
Editorial
Néstor O. Míguez
En este número de RIBLA nos hemos concentrado en la persona de Pablo. El “Apóstol de los Gentiles” es un personaje discutible y discutido en muchos círculos teológicos. Acusado de conservador, espiritualista, misógino, o alabado por su profundidad teológica, por su creatividad pastoral o por su fidelidad y constancia como formador de comunidades. Ha sido tanto ponderado como el verdadero intérprete del hecho de Cristo, o considerado el deformador del sentido original del movimiento de Jesús.
Los autores de este número de RIBLA hemos tomado distintas facetas del Apóstol y procurado entrar en su pensamiento y acción, no tanto para defender o atacar a Pablo como para indagar en el aporte paulino para la reflexión bíblica y teológica de hoy, para su servicio a la Iglesia en América Latina.
En los trabajos se han aunado cuestiones de introducción, elementos de exégesis y propuestas hermenéuticas. La intención es que se puedan usar estos artículos como un pequeño manual sobre la obra paulina. Por eso algunos articulistas se han detenido en la consideración de cuestiones tales como composición, unidad, género, estructura, que no suele ser el tema de los escritos de RIBLA. En ese sentido han sido los textos de 1 y 2 Co los más estudiados, pues ofrecen un panorama más complejo, como también son complejos los temas que Pablo enfrenta en esa comunidad.
La visión de Pablo elaborada desde América Latina tiene sus particularidades. No fue uno de los autores bíblicos más citados en los primeros tiempos de la teología de la liberación en nuestro continente. Pero en los últimos años las obras sobre interpretación paulina en América Latina han crecido. Las circunstancias en las que se ha desarrollado la vida y la lucha de nuestros pueblos también nos han abierto los ojos hacia Pablo como creador de una simbólica contrahegemónica en ámbitos marcados por una opresión que se ha manifestado poderosa y tenaz. La dimensión apocalíptica de Pablo ha sido revalorizada como parte de una nueva lectura de la apocalíptica, no ya como literatura de evasión sino también en lo que contiene de protesta y esperanza.
El hecho de ser Pablo un hombre de la ciudad que habla a hombres y mujeres de ciudades es también un elemento significativo en el proceso de urbanización que ocurre en nuestro continente. El ambiente y los lugares de este artesano urbano resuenan, pese al tiempo, más cercano a los habitantes de nuestras grandes urbes latinoamericanas, que el ambiente campesino de las parábolas de Jesús.
Algunos importantes temas de la teología y vida paulina nos quedaron sin tratar. En algunos casos, fueron considerados en anteriores números de nuestra Revista. En otros, los mismos autores que presentamos en este número han escrito obras más extensas que se extienden sobre otros aspectos de la tarea del Apóstol. Sin embargo, sabemos que el debate sobre Pablo ha de continuar. Esperamos haber contribuido a una lectura de Pablo bajo otras claves, que lo hacen más relevante en nuestra situación continental, y haber puesto en manos de nuestros lectores un material que permita recorrer la obra paulina conociendo algunas de las circunstancias que le dieron origen, para continuar este diálogo a través de los siglos con las primeras comunidades de cristianos gentiles, como lo somos la mayoría de nosotros hoy.
|