nunca había tratado con Jesús. Ni siquiera le pide algo a Jesús. Por indicación de él va a lavarse a la pila del Enviado. Como el empleado imperial (4:50), acata sin titubeos lo que le dice Jesús 9. 2) El ciego debe decidirse, si quiere o no salir de las tinieblas 10. Cosa que hace. 3) Sin que nadie lo obligue, ni se lo pida, afirma que él estaba ciego, que el hombre llamado Jesús le abrió los ojos, sin embargo honestamente admite que no sabe dónde se halla Jesús. 4) No sólo ante los vecinos, sino también ante los fariseos, proclama el hecho de que fue Jesús quien le abrió los ojos, y ante la polémica suscitada por el hecho declara que para él Jesús es un profeta. 5) El ciego no se deja enredar, ni cae en contradicciones. No titubea porque no falsea los hechos, ni busca amparo a la sombra de la mentira. 6) No se deja intimidar. No confunde la gloria a Dios con la condena a Jesús, ni secunda la distorsión de los hechos. El que era ciego les hace ver a los judíos su desatino. No quieren oír (8:43.47). Además, tanta insistencia en aclarar los hechos ya aclarados, sería sensata solamente si quisieran ser discípulos de Jesús. Pero, ¿cómo es posible que los maestros se conviertan en discípulos, o peor aún, que los maestros no entiendan nada? El ex ciego se extraña de la falta de visión de los que hablan de sus conocimientos con tanto aplomo. 7) En un ambiente adverso al testimonio en favor de Jesús, ni los insultos ni las proclamas antisonantes, ni el desprecio a Jesús en el fondo, ni la ignorancia confesada y fanfarroneada sobre Jesús lo llevan a negar la luz y a volver a las tinieblas. Ya no se deja encandilar por la palabrería de los que tratan de convertir a Dios en una venerable momia. 8) La fe del ex ciego crece en la adversidad, no obstante, quien provoca y lleva a la maduración esta fe es Jesús mismo. Este regalo de Jesús lo pudo recibir el ciego, gracias a su apertura y a su honestidad en la aclaración de la verdad. 9) Pese a que lo cortan de la comunidad en que había nacido y crecido, el ex ciego no da marcha atrás. 10) Al encontrarse con Jesús, lo escucha, le pregunta quién es el Hijo del Hombre, y al enterarse de que Jesús lo es, cree en él y lo adora (4:23). El ex ciego da gloria a Dios, no tachando de pecador al que le dio la vista, como quieren los judíos, sino postrándose ante Jesús y creyendo en él. Ya su iluminación es completa. Ya ve a Jesús como lo que en realidad es, y reacciona de acuerdo a esta nueva completa visión. Su confesión de fe es muy parecida a la de Tomás, que acaba diciendo ante Jesús resucitado: Señor mío y Dios mío (20:28). Ya está totalmente revestido de la luz, y al reconocer en Jesús el lugar de la presencia de Dios, ya pasó de la muerte a la vida (5:24), ya camina en la luz (8:12). Ya nació a una nueva existencia... ya se dio en él una transformación del ser comparable a la que produce el nacimiento de lo alto (3:3) 11. 4.5. Jesús 1) De él viene la iniciativa de abrirle los ojos al ciego. Gracias a que Jesús ve al ciego, éste se vuelve capaz de ver. 2) No acepta encasillar al ciego en la impotencia y en el desprecio. Según él, ante el mal no hay que hacer especulaciones condenatorias; hay que tratar de suprimirlo. Hay que trabajar para que en el que sufre se manifieste la gloria de Dios. Ante las situaciones de desesperanza y de humillación, Jesús invita a realizar las obras del que lo ha enviado, a pesar de la enemistad y de la persecución que esto acarree 12 (15:18-21). 3) La actividad de Jesús consiste en ser luz, es decir, en ...abrir los ojos de los ciegos, sacar de la prisión a los cautivos, de la mazmorra a los que habitan en las tinieblas (Is. 42:6-7), para que la obra de Dios alcance hasta el confín de la tierra (Is 49: 6) 13. 4) Jesús unge al ciego con barro. Lo manda a lavarse. Él decide curarlo en sábado. Para él la honra a Dios no puede ser estorbo para la honra a quien sufre. El sale al encuentro del expulsado, del excomulgado. El no pierde nada de lo que su Padre le ha dado (6:39). 5) Él provoca la fe del ciego que ha rechazado con claridad los embrollos de las tinieblas. 6) Él le hace ver quién es él. El lo lleva a la iluminación completa. 7) Él declara su venida como un proceso, como detonadora de una crisis. Él trae la luz, pero también pone en evidencia la tiniebla. El pone en evidencia el horror, la esclavitud, que es la tiniebla (7:7). Ante él se sabe quién realmente es ciego: todo el que se opone a rescatar a la persona indefensa, a la víctima del poder de las tinieblas. 5. Un drama que sigue... 1) En los vv. 39-41 se trata de una aclaración complementaria, que recapitula el contenido teológico de la curación del ciego, en el sentido de la crisis, del juicio que se realiza actualmente, introducido por la llegada de Jesucristo 14. 2) Desde un comienzo, y a todos los niveles, esta curación-iluminación es un signo de contradicción, es un verdadero parte-aguas. Ante ella, como ante toda la obra de Jesús, no se puede permanecer neutral. Nos exige optar por la luz, por la verdad, por la vida. De lo contrario se escoge la mentira, la muerte, la tiniebla. Este es el pecado de los fariseos. Este es el pecado del judaísmo oficial del tiempo de la(s) comunidad(es) juanina(s). Este pecado queda ilustrado con la conducta de los fariseos hacia el ciego de nacimiento: un rechazo sin fundamento y carente de toda razón al enviado de Dios, odio contra él y contra el que lo confiese. Es el pecado a secas en el evangelio de Juan 8:21; 15:22.24; 16:9; 19:11 15. 3) Así como Jesús era incompatible con el Templo donde iba a ser apedreado, quien recibe de él la vida no encuentra su lugar en la institución judía 16. Por lo tanto, si las comunidades juaninas son excomulgadas por el judaísmo, no es por deslealtad sino por fidelidad a Dios (15:33); por no acatar el engaño y el proyecto de vida homicida (8:48), sufre el mismo rechazo sufrido por Jesús (15:18-21) y, como él, sin motivo (15:23). Pero su tristeza no es definitiva, se cambiará para siempre en alegría (16:19-22). Es cierto, sufrirán mucho, sin embargo tendrán la paz, porque Jesús, con el amor infinito expresado en su vida, en su muerte y en su triunfo sobre la muerte, ha vencido al mundo (16:33). Por eso, los que permanezcan fieles a Jesús tendrán la vida auténtica, la vida divina, la vida eterna.
6. ...hasta nuestros días No dudo de que esta perícopa nos pueda ayudar a entender la situación eclesial y gran parte de la lucha político-ideológica en nuestro subcontinente de represión y de miseria, pues: 1) Aceptar verdaderamente a Jesucristo no es asunto nada más de la inteligencia. Es aceptar a Dios como amor incondicional e ilimitado para todo el mundo (3:16-17), y no para unos cuantos, que libera de toda esclavitud (8:32), que traslada de una situación de muerte a la vida verdadera (5:24), que da el alimento duradero, el que lleva a la vida eterna (6:27). Es optar con todo el ser por lo que acaba con lo que ata y paraliza a los humanos (5:1-17), por lo que los saca de la humillación y de la impotencia (9:1-38), por lo que lleva a la vida plena (11:1-44). Y esto es oponerse al padre del homicidio y de la mentira (8:40-47). Esto es mortal para lo que produce esta situación de deshumanización y de desamparo (12:31). 2) Los ataques a las Comunidades Eclesiales de Base, a la Teología de la Liberación, a las tentativas serias de emancipación, no son tanto por las deficiencias de éstas que son muchas, sino porque de alguna manera en el fondo atentan contra el poder de la opresión, contra el poder de las tinieblas. 3) Las verdaderas causas del conflicto no son de orden intelectual ni doctrinal y aquí abundan los ejemplos y las anécdotas, son mucho más hondas e irracionales. 4) Los que de alguna manera andamos en estas danzas, debemos ser de una pieza, como el ciego de nacimiento: nada de maridajes con el poder opresor, con soluciones acomodaticias, con la vanagloria y con la mentira. Debemos estar conscientes de que nos enfrentamos, aun sin el menor gesto provocativo, a la rabia de las fuerzas deshumanizadoras, que si llegan a asesinarnos, incluso creerán honrar a Dios (16:2)..., o a la democracia... Si somos auténticos, tarde o temprano estaremos expuestos a ataques de todas clases, como los que sufrieron las comunidades juaninas. 5) No obstante, todavía debemos estar más conscientes, como lo estuvo la escuela juanina, de que no estamos abocados ni a la degeneración ni a la extinción, pues nos estamos confiando en el único que tiene palabras de vida eterna (6:68), y que de muchas maneras, también a nosotros, nos dice: en el mundo tendrán tribulación, pero ¡ánimo!, yo he vencido al mundo (16:33). 6) ...a no ser que estemos tan divididos, como más tarde lo estuvieron las comunidades juaninas.
José Cárdenas Pallares 1 J. Blank, Das Johannesevangelium 1 b. Patmos, 1981, pág. 206. 2 R. F. Collins, These things have been written. Eerdmans, 1991, pág. 3. 3 R. A. Culpepper, La communauté Johannique et son histoire. Labor et fides, pág. 106. 4 J. A. Blank, op. cit., pág. 195. 5Ibid., pág. 197. 6 J. A. Blank, Krisis. Lambertus, 1964, pág. 256. 77 J. A. Blank, Das Johannesevangelium 1b, op. cit., pág. 204. 8 R. Schnackengurg, Das Johannesevangelium. Herder, 1971, t. II, pág. 320. 9Ibid., pág. 308. 10 J. Mateos, El Evangelio de Juan. Cristiandad, 1979, pág. 436. 11 X. León-Dufour, Lecture de l'évangile selon Jean II. Du Seuil, 1990, pág. 336. 12 R. Schnackenburg, op. cit., pág. 306. 13Cfr. J. Mateos, op. cit., pág. 435. 14 J. Blank, Das Johannesevangelium 1b, op. cit., pág. 207. 15 R. Schnackenburg, op. cit., pág. 325. 16 J. Mateos, op. cit., pág. 444. |
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |
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