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Espacio y tiempo para una unción
Estudio del tiempo y del espacio para un análisis narrativo de Marcos 14,3-9

Sandra Nancy Mansilla

 

Resumen
Las narraciones nos invitan a sumergirnos en un mundo virtual, casi mágico, creado a partir del sentido y el orden de las palabras. Como los hilos de una trama, cada una de ellas hace al todo del tejido. Por eso, se puede decir, que en una narración el sentido es producido por los diferentes diseños que dibujan las palabras.

Abstract
Narratives invite us to submerge ourselves in a virtual world, an almost magical one, created from the meaning and order of the words. Like threads of warp and woof, each of them is necessary to make up the whole piece of cloth. For this reason one can say that in a narrative the meaning is produced by the different designs that are traced by the words.

 

“¡Logre yo hacer tu nombre memorable por todas las generaciones,
y los pueblos te alaben por los siglos de los siglos!”
Salmo 45,18

 

Introducción

Los estudios sincrónicos y en particular el análisis narratológico van acercando a la lectura bíblica nuevas herramientas que nos permiten desentrañar el mensaje de los textos. En muchas experiencias de lectura popular de la Biblia, con mujeres, he constatado que dichos métodos parecen responder a las nuevas búsquedas de las lectoras. En textos de carácter narrativo, el primer encuentro entre el relato y sus lectoras desencadena curiosidad, atracción, intriga; a partir del primer sondeo se crea un espacio para “saborear” la lectura. Gusto por buscar y placer por hallar sentidos. Juego de destejer la lectura y tejer el sentido. Sorpresa de narrar y descubrirnos narradas.

En la dinámica de este tipo de lecturas los cuerpos de las mujeres frecuentemente sienten con los cuerpos del relato. Este ha sido el caso de una experiencia de lectura de la unción en Betania en el evangelio de Marcos. Si bien son numerosos los comentarios que hay sobre este texto, no obstante, la riqueza de las intuiciones suscitadas en un grupo de mujeres, me despertó la inquietud por bucear aún más en él.

El presente artículo será simplemente un acercamiento a la comprensión y fundamentación de tales intuiciones.

 

Qué es ungir

Para “saber saboreando” creamos un tiempo y un espacio para ungir y ser ungidas; de éste modo, nuestra comprensión fue más allá de la lectura.

Descubrimos que en una unción hay aproximación; se ve de cerca, se siente el calor de los cuerpos, hay roces y contacto, se perciben olores, se intuyen movimientos y gestos; un cuerpo se entrega al otro; puede haber palabras, pero si hay silencio, habla la respiración. Una unción es ante todo un encuentro que dice intimidad a los sentidos.

El óleo, elemento suave, perfumado, tibio, espeso, valioso, aporta su sentido a la acción. La unción requiere detenimiento, paciencia, penetración. Es agradable, da vigor, contagia dulzura, vivifica, relaja y a la vez excita.

La persona ungida se siente privilegiada, acariciada, atendida, amada. La persona que unge siente que su acción es totalmente para la otra; por eso puede, por medio de la unción, comunicar muchas cosas.

Ungiéndonos unas a otras comprendimos además los muchos sentidos que tienen las unciones narradas en la Biblia.

 

La unción en Betania

Ahora bien, en la narración de la unción en Betania del evangelio de Marcos, el encuentro de ungimiento que se da entre la mujer y Jesús es enmarcado en un contexto de tiempo y espacio particulares. Los datos que nos ofrece el redactor contribuyen a una función interpretativa de la misma acción. Toda narrativa es un construcción interpretativa para construir sentidos. Hay un tiempo y un lugar para cada cosa, un cuándo y un dónde que aportan a su sentido.

El relato abre de forma enigmática la sección de la pasión en el mencionado evangelio: una mujer irrumpe en el escenario de la acción y, ungiendo a Jesús, instaura las preliminares de su anunciada muerte. La acción de la mujer recibe una valoración de parte de Jesús tan enigmática como aquella misma, preanunciando que su memoria será obligada dondequiera que se predique el Evangelio.

La conocida escena (una mujer, una unción, una discusión, las aclaraciones de Jesús), aparece con ciertas variaciones en los cuatro evangelios En cada una de ellas las palabras de Jesús develan el sentido de la acción y rehabilitan a la protagonista.
             
La mayoría de los personajes son mencionados con nombre propio, ella no. La tradición la ha confundido con una pecadora pública o con María de Betania.

Unción y unciones

Encontramos pasajes paralelos en los otros tres evangelios, si bien con diferencias notables.

El más cercano a la versión de Marcos es la de Mateo 26,6-13, que parece usar a aquel como fuente. El mismo introduce modificaciones que hablan del desarrollo de esta tradición de la unción de Jesús en Betania por una mujer desconocida en el marco de la pasión y resurrección.

En la versión de Juan, la similitud es algo más lejana, aunque también reflejarían el desarrollo secundario de la tradición sobre esta unción en Betania. Juan menciona a Judas; dice que la mujer era María, la hermana de Marta y de Lázaro; y que ésta ungió los pies de Jesús secándoselos con sus cabellos. El suceso acontece “seis días antes de la pascua” (12,1).

Para Lucas se trata de una pecadora de ese pueblo que logra con el gesto el perdón de Jesús. El suceso está totalmente desvinculado de la pasión. Entre Mc 14 y Lc 7 no existiría relación histórico-tradicional alguna. El único elemento coincidente, que podemos señalar con sorpresa, es el nombre del anfitrión, Simón, aunque en Lucas es un fariseo y en Marcos es caracterizado como Simón, el leproso.

La versión de Mateo tiene una dependencia clara de la Marcos y es, por lo tanto, secundaria. Mateo omite pistikes (Mc 14,3), el frasco roto, el precio del perfume, la expresión difícil “y estaban irritados contra ella” y las frases “y cuando queráis podéis socorrerles” y “ella ha hecho lo que podía”; Mateo refunde además la frase de Marcos “se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura” escribiendo “y ella, al echar ese perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho para prepararme para la sepultura” (26,12). Todas estas modificaciones ponen de relieve la mayor originalidad de Marcos.

Palabras para una unción

Considerando los indicios del lenguaje reconocibles literariamente como signos de división, que ordenan sus partes, las relacionan entre sí, determinan su distribución y ordenación, se pueden ver en el texto “a groso modo”tres grandes partes:

  • v.1-2: “faltaban dos días para la fiesta de la pascua y la fiesta de los panes ácimos”
  • (Hay cambio de actores y de escenario. Se introduce un nuevo motivo, la unción.)
  •  
  • v.3-9: “estando en Betania...” v.3 la acción de una mujer
  •  v.4-5 objeción de algunos presentes
  •  v.6-8 Jesús resuelve la objeción
  •                                                  v.9 afirmación rotunda
  • (cierre del motivo y de la escena; nuevo cambio de actores y escenario)
  •  
  • v 10-11: “Judas Iscariote...”

 

La segunda parte, “unción en Betania” constituye una unidad. La misma consta de cuatro pasos, marcados en el texto griego por medio de la preposición “de”, de manera que al interior de ella se dan cuatro secciones, según se indica en el esquema. Esta subunidad se halla enmarcada por la determinación de darle muerte a Jesús por parte del grupo dirigente de Jerusalén (primera parte), la cual se concreta con la traición de Judas (tercera parte). Todo esto constituye la estructura narrativa de la sección.

Es decir, que es posible considerar como contexto general la unidad mayor de 14,1-11, distinguiendo la homogeneidad de v.3-9.

Una isotopía socioeconómica atraviesa el lenguaje de toda la sección, configurando por lo menos dos proyectos pragmáticos: el de la mujer y el del resto del auditorio

El dinero, relacionado con la “comprada” traición de Judas, y con la preocupación de los (discípulos ?) presentes por el “desperdicio” de un bálsamo tan caro (trescientos denarios = jornal de un año de trabajo), se contrasta con el desinterés y la dedicación del gesto de la mujer desconocida, para ungir a Jesús. El sentido que Jesús da a esta acción, llamada “buena obra” hace que la memoria que ha de hacerse de esta mujer quede definitivamente unida a la proclamación de la Buena Nueva en consonancia con su sentido más profundo: la gratuidad.

 

Palabras con historia

Este pasaje y los versículos de Mc 14,12-16 podrían relacionarse con un ciclo de tradición unido a Betania (cf. Mc 11,11-19). Por su contenido y su localización, Gnilka reconoce en la unción de Marcos una tradición cristiana judeo-palestinense, con un posible origen en Betania.

Si consideramos los v.8 y 9 como redaccionales, se podría decir que el v.8 vincula el relato de la unción a la tradición de la pasión y el v.9 vincula el relato a la tradición de la misión y predicación.

Asimismo, el relato dedica gran parte al tema “los pobres”, que bien se puede relacionar con la tradición de la fiesta de la pascua, puesto que, según la costumbre judía, esta fiesta ofrecía ocasión especial para ejercer la caridad. Los relatos de pasión constituyen una tradición propiamente dicha, sino tal vez la única tradición originalmente cristiana. Pesch y otros autores consideran que la versión marcana del relato que incluye la unción en Betania como antesala de la pasión, constituye un conjunto narrativo en la tradición preevangélica heredada por el escritor final y que no sufrió cambio redaccional alguno.

 

Palabras que se traman en la urdimbre

Así como se traman los hilos en la urdimbre, el redactor del evangelio retoma en los primeros versículos de éste capítulo, un hilo narrativo abandonado en el capítulo 11.

En Mc 14,1-2 aparece el mismo grupo de adversarios que había aparecido en 11,18: sumos sacerdotes y escribas. El relator había expuesto ya que éstos buscaban la manera de cómo podrían matarle a Jesús. En el capítulo 14 continúa este motivo. Además, la indicación temporal “dos días” continúa la periodización de 11,11.12.20.

A continuación de 14,2 el redactor intercala la perícopa de la unción en Betania. De éste modo, vincula directa e intencionalmente la acción de la mujer, con el relato de la pasión.

Esta vinculación está en función del equilibrio que el redactor del evangelio de Marcos ha querido dar a su relato de pasión. Por lo tanto, es necesario ver en qué consiste y cómo se sostiene tal vinculación y equilibrio en la totalidad del relato. La pregunta a responder aquí será ¿por qué Marcos ubica el relato de la unción en Betania en relación directa con la pasión?

Mirando en panorámica los capítulos que recorren la pasión (caps. 14-16), podemos ver con claridad que al comienzo y al final se encuentra el interés por el tema de la unción a Jesús por manos de mujer, concretada en la apertura de 14,3 y frustrada como propósito en 16,1. Ambas unidades funcionan como “marco estructural” del relato de la pasión.

Conviene señalar en este momento el posible artificio de la construcción aludida ya que ambos relatos hablan de “unción” pero con diferentes términos, veámoslo:

  • En el capítulo 14 el término allí usado se traduce como perfume ó ungüento, mientras que en el 16 el relato usa otra palabra que se traduce como aromas.
  • Para indicar la acción de ungir, en el capítulo 14 emplea el verbo derivado del sustantivo que usó antes, es entonces, perfumar, ungir; en el capítulo 16 emplea otro verbo que no tiene relación con el sustantivo y que podría traducirse como ungir o untar para el combate.
  • En el capítulo 14 Jesús se refiere a la sepultura –sepelio- con un término que no aparece en el capítulo 16.
  • A pesar de todas estas diferencias, los dos textos coinciden en el término que usan para referirse a la memoria, que en el capítulo 14 queda unida a la acción de la mujer y en el 16, al lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús, la tumba, que será hallada vacía.
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  • El término referido a la memoria pues puede considerarse como un “puente” entre ambos paradigmas, que responden aparentemente a diferentes manos, pero que el redactor final los vinculó indefectiblemente. Este dato reforzaría mucho más la relevancia teológica que se quiere resaltar en nuestra perícopa.
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  •  
Espacio y tiempo para una unción
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  • La unidad de la unción en Betania introduce una sección muy particular en el todo de la obra de Marcos, que es la pasión.
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  • Considerar el criterio espacial y temporal de estructuración, nos permitiría hablar de nuestra sección como parte del ministerio de Jesús en Jerusalén durante su última semana de vida, que se inicia en 11,1 . Según este criterio, se trataría de la última y definitiva visita de Jesús a ésta ciudad.
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  • La misma está enmarcada en una semana de la cual las tres primeras jornadas transcurren cada una entre Jerusalén-templo, donde Jesús pasa el día, y Betania, donde pasa la noche:
  • 11,1-11 primer día (v.11a templo/ v.11b Betania)
  • 11,12-19 segundo día (v.15 templo/ v.19 sale de la ciudad)
  • 11,20-14,11 tercer día (11,27 templo/ 14,3 Betania)
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  • En cada visita al templo, el relato presenta la trama de la confabulación (desde 11,18 sumos sacerdotes y escribas) que va creciendo contra Jesús mediante varias controversias con las principales autoridades del templo:
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  •  - a. 11,18 sumos sacerdotes y escribas buscaban cómo podían matarle
  •  primera controversia: 11,27 con sumos sacerdotes, escribas y ancianos
  •  segunda controversia:            12,13 con fariseos y herodianos
  •  tercera controversia:   12,18 con saduceos
  •  cuarta controversia:    12,28 con un escriba
  •  
  • a’ 14,1 sumos sacerdotes y escribas buscaban cómo prenderle con engaño y

 matarle.
 Judas, el traidor, será la “pieza que faltaba” en el mecanismo de la
 confabulación

Desde el cuarto día, los sucesos se desarrollan en Jerusalén hasta completar claramente la semana:
14,12ss cuarto día
15,1ss quinto día: juicio y crucifixión; muerte y sepultura
(sábado) sexto día
16,1ss “pasado el sábado...” séptimo día: Las mujeres en el sepulcro reciben
 el anuncio de la resurrección

La “unción en Betania” ocurre pues para el redactor, durante la última noche del triduo de jornadas Jerusalén-Betania. La perícopa cierra el triduo y prepara al lector para introducirse al desenlace final de la narración.

En la periodización de Gnilka para esta semana, hay una variante, ya que según él, el cuarto día comienza en 14,1-11, le siguen el quinto día, 14,12ss; sexto día, 15,1-47; séptimo día, sábado; octavo día, 16,2. De aquí se derivará que considere que la cena en Betania ocurre en día miércoles.

Varios elementos se introducen en esta perícopa y desde aquí irán haciendo eco en la pupila y el oído del lector. Estas percepciones nos conducen al análisis semántico de los términos. Los mismos irán construyendo el sentido que recorre la unidad.

 

Palabras que tejen sentidos

A continuación tomaré en cuenta los conceptos más relevantes referidos más precisamente al tiempo y al espacio y que a mi entender colaboran mucho en la construcción del significado en el pasaje.

a) Un tiempo

En la unidad de Mc 14,3-9 no hay alusiones temporales. No obstante, el dato sobre el contexto temporal lo trae Mc 14, v.1 y v.12. De este modo la unidad mencionada queda enmarcada en esta referencia temporal directa vinculada a la pascua.

La fiesta:
La fiesta de “la pascua” comenzaba en Jerusalén a la puesta del sol del día 14 del mes de abib o de las espigas, llamado nisán después del exilio, plenilunio del equinoccio de primavera, con la degollación de los corderos en el templo; el banquete pascual señalaba el comienzo del 15 de nisán. Era la más importante de las tres fiestas que estaba obligado a observar todo judío varón una vez cumplidos los doce años de edad (Ex 23,14-17). Le seguía la fiesta del mazzot, “los ácimos”, los siete días que van del 15 al 21 de nisán (cfr Lv 23,5-6).

Los días:
Literalmente “era [la pascua y los ácimos] después de dos días”. Es una expresión ambigua ya que por un lado puede entenderse que aún faltaban dos días para la pascua, mientras que por otro lado, puede entenderse que alude al día siguiente (apoyándonos en Mc 8,31, donde “después de tres días” significa del viernes al domingo, contando los dos días extremos).
 
Sin embargo, sin negar la ambigüedad del complemento circunstancial de tiempo, en el esquema temporal y teológico de Marcos (recordar lo dicho sobre el esquema semanal de ésta última visita de Jesús a Jerusalén) parece no caber la posibilidad de otra cena entre la de Betania y la pascual. Por lo tanto, redaccionalmente la unción en Betania podría haber tenido lugar la noche previa a la cena pascual.

Gnilka opina que habría ocurrido en la noche del miércoles (cuarto día de su semana), guiándose por el dato de v 15,42 donde interpreta que Jesús muere en día viernes a lo cual agrega que Marcos estaría guiándose por la concepción griega de los días y las semanas, lo cual implica que el día comenzaba con la salida del sol y no con el atardecer de la víspera, como consideraban los judíos. Por lo tanto, la fiesta de la pascua comienza ya en jueves (14,12).

Se ha anticipado:
Jesús ve en la acción de la mujer un homenaje anticipado a su cadáver. Este acto salvará la ausencia del ritual judío de embalsamamiento efectivo de Jesús, del cual nada se menciona en el pasaje de la sepultura (cfr.15,42ss) en ninguno de los sinópticos, a diferencia de Juan 19,38ss que explicitará claramente el embalsamamiento realizado al momento de la sepultura.

La obra de la mujer no tiene la finalidad de ungir a Jesús para la sepultura, aunque él lo interpreta en este sentido. La unción se anticipó ya que será omitida en el momento de la sepultura y frustrada a causa de la resurrección. En la comprensión de Jesús es una acción profética, develada por él mismo.

Podemos señalar que la alusión más reiterada va dirigida a la mujer (v.3.5.6.9). Su accionar ha causado escándalo entre los presentes, quienes sólo ven un derroche inútil. Jesús en cambio ve una obra buena realizada en él y a la vez revela el sentido más profundo de la unción, el anticipo de su muerte. El texto nada dice de las motivaciones que la mujer daba a su gesto. Las palabras de Jesús develan las intenciones del corazón de ella. Su accionar es profético, se anticipa, devela, descubre el significado de las circunstancias. Sin apelar a las palabras se gana el mérito de la memoria de Dios y de los hombres.

Se hablará en memoria de ella:
Constituye el objeto y contenido directo de la profecía introducida por el “Amén...” ¿cuándo y quién hablará de ella? En un sentido apocalíptico, puede referirse a la memoria de Dios para el momento del juicio final, proclamada por los ángeles de la gloria de Dios o por el mismo Dios (cf. Ap 14,6). Pero la forma redaccional con que Marcos completa la frase le da a ésta memoria la especificidad de una memoria unida a la predicación misionera del Evangelio. Es una memoria hecha primero por Dios y en consecuencia obligatoria para los mismos hombres, quienes habían reprochado la acción de ésta mujer.

Al mismo tiempo la significatividad cristológica del suceso memorado lo une indefectiblemente a la memoria de la muerte y resurrección del Señor, del Evangelio mismo. He aquí el sentido que el mismo Jesús revela para todos los presentes y para todos los lectores de la obra de Marcos.

b) Un lugar

La aldea:
Betania es una aldea apartada de Jerusalén, aunque unida por un camino, kilometro y medio hacia el este, justo frente al Monte de los Olivos. Quince estadios cerca de Jerusalén (Jn 11,18), la palabra puede traducirse por “casa de dátiles”, de hecho, la zona era conocida por la profusión de palmeras, junto con los olivos y las higueras (Betfagé).

Durante las fiestas, la ciudad de Jerusalén se llenaba de peregrinos. La ciudad ofrecía suficiente albergue aunque siempre era desbordado en los días de la pascua. Las localidades vecinas, como son Betania y Betfagé ofrecían alojamiento a los extranjeros. Tal parece ser el caso de Jesús y sus discípulos en Betania para tal ocasión, de lo cual puede suponerse que el campamento de los peregrinos galileos se hallaba situado al este de la ciudad.

Los asistentes a la fiesta de la pascua estaban obligados a pasar en Jerusalén la noche pascual (14 al 15 de nisán). La ciudad propiamente dicha no podía cobijar la multitud de peregrinos. Como solución se ampliaba el recinto de Jerusalén tanto que hasta incluso comprendía el Monte de los Olivos, Betfagé, no así Betania. Como vimos, durante la semana de la fiesta, Jesús y sus discípulos se alojaron en Betania, donde pasaban la noche pero se trasladaban durante el día a la ciudad de Jerusalén. Pero, Jesús enviará a dos discípulos a preparar la pascua en un lugar ubicado “en la ciudad” (Mc 14,3) ya que no se debía abandonar el perímetro de la Gran Jerusalén la noche pascual.

Es de notar la localización exacta (Betania), rasgo típico en el relato de la pasión de Marcos, así como la alusión a la casa de “Simón el leproso”.

Podemos recordar en este momento que el nombre de “Betania” (Beth-’aní), puede traducirse literalmente como “casa del afligido” ó “casa del pobre” (del humillado, del oprimido).

El eco del nombre recuerda la recomendación de Dt 15,1-11, la cual en el v.4 dice “no debe haber pobres (‘aní) mientras Yahveh te dé prosperidad”. Este ‘aní es diferente del ‘ebión de Dt 15,11 que se traduciría como necesitado, desgraciado (el ciego, el enfermo, la viuda, el huérfano) con el cual han de practicarse las buenas obras, ya que nunca faltarán estos desgraciados en la comunidad

La casa: ¿qué significa esta mención en la versión de Marcos? Luego de precisar el lugar topográfico, la ciudad de Betania, hay una nueva precisión de lugar, la casa. Para este procedimiento el redactor recurre al circunstancial. El espacio sufre un desplazamiento que se da por especificaciones progresivas: de lo más amplio (Betania) a lo más restringido (la casa de Simón), del espacio exterior al espacio interior. Esta es una estrategia narrativa propia de Marcos: hay una progresión en dos etapas, con la mención de una misma realidad en dos momentos sucesivos, en los que el segundo normalmente precisa y concreta al primero y contiene el elemento más significativo de los dos. En nuestro caso, por tanto, el espacio más concreto y significativo es en la casa de Simón el leproso.

La mesa: estando él sentado a la mesa, dice el texto, y hay que señalar que es raro el uso de éste segundo genitivo absoluto en el relato, con el mismo sujeto repetido y sin nexo alguno. Se propone la idea de que Marcos intercaló el primer genitivo absoluto “estando él en Betania...” en un relato que comenzaba originalmente así: “(y) estando él sentado a la mesa...”

La situación es una comida, a la cual Jesús y otros han sido invitados. El término que alude a la postura de Jesús, reclinado a la mesa, habla de una postura típica de un banquete con cierta solemnidad , del cual Jesús es el centro. El clima es privado, intimo. Hay una cercanía de la fiesta de la pascua pero la escena se ha alejado de ese escenario diciendo que aún faltaban dos días. Este clima privado se rompe cuando la mujer, que no ha sido invitada a este espacio y que proviene del espacio público irrumpe en la escena. El marco narrativo ha preparado suficientemente el escenario que ha partir de esta irrupción traerá indignación, desconcierto y desorientación en los presentes.

Dondequiera que se predique el Evangelio, en el mundo entero: roto el clima de intimidad, la acción de la mujer ha desencadenado una discusión en los presentes. Su actuación merece una valoración de parte de Jesús que se proyecta a un espacio no delimitado, totalmente público, totalmente abierto. Es el espacio de la predicación del Evangelio. Podemos decir que de alguna manera, la narración está superando intencionalmente la precisión que había cuidado al mencionar Betania, la casa, la mesa.

La acción que tiene lugar entre el v.3 y el v.9 hace posibles unas sustituciones: la voz del narrador es sustituida por la palabra de Jesús; el mundo entero sustituirá a Betania; cualquier lugar del mundo en que se predique el Evangelio sustituirá a la casa de Simón; el Evangelio, estará en el lugar dejado por el cuerpo ausente de Jesús.

Las acciones que se desarrollan en esta unidad introducen al significado de la muerte y resurrección de Jesús. Nos encontramos a las puertas del centro del drama. La acción de la mujer que unge a Jesús está revelando las intenciones del autor. Y queda debidamente confirmado con las palabras mismas de Jesús, las cuales son pronunciadas en un tono de sentencia célebre (amén, amén...).

La extraña que unge a Jesús irá asumiendo los rostros de las mujeres al pie de la cruz, de las que “le seguían y le servían cuando estaba en Galilea y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén” (15,40-41), de las mujeres que veían dónde ponían el cuerpo del maestro, de las mujeres que finalmente son las primeras que reciben la Buena Noticia de la resurrección. Ellas ya tienen nombres, son las discípulas fieles del maestro, que le siguieron, le sirvieron y subieron hasta la cruz, que no lo abandonaron en la hora decisiva.

Lamentablemente las últimas palabras del evangelio se desdibujan, se pierden, se invisibilizan, se silencian (16,8). Los lectores de la última hora se inquietan. ¿Es éste el final que el autor quiso dejarnos? Nuevamente una enigmática sombra recorre el escenario y cierra el telón ¿Será una invitación a continuar nosotras la escena, aquí y ahora?

 Sandra Nancy Mansilla
Santiago del Estero 1755
P.B. “D” (1136)
Buenos Aires
Argentina

 

El análisis narrativo estudia el modo cómo se cuenta una historia a fin de implicar al lector en el “mundo del relato” y en su sistema de valores (cfr. PCB La interpretación de la Biblia en la Iglesia. Ed. San Pablo. Buenos Aires, 1993, p.42).

Lentzen-Deis, F. y otros. Avances metodológicos de la exégesis para la praxis de hoy. Bogotá. Ed. Paulinas. 1990, p.26-27.

Para el v.4a, la crítica textual aporta algunas variantes entre los manuscritos, de entre las cuales, la más llamativa es la que agrega “de los discípulos” como aclaratorio de “había algunos”. Se trata del mayúsculo W, washingtoniano del siglo V, y algunas familias de menores. Los mayúsculos D junto con algunos menores construyen la frase del siguiente modo: “un discípulo suyo que llegó y dijo...

Gnilka, Joachim. El Evangelio según Marcos. vol.2, Ed. Sígueme. Salamanca. 1986.

Pesch, R. Il vangelo di Marco II. Brescia. 1982.

  • Gnilka propone un esquema del evangelio dividido en seis partes, de las cuales las dos últimas podrían considerarse como paralelas a las que yo considero: actuación de Jesús en Jerusalén (11,1ss) y la pasión (14,1ss). El autor reconoce que las delimitaciones son a veces difíciles e imprecisas obedeciendo a los diversos criterios con que se efectúan. Cfr. Gnilka, J. El evangelio según san Marcos. Ed. Sígueme. Salamanca 1992, vol.1.

Jeremías, Joachim. Jerusalén en tiempos de Jesús. Ed. Cristiandad. Madrid. 1977, p.78-79.

Navarro Puerto, M. Ungido para la vida. Editorial Verbo Divino. Navarra 1999, p.25.

Navarro Puerto, M. op.cit. p.29.

Navarro Puerto, M. op.cit. p.31.

 

 
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