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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas |
Juan Luis Segundo. El caso Mateo - Los comienzos de la ética cristiana. Sal Terrae, Santander 1994, 270p.Como todos los libros del gran teólogo uruguayo, éste sobre “el caso Mateo” tiene que leerse. Juan Luis, cuya reciente muerte nos ha conmovido, fue un teólogo que no temía meterse en cuestiones disputadas de la ciencia bíblica y que siempre lo hacía con modestia, reconociendo sus límites, pero con la disciplina de leer primero a los biblistas. Sus libros no son de crítica bíblica sino de teología, pero en varios de ellos Ðincluyendo el que estamos considerandoÐ planteó cuestiones disputadas de teología en función de las realidades que se dejan ver en los textos bíblicos. Su obra El hombre de hoy ante Jesús de Nazaret, con sus sólidas discusiones de los sinópticos y de la epístola a los Romanos, de Pablo, quedará como un monumento de la teología latinoamericana que quiere encontrarse con la Biblia. En cierto sentido el libro que nos ocupa es un seguimiento de ése, y en especial de su discusión de la antropología del apóstol Pablo. Porque Mateo es el otro polo de la antropología y de la teología bíblica que, como en un campo magnético, se opone a Pablo, pero no puede existir sin la existencia del polo que Pablo representa. Si Pablo dijo, “habéis roto con Cristo los que os justificáis por la ley; de la gracia habéis caído” (Ga 5,4), Mateo encabezó su resumen de la predicación de Jesús con el dicho de Q “mientras duren el cielo y la tierra ni una jota ni una tilde pasará de la ley hasta que todo se cumpla” (Mt 5,17). Y, junto con él un dicho de su propia tradición, “no penséis que vine a destruir la ley y los profetas; no vine a destruir sino a completar” (Mt 5,16). El libro de Segundo plantea que aquí en la oposición de estas posiciones tenemos una cuestión disputada de la teología que atraviesa todos los siglos de la iglesia cristiana. ¿Puede existir una ética cristiana o el cristianismo es una religión del Espíritu, de la libertad? ¿Debe el cristianismo reglamentar la conducta para una sociedad ordenada, o basta con exhortar a los fieles a amar y seguir los rumbos que dicte su amor (en cuyo caso la iglesia sería una minoría heroica dentro y contra la sociedad)? Nuestro maestro uruguayo se excusa por no construir una teología de Mateo diciendo que eso sería tarea de biblistas y se limita a hacer exégesis de unos pocos pasajes escogidos para ilustrar el problema que le ocupa. El texto fundamental que le ocupa son las seis antítesis del Sermón de la Montaña (Mt 5,21-34). Como bien sabemos los biblistas, mucho depende de cómo traduzcamos la partícula adversativa o copulativa de de la reacción de Jesús ante la ley de los antiguos: las posibilidades, señala Segundo, son tres, “pero yo os digo”, francamente adversativa, “yo, en cambio, os digo”, un ambiguo término medio, o “y yo os digo”, simplemente copulativo. Mediante análisis de contenido de cada una de las leyes, con las adiciones del maestro Jesús, ligadas con la susodicha de, Segundo llega a la conclusión que las primeras cuatro son adiciones y precisiones para que la ley se complete cubriendo casos no contemplados en el original, y se debe traducir, “yo, en cambio, os digo”. Sin embargo, los últimos dos, donde se habla del amor al enemigo, significan una cancelación de la ley y el de tendrá que traducirse con un “pero” adversativo. Interesante, piensa Segundo, que los dos casos adversativos son dichos que Mateo ha tomado de la tradición común a Lucas, de la fuente Q. Pero en Lucas - y seguramente en Q - no son comentarios a la ley, sino observaciones sobre posibilidades insospechadas de trato con adversarios. No son estas dos antítesis normas éticas de conducta social ni pueden concebirse como leyes. Mateo ha seguido un procedimiento respetuoso con su fuente, preservando los dichos mientras se esfuerza por meterlos en su patrón de una nueva interpretación de la ley de Moisés para la iglesia. Un análisis de la discusión de las leyes de pureza en Marcos 7 y sus paralelos en Mateo 15 lleva a una conclusión similar a las antítesis que fabricó Mateo a base de Q. Mateo se muestra respetuoso de su fuente, aún cuando la fuente rompe la ley al decir que lo único que contamina al humano es lo que sale de su corazón (Mc 7,20-21), y esto no es tolerable para Mateo que ve la incipiente iglesia como un sector del judaísmo que posee una ley mosaica perfeccionada. Sus modificaciones, aunque leves, luchan por meter su fuente dentro del esquema global que manda su teología. La conclusión del análisis del uso mateano de sus fuentes es que Jesús debió ser la fuente del radicalismo, que confronta con las demandas del amor el esfuerzo de Moisés por crear normas para la conducta de la vida. Es decir, Marcos con su dicho, “el sábado fue hecho para el hombre y no el hombre para el sábado” (que Mateo suprime al no poder asimilarlo), y Q con sus bienaventuranzas a los pobres (que Mateo domestica, convirtiendo la promesa a los pobres en una promesa a quienes cultiven la virtud de ser “pobres en espíritu”) representan la preservación de la enseñanza de Jesús. Pablo sería un pensador que sistematiza la antropología de esta vida guiada por el Espíritu, o el amor, cuyo origen es la enseñanza del maestro galileo. Mateo, en cambio, representa el esfuerzo de la iglesia de Santiago y de Jerusalén por renovar la ley, perfeccionándola para servir a la vida en el nuevo Reino de Dios que predicaba Jesús. La importancia de señalar esta polarización en el seno del incipiente movimiento mesiánico que derivó de Jesús es que es una discusión que se mantiene a lo largo de los siglos en la iglesia cristiana. La iglesia se institucionaliza y enseña códigos de conducta que son universalizables para la sociedad. Deja de plantear, como Jesús y como Pablo, posibilidades de vida que superan lo posible y se restringen a una élite social, para llegar a los adversarios con acciones de amor que abren nuevas posibilidades. Mateo busca más bien dar reglas para la sociedad. No es casualidad que Mateo es el evangelio que domina las lecturas del leccionario y sobre el cual se construyen la mayoría de los sermones y las enseñanzas catequéticas. En un sentido Pablo le ganó la partida a Mateo, pues la iglesia cristiana dejó de ser judía, sujeta a las normas específicas que imponía la ley mosaica, normas que Mateo considera aún vigentes en el reino. Pero, en un sentido más profundo Mateo ganó la partida cuando se creó una institución que respaldó una moral universalizable que permite reglamentar la vida social. Con la muerte de Juan Luis Segundo hemos perdido un gran compañero teólogo. Con humildad nunca se atrevió a llamarse teólogo de la liberación. Pienso que fue porque sentía dudas si el grupo laico de profesionales que fue su referencia en su accionar teológico debiese considerarse una comunidad eclesial de base por no ser una comunidad de personas pobres. Segundo leía muchísima teología europea y se identificó tanto con Pierre Teilhard de Chardin como con el Concilio Vaticano II. Con su honestidad y valentía hizo un enorme aporte a la teología latinoamericana. Este libro se leerá con mucho provecho, especialmente por biblistas que quieran con su ciencia decirle algo a los creyentes. Jorge Pixley |
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |
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