
ANTONIO R. CERESKO.
Introducción al Antiguo Testamento.
Barranquilla, Seminario Teológico Presbiteriano (Apartado Aéreo 6078), 1994. Traducido por Alicia Winters.
Jorge Pixley
La obra que tenemos el gusto de presentar a los lectores de RIBLA es un texto introductorio al Antiguo Testamento que es el resultado de cursos en la materia dictados en Canadá por su autor. Es a la vez un texto serio que aborda los libros del A. T. con criticidad, y un texto accesible para los estudiantes.
El autor, un religioso canadiense, es ahora profesor en el Instituto Pontificio de San Pedro, en Bangalore, India. Aunque en un intento de no abrumar al estudiante con datos, esta introducción no contiene referencias bibliográficas, su deuda con Norman Gottwald es patente y confesada en muchos lugares por el autor. El subtítulo del original inglés (Orbis Books, 1992) advierte al lector que se trata de “Una perspectiva liberacionista”. En efecto, Ceresko opina que la Biblia es un instrumento de liberación; si hay un hilo rojo a través de la obra es ésta, desde su introducción hasta su conclusión.
Y, ¿en qué medida cumple Ceresko con su intención de ofrecer un texto útil para introducir liberadoramente el A. T.? Lo primero, en términos pedagógicos le daremos una nota de excelente. Es accesible al novato, con un lenguaje que evita discusiones técnicas, resolviendo las cuestiones disputadas sin entrar en los vericuetos de la discusión entre los eruditos. Contiene preguntas al final de cada capítulo que sirven para que el alumno controle su comprensión del material.
Habiendo tantas cuestiones disputadas, todo profesor encontrará puntos donde no está de acuerdo con Ceresko. La discusión en clase tendrá que resolver estos puntos, o darle a los alumnos una entrada a la discusión. Quien escribe no quedó conforme con el manejo de la perspectiva del historiador deuteronomista (HD). Ceresko dice, por ejemplo, que el HD considera la construcción de los santuarios en Betel y Dan “el pecado original” del Reino del Norte (pág. 137), pero no sitúa sociológicamente este punto de vista. Estas cuestiones también las puede suplir el profesor en clase, y no son defectos graves.
Más seria es la tendencia de Ceresko a hacer una crítica a la manera tradicional de evaluar los sucesos y después seguir utilizando esa manera para nombrar y ordenar los mismos. Ejemplos son su manera de tratar “la monarquía dividida” y “el exilio”. Más grave aún son las medias aguas con que Ceresko trata el surgimiento de la monarquía y la rebelión de las tribus contra Salomón y su hijo, donde no logra romper el domino del HD en su evaluación sociológica. Es posible que esto se explique por su falta de comprensión del potencial de movimientos populares como los que hemos conocido en Centroamérica. Esto es una limitante en una lectura que se pretende “liberacionista”.
El texto está escrito para usarse en un curso introductorio de un semestre, lo cual es probablemente la extensión que recibe la materia en la mayoría de nuestros institutos. Para lograr este objetivo Ceresko ha omitido algunos asuntos importantes. El primero, es toda discusión de la historia del texto y de las traducciones. Aquí es indispensable que nuestros alumnos se familiaricen mínimamente con la Septuaginta, que fue la Biblia de los cristianos por varios siglos y que se halla disponible en la edición manual de Rahlfs. Parece que Ceresko mismo no maneja la LXX, porque no la introduce en puntos donde su uso es indispensable, como la rebelión de Jeroboán o el libro de Jeremías.
Es sorprendente que el padre Ceresko omita de su introducción al “Antiguo Testamento” los libros deuterocanónicos. Es cierto que trata superficialmente a Jesús ben Sira en su introducción a los sapienciales y que menciona Macabeos en su discusión de Daniel, pero ahí se queda. La edición original inglesa tenía una tabla donde se daban listas comparativas del canon católico y el canon protestante, que no han reproducido en la edición española. No obstante, tampoco en la edición inglesa se discute el proceso de canonización ni las disputas en torno al mismo durante la Reforma Protestante.
Ceresko está consciente de la perspectiva patriarcal del A. T. y la discute en varios lugares. Esto es importante. Sin embargo, ha optado por omitir toda discusión del libro de Rut, de Ester, de Cantares y de Judit.
Estas omisiones son el precio que pagamos por un texto que se puede dominar en un solo semestre. Cuando le añadimos una discusión un tanto tímida de la perspectiva liberacionista en los análisis concretos, lo cual también hace más fácil el texto para el estudiante, el precio resulta alto. A pesar de estas reservas, celebramos la disponibilidad de este nuevo texto producido en América Latina con un formato sencillo pero atractivo y a un precio accesible.
Jorge Pixley
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