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El sábado: Fiesta y señal

Jorge Pixley

Resumen
El sábado es un cese del trabajo y su tónica es de fiesta en torno a la mesa. Se permiten las asambleas religiosas, aunque la santidad viene del cesar y de dar descanso. No se permite el ayuno voluntario. Entonces el Jubileo, que es un sábado de sábados, también es festivo.

Abstract
The Sabbath is a cessation of work and its tenor is of festivity around the table. Religious assemblies are allowed, but the day is consecrated by cessation and rest. Voluntary fasting is forbidden. The Jubilee, which is a Sabbath of Sabbaths, is also festive.

 

El año del Jubileo, que se calcula multiplicando siete por siete y añadiendo uno, es una especie de super-sábado. El texto que instituye este año lo calcula como "siete sábados de años" (Lv 25,8). Por este motivo es conveniente hacer un ensayo de interpretación del sentido que tiene el sábado en la Biblia dentro de un número de RIBLA sobre el Jubileo.

 

1.      Lo que santifica al sábado es el descanso
Cuando uno hace un repaso de todas las leyes que mencionan el sábado se hace evidente que el descanso es el elemento común y más fundamental en ellas. He aquí algunas:
Seis días harás tus trabajos, y el séptimo cesarás para que reposen (yanûaj) tu buey y tu asno, y tengan un respiro (yinnafe‰) el hijo de tu sierva y el forastero. (Ex 23,12)
Seis días trabajarás, mas en el séptimo cesarás (ti‰bot);
cesarás en tiempo de siembra y siega. (Ex 34,21)
Durante seis días se trabajará, pero el día séptimo será sagrado para ustedes, día de descanso completo en honor de Yahveh (abat  abbatôn leyahveh). Cualquiera que trabaje ese día, morirá. (Ex. 35,2)
Seis días se trabajará, pero el séptimo día será de descanso completo (abbat abbatôn), reunión sagrada (miqra' qôde) en que no harán trabajo alguno. Será descanso de Yahveh dondequiera que habiten. (Lv 23,3)

Aquí tenemos leyes del Código de la Alianza, del Decálogo Ritual, del Código  Sacerdotal y de la Escuela de Santidad y todos ellos subrayan el descanso como lo que caracteriza este día séptimo de la semana y lo separa (= hace santo) de los otros días. Que es el cese del trabajo lo que santifica el día, se dice explícitamente en Jr 17,24: "santificando el día del sábado (leqadde et-yôm ha‰‰abbat) sin realizar en él trabajo alguno".
Esto se confirma por el sentido del nombre del día, abbat. Parece tener una relación con el verbo abat, cuyo significado es "cesar". La naturaleza de la relación no es clara, pues no se sabe si el verbo deriva del sustantivo o si la relación es la inversa. Ni es claro por qué el sustantivo tiene la reduplicación de la segunda letra de la raíz común al verbo y al sustantivo. Sin embargo, los mismos textos se encargan de establecer una estrecha relación de significado entre verbo y sustantivo, como por ejemplo en Ex 16,29-30: "mirad que Yahveh os ha puesto el sábado (abbat): por eso el día sexto os da ración para dos días... Y el día séptimo cesó (abat) el pueblo". En la ley del sábado en el Código de la Alianza citado arriba no se menciona siquiera el nombre pues basta con ordenar que "cesarás (tibot) en el séptimo" (Ex 23,12). La ley de Ex 34,21 también citado arriba usa el mismo recurso lingüístico.
Hay, por supuesto, muchos casos en que se usa el verbo abat sin que se refiera al séptimo día, como cuando se dice que cesó el maná al entrar a la tierra (Js 5,12), cuando Yavé promete que no cesarán las estaciones del año (Gn 8,22), cuando el narrador observa que los tres amigos de Job cesaron de replicar (Job 32,1), cuando el panadero cesa de atizar el fuego del horno (Os 7,4), cuando los pleitos cesan con la expulsión del arrogante (Pr 22,10), y muchos más de diversa índole.
Argumentaremos que el cese del trabajo es motivo de alegría y festividad, pero por el momento baste señalar que en el séptimo día se descansa "para Yavé" (Ex 35,2 y Lv 23,3). Dice Ex 31,15: "seis días se trabajará pero el día séptimo es abbat  abbaton, santo para Yavé; todo el que haga trabajo en el día sábado ciertamente morirá". En este texto, que probablemente proviene de la revisión de las leyes sacerdotales por la Escuela de Santidad,2 lo que hace que este día sea santo es precisamente el cese del trabajo que ocupa los otros seis días.
Si vemos el contenido histórico que arrastra nuestro idioma veremos que nuestra palabra para el lugar de estudio es "escuela", una palabra que viene del griego sjolê, ocio. Para el ciudadano libre el trabajo era una asjolia, la negación del ocio. Es decir, lo positivo es el ocio o descanso mientras que el trabajo es una necesidad (anankê) que niega lo característicamente humano que es la libertad. También usamos la palabra "negocio" en nuestro idioma, la negación del ocio, y con ello consagramos en el idioma una visión de los antepasados que veía el trabajo como una negatividad. Lo propio de la humanidad en esta visión que se consagra en el castellano es el ocio para conversar y disfrutar de otras formas el compañerismo; el trabajo es algo impuesto y es por ende negativo porque limita el ocio que nos define como humanos. Pues bien, éste no es el concepto de la ley del sábado. Característicamente, las leyes del sábado comienzan hablando de los seis días de trabajo y del séptimo como un día, no precisamente de "descanso" como sugieren nuestras traducciones, sino de cesar de trabajar. Se afirma así el ritmo de seis más uno, trabajo y cese de trabajo, pero lo que se siente como santo para Yavé es el cese del séptimo día.

 

2.      El sábado es una señal de que Yavé santifica a Israel
Probablemente la reflexión más acabada sobre el sábado es la de Ex 31,12-17, y aquí se desarrolla la idea de que el sábado es una señal de la relación que tiene Israel con su dios Yavé. Vale la pena citar el texto en toda su extensión (en la versión de la Biblia de Jerusalén):
Habló Yahveh a Moisés diciendo: Habla tú a los israelitas y diles: No dejéis de guardar mis sábados; porque el sábado es una señal entre yo y vosotros, de generación en generación, para que sepáis que yo, Yahveh, soy el que os santifico. Guardad el sábado, porque es sagrado para vosotros. El que lo profane morirá. Todo el que haga algún trabajo en él será exterminado de en medio de su pueblo. Seis días se trabajará; pero el día séptimo será día de descanso completo, consagrado a Yahveh. Todo aquel que trabaje en sábado morirá. Los israelitas guardarán el sábado celebrándolo de generación en generación como alianza perpetua. Será entre yo y los israelitas una señal perpetua; pues en seis días hizo Yahveh los cielos y la tierra, y el día séptimo descansó y tomó respiro (abat weyyinnafa).

La característica del séptimo día siempre es cesar del trabajo y quien no lo haga se separa de su pueblo y se hace reo de muerte. Pero el sábado es señal de la consagración del pueblo de Israel entre todos los pueblos de la tierra (que no cesan de trabajar en ese día sino guardan otros días consagrados a sus dioses).
La misma idea se amplía en Ez 20,18-26 bajo el lema de "Yo soy Yavé vuestro Dios". Dice el profeta: "santificad mis sábados; que sean una señal entre yo y vosotros, para que se sepa que yo soy Yavé vuestro Dios" (Ez 20,20). El sábado servirá de señal, según parece, para los mismos israelitas de que Yavé es su Dios. Es un mandamiento específico de este dios. Entonces, al cumplirlo dejando de trabajar el séptimo día se están recordando que Yavé es su dios. La idea es interesante, y sugiere unas consideraciones sociológicas. No debe ser casual que tomar el sábado como señal de ser israelitas, se haya producido cuando Israel se encontró disperso entre las naciones, como es el caso del libro de Ezequiel y, según pensamos, de la Escuela de Santidad3. La identidad de Israel estaba amenazada y era necesario encontrar formas de reforzarla, estando como estaba lejos de su propia tierra e insertos en medio de pueblos con culturas y economías más desarrolladas. En estas circunstancias fue natural que el sábado, como también la circuncisión y las leyes de comida, sirvieran como señales que marcaban a las personas como israelitas.
Pero lo sociológico no es lo determinante. Lo que dicen los textos y lo que debemos subrayar es que Israel vivió el sábado, una ley particular sin pretensiones de universalidad, como una señal de su santidad ante Yavé su dios. Un israelita que dejara de guardar el sábado cesando de trabajar en él, negaba su relación con Yavé de lo cual este mandamiento particularista era una expresión. De ahí que el sábado fuera visto como señal de que Yavé santifica a Israel.

 

3.      El sábado se celebra comiendo lo mejor que se pueda
Si bien lo específico del sábado es cesar de los trabajos cotidianos, no es un tiempo vacío. Se llena con celebración y, como es una fiesta que se celebró principalmente en familia, se celebra ante todo comiendo bien, lo mejor que se pueda según las condiciones económicas de la familia.
El texto básico que fundamenta esto es el relato del maná en el desierto (Ex 16), que parece ser un texto J y P combinados. Según este texto el maná que mandaba Yavé para alimentar al pueblo en el desierto, tenía que recogerse cada día, pues si se recogía para un día y el siguiente se descomponía y no podía comerse. Pero el día sexto el mandamiento de Yavé era recoger suficiente para la alimentación de dos días. Se guardaba esa vez para el día sexto y el séptimo, y no se descomponía. Y si alguien salía a buscar maná en el día séptimo no encontraba nada.
Una de las lecciones de este interesante texto es que se debe comer el día sábado pero los alimentos de ese día se prepararán el día anterior. Una ley prohibe expresamente encender un fuego el día séptimo (Ex 35,3), con lo que se quiere evitar que la gente trabaje cocinando en ese día. Sería natural pensar que entonces el sábado se declarase un día de ayuno pero no es así. En el antiguo texto sobre el maná es claro que Yavé hace arreglos especiales para que no se tenga que ayunar el día que no cae maná del cielo. Dice el libro de Jubileos 50,12-13, “quien ayune o haga la guerra en sábado, ...ese hombre morirá para que los hijos de Israel guarden el sábado"4.  Y los rabinos en el Talmud dan diversas instrucciones para hacer del sábado un día festivo en familia.
Aunque el sábado no es, en la ley sinaítica, un día de asamblea, en la ley sobre sacrificios en días especiales dentro de P, la Tora Sacerdotal, se estipulan que dos corderos  se inmolarán ese día con su respectiva oblación de flor de harina con aceite (Nú 28,9-10). Sorprendentemente el sábado aparece en el calendario de fiestas de Lv 23 como la única fiesta no anual de este calendario. También se la llama aquí miqra' qôde, asamblea santa. Aunque la idea no se elabora, con ello se indica que a veces se celebraban asambleas en este día de cese del trabajo. Esto se confirma con la lista de festividades en Os 2,13: "Yo haré cesar (hibati) todo su regocijo, su fiesta (jag), su sábado, y su solemnidad (mô'ed)". Es curioso ver al sábado colocado entre la peregrinación y la solemnidad anual, que se referirá a las tres fiestas de Israel (Pascua, Pentecostés y Tabernáculos). Tenemos algo parecido en Is 1,13, donde el sábado aparece en una lista de festividades. La misma sugerencia de que el sábado fue históricamente celebrado como una solemnidad religiosa se desprende de la sorpresa del marido de la sunamita en II Reyes 4,23, "¿Por qué vas donde él? No es hoy novilunio ni sábado".
Hay una tensión no resuelta en los textos: usualmente, el sábado se consagra cesando de trabajar y punto. Pero hay indicios de que también se celebraban algunas ceremonias religiosas ese día. No pudiendo resolver esta tensión, podemos sin embargo afirmar sin duda que en ambas versiones del sábado, la fiesta de casa y la asamblea religiosa, el sábado es siempre un día de regocijo (masôs, en la expresión de Os 2,13) y nunca un día de ayuno.

 

4.      El cesar sabatino es una imitatio dei
Muy significativa es la acción de Dios en el séptimo de los días de su obra creadora, según el relato de Gn 1. Dice el texto:
Concluyéronse, pues, los cielos y la tierra y todo su aparato, y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó (wayyibot) en el día séptimo de toda la labor que hiciera. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó (abat) de toda la obra creadora que Dios había hecho (Gn 2,1-3).

Obsérvese bien: esto no es la institución del cese humano en el día séptimo. Nada indica que los patriarcas observaran el día sábado. Leyendo la Torá en su forma acabada no es hasta Ex 16 que descubrimos la observancia de este día, y hasta Ex 20 que se establece como norma impuesta por Yavé a su pueblo que liberó de Egipto. Ni se le llama sábado al séptimo día de creación. Simplemente los sacerdotes narran cómo Dios se comportó en el séptimo día de su obra creadora.
En el relato acabado de la Torá, Dios vuelve a crear al "día" siguiente cuando hace del polvo del suelo al humano (Gn 2,7). Nosotros diríamos que a Dios se le representa según la acciones de los hijos de Israel. Pero no es ésta la perspectiva del texto. Dios actúa de esta manera, con un ritmo de trabajo y cese del trabajo, antes de imponerles un mandamiento en este sentido a los humanos.
La institución del sábado como una imitación de Dios y su obra creadora la tenemos en Ex 31,16-17, un texto importante que ya hemos visto. "Los israelitas guardarán el sábado, celebrándolo de generación en generación como alianza perpetua. Será entre yo y los israelitas una señal perpetua, PORQUE (ki) durante seis días hizo Yavé el cielo y la tierra, y en el día séptimo CESÓ y RESPIRÓ". El mandamiento es para imitar lo que Dios hizo y hace en su obra creadora. Esto es un ejemplo concreto del principio general de imitatio dei en la Escuela de Santidad, "seréis santos porque yo Yavé vuestro Dios soy santo" (Lv 19,2). En ello se parece al mandamiento de comer solamente las cosas puras que Dios ha declarado puras (Lv 11,44-45) y así ser santos como Dios es santo (y "come" solamente animales puros [es decir, no acepta consumir sacrificios de otros animales]).
En este espíritu se hizo la adición al mandamiento del sábado en el decálogo de Ex 20 que fundamenta el cese del día séptimo en el cese de Dios de su obra creadora ese día (Ex 20,11).

 

5.      Dar reposo es muestra de solidaridad con el siervo
Así como el Jubileo tiene la doble justificación en la creación y en la liberación de la servidumbre, también el sábado es una expresión de solidaridad con el siervo. Dice Dt 5,12-15:
Guardarás el día del sábado para santificarlo, como te lo ha mandado Yavé tu Dios. Seis días trabajarás y harás todas tus tareas, pero el día séptimo es sábado para Yavé tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguna de tus bestias, ni el forastero que vive en tus ciudades; de modo que puedan descansar (weyyinnivaj), como tú, tu siervo y tu sierva. Recuerda que fuiste esclavo en el país de Egipto y que Yavé tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y tenso brazo; por eso Yavé tu Dios te ha mandado guardar el día del sábado.

Se determina solidaridad con el siervo, la sierva, y el forastero, permitiéndoles descansar (aquí ni simplemente cesar, sino descansar con el verbo nuaj de donde viene el nombre del patriarca Noé (Noaj). Este es el único lugar donde encontramos esta apreciación positiva del reposo y se parece en ello a las expresiones consagradas en el vocabulario castellano "negocio" y "escuela". Lo más interesante es que el ocio es para el otro, el siervo, la sierva y el forastero. En SU descanso se santifica el día séptimo para Yavé el Dios de Israel.
En una forma menos desarrollada, el decálogo de Ex 20, pone motivos de solidaridad como la intención del cese sabatino del trabajo. En Éxodo no se ancla en la liberación de la servidumbre en Egipto, ni se menciona el descanso sino solamente que el día séptimo será sábado para Yavé tu Dios (Ex 20,10).

 

6.      Ignorar la señal es motivo de juicio para el pueblo de Dios
En el período persa y en la dispersión, el guardar el sábado vino a ser una señal de identidad, algo que distinguía a quien pertenecía al pueblo de Israel de los otros pueblos. Entre las reflexiones más abiertas se abrió la posibilidad de que un extranjero pudiera unirse a Israel si aceptaba guardar el sábado (y, seguramente, otras prácticas de Israel como los reglamentos sobre comidas puras). Así Is 56,8-9:
En cuanto a los extranjeros (benê nekar) adheridos a Yavé para servirle y para amar el nombre de Yavé, y ser sus siervos, a todo aquel que guarda el sábado sin profanarlo y a los que mantienen mi alianza, yo los traeré a mi santo monte y les alegraré en mi casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos sobre mi altar, porque mi casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos.

Es difícil saber cuándo hubo un momento en que se reclutaban extranjeros para que se incorporaran al pueblo de Israel. Pero este texto parece evidenciar de que esto sucedió en algún momento del dominio persa. O, posiblemente se refiera a los habitantes del país de Judá que no fueron al exilio.
Más importante es la serie de medidas que tomaron Nehemías y sus asesores en la tierra de Israel para hacer la distinción entre los israelitas y los otros pueblos que habitaban con ellos la tierra. Parte del compromiso que suscribieron los israelitas fue: "si las gentes del país traen, en día de sábado, mercancías o cualquier clase de comestibles para vender, nada les compraremos en día de sábado ni en día sagrado" (Neh 10,32). Aquí podemos apreciar que no son decisiones individuales sino que todo el pueblo de Israel vive según la norma sabática.
Fue necesario para Nehemías el gobernador judío tomar medidas coercitivas para que se cumpliese en Israel el mandamiento sabático:
Por aquellos días vi que había en Judá quienes pisaban los lagares en día de sábado; otros acarreaban los haces de trigo y los cargaban sobre los asnos, y también vino, uva, higos y toda clase de cargas, para traerlo a Jerusalén en día de sábado... Así que ordené que cuando la sombra cubriese las puertas de Jerusalén, la víspera del sábado se cerrasen las puertas, y que no se abriesen hasta después del sábado. Y puse junto a las puertas a algunos de mis hombres para que no entrase carga alguna en día de sábado (Neh 13,15-19).

Para que Israel fuera el pueblo de Yavé era necesario que socialmente se guardara el cese de actividades en sábado. Esta señal de la alianza se tenía por ley que podía ser impuesta a la fuerza y sancionada su violación (por los israelitas).
La sección sobre el sábado en la tradición de Jeremías, Jr 17,19-27, se entiende a la luz de la experiencia del convivir de los judíos con quienes no lo eran en la misma tierra de Israel. Puesta la amenaza de juicio en boca del profeta Jeremías se puede añadir a los pecados de Judá que causaron la caída de Jerusalén el haber permitido que se transportaran cargas por las puertas de la ciudad en día sábado.
Mas no oyeron ni aplicaron el oído, sino que atiesaron su cerviz sin oir ni aprender. Que si me hacéis caso —oráculo de Yavé— no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en sábado y santificando el día de sábado sin realizar en él trabajo alguno, entonces ...durará esta ciudad para siempre. ...Pero si no me oyereis en cuanto a santificar el sábado y no llevar carga ni meterla por las puertas de Jerusalén en sábado, entonces prenderé fuego a sus puertas que consumirá los palacios de Jerusalén y no se apagará (Jr 17,23-24, 27).

Las palabras del profeta sirven como amenaza permanente para quienes pretendan ser judíos y no cumplan con las normas socialmente aprobadas respecto al cumplimiento del séptimo día que es un día santificado por el cese de actividades, como hemos visto.

 

7.      Jesús celebra y respeta el sábado como fiesta de la vida
Jesús era judío practicante de Galilea. Es decir, era miembro de la sociedad judía galilea que vivía lado a lado con una población importante de galileos no judíos. En Galilea los judíos se distinguían por la circuncisión y por guardar el sábado como señales de la santidad con que su Dios los santificaba. Hacían además peregrinaciones a Jerusalén para las fiestas judías, y pagaban sus impuestos al templo, además de los sacrificios.
Según podemos ver por el cuarto Evangelio, Jesús hacía las peregrinaciones a Jerusalén para las fiestas (Jn 7,1-14 y passim). Y según textos como Mc 1,21 y Lc 4,16 Jesús solía visitar las asambleas de pueblo (sinagogas) los días sábados para enseñar en esas reuniones5. Esto es llamativo pues la legislación de la Torá no establece asambleas los sábados, aunque los textos proféticos que vimos señalan que a veces hubo asambleas sabatinas. Los Evangelios parecen dar suficiente evidencia de que en Galilea de la primera mitad del primer siglo se acostumbraban reuniones de oración y estudio bíblico el día sábado.
La presencia de Jesús en estas reuniones como cosa rutinaria, tal como lo sugieren los Evangelios, indica que Jesús seguía la práctica galilea sabática de su tiempo. Los conflictos de Jesús con los fariseos giran en torno a su actividad como médico taumaturgo en los días sábado. ¿Se puede o no se puede trabajar sanando en día sábado? Jesús opina que se puede y los fariseos en los Evangelios opinan que no. En general, en la interpretación legal, el judaísmo que conocemos (que por cierto es en buena medida posterior) tiene bastante tolerancia para interpretaciones divergentes. Marcos el narrador expresa la opinión de que este conflicto llevó a la primera intención de parte de fariseos y herodianos de eliminarle (Mc 3,6) y Mateo repite la opinión aunque Lucas parece considerarlo no probable y habla simplemente de discusiones (Mt 12,14 y Lc 6,11). Marcos y Lucas concuerdan, sin embargo, que la decisión firme que llevó a su muerte de parte de sumos sacerdotes y escribas en Jerusalén fue por su ataque al templo (Mc 11,18/Lc 19,47), y que este fuera el conflicto final parece fuera de duda. Las discusiones sobre el sábado causaron, según parece, alguna aspereza pero no eran motivo para represalias.
Jesús, según Marcos, resume su interpretación de la práctica legítima del sábado con la frase lapidaria, "El sábado fue hecho para el humano y no el humano para el sábado" (Mc 2,27). Tanto Mateo como Lucas suprimen este dicho, lo cual sugiere una resistencia cristiana a ir tan lejos. Pero el dicho parece ser una interpretación posible del sábado dentro de la piedad judía de la época. Su radicalidad está en supeditar toda ley en beneficio humano, si se quiere generalizarlo como parece haber hecho Pablo en sus comunidades.
Jesús, pues, guarda el sábado y lo considera una ley de beneficio para los humanos. Es para él como lo era para el pueblo judío un día festivo, y además un día de reuniones para oración y estudio.

Comentario final
Dentro del contexto de un número sobre el Jubileo, este ensayo sobre el sábado, como una ocasión de banquetes y festividad, quiere contribuir con un cierto tono celebrativo para este "sábado de sábados" que es el Jubileo.
En nuestros idiomas que derivan del latín, el nombre Jubileo parece ya contener la tónica del Júbilo. La palabra Jubileo y también jubilo vienen del vocablo hebreo yobel, que significa quizás cuerno (no es seguro), la relación entre el Año Jubilar y la celebración es legítima. El retornar a un estado primitivo de justicia es seguramente algo que evoca la fiesta, y la vinculación con el ciclo de "ceses" que es el ritmo de los sábados, legitima ésta su tónica festiva.

 

Jorge Pixley
Apartado Postal 2555
Managua
Nicaragua          

 

Notas

1 JORGE  PIXLEY es pastor de la Iglesia Bautista de Nicaragua. Es un connotado biblista de América Central.  Nació en Estados Unidos, pero ha dedicado toda su vida a la enseñanza de la Palabra de Dios  en el contexto latinoamericano. Es autor de una numerosa lista de artículos sobre exégesis bíblica, así como de varios libros, entre los cuales están “La historia de Israel a partir de los pobres” (Colección Biblia # 47, Editorial Tierra Nueva. Quito-Ecuador 1992), “La resurrección de Jesús, el Cristo. Una interpretación desde la lucha por la vida” (San José, DEI, 1999). Es editor de la revista Nicaraguense de Teología XILOTL.
2  Israel Knohl ha hecho un argumento sostenido y convincente de que el Código de Santidad (Lv 17-26) es parte de una revisión global de la tradición sacerdotal por sacerdotes que conviene llamar de la Escuela de Santidad. Ver Israel Knohl, The Sanctuary of Silence: The Priestly Torah and the Holiness School (Minneapolis: Augsburg Fortress, 1995). Para Ex 31,12-17 como de la Escuela de Santidad ver pág 16 y passim.
3 Knohl, op. cit., es de la opinión que la Escuela de Santidad fue una revisión hecha en tiempos de Ezequías después del colapso del Reino de Israel con capital en Samaria. Sin embargo, parece mejor colocarlo en tiempos del exilio babilónico en el siglo VI. Proviene de un momento de reflexión y revisión de las tradiciones con un interés por el impacto social del culto, lo cual pudo ser después de la caída de Samaria o después de la caída de Jerusalén. Sin embargo, la evidente relación con Ezequiel sugiere el segundo contexto histórico.
4 Citado por Gerhard F. Hasel, artículo Sabbath en la Anchor Bible Dictionary, tomo 5, p.849-856, esp. 854. El texto de Jubileos se encuentra traducido al inglés en R. H. Charles, The Apocrypha and Pseudepigrapha of the Old Testament (Oxford: Clarendon, 1913), tomo II, p.11-82; el texto citado está en la p.82.
5 No hay evidencia que hubiera edificios consagrados para reuniones religiosas en Galilea en el primer siglo. No se ha descubierto ninguno. Es probable que las sinagogas que se mencionan en los Evangelios sean asambleas y no edificios, con la excepción de Lc 7,5, donde Lucas informa que el centurión del incidente había edificado una sinagoga. Es probable que Lucas aquí retroproyecte la situación de fines de siglo; el texto paralelo en Mateo no menciona esta construcción. Es probable que para tiempos de Jesús la asambleas se celebraban en casas, almacenes o baños públicos. Véase la discusión del tema por Howard Clark Kee, "Early Christianity in Galilee: Reassessing the Evidence from the Gospels", en The Galilee in Late Antiquity, de Lee I. Levine (New York y Jerusalén: Jewish Theological Seminary, 1992), p.5-22.

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