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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas |
EARLY CHRISTIANITY, Q, AND JESUS . SEMEIA 55 (1991), 265 págs. Editado por Scholars Press, P. O. Box 15399, Atlanta, GA 30333-0399, USA .
Jorge Pixley En los últimos veinte años ha resurgido entre los investigadores del Nuevo Testamento el interés en el documento de dichos de Jesús que se puede recuperar juntando el material que Mateo y Lucas tienen en común, pero que no toman de Marcos, el famoso Documento Q. Hace años existe en el seno de la Sociedad de Literatura Bíblica (SBL) un grupo que se reúne en conexión con las reuniones anuales de la sociedad para intercambiar sus investigaciones sobre Q. La colección que nos ocupa es el número 55 de la revista SEMEIA de la citada sociedad, revista que se dedica a exploraciones de métodos novedosos de ciencia bíblica, y es producto de este grupo. Está coordinado por John S. Kloppenborg, profesor de la Universidad de Toronto y líder del grupo, con Leif Vaage, ya conocido en América Latina. Es una colección excelente que nos permite introducirnos en el debate actual sobre el estado de la cuestión. El nuevo giro que ha dinamizado el debate en torno al Evangelio de Dichos (Q), es el reconocimiento de que se trata efectivamente del evangelio, el texto autorizado de una comunidad cristiana (o proto-cristiana). Y que esta comunidad, sin duda galilea, no tenía como parte de su evangelio un relato de la Pasión y Resurrección de Jesús. La investigación anterior, dominada por Rudolf Bultmann, usaba Q como una plataforma para llegar a las palabras mismas de Jesús, lo cual se pretendía hacer con el examen histórico formal de dichos aislados. Cuando se preguntaba acerca de Q en su conjunto, había la opinión dominante de que se trataba de un tratado de didajé, enseñanza ética y práctica para creyentes que ya habían asimilado el kerygma de la Pasión y Resurrección (categorías de C. H. Dodd). Se rompió ese consenso y se abrió el camino para uno nuevo con el descubrimiento y la valoración de aquellos evangelios no-canónicos que no contienen un relato de la Pasión, notablemente Tomás, el Diálogo del Salvador, y el Apócrifon de Santiago. (Estos tres evangelios fueron encontrados en Egipto, entre la enorme colección de papiros que fueron descubiertos cerca de Nag Hammadi en 1945). Con ello se comprueba que hubo comunidades cristianas que no confesaban como necesaria la fe en la muerte y resurrección de Jesús, que encontraban suficiente evidencia de su naturaleza como Salvador en sus dichos. Con ello se abrió una puerta nueva, la necesidad de estudiar el Evangelio de Dichos como una afirmación total de la fe de una comunidad concreta galilea. El libro de Kloppenborg, The Formation of Q: Trajectories in Ancient Wisdom Collections (Philadelphia, Fortress, 1987), plantea el marco para la discusión en la colección que nos ocupa. Kloppenborg encuentra que Q está organizada en seis unidades de instrucción, colecciones temáticas que consisten predominantemente en dichos sapienciales. Las más notables son la primera sobre las demandas del Reino en Q 6.20b-49 (se acostumbra citar a Q por los versículos donde aparecen los pasajes en Lucas, por creer que el orden de Lucas es más original que el de Mateo), y la segunda, las instrucciones para la misión en Q 9.57-62; 10.2-11,16. Un principio fundamental para este grupo de investigadores es que hay que hacer los análisis en su contexto literario, aplicando a Q los métodos del análisis redaccional para discernir los estratos del Evangelio de Dichos. El resultado aceptado por el grupo es bastante sorprendente: los dichos más antiguos de Q (Q1) son casi todos de fuertes características sapienciales, mientras que se puede discernir una segunda etapa, Q2, donde se pone el énfasis sobre lo profético/escatológico. Una tercera etapa (Q3, el Q actual) incorporó la historia de las tentaciones, Q 4.1-13, y algunos dichos aislados sobre la ley, dando al conjunto cierto sabor biográfico. El centro de la publicación bajo consideración son sendos artículos de Kloppenborg, Vaage, David Seeley y David R. Catchpole, que aplican rigurosamente las técnicas del análisis de redacción, comenzando siempre con el estado actual y procediendo hacia atrás con el propósito de separar lo anterior de lo posterior. Los cuatro investigadores tratan, respectivamente, la Historia social de la gente Q, los Dichos del Hijo del Hombre, Bendiciones y límites, y el Mandato de la misión. Kloppenborg descubre que Q es de un movimiento que existía en una red de pueblos galileos entre un sector más o menos pequeño burgués, que tematiza su protesta contra el sistema administrativo romano/judío en su confesión del Reino de Dios. Vaage encuentra que la mayoría de los dichos del Hijo del Hombre son de la segunda etapa (Q2), cuando la comunidad veía rechazado su proyecto del Reino en sus pueblos y ponía su esperanza en la irrupción escatológica del Reino. Los dichos 9.57-58 y 7.33-34, que tratan de la actividad presente de Jesús, son de la primera etapa. De esta manera apoya la idea dominante en este grupo de investigadores de que el Jesús recordado por la más primitiva etapa de Q fue un maestro que predicó contra los valores dominantes de su sociedad, una especie de filósofo cínico. Catchpole hace un análisis fascinante de los dichos que exigen abstinencia de los mensajeros del Reino. En un artículo sobre la relación de Marcos y Q, Burton L. Mack, autor del importante libro A Myth of Innocence: Mark and Christian Origins (Philadelphia, Fortress, 1988), discute el significativo asunto de la relación entre los cristianos kerygmáticos, representados por Pablo y Marcos, y el cristianismo sapiencial representado por Q. En Q la muerte de Jesús es asimilada al rechazo de todos los profetas, y su poder salvífico se encuentra más bien en su mensaje, no en sus actos. Un último estudio se aparta un poco del consenso del grupo. Richard A. Horsley, autor del estudio sobre Jesús, Jesús and the Spiral of Violence: Popular Jewisyh Resistance in Roman Palestine (San Francisco, Harper & Row, 1987), aborda la relación de Jesús con Q. Se une Horsley al conjunto de los investigadores en este tomo en su reconocimiento de la importancia de las unidades temáticas en Q, que brindan un contexto literario dentro del cual poder interpretar los dichos individuales. No obstante se aparta del consenso al dudar de la posibilidad de un análisis de los estratos en Q. El resultado de rechazar los estratos es que Jesús no resulta ser un mero maestro sapiencial, sino que su visión del Reino tiene características también apocalípticas. La obra concluye con tres reacciones desde fuera del círculo de los investigadores que forman el grupo Q de la SBL, Christopher M. Tuckett, Harold W. Attridge, y John Dominic Crossan. Parecen especialmente relevantes las observaciones de Crossan respecto a la composición de listas, aplicada a tres tipos de listas en los evangelios listas de dichos, listas de milagros y listas de testimonios (textos de la Escritura que profetizan la Pasión). Hay entre los tres un orden decreciente de oralidad y un orden creciente de erudición. Esto puede ayudar a entender algunas de las diferencias entre evangelios de la Pasión como Marcos y Pedro, obras literarias, y evangelios de dichos como Q y Tomás, más cercanas a lo popular y oral. Este trabajo es indispensable para quienes queremos estar en diálogo con nuestros colegas en el Norte sin estar desfasados. Es, además, valiosísimo por la sugestividad del proyecto global y la seriedad con que se realizan en detalle las investigaciones. Este número 55 de SEMEIA se puede pedir como libro separado a la dirección que aparece en el encabezado de esta reseña. ¡Recomiendo altamente que se haga para todas nuestras bibliotecas! Jorge Pixley |
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |
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