|
Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas |
Carta a Filemón desde la perspectiva feministaMaribel Pertuz Guette
Resumen Abstract
Introducción Esta síntesis de la lectura del texto de Filemón es fruto del estudio realizado de manera colectiva en el Encuentro Continental de Experiencias Bíblicas que tuvo lugar en Colombia del 17 al 22 de julio de 1995. Aún cuando el enfoque principal de esta carta no fue el de la mujer y resultó difícil su estudio al comienzo, nos sentimos retadas a reconstruirlo y deconstruirlo y, así, extraer, como de un panal, la miel de un mensaje liberador. Nuestro compartir tenía como trasfondo las experiencias de la lectura del texto con grupos de mujeres populares quienes, junto con la apropiación de la Biblia, comparten sus luchas, problemas, esperanzas y recuperan la Palabra, la dignidad, la libertad, frente a la familia, al esposo, hijos, comunidad. Mujeres que, paso a paso, construyen “su casa” con esfuerzo y, aún cuando se las derrumben, dedican un cuarto para hacer una “casita bíblica”; otras reúnen recursos, para levantar un “hogar del pueblo”. Mujeres que con mucha creatividad se apropian de los textos bíblicos a través de dramas, entrevistas, gestos simbólicos, celebraciones y donde ellas mismas con sus historias y sus vidas, se convierten en parte importante del proceso de relectura. También fue de gran valor para nosotras como mujeres, entrar al texto desde la riqueza y pluralidad de un grupo mixto : mujeres y hombres de distintas edades, nacionalidades, iglesias. Compuesto por mujeres : solteras, casadas, viudas, separadas, religiosas; mujeres que viven y otras que se han ido ya, pero que siguen presentes (Graciela Melo, Teresita Ramírez). Grupo abierto, sincero, dispuesto a cambiar lo que queremos, confrontando nuestras diferencias en el acercamiento a la Biblia.
1. Aporte exegético hermenéutico Tomamos en cuenta varios elementos: Las palabras. Nos detuvimos a leer el texto y observamos las palabras, sus construcciones, sus oposiciones y correspondencias, sus movimientos y articulaciones. El primer trabajo de construcción y deconstrucción del texto, nos permite: * Evidenciar una estructura * Hay palabras que viajan en el texto: nombres que se mueven. * Tres palabras claves
1.1. La hermana Aparece con artículo y en un grupo de tres nombres, en paralelo con el hermano Timoteo (¿Quién sabe si a él le habrá gustado eso?). La lectura tradicional hace de Apia, la esposa de Filemón, una ayudante, ama de casa y sitúa entonces el problema de Onésimo en el marco familiar de una casa patriarcal. Proponemos otra lectura a partir de una hermenéutica de la sospecha: Agrupar los tres nombres significa destacarlos como animadores/as o colaboradores/as especiales de la comunidad. Son hermanos/as, los cuales se han adherido a la fe en Jesús, hacen la voluntad del Padre (Mc 3,34), y se comprometen en la causa del evangelio, construyendo algo alternativo frente a las estructuras de dominación. Ahora bien, decir “la” hermana Apia al interior de este grupo de tres, significa reconocer un ministerio específico y particular en la comunidad, equivalente al de Timoteo, que nos recuerda también el ministerio de otra mujer que Pablo califica con el mismo título: Febe (Rm 15,1). Tenemos entonces la sospecha que “hermana”, aquí, es un título oficial donde Apia no se define como esposa de Filemón, sino como lo que ella representa para la comunidad. Hermano/a es, entonces, algo más que una expresión cariñosa. Revela una relación social de igualdad y el reconocimiento de una responsabilidad dentro de la comunidad. Pero de ahí surge la pregunta: ¿Por qué Apia, tan presente al inicio de la carta, desaparece totalmente después? Tuvimos varias respuestas: * Será que Apia representa, aquí, la punta del iceberg de las numerosas mujeres que trabajan en la comunidad y que nunca se mencionan, que desaparecen detrás de las cortinas del templo o de los manteles del altar que bordan o de las cocinas donde preparan la comida para todos o, en el fondo, de la casa que cuidan y tienen a disposición de la comunidad. Apia, después de una breve aparición, corre la suerte de todas estas mujeres anónimas, olvidadas, reducidas al silencio y al olvido. Pablo, mencionándola quizá por obligación, cortesía o descuido momentáneo, no la vuelve a mencionar porque se trata de un asunto entre hombres y no le interesa lo que ella pueda pensar o decir al respecto. Si fuera así, habría que sacar de este abismo de silencio a Apia y a todas las demás invisibles, mujeres anónimas, consideradas inútiles. Por eso es necesario este silencio, lo que no está escrito. Esta perspectiva es un tanto baja, pero no hay que descartarla porque con Pablo ¡todo es posible! * Será que Pablo no sigue poniendo la atención en ella, porque sabe que el problema no es con ella sino con Filemón. Considera a Apia como una aliada que le puede ayudar a convencer a Filemón. Manda la carta a Filemón con copia a Apia para que ella utilice su influencia, su poder, su liderazgo para hacer, de cerca, lo que Pablo trata de hacer desde lejos. Apia conoce el precio de la hermandad por su situación de mujer líder en una comunidad por lo que tuvo que luchar. Apia sabe que cuando una se mete en ese camino, se le cambian los esquemas y tiene que volver a nacer. * O será que la mención misma de Apia como líder de la comunidad, crea un espacio donde Onésimo puede entrar. El hecho de que en esta comunidad se haya abierto una brecha reconociendo el liderazgo de una mujer, hace posible crear otro espacio para que otros marginados, excluidos, como los esclavos, puedan también llegar a ser reconocidos en la comunidad, para que cambien las relaciones de poder. En este caso, se podría leer el pedido de Pablo como algo más fuerte. Cuando Pablo pide que se reciba a Onésimo como hermano, se trata de reconocer un cargo, un ministerio en la comunidad, al igual que el de Timoteo o Apia. Aceptar a un esclavo como diácono, como ministro de la palabra, sería la señal de madurez de una comunidad donde ya no hay ni judío, ni griego, ni hombre, ni mujer, pero en la que todavía hay seres libres y esclavos. En este caso, la carta a Filemón sería una tentativa de realización concreta de la proclamación de Gálatas 3,28.
1.2. La casa Vemos aquí que, el punto de partida del cambio posible no es el templo, donde los débiles, los pobres, los enfermos, las mujeres no tenían pleno acceso, sino la casa, donde están presentes los que no tienen derecho a la vida pública. La casa, el lugar de la mujer, lugar de acogida y de fraternidad/sororidad, el espacio donde nos vamos haciendo personas. En el Nuevo Testamento, la casa es también símbolo de la comunidad donde se establecen nuevas relaciones y se descubre un rostro de Dios con características femeninas. Pero esta casa que nos presenta el texto se transforma o por lo menos se abre a una posibilidad de cambio. La casa puede ser un lugar cerrado, organizado según el orden patriarcal, donde cada uno está en su lugar: los diáconos/diaconisas arriba, los esclavos abajo. O puede ser también un lugar que se abre, donde rompen las cadenas de la cárcel, donde se recibe a alguien que se había ido, derrumbando el orden establecido. Se puede transformar en alojamiento para el visitante. Están las dos posibilidades, lo que se va a hacer, depende de los/las que están en la casa. Desde las mujeres, en la casa, y en solidaridad con los varones, se da la resistencia ante un sistema esclavista de dominación patriarcal y se propone una alternativa de hermandad, de comunidad igualitaria, sin exclusión, donde los débiles pasan a ser hermanos amados, animadores dentro de la comunidad.
1.3. El cuerpo y la ternura El tercer elemento que nos llama la atención es el lenguaje del cuerpo y de la ternura, que Pablo utiliza. El habla de engendrar, de entrañas, de enviar su corazón/amor; refrescar sus entrañas; él ruega, suplica, pide. Es decir, un lenguaje bastante “anormal” para un varón según los estereotipos recibidos. Pablo adopta un lenguaje materno y una postura de “mujer” que suplica, pide desde su debilidad. Aquí, estamos de nuevo frente a un interrogante, una ambivalencia, una ambigüedad. Pablo dice y hace eso porque: - ¿Está ya viejo y preso, vive una situación de debilidad rodeado de mujeres que lo ayudan materialmente y le hacen descubrir nuevas dimensiones humanas: el sabor del cariño, de la ternura, y realmente está tomando conciencia de eso y lo expresa sin miedo ni vergüenza? - ¿O es una estrategia diplomática, sutil, para hacer valer su ideología? ¿Una estrategia de baja intensidad pero que mantiene la dependencia entre el que manda y los que se someten? - Pablo apela a lo sentimental, lo emocional y no a lo racional; pero sigue siendo el que dice, que intercede, que pide para el otro que sigue en silencio y no tiene palabras. Sea lo que sea, nos plantea la pregunta: ¿Qué haremos con estos cuerpos?
2. Actualización de la carta Las mujeres hacen parte de los esclavos, de sectores “inútiles” de la sociedad; pero convierten lo invisible en visible, lo inútil en útil. Hoy, Onésimo tendría que llamarse Onésima y sería una empleada de casa, en una de las tantas casas de América Latina donde las empleadas anónimas sirven a sus dueños “cristianos” y son tratadas como esclavas inútiles y ladronas. Propusimos redescubrir varias cartas, perdidas, olvidadas, escondidas: la de Pablo a Filemona, a propósito de Onésima, donde se examinan las relaciones de poder entre mujeres. La Onésima que cuenta cómo desde su experiencia de mujer marginada ha tomado conciencia y ha hecho una ruptura y se ha ido, explicando cómo ha descubierto su capacidad de construir su propio camino y espacio sin tener necesidad de alguien que interceda por ella. A través de la carta se percibe la propuesta de un cambio profundo en las relaciones sociales de esclavo a hermano amado, de excluido, excluida a integrantes activos, a animadores, que nos permite soñar con la experiencia posible de un Dios humano, familiar, acogedor, fuente de vida, que tiene entrañas de amor, de hermandad, de ternura, un Dios con rostro de mujer, de madre compasiva, misericordiosa, misterio del Dios Mayor que acoge a todos, todas, y el Dios Menor que baja a liberar a los débiles. La proclamación del Reino de Dios aparece en la insistencia por la libertad y las relaciones de ágape.
3. Aportes hermenéuticos: así nos apropiamos las mujeres de la carta a Filemón “Invoco la presencia de nuestros cuerpos en la lectura de la Biblia, los ojos, sí, pero también los sentidos, encontrar los sabores, los olores, las texturas y los sonidos de este mundo extraño y a la vez parecido al nuestro. Quiero que estemos presentes de cuerpo entero, con nuestros dolores, placeres, luchas, silencios, nuestras fiestas, nuestras rutinas y creatividad, nuestras cargas y sueños… Presencia de mujeres desde siempre, caminar de mujeres diversas, en clase, raza, religión, cultura, oprimidas, opresoras, víctimas, cómplices y también victimarias; presentes en nuestras lecturas de los textos sagrados, reclamando su derecho a encontrar allí no más piedras, sino finalmente pan”.
3.1. Partimos de las experiencias de las mujeres de hoy Nuestra lectura bíblica feminista tiene en cuenta las experiencias de las mujeres en las luchas por la liberación del sexismo, del racismo y de la pobreza. Por eso nuestras vivencias son muy importantes y las compartimos antes de entrar a la Biblia, porque nos interesa conocer la condición y posición de las mujeres contemporáneas, la solidaridad de género, las luchas para superar todas estas discriminaciones. Antes de leer el texto, leemos la vida, desde nuestras experiencias de fe, nuestras historias personales, nuestro sentir como mujeres frente a la sociedad, a las iglesias, a la Biblia. Leer la Biblia con ojos de mujer es una tarea compleja, pero apasionante. Es una propuesta radical en el profundo sentido de la palabra. Una propuesta que toca las raíces de nuestra manera de mirar y de percibirnos a nosotras mismas, al mundo, al cosmos, a Dios. Nuestras percepciones nos hacen sensibles para descubrir otras dimensiones olvidadas por la interpretación tradicional, como son : el cuerpo, el sufrimiento, el llanto, el sentimiento, la ternura, lo comunitario, en una palabra, lo humano. Leer el texto de Filemón desde esta perspectiva, tiene una connotación política. Es una lectura crítica porque nos interesa descubrir qué hay de opresión o de liberación para la mujer en la carta, de qué manera anima nuestra búsqueda de relaciones alternativas : varón-mujer, y de una sociedad más justa. Se lee la Biblia en la perspectiva de una promoción integral, desde lo organizativo, como la economía solidaria, la salud, la ecología. El lenguaje sexista lleva al anonimato o a la marginación de las mujeres, quienes aparecen como seres dependientes de los varones; perpetúa los perjuicios contra ellas y minimiza el valor de sus éxitos o sus trabajos. El lenguaje sexista nombra explícitamente a las mujeres cuando estas aparecen como una excepción o como un problema y separa a las mujeres de los grupos a los cuales pertenecen. Acogemos los aportes de otros métodos: sociológico, antropológico, teoría de género, histórico-crítico, estructuralista, especialmente los elementos que más nos ayuden a una lectura liberadora para las mujeres. El aspecto lúdico siempre está presente porque, al leer los textos, estos nos gustan, tomamos en cuenta el placer y el humor. Nos valemos de la clave de los nombres, su ubicación, su significado, agrupación. En este caso, el análisis de los tres nombres a quien primero se dirige Pablo: el amado y colaborador Filemón, la hermana Apia y el compañero Arquipo. Esto nos hace intuir el papel que ella tenía en la comunidad al descifrar qué significaba hermana en este contexto y el artículo “la” que resalta su condición y es distinta a “compañero” y “colaborador”. El símbolo de la casa es también clave en esta lectura, entendido desde su significación en el contexto post-exílico, como en el Nuevo Testamento. Descifrar este símbolo en el conjunto de la carta nos da muchas pistas de interpretación, unido al contexto histórico del siglo I, en relación con el patriarcado y con las luchas de resistencia de las mujeres de la época, tanto griegas como romanas, judías, libres y esclavas, así como también las luchas de las mujeres populares. Leemos los silencios desde nuestros intereses. Por ejemplo, si no se insiste en pedir este servicio a Apia, ¿no será que ella tiene conciencia del problema y está aportando para su solución? ¿O es solidaria con el esclavo Onésimo? Detrás de cada silencio hay un conflicto, por lo que hay que encontrar su problemática. Literalmente, hacemos esfuerzos por traducir los textos, descifrar el lenguaje, los símbolos, apropiarnos de la estructura desde nosotras.
3.2. Recuperar la historia de las mujeres Necesitamos recuperar la memoria del sufrimiento y de la exclusión de las mujeres. Eso posibilita la solidaridad universal entre las mujeres del pasado, del presente y del futuro. Al reconstruir los orígenes cristianos, descubrimos también el discipulado de iguales (protagonismos, energías, luchas...). En los textos del Nuevo Testamento está nuestra historia, nuestra herencia como movimiento feminista cristiano. Nos interesa rescatar el lenguaje femenino y la carga simbólica que hay detrás de él. En el texto nos interrogábamos sobre el papel de Apia: ¿Quién es ella? ¿Qué hacía? ¿Cuál era su influencia en la comunidad? ¿sus valores? ¿cómo experimentaba y comunicaba a Dios? ¿Qué grupos o movimientos de resistencia había detrás de ellas? Más allá del texto, reconocemos que es necesario valernos de otros escritos para descubrir la presencia, el protagonismo o los sufrimientos en esos contextos, lo mismo que las exclusiones, los caminos y huellas que se dejaron. Acudimos entonces a los libros apócrifos, tradiciones, expresiones, cantos y fiestas femeninas. Descubrimos el significado del texto y su fuerza para la comunidad de los creyentes hoy. Se analiza la función de los textos hoy en la cultura patriarcal y nos preguntamos de qué manera pueden ser Buena Nueva, evangelio para la comunidad. Por eso es necesario buscar las diferentes lecturas teológicas en un mismo texto. Finalmente, actualizamos creativamente los textos, sintiéndonos parte importante de la historia bíblica a través de la recreación, de la danza, del canto, del drama y las celebraciones. La Biblia, leída desde esta perspectiva, alimenta nuestra espiritualidad de mujeres, fortalece nuestras luchas, nuestros procesos organizativos. Por todo esto, celebramos que la Biblia se convierte en otra realidad para las mujeres y va transformando nuestras vidas, fortalece, anima y nos da luces para lo alternativo. Maribel Pertuz Guette |
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |
|
|
|
|