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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas



 

El significado del verbo “plantar” en el Libro de Jeremías: Yavé como agricultor

Ágabo Borges de Sousa

 

El uso metafórico del verbo “plantar” en el libro de Jeremías, teniendo a Yavé como sujeto, expresa el lugar del grupo al que se refiere el verbo en una posición de poder, de liderazgo frente a la tierra y al pueblo. Con esto podemos decir que el uso de la metáfora –donde Yavé aparece como sujeto del verbo “plantar” y donde un determinado segmento de la sociedad judía es visto como complemento– es bastante coherente con un significado que puede ser en­tendido en todos los textos donde encontramos un uso metafórico del verbo “plantar”. El verbo “plantar” está relacionado con las esperanzas y las utopías del exilio y del post-exilio.

The metaphorical use of the term “to plant” in the Book of Jeremiah, with Yahweh as its subject, denotes the placing of the group referred to in a position of power, of leadership at the head of the land or of the people. With this we can say that the use of the metaphor –where Yahweh is in the position of subject of the verb “to plant” and where a given segment of Judahite society is seen as the object– is quite coherent and has a meaning which can be understood in all the texts where we have then metaphorical use of the verb “to plant”. This “planting” is related to the exilic-post-exilic hopes and utopias.

 

1.         Introducción

Los profetas del Antiguo Testamento usaban la poesía en sus predicaciones, sus utopías y esperanzas. En su colocación al lado del pueblo sufrido, buscaban transmitir el mensaje y la esperanza que recibieron de Dios, criticando los grupos de la sociedad responsables por la desintegración de las relaciones humanas de respeto a la vida, por el ejercicio de la injusticia y opresión contra el pueblo.

En su lenguaje poético, el profeta usa muchas metáforas que para nosotros hoy no son tan fáciles de comprender, tanto por la distancia que existe entre nuestro tiempo y el tiempo de los profetas, cuanto por la propia visión de mundo, que puede ser una barrera que nos impide entender mejor el mensaje profético. No obstante, existen aspectos de identificación que nos aproximan a los textos proféticos, como la crí­tica contra el sufrimiento del pueblo pobre cada vez más oprimido y explotado. Aquí el mensaje profético se torna más que nunca actual e importante, en dimensiones de esperanza y de utopía.

El profeta Jeremías no escapa a esta regla. En sus poesías, que revelan su sensibilidad ante la palabra de Yavé, este profeta usa muchas metáforas sacadas de lo cotidiano, de la realidad del pueblo al cual proclama el mensaje de Yavé. En las abundantes metáforas del libro de Jeremías tenemos algunas más centrales que otras. Una de las metáforas centrales es la descripción de Yavé como un agricultor que planta un grupo o a alguien. La interpretación de esta metáfora puede influir en la comprensión de todo el libro de Jeremías y puede ayudarnos a entender el mensaje del profeta.

En el primer capítulo del libro, Yavé le da al profeta Jeremías, a través de su palabra, el poder de des­truir y construir, arrancar y plantar naciones y reinos: “Entonces alargó Yavé su mano y tocó mi boca. Y me dijo Yavé: Mira que he puesto mis palabras en tu boca. Desde hoy mismo te doy autoridad sobre las naciones y sobre los reino para extirpar y destruir, para perder y derrocar, para reconstruir y plantar” (Jr 1,9-10).

2.         Conociendo la problemática

Nos llama la atención el hecho de que el verbo “plantar”, teniendo a Yavé como sujeto (nt’), se refiere a realidades diferentes como el objeto “plantado”.

En Jr 11,17 –por ejemplo– el objeto es la “casa de Israel” y la “casa de Judá”. En Jr 12,2, por otro lado, son los perversos. En Jr 24,6 y 32,41, el verbo se refiere a los exilados en cuanto que Jr 42,10 se refiere a aquellos que permanecieron en la tierra.

Estos son apenas algunos ejemplos para mostrar que esta metáfora es usada para referirse a grupos opuestos.

Esta primera observación nos lleva a preguntarnos por el significado de esta figura, propia de una realidad agrícola.

¿Tendría esta metáfora significados distintos de acuerdo con el contexto o el complemento? ¿Habría una cierta unidad en el significado, que podría ser extensiva para todos los textos? ¿Cuál podría ser este significado? A estos interrogantes procuraremos dar una respuesta.

Para aproximarnos a estas respuestas será necesario mirar con cierto cuidado a cada texto donde encontramos el uso de esta figura de Yavé como agricultor.

No podemos estudiar todas las cuestiones literarias que comprende este verbo, especialmente en su relación con la fórmula “construir y plantar”; por tanto, nos limitaremos a aspectos que nos ayuden a entender el significado de la metá­fora.

El verbo “plantar” (nt’) aparece en el libro de Jeremías muchas veces acompañado por otros verbos como “construir” (bnh), “arrancar “ (ntx), “demoler” (nts), y otros estructurando formas fijas. Podemos decir que el binomio “construir y plantar” –por ejemplo– es una expresión específica del libro de Jeremías. El par de antónimos “construir y destruir” aparece en Is 49,17; Ez 36,36; Ml 1,4; Sl 28,5; Job 12,14. En cuanto que el par de verbos “plantar y arrancar” aparecen, fuera del libro de Jeremías, solamente en Am 9,15. Por otro lado, el binomio “construir y plantar” es mucho más frecuente en el Antiguo Testamento (20 veces), aunque en su sentido estricto y no metafórico como es usado en el libro de Jeremías.

El uso del verbo “plantar”, como una acción de Yavé para con su pueblo fue in­troducido por Is 5,2 y 2 Sm 7,10.

De esta manera podemos decir que el par de verbos “construir y plantar” en el sentido figurado, teniendo a Yavé como sujeto, pertenece a la tradición profética y fue apropiado especialmente por Jeremías.

Esta expresión “construir y plantar” fue usada en la redacción final del libro de Jeremías colocándola en la introducción del libro y haciéndola así el centro de la misión profética (Jr 1,4-10). Este aspecto se destaca aún más cuando per­cibimos que en Jr 2-6 la misión profética es descrita como un proceso de evaluación, de prueba (compare Jr 5,1; 6,9.27).

La comprensión del uso del verbo “plantar”, en relación a una actividad divina sobre el pueblo, nos ayudará a entender un poco mejor el mensaje del libro del profeta Jeremías.

Por esta razón procuraremos leer los textos donde encontramos este uso del verbo “plantar”: Jr 2,21; 11,17; 12,2; 18,9; 24,6; 31,28; 32,41; 42,10 y 45,4. Estos textos serán vistos desde el punto de vista formal (tiempo del verbo, tipo de texto, etc.) y desde el punto de vista de los destinatarios (a quien se refiere el texto).

3.         Conociendo los textos

3.1.      Jeremías 2,21

Yo te planté como vid de la mejor calidad, como vid de la semilla más fina. ¿cómo te has convertido en sarmiento de vid bastarda?

El verbo “plantar” es usado en el perfecto, indicando una acción en pasado. El objeto de la acción está colocado como un sufijo pronominal de 2ª persona femenino singu­lar. En el contexto no hay un sustantivo femenino que justifique el uso del sufijo pronominal, sin embargo, es probable que el autor se apegue a la figura de la prostituta, que aparece en el v.20, y coloca esta figura femenina como interlocutora.

Este texto presenta algunas dificultades, que no encontramos en otros textos donde este verbo es usado, pues el objeto plantado aquí es “como vid excelente”.

La pregunta que surge hace relación a lo que podría significar esta expresión. Algunos exé­getas creen que se trata de todo el pueblo de Judá y que la expresión “vid excelente” seria una metáfora para “raza noble”. Esta figura es usada una sola vez en el libro de Jeremías, aunque encontramos un paralelo en el libro del profeta Isaías. El término hebreo soreq que aparece en Is 5,2 no se refiere al pueblo como un todo, sino a un grupo específico. Este grupo es identificado como “hombres de Judá” en Is 5,3 y ellos fueron plantados en la casa de Israel (Is 5,7).

El paralelo en Is 5,1-7 nos lleva a pensar que el uso del verbo en Jr 2,21 tampoco se refiere a todo el pueblo, sino a un grupo del pueblo. Posiblemente un grupo como los “hombres de Judá” que ocupan una posición destacada, de liderazgo en la nación.

3.2.      Jeremías 11,17

Yavé Sebaot, que te plantó, pronunció contra ti una calamidad, por causa del gran mal que la casa de Israel y la casa de Judá hicieron, pues provocaron mi ira, quemando incienso a Baal.

Con una afirmación acusadora son colocadas en Jr 11,15-17 informaciones sobre la situación. El verbo “plantar” aparece en participio activo singular (qal) y puede ser entendido en tiempo presente, pues el participio activo en hebreo in­dica una persona o cosa en ejercicio ininterrumpido de una determinada acción. Este verbo puede también indicar una acción en pasado que, diferente del im­perfecto, exprese una “pura duración”. En ambos casos el presente está ex­preso. De esta manera podemos entender que las grandezas “plantadas” por Yavé –“casa de Israel” y “casa de Judá”– aún están “plantadas”, o sea, aún existen en el lugar donde Yavé las colocó.

En el contexto, los miembros de la “casa de Israel” y de la “casa de Judá” son presentados como hombres, que tenían el derecho de culto y lo ejercían. Es bien posible que con el uso del término “cometer abominaciones/hacer maldades” del v.15 el autor se esté refiriendo a decisiones y a posiciones políticas en relación con las naciones extranjeras (compare Jr 9, 23-26). Si es así, podemos afirmar que la “casa de Israel” y la “casa de Judá” están constituidas por hombres capaces, libres para el culto y portadores de poder político.

3.3.      Jeremías 12,1-2

Justo eres, oh Yavé, aún cuando peleo contigo; aún así, pelearé mi causa delante de ti. ¿Por qué prospera el camino de los impíos? ¿Por qué viven en paz todos los traidores? Los planté, y ellos se arraigaron; crecen y también dan fruto; de labios para afuera, te tienen cerca, pero en su interior están lejos de ti.

Este texto trae una “lamentación” del profeta a Yavé por causa de la prosperi­dad del “impío” que fue “plantado” por el propio Yavé.

La forma perfecta del verbo “plantar” indica una acción pasada. El texto deja evidente que el grupo aquí en cuestión (impíos) es un grupo de prósperos –prosperan y dan frutos– a pesar de la difícil situación por la cual atravesaba la tierra (Jr 12,4).

Es muy cuestionable el argumento de que estas palabras de Jr 12 se refieren directamente a los “hombres de Anatot”, como lo expresan algunos comentaristas . Aunque el texto de Jr 11,18-23 haya levantado la cuestión sobre la prosperidad del “impío” el término rexa’im indica de manera general aquel que estaba contra la predicación de Jeremías. Por tanto, podemos decir que el objeto de la acción de Yavé –los que fueron plantados– pueden ser identificados como opositores de Jeremías que, a pesar de la difícil situación económica de la tierra por causa de la sequía, vivían bien, prosperaban y no sufrían las funestas consecuencias de la sequía.

3.4.      Jeremías 18,9

En otra ocasión hablo sobre una nación y sobre un reino para construir y para plantar.

En la interpretación del trabajo del alfarero y su comparación con la acción de Yavé aparecen en Jr 18,9 los verbos “edificar” y “plantar”, relacionados a la “nación” y al “reino”. El uso de estos verbos en infinitivo indica una generalización. Así como el alfarero tiene poder sobre el barro, Yahvé tiene poder sobre la “casa de Israel”.

Las palabras de Jr 18,1-12 se dirigen a la casa de Israel (v.6). Tanto la amenaza de Jr 18,7 como la palabra de salvación condicional de Jr 18,8-9 parecen intentar llevar a la casa de Israel a un arrepentimiento.

Ya que los términos “nación/pueblo” y “reino” indican grandezas políticas, po­demos entender que el término “casa de Israel” indica de igual modo una gran­deza política. Ya se observó, con razón, que los destinatarios de la orden de transmitir la palabra en Jr 18,11 explican de quien se está tratando con el término “casa de Israel”. Son los “habitantes de Jerusalén” y los “hombres de Judá”. Es muy probable que los “habitantes de Jerusalén” aquí mencionados sean un grupo que posee poder de decisión política (compare 2 Cr 22,1), como el “pueblo de la tierra” (2 Rs 11,14.18.20). Se percibe que no se trata de los “habitantes de la tierra” sino de Jerusalén.

3.5.      Jeremías 24,5-6

Así dice Yavé Dios de Israel: Como a estos buenos higos, así atentaré con favor a los exilados de Judá, que yo envié de este lugar para la tierra de los caldeos. Pondré mis ojos sobre ellos, para su bien, y los haré regresar a esta tierra. Los edificaré, y no los demoliré; y los plantaré y no los volveré a arrancar.

Estudios mostraron que Jr 24,6 probablemente es una transposición de la afirmación de Jr 42,10, que se refiere a los que permanecieron en la tierra después del ataque de Babilonia, y no a los que fueron llevados, posiblemente los primeros exilados en el período de Joaquim.

En Jr 24,6 tenemos el uso del verbo en perfecto. Indica en este contexto que la de­cisión de Yavé ya fue tomada, pero no fue aún realizada.

3.6.      Jeremías 31,27-28

He aquí que vienen días, dice Yavé, en que sembraré en la casa de Israel y en la casa de Judá semillas de hombres y semillas de animales. Y sucederá que, como cuidé de ellos para arrancar y derribar, para trastornar, destruir y afligir, así cuidaré de ellos para edificar y para plantar, dice Yavé.

Jr 31,27 trae la fórmula “He aquí que vienen días”, que introduce una promesa de salvación dirigida a la “casa de Israel” y a la “casa de Judá”. El contenido de esta pro­mesa, sin embargo, se encuentra en el v.28 expresado con los verbos “plantar y construir” en infinitivo. Estos verbos indican una acción aún no realizada por Yavé y están en relación antagónica con los verbos “arrancar”, “derribar”, “trastornar”, “destruir” y “aflingir”, que describen de manera generalizada el fin del estado de Judá. Observamos que la afirmación del v.27, “sembrar (zr’) una semilla de hombre (‘adam) y una semilla de animal (behemah)”, está colocada como presupuesto para la realización de la promesa. En el contexto “sembrar” y “plantar” son acciones distintas.

Podemos afirmar con base en la relación de la promesa –“plantar y construir”– con los antónimos, que esta promesa se refiere a la reestructuración del estado de Judá en cuanto grandeza política.

3.7.      Jeremías 32,41

Yo me alegraré de hacerles el bien, los plantaré en esta tierra, con toda la fidelidad de mi corazón y de mi ser.

Jr 32,41 se refiere a los exilados, sin limitarse a los de la primera depor­tación como en Jr 24,6. El verbo “plantar” tiene la misma forma gramatical del verbo en Jr 24,6. El contexto, sin embargo, deja claro de que se trata aquí de una acción de Yavé aún no realizada.

3.8.      Jeremías 42,10

Si verdaderamente ustedes están dispuestos a quedarse en esta tierra, entonces yo los edificaré y no los derribaré; los plantaré y no los arrancaré, porque estoy arrepentido del mal que les envié.

Ya mencionamos que Jr 42,10 ejerció influencia sobre la redacción de Jr 24,6 y, en consecuencia, sobre Jr 32,41 por lo cual estos versículos se deben entender a partir de Jr 42,10. A pesar de la forma perfecta del verbo, el sentido condicional de la frase indica que se tra­ta de algo que puede suceder en el futuro y que el único presupuesto es la permanencia en la tierra.

3.9.      Jeremías 45,4

Esto les dirás: Así dice Yavé: He aquí que destruyo lo que edifiqué, y arranco lo que planté. Y lo mismo haré en toda la tierra.

En el contexto de la promesa a Baruc, el verbo “plantar” se encuentra en una construcción antitética como en Jr 24,6 y 42,10 y parece presuponer el cono­cimiento de estos dos textos. El uso perfecto del verbo acompañado por un par­ticipio activo indica una acción en pasado. En este versículo no queda claro lo que, concretamente, está siendo destruido y arrancado. El texto hebreo trae una frase nominal explicativa –“toda esta tierra”–, que es omitida en la Septuaginta (texto griego).

4.         Haciendo algunas consideraciones

Estas observaciones hechas en los textos donde el verbo “plantar” aparece en el libro de Jeremías deben ayudarnos a comprender mejor o, al menos, aproxi­marnos más al sentido dado al verbo, en cuanto descripción de la acción de Yavé sobre su pueblo.

¿Será que la interpretación, asumida por muchos, del retorno a la tierra realmente hace justicia al uso figurado del verbo “plantar” que tiene Yavé como sujeto de la acción, o tendrá otro sentido? Existe, por ejemplo, quien comprende el uso de los verbos “plantar” y “construir” en el libro del profeta Jeremías como sinónimos, con diferencias apenas retóricas. Este par de verbos significaría, una acción de Yavé en la historia de salvación del pueblo. Y los antónimos representarían, en consecuencia, la des­gracia. Este sentido que se da a los verbos es aún extremamente generali­zado, pues no especifica qué acción sería esta, además que es bastante cuestionable que los verbos “construir” y “plantar” son realmente usados como sinónimos.

Otros dan un paso al frente, cuando afirman que los verbos “construir” y “plantar” indican el fundamento de la existencia del pueblo en oposición a los términos “demoler”, “destruir”, “arrancar” etc, que “son resultados de la derrota militar: destrucción de los recursos naturales, destrucción de las ciudades, aldeas y fortificaciones militares, asesinato y deportación del pueblo.” Esta interpretación es aún –a mi parecer– incompleta, aunque presente elementos que corresponden al significado de los verbos usados para describir la derrota de Judá delante del ejército babilónico. Aún así, tenemos que admitir que esta derrota no fue puramente militar, sino también política. Babilonia lleva, entre otros, a los que ejercen el poder político para el exilio (compare 2 R 24,14-17; 25,12) y asume el poder sobre la tierra y sobre el pueblo, que allí permaneció.

Teniendo en cuenta que el verbo “plantar” es usado para diferentes grupos y no para el pueblo como un todo, y que estos grupos experimentan de manera diferente la experiencia histórica del ataque babilónico contra Judá, no podemos decir que las interpretaciones anteriores hayan respondido nuestra pregunta sobre el uso del verbo “plantar” con Yavé como sujeto en el libro del profeta Jeremías. Partiendo de las observaciones que hicimos de los textos donde el verbo “plantar” apare­ce, quisiéramos repensar el sentido dado al verbo.

Es evidente que por tratarse de un sentido figurado, existe el peligro de colocar más sentido de lo que el uso puede soportar. Se puede suponer que tenemos diversos sentidos y que no se puede encontrar un denominador común para todos los textos. Pero es –para mí– poco probable que el uso metafórico de este verbo en el libro de Jeremías, que tiene características de fór­mula fija, no haya sido realizado de forma coherente, aún dentro del largo proceso redaccional del libro.

La clave para la comprensión del sentido de “plantar” en el libro de Jeremías se en­cuentra en Jr 42,10. Este versículo dificulta enormemente el sentido “introducir en la tierra”, porque el texto no deja dudas de que se refiere a aquellos que están en la tierra. Incluso interpretando Jr 42,10 a partir del v.12, no se podrá entender el término “retornar” (xvb) como un regreso del exilio. Aquí se trata de retomar la posesión de la tierra. Esta interpretación se fortalece con el hecho de no usar la palabra “tierra” (‘erez), sino “suelo”, “propiedad tierra” (‘admah). En el contex­to esta comprensión es mucho más coherente, pues los remanescentes estaban en la tierra, pero no la poseían. Ellos no tenían ni la posesión del suelo ni el control político sobre la tierra. Después de la toma del poder por los babilonios, aunque el pueblo permaneció en la tierra, no estaba “plantado”.

El uso del verbo en Jr 24,6 no indica un acto de introducir en la tierra –como entienden algunos–, aunque se refiera a los exilados por Babilonia. Pues mas allá de ser una apropiación de la promesa hecha en Jr 42,10 el texto deja claro que habrá tres consecuencias del “lanzar los ojos” de Yavé sobre los exilados: 1) Hacer regresar a la tierra; 2) edificar; 3) plantar. Estos tres actos son distintos, no sinónimos, y parecen seguir un orden lógico, lo que nos lleva, en consecuencia, a pensar que estar en la tierra es presupuesto necesario para ser “plantado”.

El uso del verbo en Jr 32,41 tampoco puede ser entendido como el “retorno a la tierra” ni “introducir en la tierra”, porque Jr 32,41 presupone las afirmaciones hechas anteriormente y la expresión “esta tierra” retoma la expresión “este lugar” del v.37 del mismo capítulo , donde tenemos la afirmación de que los “dispersados” serán reunidos “en este lugar”, por tanto el “plantar” pre­supone el “retornar”. En este capítulo también tenemos la descripción de acciones que dejarán clara esta interpretación: 1. traer para este lugar (Jr 32,37); 2. hacer habitar en seguridad (Jr 32,37) y 3. plantar en la tierra (Jr 32,41). Es más probable que el autor con esto nos muestre una secuencia lógica de acciones que dependen una de otra.

El verbo usado para aquellos que están en el exilio y los que permanecieron, como prome­sa de futuro, nos lleva a pensar que lo que existe de común entre estos grupos es el hecho de no poseer el poder sobre la tierra.

Jr 11,17 presenta la “casa de Israel” y la “casa de Judá” como plantadas. Este texto se refiere a un período anterior a la toma de Judá y estas grandezas in­dican hombres que tienen poderes cúlticos y posiblemente poderes políti­cos, de cualquier forma participantes del liderazgo del pueblo. De la misma forma el verbo es usado en el capítulo siguiente, donde el objeto plantado será más cla­ramente identificado. Estos son los que ganan con la miseria de la tierra y su pueblo. Se enriquecen con la sequía y prosperan con el hambre de los otros. Posiblemente el objeto es el mismo. En Jr 12 los llamados “impíos” son los de­tentores de los poderes político, económico y religioso.

En Jr 45,4 Yavé está arrancando lo que fue plantado a través del ataque de Babilonia. Los líderes son sacados de su posición de dominio. Pierden el poder y son llevados cautivos para el exilio.

Jr 18,9 (compare aún Jr 1,10) nos traerá otra luz para nuestra cuestión. Este versículo tiene su punto de controversia ya en la traducción, por esto tenemos dife­rentes traducciones, que indican diferentes interpretaciones del mismo: “Ahora hablo contra una nación o reino para construir y plantar”.

En esta traducción los dos infinitivos (construir y plantar) pueden referirse a uno de los objetos, que están en una relación de exclusión (nación o reino). Esta tra­ducción es problemática, pues el traductor comprende el mismo signo (v) en dos construcciones idénticas de manera distinta, una vez como “o” e otra vez como “y”. El traductor aquí no es consecuente usando “o” en ambos casos. Aún así sería una traducción cuestionable por el hecho que las palabras están relacionadas por la conjunción en su función copulativa.

Otras traducciones traen: “otras veces, hablo a un pueblo y a un reino prometiendo construir y plantar”.

Estas diferentes traducciones son consecuencia de la interpretación que los traductores hacen del versículo. Tal vez podamos entender mejor el versículo si miramos su estruc­tura. Existe una relación entre “pueblo/nación” y el verbo “construir”, así como una relación entre “reino” y el verbo “plantar”. Es muy probable que esta relación haya sido in­tencional por parte del autor. Así él estaría colocando los sustantivos en una relación alternada con los infinitivos correspondientes. Por tanto, pode­mos entender Jr 18,9 de la siguiente manera:

En breve yo hablo sobre una nación para construir y un reino para plantar.

5.         Llegando a algunas conclusiones

Si pensamos en lo que podría significar “plantar un reino”, veremos que muy posiblemente significa constituir un rey sobre un pueblo. Las observaciones hechas, por el análisis de los textos, nos ayudan a reforzar este sentido del verbo “plantar” en el libro de Jeremías: 1) el uso del verbo denota que, en cuanto un grupo está plantado y deberá ser arrancado, otro grupo debe ser plantado; 2) la promesa de “plantar” es hecha a grupos que no poseen el poder político sobre la tierra, en cuanto que los “plantados” indican probablemente detentores del poder; 3) posiblemente el verbo en Jr 18,9 se refiere a la institución de un reino, que presupone indispensablemente la entronización de un rey. Así po­demos decir que el uso metafórico del verbo “plantar” en el libro de Jeremías, teniendo a Yavé como sujeto denota la localización del grupo al que se refiere el verbo en una posición de poder, de liderazgo delante de la tierra o del pueblo.

Con esto podemos decir que el uso de la metáfora –donde Yavé está colocado como sujeto del verbo plantar y donde un determinado segmento da sociedad judía es visto como objeto– es bastante coherente teniendo un sentido, que puede ser en­tendido en todos los textos donde aparece este uso metafórico del verbo “plantar”. Este “plantar” está relacionado al esperar, a la utopía.

Ágabo Borges de Sousa
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En cuanto a la discusión sobre el uso de este verbo en una perspectiva de la historia de las formas vea: Bach, “Bauen und Pflanzen”, em: Rendtorff/Koch, (editores), Studien zur Theologie der alttestamentlichen Überlieferungen, Festschrift für Gerhard von Rad, Neukirchen, 1961, p.7-32.

Weippert mostró convincentemente que estos dos conceptos no pertenecen a la tradición deutoronomista, sino a la profética (Prosareden des Jeremiabuches, Berlin/New York, 1973, p.193-202 (Beiheft zur Zeitschrift für die alttestamentliche Wissenschaft, v.132). Fuera de la literatura jeremiánica este par de conceptos, teniendo a Yahvé como sujeto (gramatical o lógico) aparece solamente en 2 S 7,10-11; 1 Cr 17,9-10; Is 5,2; Ez 36,36, cuatro veces en total, en cuanto que sólo en el libro de Jeremías él aparece cinco veces: Jr 18,9; 24,6; 31,28; 42,10; 45,4. Compare también Bach, “Bauen und Pflanzen”, p.13 y 24-25.

Weippert, Prosareden, p.201.

Weippert, Prosareden, p.201. Bach cree que la forma fija “construir y plantar” tiene su origen entre los agricultores libres, que posiblemente la usaban especialmente para celebrar el nacimiento de un hijo (“Bauen und Pflanzen”, p.23). Sin embargo, Bach también dice que el uso de esta forma referida a Yavé no puede ser documentada con seguridad antes de Jeremías. Lo que se encuentra es el uso separado de la acción divina de “plantar”, pero no la acción de construir (“Bauen und Pflanzen”, p.15).

Según Herrmann, Jr 1,10 es, sin duda, fruto del trabajo redaccional (Jere­mia, Neukirchen -Vluyn 1987, p.46, también p.51 [Biblischer Kommentar Altes Testament, v.12/1]).

Vea Borges de Sousa, Studie zum Menschverständnis in Jr 2-6: Ein Beitrag zur Anthropologie des Jeremiabuches, Verlag am Lottbeck, Hamburg 1993, p.144s.

Volz, Der Prophet Jeremia, Leipzig 1928, 2a edición, p.25.

Compare Wildberger, Jesaja. Kapitel 1-12, Neukirchen-Vluyn 1980, 2a edición, p.172s (Biblischer Kommentar Altes Testament v.10/1).

Gesenius-Kautsch § 116/1, p.370.

Compare Gesenius-Kautsch § 107d § 116/2, p.371.

Compare Rudolph, Jeremia, Tübingen ,1947, p.70 (Handbuch zum Alten Testament, v.12).

Por exemplo Rudolph, Jeremia, p.73; Lamparter, Prophet wider Willen: Der Prophet Jeremia, Stuttgart 1982, 3a edición, p.127-128 (Die Botschaft des Alten Testaments, v.20), y otros.

Pohlmann dice: “Ellos se encuentran en posición de influencia, Yahvé los ‘plantó’, ellos tienen éxito, están seguramente plantados, producen frutos” (Die Ferne Gottes Studien zum Jeremiabuch: Beiträge zu den ‘Konfessionen’ im Jeremiabuch und ein Versuch zur Frage nach den Anfängen der Jeremiatradition, Berlin/ New York 1989, p.68 (Beiheft zur Zeitschrift für die alttestamentliche Wissenschaft, v.179).

Jr 18,7 trae en relación a estas mismas grandezas los conceptos antónimos “arrancar”, “demoler” y “destruir”.

Compare Gesenius-Kautsch § 113/1, p.353. El uso de los infinitivos en este contexto se explica por la subordinación al verbo “hablar” (dbr).

Compare Hulst, in: Theologisches Handwörterbuch zum Alten Testament, v.2, col. 316s; Weippert, Prosareden, p.49, n.102.

Thiel, Die deuteronomistische Redaktion von Jeremia 1-25: Mit einer Ge­samt­beurteilung der deuteronomistischen Redaktion des Buches Jeremia, Neukirchen-Vluyn 1973, p.216 (Wissenschaftliche Monographien zum Alten und Neuen Testament, v.41).

Al respecto vea Seitz, Theology in Conflict: Reactions to the Exile in the Book of Jeremiah, Berlin/New York 1989, p.42-71 (Beiheft zur Zeitschrift für die alttestamentliche Wissenschaft, v.179). Seitz muestra que en Jerusalén habían varios grupos sociales y los “habitantes de Jerusalén” formaban apenas un grupo entre otros. Esta expresión no designa todos los habitantes de Jerusalén.

Pohlmann, Studien zum Jeremiabuch: Ein Beitrag zur Frage nach der Entstehung des Jere­miabu­ches, Göttingen 1979, p.19-31 y 123-145 (FRLANT, v.118). Compare aún KILPP, Niederreissen und Aufbauen, p.23ss.

El uso del infinitivo con el verbo conjugado de la misma raíz esclarece el sentido o refuerza el significado del verbo conjugado, en este caso el verbo es “permanecer, quedarse, vivir”, etc.

Compare Pohlmann, Studien zum Jeremiabuch, p.144s; Holladay, Jeremiah 1: A Commentary on the Book of the Prophet Jeremiah Chapters 1-25, Phila­delphia 1986, p.658 (Hermeneia A Critical and Historical Commentary on the Bible).

Por ejemplo Duhm, Das Buch Jeremia, Tübingen/ Leipzig 1901, p.270; Lamparter, Prophet wider Willen: Der Prophet Jeremia, Stuttgart 1982,3a edición, p.312; también p.327 (Die Botschaft des Alten Testaments 20). La dificultad de esta interpretación puede ser sentida en las entre líneas del comentario de Weiser a Jr 24,6 cuando dice: “él los traerá de regreso a su tierra y allí los plantará y los construirá como pueblo de Dios” (Der Prophet Jeremia: Kap 1-25,13, Götttingen 1952, p.221[Das Alte Testament Deutsch, v.20]). El comentario de Weiser deja claro que el retorno a la tierra y el plantar son dos acciones distintas.

Bach, “Bauen und Pflanzen”, p.27. En cuanto a la comprensión de Bach del desarrollo de la fórmula “construir y plantar” vea, en la misma obra p.23ss.

Bach, “Bauen und Pflanzen”, p.28.

“Las palabras ‘construir’ y ‘plantar’ no son simples expresiones figuradas para interpretar de manera generalizada la acción de producir el bienestar de la comunidad, sino una tentativa de conceptualización de la comprensión de Israel de la acción salvadora de Yahvé en la historia pasada de su pueblo, conocida en el ‘credo’.” De esta manera las palabras ‘destruir’ y ‘arrancar’ no indican la introducción de una situación cualquiera de sufrimiento, sino del fin de la historia de salvación. Bach, “Bauen und Pflanzen”, p.28. Para Bach el uso de estos conceptos quiere expresar teológicamente ‘elección y rechazo’ en el contexto de la esperanza de salvación, que se aproxima con el anuncio de un nuevo comienzo en Jr 31,31ss.

Levin, Die Verheissung des neuen Bundes, p.144.

Compare Bach, “Bauen und Pflanzen”, p.27.

Holladay lee Jr 32,38-40 después de los v.41-44 y une los v.36-37 directamente a los versículos 41ss (Jeremiah 2: A Commentary on the Book of the Prophet Jeremiah Chapters 26-52, Minneapolis 1989, p.206ss (Hermeneia A Critical and Historical Commentary on the Bible).

A Bíblia (pão nosso de cada dia), Rio de Janeiro, Vozes/Santuário, 13ª edição, 1992.

Compare la traducción de A Bíblia Sagrada, edición revisada y actualizada, Rio de Janeiro, Sociedade Bíblica do Brasil, 1969.

Bíblia Sagrada, Edição Pastoral, Sao Paulo, Sociedade Bíblica Católica Internacional, Edições Paulinas, 4ª Impressão, 1990.

 

 
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.