Apocalipsis
Jorge Luis Rodríguez Gutiérrez
Y es que en el año diecinueve
del reinado de Augusto Nerón,
estando yo en la dispersión,
vino a mi la revelación
sobre lo que sucederá
en los últimos días.
Y es que caminando
en la gran ciudad
un ángel me llevó
hasta la cumbre de una montaña,
que era como una antena,
y me ordenó; ¡observa!
Y vi que de la tierra
subía vapor de azufre
y el cielo estaba
obscurecido por la humareda
Y los habitantes comenzaban
a desfallecer.
Y el vapor de azufre
subía hasta el sol
y el sol se tornaba rojo
y muchos seres quedaban ciegos.
Entonces quise cerrar los ojos,
pero el ángel me habló,
con una voz que era
como de un trueno:
No se te concederá cerrar los ojos.
Y entonces vi una ciudad
y vi que ella paría
veinte monstruos.
Y cuando nacían
abrían sus bocas
y de cada boca salía una nube:
Y el nombre de la primera era AMONÍACO
y el de la segunda BUTANO y BENZENO
y el de la tercera FENANTRENO y FLUORANTRENO
y el de la cuarta MERCURIO
y el de la quinta SEVIN y VANADIO
y el de la sexta FRUORETOS
y el de la séptima DOLOMITA y DODECANO
y el de la octava (Ca5(PO4)3F)-(MP)
y el de la novena FORMALDEHÍDO
y el de la décima CADMIO
y el de la décimo primera ÁCIDO CLORÍDRICO
y el de la décimo segunda SINTER
y el de la décimo tercera ÓXIDO DE CALCIO
y el de la décimo cuarta TETRACLORATO DE CARBONO
y el de la décimo quinta TRIÓXIDO DE AZUFRE
y el de la décimo sexta ALQUITRAN
y el de la décimo séptima GAS SULFÍDRICO
y el de la décimo octava DIÓXIDO DE NITRÓGENO
y el de la décimo novena C-7 CICLOPARAFINAS
y el de la vigésima C-8 CICLOPARAFINAS
Y del centro de esas nubes
emergía un hombre
y de su pecho colgaban
muchas estrellas,
en forma de medallas,
y con fuerte voz dijo:
todo el poder me fue dado.
Y su aliento estaba saturado
de partículas de plomo.
Y levantando su mano
desenvainó una gran espada
y comenzó a matar
a los habitantes de la ciudad.
Y volteando mi cabeza
vi que atrás de mí
había un hombre.
Y vi que en su cabeza
había colocado un anillo metálico
-Como una corona-
Para aplicarle descargas eléctricas
y sus manos estaban perforadas
y sus uñas habían sido arrancadas
Y el dijo:
Dame de beber.
Pero su voz era apagada
por el rugido de las bocas
de los veinte monstruos;
y sus lágrimas eran iguales
al número de los seres
que morían asfixiados por las nubes.
Luego vi que del norte
venían algunos hombres
y recogiendo al hombre
del anillo metálico
perforaron sus manos.
Y vi que estaban vestidos
con trajes verdes
y en sus pechos
estaba escrito:
EMISARY OF GOVERNMENT.
II
Y es que del mar
emergió una gran bestia
y su cabello era de color del oro
y su piel tenía muchas franjas;
y mitad de las franjas eran del color de la sangre.
Y en su cola habían cincuenta y una estrellas.
Y rápidamente todo el territorio
quedó sobre su domino.
Y aparecieron en la ciudad
los sacerdotes de la bestia;
y la mitad de sus ropas eran blancas
y sobre sus pechos se leía:
The beast’s priest.
Luego fueron convocados
hombres y mujeres
para que sean profetas
y hablen en nombre de la bestia.
Y los sacerdotes alababan a la bestia
y repetían día y noche:
Tú eres la reina del universo
nadie tiene la tecnología que tu tienes,
nadie tiene tu poder nuclear.
Y sobre un gran altar digital
ofrecían sacrificios humanos.
Y en el altar estaba escrito:
MADE IN BABYLON.
Y los profetas andaban por las calles
proclamando: así habla la bestia:
paz para todo aquel que quiera servirle.
Y vi subir hasta el cielo
los cuerpos de los sacrificados
y gritar fuertemente ante Dios:
¡Justicia!… ¡Justicia!…
¡queremos justicia!
Y es que de los ojos de la bestia
salieron cuatro aves;
Y su aspecto era como el de un águila.
Y la primera descendía
y devoraba el cerebro de los niños.
Y la segunda descendía
y absorvía la sangre de los hombres.
Y la tercera descendía y robaba
la piel de las mujeres
y la virginidad de las niñas.
Y la cuarta descendía
y se alimentaba
de los ojos e intestinos
por la mañana
y de los pulmones y arterias
por la tarde.
Y luego las aves volaban
hasta la mega ciudad
que tiene en su entrada una gran mujer
y cuyo nombre es Nueva Ciudad Eterna.
Y entrando en un área
de seguridad máxima
cantaban alabanzas
frente a un gran computador
en cuya memoria estaban registrados
todas las ofrendas y tributos del planeta.
Y el refugio de las aves era blanco
y sus manos verdes.
III
Entonces fue calmado el viento
y sobre las nubes de azufre
aparecieron cuatro caballeros
y sus vestimentas
eran como fardos militares
y sus cabezas estaban
protegidas por el bronce.
Y en sus manos
traían una gran copa
y un general tocó una trompeta
y manipulando un panel
de control dijo:
Esta es la copa de ácido nítrico
que será derramada sobre este territorio.
Y la copa fue vertida
y todo vegetal fue muerto
y el contenido de la copa
rebosó los ríos
y el mar fue como un desierto.
Y entonces se escuchó
otra vez una trompeta
y apareció otro general
con un cáliz de oro
y dijo:
Este es el cáliz de la muerte.
Y de dentro del cáliz
salió un humo negro
y en medio de él salió una criatura
que tragó todo el oxígeno
y el nombre de la criatura era
Monóxido de la muerte.
y su marca era la desolación.
IV
Entonces el general
que tenía en sus manos
el cáliz de ácido nítrico
ordenó a sus soldados
que lo vuelvan a llenar
y luego lo derramó
sobre la tierra.
Y con voz de trueno dijo:
Todo el poder me fue dado.
Y aquellos que habían vendido
la sangre de los justos
y se habían enriquecido
prostituyéndose
en la puerta de los templos,
gobernaron por mil años.
V
Y todo el planeta fue
como un gran desierto.
VI
Después hubo
mil años de silencio.
Y la vida fue extinguida
sobre el rostro de la tierra.
Y durante toda esa era
ninguna mujer dio a luz
ni ninguna hembra:
ningún animal
ningún pez
ninguna ave.
Y por un millar de años
no brotó ninguna semilla.
Y todo lo verde
de la tierra fue deshidratado.
Y murió todo el polen
Y toda la fecundidad
Y todas las células
dejaron de multiplicarse.
Murió todo esperma y todo óvulo.
Y por mil años no hubo
ninguna latencia de vida.
La muerte fue total.
Esa época fue llamada:
LOS DIEZ SIGLOS DEL GRAN SILENCIO
VII
Pero después de los mil años
una nueva era vino.
Y comenzaron otra vez
a brotar las flores.
Y las células se reanimaron;
y óvulos y semen
se juntaron nuevamente.
y el agua de los ríos volvió
a ser fecunda
y los peces volvieron
a reproducirse.
Y el mar fue habitado
y las montañas
se llenaron de bosques
Y nacieron niños.
Y el cargo de general
fue abolido para siempre.
Y los nombres de las veinte nubes
fueron repetidos de padre a hijo.
Y cuando los niños preguntaban
que significaban esos nombres,
los padres respondían:
Ellas fueron responsables
por la desolación
Y por los diez siglos
del GRAN SILENCIO
Y los niños y las niñas
supieron que esos nombres
debían ser evitados eternamente.
VIII
Y hubo una nueva tierra
Y un nuevo cielo
Jorge Luis Rodríguez Gutiérrez
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Brasil
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