
El “Resto” en Sofonías:
Los que unen lo cultual con lo ético
Mercedes García Bachmann
Resumen:
Se estudian en primer lugar varias propuestas de estructuración del texto (drama; alternancia de locutores; secuencia de oráculos negativos/positivos). En cuanto al contenido, se ponen de relieve tanto el contraste entre dos grupos sociales éticamente diferenciados, como la íntima relación entre el profeta y Yavé. Al final se proponen algunas reflexiones hermenéuticas sobre el sentido del “resto” y sobre la ausencia de las mujeres en este libro.
Abstract:
At the beginning, the author studies several models for the structure of the text (drama; alternative speakers; a sequence of negative/positive oracles). Regarding the contents, the contrast between two ethically distinguished social groups, as well as the intimate relationship between the prophet and Yahweh are highlighted. At the end, the author proposes some hermeneutical reflections on the meaning of the "remnant" and also on the absence of women in this book.
I. Introducción
Del profeta Sofonías sabemos muy poco. Se lo presenta en 1,1 como “hijo de Kusí” o “hijo del etíope/negro”, según se interprete ben-kûšî. A diferencia de la mayoría de los profetas, se mencionan sus antepasados hasta la cuarta generación (Kusí, Godolías, Amarías y Ezequías). Se ha argumentado que estos antepasados fueron agregados para resaltar los lazos yavistas de su familia, pese a su origen africano (¿Etíope? ¿Un judío cusita, de la diáspora? ¿Un descendiente de esclavos etíopes traídos a Jerusalén en tiempos de Salomón? ¿Un esclavo él mismo?) . Igualmente se ha argumentado contra la ecuación “ben-kûšî” = cusita, en cuyo caso su padre habría sido apodado, “el negro” por ser de piel más oscura .
Del texto percibimos que conocía bien la ciudad de Jerusalén y su vida: las puertas, las calles, los mercaderes (“cananeos”), el templo, los sacerdotes y los cultos heterodoxos. Sus palabras proféticas están fechadas en el reinado de Josías hijo de Amón, rey de Judá (1,1). Si perteneció a este período pre-exílico, tiene que haber vivido antes de la reforma yavista de Josías, ya que de otra manera hubieran quedado perimidas sus críticas al culto a Moloc, al ejército del cielo y a Baal (1,4-5). El resto de su vida queda en el misterio, lo cual es propicio para un Sofonías.
II. Estructura literaria del libro de Sofonías
El libro delata paralelos muy significativos con temas clásicos de un período más tardío (exílico y post-exílico), especialmente en el alcance del juicio (1,2-6, “toda la creación”; cf. Is 15-19; Jeremías 48-51); la mención de las “islas” (2,11b; cf. Is 41,1,5; 42,4.10.12; 49,1; 51,5b; 66,19); la altanería babilonia (2,15; cf. Is 47,8.10 “yo y nadie más”) y en la posterior salvación de la que gozará el resto de Israel al regreso de la cautividad (ver Jr 33,7; 48,47; 49,6.39; Is 66,18-21).
Nuestro análisis toma como base el estudio de Paul House, quien muestra que el libro de Sofonías es una obra escrita con maestría y con un propósito y un argumento definidos . Está estructurada de manera similar al drama griego, en tres actos, cada uno de los cuales tiene una función particular en el desarrollo del argumento:
a) El anuncio y descripción del juicio que se acerca, el “Día de Yavé” (1,2-17);
b) El anuncio de quiénes sufrirán tal juicio: Judá y las naciones vecinas (2,18-3:5); y
c) El anuncio de que un resto se salvará (3,6-20) .
House muestra que esta estructura en tres actos está lograda mediante siete escenas. En cada una de las seis primeras se suceden palabras de Yavé, en primera persona, seguidas por palabras del profeta en tercera persona. Que sea el profeta quien habla, se supone a partir del encabezamiento del libro y de su función, pero nunca se refiere a sí mismo, ni Dios lo llama por su nombre. Las escenas son las siguientes :
1a escena: Yavé anuncia la destrucción de toda la creación (1,2-6); Sofonías exhorta al silencio delante de Yavé (1,7).
2 a escena: Yavé condena a diversos grupos en Israel por su conducta cual si no existiera Yavé (1,8-13); Sofonías detalla lo que se espera en “el Día de Yavé” (1,14-16).
3 a escena: El discurso de Yavé se limita a un solo versículo (1,17); en el de Sofonías aparecen el tema de un posible resto que se salve (los “oprimidos de la tierra”) y el tema del castigo de las naciones vecinas, encabezadas por los filisteos (Gaza y Ascalón, 1,18-2,7).
4 a escena: Yavé agrega a lo adelantado por el profeta, continuando la enumeración de las naciones: Moab y Amón (2,8-10); Sofonías acota que son juzgadas por haber adorado a ídolos (2,11) y no haber reconocido a Yavé.
5 a escena: La enumeración de naciones a ser castigadas continúa hacia el sur: Etiopía es invocada por Yavé (2,12) y Asiria, por Sofonías (2,13-3,5).
6 a escena: Yavé anuncia que el castigo es corrección para lograr un resto purificado, fiel y humilde, que desde los confines de la tierra (3,10) venga a ofrendar a Yavé una vida en justicia, verdad y reposo (3,6-13); Sofonías llama al regocijo, anunciando que ha sido levantada la sentencia contra la “hija de Jerusalén/ Sión, Israel” (3,14). Es su último discurso (3,14-18).
7 a escena: discurso final de Yavé, quien “tiene, como corresponde, la última palabra” . Se resumen los temas de la aniquilación de los enemigos y el retorno de todo Israel, incluyendo a la gente más débil (“la coja y la descarriada”, 3,19-20).
En lo que resta de esta sección nos gustaría explorar, aunque brevemente, algunas relaciones internas (subestructuras) del texto que no reciben atención en el artículo resumido hasta aquí.
2.1. Subestructuras.
1.a. Repetición de acusaciones a la elite política y religiosa por los mismos crímenes en los oráculos de destrucción contra Judá/Jerusalén (1,4-2,3), contra las naciones (2,4-15) y de nuevo contra Jerusalén y sus dirigentes (3,1-8). Se acusa a todas estas naciones (incluida Judá) de: injusticia de los dirigentes (hijos del rey, príncipes, sacerdotes, profetas, jueces) para con lo más débil del mismo pueblo, acumulación de riquezas a costa de los oprimidos, adoración formal pero no exclusiva a Yavé, conducta que desafía a Yavé (“ni bien ni mal hace Yavé”, 1,12) .
1.b. La oposición entre los grupos mencionados por medio de artículo participio en 1,4-9, y los ‘anawîm / ‘anî (oprimidos/ afligidos/ humildes) de 2,3 y 3,12. El contraste se da por lo menos a tres niveles diferentes:
a) En la descripción de sus conductas: los que adoran a Baal, los sacerdotes de cultos idólatras, los sacerdotes yavistas, los que se postran ante el ejército del cielo (¿la Reina de los Cielos de Jeremías?), los que prometen obediencia a Yavé pero juran por Milcom, los que se apartan de Yavé (1,4-6), los príncipes, los hijos del rey, los que dejan de lado las costumbres y tradiciones nacionales a cambio de las extranjeras (vestimentas, evitar pisar el umbral por la supuesta presencia del Dios filisteo Dagón) y los que obran con violencia y fraude (1,8-9);
b) Ese mismo contraste se da en la situación socio-económica en que se encuentran unos, que pueden comerciar y poseen casas y viñas, y los otros, descriptos como pobres u oprimidos (2,3) y que heredarán la tierra y bienes de las naciones castigadas (y que, por ende, no los poseen al tiempo del oráculo);
c) Relacionado con los anteriores, se da un tercer nivel de contraste en la conducta o razón de que unos perezcan en el Día de Yavé y otros permanezcan con el resto salvo. Unos cometen fraude, juzgan con rapiña, confían en su plata y oro, se enriquecieron a costa de los oprimidos; los otros viven según las normas de Yavé, buscando la justicia y la humildad (2,3). Del resto se dice que ya no habrá lengua mentirosa, injusticia, ni engreimiento; las obras de justicia y de verdad que se van a practicar tampoco serán para auto-promocionarse.
1.c. Tenido en cuenta el contenido de los oráculos y no quien los pronuncia, también es visible la alternancia entre bloques negativos y positivos, formando una estructura A-, B , B-, A , donde se alternan la condena a Judá / Jerusalén (A-) con la condena a sus enemigos (B ), pero (Judá no es mejor que sus enemigos! y vuelve a ser condenada (B-) antes de recibir el anuncio del retorno (A ) . Desde el exilio les debe de haber resultado muy claro a los líderes de Israel que la situación en la que se encontraban tanto ellos como otros pueblos vecinos podía ser motivo de festejo solamente después de la purga del exilio.
2.2. El recurso del equilibrio entre voces.
Un tema mencionado, pero no desarrollado, por House es el del equilibrio permanente entre discursos largos de Yavé y cortos del profeta, y viceversa. Este equilibrio, donde pareciera que un platillo de la balanza sube y el otro baja, se percibe claramente en un cuadro:
Yavé Sofonías
1 a escena: Largo muy corto
2 a escena: Largo corto
3 a escena: muy corto Largo
4 a escena: Largo corto
5 a escena: corto Largo
6 a escena: Largo corto
7 a escena: Unico
Los discursos de Yavé comienzan siendo largos; en la 3 a escena Yavé casi no habla y a partir de la 4 a vuelven a acrecentarse, hasta culminar en la 7 a escena, como única voz. Por su parte, el profeta comienza con un discurso muy corto y luego sus intervenciones se alternan entre cortas y largas, terminando con una corta en la 6 a escena. ¿Se puede atribuir algún significado a este hecho? Sería necesaria una investigación más profunda antes de poder dar una respuesta definitiva. No obstante, partiendo de la calidad literaria de la obra, suponemos que no fue casual; el autor quiso jugar con la identificación entre el emisor y el transmisor de las palabras encomendadas. Esta sintonía entre Dios y su profeta, que se percibe en numerosos textos bíblicos al punto de no poderse determinar siempre claramente cuándo deja de hablar un interlocutor para dar paso al otro, en Sofonías está articulada de modo que, al alternarse los discursos en primera y tercera persona, se logra una sensación de armonía y de fidelidad profética a su vocación y a la palabra recibida.
De la maestría del o los autores nos gustaría destacar el haberle dado a Sofonías el papel de heraldo de Dios, comenzando con una intervención muy cortante, llamando al silencio ante el anuncio del juicio que Yavé está por hacer, y llamando al gozo y anunciando la salvación en la 6 a escena (3,14-18).
III. Algunas cuestiones relevantes para la teología en América Latina
El espacio de que disponemos nos permite solamente delinear dos temas importantes para nuestra teología latinoamericana. Estos temas son el “resto” y la ausencia de mujeres en este libro.
1.- El “resto” es un concepto teológico que, con variadas connotaciones, se utiliza en nuestro medio. Por una parte, a menudo se usa en referencia a ese grupo fiel y pequeño en nuestras congregaciones, con el que se puede contar llueva o truene, y sobre todo en aquellos domingos (como el siguiente a Pascua) en donde la participación es escasísima. Es una aplicación válida, pero no coincide con “el resto” de Sofonías.
La política económica impuesta sobre nuestro continente da como resultado la formación de un “resto”, que tampoco es el resto oprimido y humilde de Sofonías. Todo lo contrario, es el resto que, montado en la cresta del sistema, gana con las constantes políticas de ajuste que el resto de nosotros/as sufrimos. Vale la pena destacar que ni los sacerdotes ortodoxos ni los heterodoxos, ni los jueces ni los profetas, ni los líderes políticos, ni las naciones vecinas ni Judá se salvarán por dicha condición socio-económica, política o religiosa.
Hay una relación que debe observarse entre la ética y lo cultual para poder escapar al castigo de Yavé. Los ‘anawîm que sobrevivan al juicio y formen el resto tampoco son descriptos sólo con ese término, sino como quienes, más allá de su situación socioeconómica, actúan con justicia, verdad, humildad (3,12-13) y, por sobre todo, son coherentes en sus acciones con lo que proclaman con sus palabras (“se cobijan en el nombre de Yavé” 3,12); es decir, reconocen a Yavé tanto en lo cúltico como en lo ético – lo contrario a lo que sus líderes mismos hacen. Quienes tenemos acceso al estudio sistemático y a la enseñanza de las Escrituras nos encontramos entre los oprimidos del pueblo y los líderes enriquecidos por el sistema; más cerca de uno de los grupos, muy posiblemente, pero en todo caso en una situación un poco más ventajosa. El mensaje de Sofonías – la necesidad de ser coherentes entre lo que nuestros labios anuncian (¿y nuestras computadoras imprimen?) y nuestras vidas proclaman – es, por eso mismo, aún más pertinente para nosotros/as teólogos/as que para nuestros pueblos.
2.- La ausencia de mujeres en este escrito nos preocupa. Se dirá que mucho de lo que se dice en el texto es aplicable a la parte femenina de Judá y de las naciones. Sin embargo, ¿hasta qué punto se pueden aplicar los oráculos contra los dirigentes a las mujeres de la corte, o de los jueces, o de los profetas? ¿Había juezas o profetisas actuando regularmente o las que aparecen en los relatos bíblicos son la excepción que se permite cuando el país está en anomia? ¿Cuál era el papel de las mujeres de las familias levitas y sacerdotales (fueren sus varones sacerdotes yavistas o “paganos”) ¿Tenían algún rol público, del cual se les pudiera pedir cuentas con estos oráculos? Hay mucho que no sabemos. Aunque nunca lo sepamos, es importante reconocer que no lo sabemos porque las fuentes no nos dan los datos necesarios para saberlo .
IV. Conclusión
Sea que Sofonías hubiera tenido antepasados africanos, hubiera sido él mismo un africano traído a la corte de Jerusalén como esclavo, o hubiera sido su padre de tez más oscura que el resto, su origen no cambia la radicalidad de su mensaje. Como esta obra literaria deja claro, no se salvará el resto que puede aducir un linaje ortodoxo, sino quienes, habiendo pasado la ira divina, queden en ese “resto” salvado y restaurado. En último caso, la misma ambigüedad en cuanto al linaje del profeta se puede tomar como símbolo de ese mensaje que él proclama: que a la adición de méritos yavistas (antepasados) hay que agregar la conducta personal, no importa el color, el nombre o el origen. Nada garantiza la salvación – excepto la gracia de Dios: “Lanza gritos de gozo, hija de Sión, / lanza clamores, Israel, / alégrate y exulta de todo corazón, / hija de Jerusalén!” (3,14).
Bibliografía consultada
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Kapelrud, Arvid S., The Message of the Prophet Zephaniah. Morphology and Ideas. Oslo, The Norwegian Research Council for Science and the Humanities, 1975.
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Newsome, James D., Jr., The Hebrew Prophets. Atlanta, John Knox, 1984.
Soares, Sebastião A. G., “Sofonías, hijo del negro, profeta de los pobres de la tierra”, en RIBLA 3 (1989) 25-30.
Weigl, Michael, “Hacia los orígenes de la teología bíblica de los pobres”, en Selecciones de Teología 140 (1996) 283-288.
Sanderson, Judith E., “Zephaniah”, en The Women’s Bible Commentary, Carol A. Newsom y Sharon H. Ringe. Westminster John Knox, Louisville, 1992, 225-227.
Mercedes García Bachmann
ISEDET
Camacuá 252
1406 Buenos Aires, Argentina
mgarciab@isede2.inv.org.ar
Agradezco al Prof. J. Severino Croatto por sus invalorables comentarios al presente artículo.
S. Soares, “Sofonías, hijo del negro, profeta de los pobres de la tierra”, en RIBLA 3 (1989) 25-27.
A. Kapelrud, The Message of the Prophet Zephaniah, p.44; estos nombres tan judeos serían difíciles en un etíope; Newsome, The Hebrew Prophets, p.81, no dice explícitamente que haya sido debido a su piel, pero entiende que el antepasado Ezequías es el rey, y por tanto atribuye linaje real a Sofonías; Eszenyei Szeles, Wrath and Mercy, p.62.
P. House, “Dialogue in Zephaniah”, pp.252-262.
Cada una de estas escenas es discutida en detalle en su artículo, en las páginas 255-258.
Se podría hablar de una inclusio por opuestos, por ejemplo entre 1,4-9 y 2,3, pero como las acusaciones se suceden también en 2,4-15, hemos preferido tomarlas como una repetición del tema. Cf. Gorgulho, p.39, quien nota tres estructuras concéntricas en el libro. La primera (1,1-18), en la cual se alternan la primera y la tercera personas, que comienza con el anuncio contra todo el mundo (A-A’), luego envuelve a Judá/ Jerusalén (C-C’) y se centra en “la gran ruina que vendrá” (D = 1,10-11). La segunda (2,1-3,5) nos resulta menos evidente, especialmente en cuanto a la relación del bloque A (llamamiento a los "pobres de la tierra": 2,1-3) – A’ (La ciudad opresora, Jerusalén: 3,1-5), que son opuestos entre sí, con los bloques B, C, D, C’ y B’, que conciernen a las naciones de los cuatro puntos cardinales, las islas y la idolatría. La tercera inclusio la encuentra en 3,6-20. Comienza con Yavé castigando y curando al pueblo (A-A’), continúa con el contraste entre la actitud del pueblo y la de Sión (B-B’) y termina con C, D y C’ acerca de acciones en el seno de Yavé.
Agradezco al Profesor Croatto haberme señalado este mismo tipo de paralelismo en el libro de Miqueas, Isaías 28-35 e Isaías 65-66.
Por esta razón hemos elegido usar sólo el término “el autor (o los autores)”, ya que nada en la obra nos indica una autoría femenina.
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