Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas
JOEL
Pablo R. Andiñach
Resumen:
Joel es un libro escrito durante el postexilio y compuesto por dos partes que una a otra se nutren semánticamente. En él se utiliza la imagen de una invasión de langostas para aludir a una invasión militar extranjera y sus consecuencias, y se va hacia una comprensión entre escatológica e histórica de la acción de Yavé quien en el llamado día de Yavé hará justicia definitiva y entregará su Espíritu a los marginados y débiles.
Abstract:
Joel is a book written during the post-exile and comprises two parts which nourish each other semantically.The image of an invasion of locusts is used to allude to a foreign military invasion and its consequences which move us to a comprehension of the eschatalogical and historical in Yaweh´s actions. On the so-called day of Yaweh he will bring justice definitively and will deliver his Spirit to the outcaste and weak.
1. Introducción
El libro del profeta Joel es tan breve como denso. En sus escasos cuatro capítulos desarrolla y entrelaza varios temas de suma importancia para la comprensión de su época y de las expectativas en ella reinantes. Su discurso puede considerarse parte de la literatura que fue sentando precedentes para el posterior género apocalíptico. En Joel comienzan a aparecer imágenes, símbolos y recursos literarios que luego dominarán en aquel género tan difundido en los siglos inmediatos siguientes. Para adentrarnos en sus páginas es necesario ubicarnos en el contexto donde se produjo su discurso. Pero al decir así nos referimos al contexto último de su redacción, ya que nuestro libro pasó por sucesivas etapas redaccionales y relecturas, las que fueron conformando su fisonomía actual, aunque éstas no siempre son fáciles de determinar con precisión.
2. Autor y época
De acuerdo con 1,1, el libro presenta las palabras dadas por Yavé al profeta Joel hijo de Petuel. Es claro entonces que él no es el autor del libro. La obra ha sido redactada por un narrador.
La época del libro es difícil de determinar en forma separada de la estructura. Como veremos más adelante, Joel posee al menos dos partes, de creación independientes, y en consecuencia de distintas épocas. La ausencia de monarquía local, el prominente rol ejercido por los ancianos y la presencia de los sacerdotes, nos hacen ir hacia el período persa, que se extiende desde el 539 hasta el 332 a.C. El análisis de ciertas palabras y expresiones sólo repetidas en textos tardíos (Job, Crónicas, Eclesiastés, Jonás) nos llevan a pensar que nuestra obra habría sido compuesta hacia el final de este tiempo, quizá en vísperas de la llegada de Alejandro Magno. Considerando entonces las distintas partes, podemos afirmar que los textos más tempranos no pueden ir más allá del año en que se reconstruyó el templo (515), y la redacción final no mucho más del año 332.
3. El período persa
Este período es de los menos conocidos de la historia de Israel. Las fuentes escasas, tanto bíblicas como extrabíblicas, hacen que en cada afirmación haya un nivel alto de conjetura y, en consecuencia, debamos extremar el cuidado en nuestras apreciaciones, especialmente si hemos de basar la interpretación de un texto en algún dato histórico. Se requiere entonces una doble cautela. Igualmente, es posible establecer algunos elementos del período que se reflejan en nuestra obra.
En primer lugar, hay que decir que los persas tuvieron una política benevolente en materia religiosa. Alentaron la práctica de adoración a los Dioses de cada nación vasalla, así como la organización del propio sacerdocio. Esta valoración de las demás expresiones religiosas se expresaba también en ocasiones en que el emperador se colocaba bajo la autoridad del Dios local. Esto hacía sentir a los dominados que su Dios era respetado y tenido en cuenta por los poderosos monarcas.
En segundo lugar, es de destacar que en este período se vivió políticamente un modo de libertad condicionada. Los persas permitían a las naciones que tuvieran sus propios gobernantes locales, quienes administraban la ciudad y se encargaban de la recolección de impuestos. Estos gobernantes debían responder al imperio y no se les permitía mayor autonomía que la local.
En tercer lugar, es de notar que en sentido opuesto a lo anterior, el imperio no toleraba rebeldías ni desafíos a su autoridad. Dado que el sistema persa estaba organizado sobre la base de la exacción de impuestos, su cumplimiento devenía en la muestra de fidelidad o rechazo al imperio. Esdras 4,13 da cuenta de esta acusación como clave para justificar el detener la reconstrucción del templo en Jerusalén, al señalar que “si aquella ciudad fuera reedificada (...), no pagarán tributo, impuesto y rentas, y el erario de los reyes será menoscabado”. Cuando esto sucedía, las fuerzas militares se encargaban de corregir por las armas al pueblo rebelde. El libro de Joel probablemente fue redactado en el contexto de una de estas acciones militares y sus consecuencias.
4. Estructura de la obra
En Joel se distingue la siguiente estructura literaria:
Prólogo 1,1-4
Parte I 1,5-2,17
Parte II 2,18-4,17
Epílogo 4,18-21
Las notables diferencias de estilo y temáticas entre ambas partes (I y II) hicieron a muchos pensar en que debían leerse como dos obras separadas y autónomas. De hecho, es claro que estamos ante texto redactados por diferentes autores y en épocas distintas. Sin embargo, la estructura presente tiene sentido en sí misma y es superadora de los horizontes originales de cada parte. Es más, en su redacción actual no se entienden aisladas, sino que se alimentan semánticamente en forma recíproca.
La dinámica interna de la obra se puede describir del siguiente modo. El prólogo abre el libro presentando una situación de desastre nacional y angustia. La Parte I desarrollará esta situación. A partir de 2,18 se abre una segunda parte, con un nuevo locutor principal. Ahora es Yavé el que responde a la situación de la primera parte. El epílogo (4,18-21) concluirá describiendo una nueva situación respecto al prólogo.
La relación entre las partes se caracteriza por lo que llamamos el modelo de “pregunta y respuesta”. Esto es, el de dos partes que se explican mutuamente, no pudiendo ser desvinculadas a riesgo de perder el sentido.
Es así como las menciones en la Parte I, en cierta medida ambiguas, de “un pueblo numeroso y fuerte” (1,6), la destrucción de la tierra (1,15-20) y la invasión de langostas (2,1-11), quedan clarificadas al encontrar en la “respuesta” las menciones del “enemigo del norte” (2,20), las deportaciones y ventas de niños (4,2s), los saqueos (4,4s).
De modo que los referentes históricos dados en la respuesta clarifican el origen del clamor presentado en la primera parte.
5. Las langostas en Joel
Se ha discutido si el texto de 2,1-11 es la descripción de una plaga de langostas o una invasión militar. Las langostas son nombradas en sólo dos oportunidades (1,4 y 2,25). La última cae en la segunda parte del libro, dentro de la respuesta de Yavé; junto a ellas encontramos los varios momentos en que el sujeto último es implícito -1,6.7; 2,2-10 - los cuales quedan a merced de nuestra comprensión global del pasaje. La alusión “al del norte” (2,20) es considerada por algunos autores como otra mención implícita de las langostas, pero nosotros preferimos ver allí una alusión a los ejércitos mesopotamios que en sucesivas épocas invadieron Canaán, entrando por esa región siguiendo la ruta natural que marca la medialuna fértil.
Téngase en cuenta que en las fuentes extrabíblicas del antiguo Cercano Oriente encontramos que la comparación de ejércitos con langostas es un recurso corriente. En la leyenda ugarítica del Rey Keret su ejército es comparado con langostas en el desierto en acción de batalla. También en fuentes sumerias y asirias se utilizan las langostas como punto de comparación, de modo que se puede hablar de un estereotipo literario común a la literatura de entonces. En la MaldicióndeAgadé, compuesta hacia fines del tercer milenio para vengar la humillación que el rey Naram-Sin de Agadé infligió a los sumerios al invadirlos y destruir sus ciudades y campos, se dice de los invasores guteos:
En vasto número, como langostas,
ellos cubrieron la tierra.
Podrían multiplicarse los ejemplos de textos extrabíblicos. Señalemos entonces también algunos ejemplos bíblicos: Jc 6,3-5 habla de los madianitas que, "numerosos como langostas", invadían el país y lo saqueaban; en 7,12 se vuelve a utilizar la misma imagen con los madianitas y otros pueblos. El profeta Jeremías (46,23) compara con langostas el ejército de Nabucodonosor que va hacia Egipto; y Na 3,15-16 asimila la invasión de los asirios a otros pueblos, a langostas voraces que destruyen todo a su paso. Estos ejemplos nos conducen a concluir que el autor final de Joel echó mano de la imagen de la invasión de langostas para dar un sentido específico a la otra experiencia histórica, la de la invasión militar. El texto habla de langostas para referirse a los opresores extranjeros.
Una lectura integral del mensaje de Joel permite identificar las langostas con los enemigos que oprimieron a Israel. Es así como en la segunda parte del libro encontramos que Yavé restituye a su pueblo aquellas cosas por las que fue humillado y derrotado, incluso expresando la voluntad de vengar la sangre derramada que aún permanece impune (4,19).
6. El día de Yavé
Joel no es un texto que se limite a describir los hechos tal cual se los ve. Más bien busca encontrar sentido en la historia a través de ellos. Es así como al tematizar sobre la tragedia de la invasión militar y su destrucción, da el salto hacia la comprensión de lo que ha dado en llamar el Día de Yavé. Este día es descripto en forma creciente desde una llegada del ejército de Yavé (allí se confunde en la redacción actual con el ejército enemigo, o con las mismas langostas), con la efusión del espíritu (cap. 3) y, hacia el final del libro y en el epílogo, con el juicio a las naciones opresoras. Allí se juega una suerte de engaño para las naciones opresoras, ya que son convocadas en el convencimiento de que volverán a triunfar sobre Israel, a quien desprecian como fuerza militar, pero esta vez serán sorprendidos por el poder del mismo Yavé, quien las destruirá en el Valle de la Decisión. Podemos decir, en cierta medida, que la obra en su conjunto apunta a describir las injusticias y las humillaciones recibidas por Israel y la acción redentora de Yavé que no olvidará esas injusticias en su día del juicio.
7. La efusión del Espíritu
También se profundiza en el sentido de la historia cuando se describe la entrega del Espíritu al pueblo, texto cuya influencia fue de tal magnitud, que luego el autor de Hechos lo va a releer en relación con la comunidad primitiva de seguidores de Jesús (Hch 2,14-21). Esta entrega del Espíritu muestra una sutil crítica a la dirigencia del pueblo, ya que se presenta como un hecho amplio, en contradicción con el pequeño grupo sacerdotal que durante el segundo templo detentó el monopolio del Espíritu, utilizándolo como un arma de poder social y religioso. Ahora se anuncia que “después de esto” (3,1), el Espíritu será derramado sobre hijos e hijas, ancianos y jóvenes, siervos y siervas.
Deben asombrarnos, por un lado, los personajes puestos en escena: aquellos sectores desvalorizados o tenidos en menor estima en términos litúrgicos, religiosos, y –para el caso de los siervos y siervas - sociales. Pero, por otro lado, son de destacar los personajes ausentes: los sacerdotes. Éstos eran los depositarios “naturales” de la presencia del Espíritu en la comunidad. Su ausencia debe entenderse como una crítica a su rol, por otro lado también recurrente en otros textos postexílicos como Za 11,4-17 y Mal. 1,6-14.
El mensaje, en este pasaje en particular, tiene entonces que ver con el convencimiento de que la acción de Yavé romperá no sólo con la opresión extranjera sino que también será un juicio hacia el interior de la propia comunidad.
8. Conclusión
El libro deja abierto el tema de la historicidad de la justicia divina. Se presenta el juicio de Dios como escatológico, pero a la vez se lo sitúa en lugares geográficos y en relación con situaciones y pueblos concretos. ¿No es ésta una forma literaria de instalar un tema en medio de una comunidad?
Entendemos que la intención de la obra es hacer pensar sobre la justicia final que le cabe a aquellos que han sido objeto de humillaciones. Esta búsqueda de justicia estará alentada por el convencimiento de que Dios no arroja al olvido el dolor y la crueldad, ni desconoce la lágrima del débil.
Pablo R. Andiñach
(54 11) 245-1671
Véase nuestro artículo, "The Locust in the Message of Joel",en Vetus Testamentum 42(1992)433-441; también nuestra tesis inédita, Imaginar Caminos de Liberación, una lectura de Joel. Buenos Aires,ISEDET, 1993.
Véase ANET, pp.144-145.
ANET Supl, p.649, línea 157.
Para el uso de langostas en los textos de Mari véase J. Severino Croatto, “Las langostas del libro de Joel a la luz de los textos de Mari”, en Revista Bíblica 62 (2000), en prensa.
Véase nuestro artículo, "El día de Yavé en la profecía de Joel", en Revista Bíblica 57 (1995) 1-17.
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