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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas



 

DOCUMENTO
El Evangelio radical de Galilea; la fuente sinóptica Q*
(citado: según Lucas)

Jorge Pixley y Leif E. Vaage

 

I.       La predicación (por Juan) del juicio:
          bloque primero de juicio

3,7 Dijo a los que venían donde bautizaba: “¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira que viene? 3,8 Haced por tanto obras propias del arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos, ‘Tenemos por padre a Abrahán’. Pues os digo que Dios puede de estas piedras levantar hijos para Abrahán. 3,9 Ya está puesta el hacha a la raíz de los árboles; todo árbol, pues, que no da buen fruto será cortado y echado al fuego”.

3,16b      “Yo os bautizo con agua, pero el que viene atrás de mí es más poderoso que yo, de quien no soy capaz de desatarle las correas de sus sandalias; éste os bautizará con Espíritu Santo y fuego, 3,17 su aventador está en su mano y limpiará su era y recogerá el trigo en su bodega, pero la paja la quemará con un fuego que no se extingue”.

X.      El protagonista enfrenta con éxito las pruebas del diablo:     bloque único biográfico


4,1 Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto 4,2 para ser tentado por el diablo, y no comió nada por cuarenta días, y tuvo hambre. 4,3 Y le dijo el diablo, “Si eres un hijo de Dios, di que estas piedras se hagan panes” 4,4 Y Jesús le respondió, “Escrito está que ‘no solo de pan vivirá el ser humano’” 4,5 Y lo llevó a un monte y le enseñó todos los reinos del mundo y su gloria, 4,6 y le dijo: “Yo te daré todo esto, 4,7 si te postras ante mí”. 4,8 Jesús le respondió, “Escrito está, ‘Te postrarás ante el Señor tu Dios y a El solo adorarás’”. 4,9 El diablo lo llevó a Jerusalén, y lo puso en la punta del templo y le dijo: “Si eres hijo de Dios, échate abajo; 4,10 pues escrito está, ‘Enviará a sus ángeles por ti, 4,11 y en sus manos te llevarán y no tropezará tu pie sobre la roca’”. 4,12 Y Jesús le respondió, “Escrito está, ‘No tentarás al Señor tu Dios’”. 4,13 Y el diablo le dejó.
          A.  Sermón inaugural, el caminar de el Reino:                                   
               bloque primero de instrucción

          Las bienaventuranzas
6,20b “Bienaventurados son los pobres, porque de ellos es el Reino de Dios. 6,21 Bienaventurados son los que tienen hambre, porque serán saciados. Bienaventurados son los que lloran, porque reirán. 6,22 Bienaventurados seréis cuando os expulsen y …en y os …en mal a causa del Hijo del Hombre. 6,23 Alegraos y estad contentos, porque vuestro premio será mucho en el cielo. Así, pues, hicieron con los profetas”.

Amar a los enemigos
6,27        Pero yo os digo: “Amad a vuestros enemigos. 6,28 Orad por quienes abusan de vosotros. 6,29 Al que te abofetea en una mejilla, ofrécele también la otra, y al que te arrebata tu capa, no le retengas tampoco tu traje. 6,30 Al que te pide dale, y al que te pide prestado no se lo reclames. 6,31 Y así como deseáis que os hagan los seres humanos, haced lo mismo a ellos. 6,32 Si amáis a quienes os aman, ¿qué hacéis de especial? ¿No hacen lo mismo también los que cobran impuestos? 6,33 Y si saludáis a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de especial? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? 6,35 …seréis hijos de Dios, porque hace que su sol salga sobre los malos y los buenos”.

No juzgar
6,36        “Sed misericordiosos, conforme vuestro Padre es misericordioso. 6,37 Y no juzguéis… no seréis juzgados… 6,38 Con la medida con que medís, seréis medidos vosotros”.

Advertencias para maestros
6,39        “¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No se caerán ambos en una cisterna? 6,40 No hay discípulo mayor que su maestro;…será como su maestro. 6,41 Pero, ¿cómo ves la paja en el ojo de tu hermano, sin percatarte de la viga en el ojo tuyo? 6,42 ¿Cómo puedes decir a tu hermano, déjame sacar la paja de tu ojo, y he ahí la viga en tu ojo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás para sacar la paja del ojo de tu hermano. 6,43 No hay buen árbol que dé fruto malo, ni hay árbol malo que dé fruto bueno. 6,44  Pues por su fruto el árbol es conocido. No se recojen higos de los espinos, ni uvas de la zarza. 6,45 La persona buena del tesoro bueno saca lo bueno, y el malo del malo saca lo malo. Pues de la abundancia del corazón habla la boca”.

Exhortación final
6,46        “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que digo? 6,47 Todo el que oye mis palabras y las hace, 6,48 es semejante a una persona que edificó una casa sobre la roca, y… y el río cayó sobre esa casa, y [la casa] no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca. 6,49 Y quien oye mis palabras y no las hace, es semejante a una persona que edificó su casa sobre la arena y… y el río golpeó esa casa y [la casa] se cayó, y su caída fue grande”.

II.     El rechazo de la predicación de Juan y Jesús por esta generación: bloque segundo de juicio

La fe de un centurión (romano, no de “esta generación”)
7,1 …terminó su discurso, entró en Cafarnaún. 7,2-4 Un centurión le vino pidiendo y diciendo, “Mi criado está mal”. Y le dice, “Yo voy y le sanaré”. 7,6 Y el centurión le dijo: “Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; 7,7 pero, di una palabra y se sanará mi criado, 7,8 pues yo también soy una persona bajo autoridad, y tengo soldados bajo mi mando, y digo a éste, vete, y se va, y a otro, ven, y viene, y a mi esclavo, ‘haz esto’, y lo hace”. 7,9 Al oír Jesús se maravilló, y les dijo a los que seguían , “Os digo que ni en Israel he encontrado tal fe”.

Las señales evidentes del Reino
7,18        …Juan… 7,19 …por sus discípulos…envió…le dijo: “¿Eres tú el que viene o esperamos a otro?” 7,22 Y respondiendo les dijo: “Id e informad a Juan lo que oís y veis: Los ciegos recobran la vista y los cojos andan, los leprosos son limpiados y los sordos oyen y los muertos son levantados y a los pobres se les anuncian buenas nuevas. 7,23 Y bienaventurado quien no se escandalizare de mí”.

Jesús da testimonio de Juan
7,24        Cuando se fueron, comenzó a hablar a las muchedumbres sobre Juan. “¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿una caña sacudida por el viento? 7,25 Pero, ¿qué salisteis a ver? ¿una persona vestida con ropas suaves? Mirad, quienes llevan tal ropa están en las casas de los reyes. 7,26 Pero, ¿qué salisteis a ver? ¿un profeta? De verdad os digo, aún más que un profeta. 7,27 Este es aquél de quien se ha escrito: ‘Mira, yo envío mi mensajero delante de ti, quien te preparará el camino delante de ti’. 7,28 Os digo, entre todos los seres humanos, ninguno ha sido más grande que Juan, pero el menor en el Reino de Dios es mayor que él”.

“Esta generación” rechaza a ambos predicadores
7,31        “¿A qué compararé esta generación? 7,32 Es semejante a unos niños sentados en la plaza que gritan a otros y dicen: ‘Os tocamos la flauta y no bailasteis; os hemos entonado lamentaciones y no llorasteis’. 7,33 Pues vino Juan ni comiendo ni bebiendo y decís, ‘Demonio tiene’. 7,34 Vino el Hijo del Hombre comiendo y bebiendo, y decís, ‘Mirad un comelón y bebedor, amigo de los que cobran impuestos y de pecadores’. 7,35 Y la sabiduría queda justificada en sus hijos”.

 

          B.  Del discipulado y la misión: bloque segundo de instrucción

          El costo del discipulado
9,57        Alguien le dijo: “Yo te seguiré adonde fueres”. 9,58 Jesús le dijo: “Las zorras tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del Hombre no tiene donde recostar la cabeza”. 9,59 Le dijo a otro, “Sígueme”, pero el otro dijo: “Déjame primero enterrar a mi padre”. 9,60 El le dijo: “Deja que los muertos entierren a sus propios muertos”.

Instrucciones para la “misión”
10,2        Dice, “La cosecha es mucha, pero los obreros son pocos. Rogad, pues, al señor de la cosecha que envíe obreros a su cosecha. 10,3 Id; he aquí, os envío como corderos en medio de lobos. 10,4 No llevéis dinero, ni morral, ni sandalias, ni bastón; a nadie saludéis. 10,5 En la casa donde entréis decid, ‘La paz…’ 10,6 Y si hubiere allí un hijo de paz, dejad que vuestra paz repose en él; si no, dejad que vuelva a vosotros. 10,7 Pues el obrero es digno de su salario. 10,9 Traten a los débiles; decid, ‘El Reino de Dios se ha acercado’. 10,10 Pero en la ciudad donde entréis y no os reciban, saliendo 10,11 sacudid el polvo de los pies. 10,12 Os digo que en el día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad. 10,13 Ay de ti, Corazaín. Ay de ti, Betsaida. Porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho las señales que se hicieron en vosotros, hace tiempo que en saco y ceniza se hubieran arrepentido. 10,14 Pero será más llevadero para Tiro y Sidón en el juicio que para vosotros. 10,15 Y tú, Cafarnaún, ¿no estarás exaltado hasta el cielo? Te bajarás hasta el Hades. 10,16 El que os recibe me recibe a mí, y el que me recibe, recibe a quien me envió”.

Oración de gracias por la revelación
10,21      En aquel entonces dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios y los entendidos y las revelaste a los inocentes. Sí, Padre, porque así fue lo agradable para ti. 10,22 Todo me ha sido entregado por mi padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo lo quisiere revelar”.

Bendición a quienes ven el Reino
10,23      “Benditos los ojos que ven lo que veis. 10,24 Pues os digo que muchos profetas y [otros] quisieron ver lo que vosotros veis y no vieron y oír lo que oís y no oyeron”.
          C.  De la oración: bloque tercero de instrucción

11,2   “Orad: ‘Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu Reino. 11,3 Danos hoy nuestro pan del día. 11,4 Y perdónanos nuestras deudas, como nosotros también hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos metas a prueba’”.

11,9   “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, golpead y se os abrirá. 11,10 Pues todo el que pide recibe y el que busca halla, y al que golpea se le abrirá. 11,11 ¿Quién entre vosotros, si un hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide pescado le dará una serpiente? 11,13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar dones buenos a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará cosas buenas a quienes se las piden?”

III.   Controversias: bloque tercero de juicio

Conflicto sobre los exorcismos
11,14      Y expulsó un demonio mudo, y el mudo habló y las muchedumbres se maravillaron. 11,15 Pero unos dijeron, “Por Belcebú el príncipe de los demonios expulsa a los demonios”. 11,17 Conociendo sus pensamientos les dijo: “Todo reino dividido contra sí termina desierto, y una casa dividida contra sí no quedará. 11,18 Y si Satanás está dividido contra sí, ¿cómo quedará su reino? 11,19 Y si yo por Belcebú expulso a los demonios, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso ellos serán vuestros jueces. 11,20 Pero si por el dedo de Dios expulso a los demonios, es que el Reino de Dios llegó sobre vosotros. 11,23 Quien no está conmigo está contra mí, y quien no recoge conmigo desparrama”.

Consejos técnicos para exorcistas
11,24      “Cuando el espíritu impuro sale del ser humano, pasa por lugares donde no hay agua buscando descanso, y no la encuentra. Entonces dice, ‘Volveré a mi casa de donde salí’. 11,25 Y viene y la encuentra aseada y adornada. 11,26. Entonces va y trae consigo a siete otros espíritus más malos que él y entrando moran allí, y sucede que el estado posterior de aquel ser humano es peor que el anterior”.

Solamente la señal de Jonás
11,29      Pero el dijo: “Esta generación es generación mala; busca una señal y no le será dada, sino la señal de Jonás. 11,30 Pues como Jonás… así será también el Hijo del Hombre… 11,31 La reina del Sur se levantará en el juicio contra esta generación y la condenará, porque vino desde el extremo de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y he aquí, algo mayor que Salomón está aquí. 11,32 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán, porque se arrepintieron con la predicación de Jonás, y he aquí, algo mayor que Jonás está aquí”.

Respecto a la luz
11,33      “Nadie enciende una lámpara y la pone bajo una vasija de barro, sino sobre el candelabro. 11,34 La lámpara del cuerpo es el ojo. Cuando tu ojo está sano, todo tu cuerpo está iluminado. Pero cuando tu ojo está malo, todo tu cuerpo está oscuro. 11,35 Si, pues, la luz que está en ti está oscura, ¡cuánta oscuridad!”.

Ayes sobre los fariseos
11,39      “¡Ay de vosotros fariseos! porque limpiáis el exterior del vaso y del plato, mientras el interior está lleno de rapiña y avaricia. 11,41 ¡Limpiad el interior…! 11,42. Pero ¡ay de vosotros fariseos!, porque diezmáis la menta, el anís y el comino, y dejáis la justicia y el amor de Dios. Pero era preciso hacer estas cosas sin dejar de hacer aquéllas. 11,44 ¡Ay de vosotros!, porque sois como tumbas que no se ven, y la gente que las pisan, no lo saben. 11,46 ¡Ay de vosotros los fariseos!, porque cargáis a la gente con cargas difíciles de llevar, y vosotros con vuestro dedo no las tocáis. 11,47 ¡Ay de vosotros!, porque edificáis las tumbas de los profetas, pero vuestros padres los mataron. 11,48 Sois, así, testigos y aprobáis las obras de vuestros padres, porque ellos los mataron y vosotros edificáis. 11,49 Por ello la Sabiduría dijo: ‘Les enviaré profetas y [otros], a algunos de los cuales matarán y perseguirán’, 11,50 para que sea [exigida] la sangre… de todo… derramada… 11,51 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías que fue muerto entre el altar y el templo. Os digo de verdad, será [exigida] de esta generación. 11,52 ¡Ay de vosotros los fariseos!, porque lleváis la llave del conocimiento; no entráis ni permitís entrar a los que están entrando”.

Exclamación sobre Jerusalén
13,34         “Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedrea a los que fueron enviados a ella, ¡cuántas veces quise recoger a tus hijos como la gallina recoge su propia cría bajo sus alas, y no quisiste! 13,35. He aquí, vuestra casa está abandonada. Os digo, no me veréis hasta que digáis, ‘Bendito el que viene en el nombre del Señor’”.

          D.  Exhortaciones a no temer: bloque cuarto de instrucción

De lo oculto revelado
12,2        “Nada hay oculto que no será revelado y escondido que no se conocerá. 12,3 Lo que os digo en la oscuridad, decidlo en la luz, y lo que escucháis en el oído, proclamadlo desde los tejados”.

No temer
12,4        “Y no temáis a los que matan el cuerpo sin poder matar la vida. 12,5 Temed a quien… en Gehenna. 12,6 ¿No se venden cinco pajaritos por dos asaria? Y ni uno de ellos se caerá sobre la tierra sin Dios. 12,7 Aún los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, vosotros valéis más que muchos pajaritos”.

Reconocer a Jesús
12,8        “Todo el que me reconozca delante de la gente, el Hijo del Hombre lo reconocerá también delante de…Dios. 12,9 Pero el que me negare delante de la gente será negado delante de…Dios”.

Hablar en contra del Espíritu Santo
12,10      “Y quien hable una palabra en contra del Hijo del Hombre le será perdonado, pero al que blasfeme en contra del Espíritu Santo no le será perdonado”.

Promesa de la asistencia
12,11      “Cuando os entregaren ante asambleas, no os preocupéis cómo ni qué diréis. 12,12. Pues en la hora…os enseñará qué decir”.

No estar preocupados
12,22      “Por esto os digo: No os preocupéis por la vida, ¿qué comer? ni por el cuerpo, ¿qué vestir? 12,23 ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la vestimenta? 12,24 Mirad a los cuervos que ni siembran ni cosechan, ni… graneros… y Dios los alimenta. ¿Vosotros no valéis más que las aves? 12,25 ¿Quién entre vosotros preocupándose puede añadir un codo a su estatura? 12,26 Y por la vestimenta, ¿por qué os preocupáis? 12,27 Considerad los lirios cómo crecen; ni trabajan ni hilan. Pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos. 12,28 Pero si Dios viste así a la hierba del campo que hoy es y mañana es lanzada al horno, ¿cuánto más a vosotros, gente de poca fe? 12,29 Pues no os preocupéis diciendo ¿qué comemos?… ¿qué bebemos?… ¿qué vestimos? 12,30, pues todos los pueblos buscan estas cosas, porque vuestro padre sabe que las necesitáis. 12,31 Pero buscad su Reino, y estas cosas os serán añadidas”.

El tesoro duradero
12,33      “Haceos tesoro en los cielos, donde… ladrón no [hace nada]… ni… moho [hace daño]. 12,34 Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

IV.    De la inminencia de la catástrofe: bloque cuarto de juicio

12,39      “Pero eso sabedlo, que si el dueño de la casa supiera a qué hora de la noche el ladrón llegaría, no permitiría que se perforase su casa. 12,40 Y vosotros estad listos, porque el Hijo del Hombre viene a la hora que no anticipáis”.

12,42      “¿Quién, pues, es el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso sobre la servidumbre de su casa para darles comida en su tiempo? 12,43 Bendito aquel siervo a quien, cuando venga su señor, le halle haciendo así. 12,44 Os digo de verdad que le pondrá sobre todos sus bienes. 12,45 Pero si dijere ese siervo en su corazón, ‘Mi señor está demorándose’, y comenzare a golpear a los demás, a comer y a beber y a emborracharse, 12,46 vendrá el señor de ese siervo en un día que no anticipa y en una hora que no conoce, y le partirá en pedazos y pondrá su porción con los infieles”.

12,51      “…pensar…que vine para echar paz en la tierra. No, sino una espada. 12,52 Porque… 12,53 …hijo contra padre e hija contra madre y nuera contra suegra”.

12,54      “Cuando [se nota un fenómeno en el cielo], decís [un pronunciamiento]. 12,55 Y [cuando se nota otro fenómeno, se saca otra conclusión]. 12,56 Sabéis juzgar la faz del cielo, pero ¿no podéis juzgar el tiempo?”.

12,58      “Mientras estés todavía con tu acusador en el camino, arréglate, no sea que te entregue al juez, y el juez a [otro], y te meta en la cárcel. 12,59 Te digo que no saldrás de allí hasta que hayas devuelto el último centavo”.

 

          E.  Misceláneos: bloque quinto de instrucción

13,18      “¿Con qué es semejante el Reino de Dios, y a qué lo compararé? 13,19 Es semejante a una semilla de mostaza, que un hombre tomó y lanzó en su jardín, y creció y vino a ser un árbol, y las aves del cielo hicieron sus nidos en sus ramas. 13,20 ¿A qué compararé el Reino de Dios? 13,21 Es como levadura, la cual tomó una mujer y la escondió en la masa de tres porciones hasta que lo leudara todo”.
13,24      “Entrar por la puerta estrecha, porque muchos van a buscar entrar y pocos [lo lograrán]”.
13,25-27 “…dirán…: ‘Señor, ábrenos’, y respondiendo dirá: ‘No os conozco…’ Entonces comenzaréis a decir: ‘comimos ante ti y bebimos, y en nuestras avenidas enseñaste’. Y os dirá: ‘No os conozco… Apartaos de mí, hacedores de maldad’”.
13,28-29 “Vendrán del oriente y del occidente y se sentarán con Abrahán y Isaac y Jacob en el Reino de Dios… vosotros seréis echados fuera… allí se dará el lloro y el crujir de los dientes. 13,30 Los últimos serán primeros, y los primeros últimos”.
13,34-35 (Véase arriba después de 11,52).
14,11      “Todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado”.
14,16      Y les dijo: “Había una persona que hizo un gran banquete, 14,17 y envió a su esclavo a decirles a los convidados: ‘Vengan, porque ya está listo’. 14,18-20 [Y todos comenzaron a excusarse: hay 3 ejemplos, el primero de los cuales se refiere a] un campo… 14,21 Entonces enojado el señor dijo a su esclavo: ‘Sal a [los caminos] y [haz que vengan otros]’. 14,23 Y [saliendo] a los caminos, el esclavo [así hizo, y se llenó el lugar del banquete]”.
14,26      “Si alguno no odia a su padre y madre, no puede ser mi discípulo. 14,27 Quien no cargue su cruz y me siga, no puede ser mi discípulo”.
17,33      “Quien [guarde] su vida la perderá, y quien pierda su vida la [tendrá]”.
14,34      “[Buena] la sal. Pero si la sal perdiere su sabor, ¿con qué será sazonada? 14,35 [No sirve para nada]. La tiran afuera”.
15,4        “¿Quién de vosotros que tenga cien ovejas y se perdiere una de ellas, no dejará las noventa y nueve donde estén y busca la extraviada hasta encontrarla? 15,7 Os digo que el cielo celebra más sobre él que sobre las noventa y nueve”.
16,13      “Nadie puede servir a dos señores; pues odiará a uno y amará al otro o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a Mammón”.
16,16      “Desde [un tiempo] el Reino de Dios… violencia y… ella… la ley y los profetas hasta Juan…”
16,17      “Pero más fácil es que el cielo y la tierra pasen, que se elimine una raya de la ley. 16,18 Todo el que divorcie a su mujer… comete adulterio, y el que se casare con una mujer divorciada comete adulterio”.

17,1        “Es inevitable que vengan los escándalos, pero ¡ay de aquél mediante el cual vienen! 17,2 Mejor sería para él que se le pusiera una piedra de moler en su cuello y fuera lanzado al mar antes que escandalizar a uno de estos pequeños. 17,3 Si tu hermano pecare, repréndelo. Y si te escucha, perdónale. 17,4 Y si siete veces en el día pecare contra ti, siete veces le perdonarás. 17,6 Si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este árbol de sicamina, ‘[Muévete de aquí’, y así será]”.

V.      La venida del Hijo del Hombre: bloque quinto de juicio

Su venida inesperada
17,23      “…os digan, ‘He aquí’… no vayáis… ‘he allí’… no… 17,24 Pues como el relámpago… así será el Hijo del Hombre cuando venga. 17,37 Donde esté el cuerpo, allí se congregarán las águilas. 17,26 Pues como los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. 17,27 Comían, bebían, se casaban, eran dados en casamiento, hasta el día en que entró Noé al arca, y vino el cataclismo y se llevó a todos. 17,30 Así será también cuando venga el Hijo del Hombre. 17,34 Dos (hombres) estarán en un banco; uno será arrebatado y el otro será dejado. 17,35 Dos (mujeres) estarán moliendo juntas; la una será arrebatada y la otra será dejada”.

Las obras juzgadas
19,12      “Un hombre al dejar su casa 19,13 llamó a sus esclavos y les dio [un dinero. 19,15 Cuando regresó, pidió] que esos esclavos [le rindieran cuenta]. 19,16 Vino el [primero] y le dijo: ‘Señor,… tu dinero con diez veces más’. 19,17 Y le dijo: ‘Bien, buen siervo, sobre poco has sido fiel, sobre más te pondré’. 19,18 Y vino el [segundo] y le dijo: ‘Señor,… tu dinero con más’. 19,19 Le dijo: ‘Te pondré sobre más’. 19,20-21 Y vino el [otro] y le dijo: ‘Señor,… tú, que eres un hombre duro… cosechas donde no has sembrado y recoges de donde no has esparcido… temía… guardé tu dinero en la tierra…’ 19,22 Le dijo: ‘Siervo malo, sabías que cosecho donde no sembré y recojo de donde no esparcí. 19,23 [Había que] dar mi dinero al banquero y cuando viniera, yo lo habría recibido con interés. 19,24 Tomad de él el dinero y dadlo al que tiene diez’. 19,26 A todo el que tiene le será dado, pero del que no tiene le será quitado aún lo que tiene”.

El premio de los seguidores
22,28      “Vosotros que me habéis seguido… 22,30 os sentaréis sobre tronos y juzgaréis las doce tribus de Israel”.

 

Jorge Pixley
Apartado aéreo 2555
Managua, Nicaragua

Leif E. Vaage
75 Queen’s Park Cres E.
Toronto, ON M 5 S 1 K 7
Canadá

* Leif E. Vaage y Jorge Pixley han hecho el trabajo de traducción al castellano de la fuente Q.

 

 
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.





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