Dormir en paz: condición de la esperanza
Oraciones de ira y sosiego
Nancy Cardoso Pereira
Resumen
Pensé en hablar de esa pequeña esperanza necesaria y urgente: alimentarse de sueño para poder soñar y recriar el cuerpo, re-encontrar los sueños y los motivos para continuar. En algunos salmos el conflicto atraviesa la noche y las oraciones desarrollan una espiritualidad que rescata la dignidad, la seguridad y el derecho de dormir. En paz.
Abstract
My thought was to speak about this tiny hope as something necessary and urgent: fed by one´s weariness, in order to dream and recreate the body; rediscover our dreams and our motivation for continuing on. In some of the psalms, conflict continues during the night hours, and the prayers expressed develop a form of spirituality that heals and restores dignity, security and the right to sleep. In peace.
“No duermo y soy como el pajarillo solitario en los tejados”
Salmo 102,7
No dormí así tantas veces. Yo y todo el mundo. Insomnios pasajeros y solitarios. Aquellas noches mal dormidas con pequeños temores enormes. Las cuentas por pagar. El hijo enfermo. Problemas en el trabajo. Un tiro perdido (?) en el coche. Luchas atravesando la noche. Un resultado que no llega. La violencia en la calle, en el cuarto de al lado. El corazón disparado. Un amor que no ocurre. Un texto por terminar... y yo que no olvido. Una noche en claro en lo oscuro.
Dormimos poco, apenas para cumplir un horario. Dormimos poco para estirar las horas. Dormimos poco porque el día es corto, la noche breve y la madrugada fría. Despertadores puntuales y severos siempre recuerdan de las tareas, de los trabajos, los compromisos. Hacer valer el día disminuyendo las horas de sueño, acostumbrando al cuerpo a vivir en vigilia.
Como en la poesía de Fernando Pessoa, que atraviesa la noche como Álvaro de Campos, desvelado:
Insomnio
No duermo, ni espero dormir.
Me espera un insomnio de la anchura de los astros,
Y un bostezo inútil de la largura del mundo.
...
Y mi sentimiento es un pensamiento vacío.
Pasan por mí, trastornadas, cosas que me sucedieron.
— Todas aquellas de que me arrepiento y me culpo;
Pasan por mí, trastornadas, cosas que no me sucedieron.
— Todas aquellas de que me arrepiento y me culpo;
Pasan por mí, trastornadas, cosas que no son nada,
Y hasta de éstas me arrepiento, me culpo, y no duermo.
Oh madrugada, tardas tanto... Ven...
Ven inútilmente,
Traedme otro día igual a éste, para ser seguido por otra noche igual a ésta...
Ven a traerme la alegría de esa esperanza triste,
Porque siempre eres alegre, y siempre traes esperanza,
De acuerdo con la vieja literatura de las sensaciones.
Ven, trae la esperanza, ven, trae la esperanza.
Mi cansancio entra por el colchón adentro.
Me duele la espalda de no estar acostado de lado.
Si estuviera acostado de lado me dolería la espalda de estar acostado de lado.
¡Ven, madrugada, llega!
Álvaro de Campos (fragmentos)
El pueblo duerme poco: colcha corta, fila de ómnibus en la madrugada. Salario escaso. Volver a la casa, hacer la cena, lavar la ropa, ver a los pequeños. Una novela y la ropa para pasar. Ya es mañana, una migaja de sueño y la fila del ómnibus. Quién sabe una cabeceada desde el barrio hasta el centro. Quién sabe si da hasta para soñar.
Dulce es el sueño del trabajador ora coma poco ora mucho .
Se duerme poco, camas de cemento y cartón en los vacíos de la ciudad. Mil piedras haciendo una larga almohada. Cobertores de exclusión en el frío obsceno de la ciudad dormitorio. Niñitos que se calientan en las entradas del metro. Niñitas prostituidas y soñolientas en las camas de viejos hoteles. Viejas que se abrigan debajo de los edredones suspendidos de puentes y viaductos hechos colcha de un pueblo acostado eternamente en cuna espléndida sin poder dormir.
Esa deuda eterna de sueño que se mezcla con la deuda externa que no nos deja dormir, latinoamericanamente dormir.
Hace un tiempo quise hacer una canción para que tú vivas más .
Como no sé hacer una canción, pensé en hablar de esa pequeña esperanza necesaria y urgente: alimentarse de sueño para poder soñar y recrear el cuerpo, re-encontrar los sueños y los motivos para continuar. Pequeña utopía latinoamericana y caribeña: ¡dormir!
Los salmos hablan de la vida toda y sus conflictos. Puede ser sobre el rey, la guerra, el templo, el trabajo, la historia. Pero puede ser igualmente oración que surge a partir de los materiales diarios, del cuerpo y sus relaciones más concretas y necesarias. Puede ser sobre dormir o no dormir.
Salmo 6: de noche en la cama
El salmo 6 trabaja con sentimientos fuertes: reprensión, ira, castigo, furor (v. 1). Quien hace la oración se siente debilitado, los huesos desmoronados (v. 2), con toda la vida perturbada, confusa (v. 3). La desesperación se revela en el sentimiento de muerte (v. 5). La pregunta que surge en medio de esta tormenta es: ...pero tú, Señor, ¿hasta cuándo? (v. 3b). ¿Cómo es posible vivir así?
Estoy extenuado de tanto gemir;
todas las noches hago nadar mi lecho,
de mis lágrimas inundado (v. 6).
Cansancio y dolor. Echarse en la cama y llorar. Mojar el travesero. Decir cosas así sin sentido: ¡Ay! Mi Dios... ¿hasta cuándo? Pesadumbre y la sensación de estar envejeciendo (v. 7). ¡Y los adversarios todos allí en la cama, estrecha e injusta! ¡Qué noche!
El pequeño salmo termina con un canto de afirmación: Dios va a oír el lamento (v. 8) y a atender la súplica, acogiendo la oración (v. 9). De esta forma, los adversarios son arrojados fuera de la cama y cubiertos de vergüenza (v. 10).
Antes de dormir, toda una epopeya se desarrolla; todo el conflicto y sus personajes son evocados. Allí en la cama, el mundo entero y sus personajes vienen a dormir conmigo y lucho de nuevo mis luchas, y digo de nuevo mis discursos, e invento de nuevo las mismas oraciones: Señor, ¿hasta cuándo?
Mientras doy vueltas en la cama, de un lado para otro, vuelvo a visitar mis monstruos más cotidianos, y los de mañana también. La oración es así este drama donde resuelvo mis conflictos, evalúo mi vida y me consigo entregar. Dormir.
Hay quien tenga el sueño pesado, hay quien lo tenga liviano, hay quien al adormecerse se despegue del mundo, hay quien no sepa estar sino de este lado y por eso sueña .
No sé si funcionaba de esta manera para el rey David (a quien es dedicado el salmo en el subtítulo), sin embargo el pequeño salmo estructura bien la aflicción de no dormir (vv. 1 a 7), el drama de tener que luchar con los temores del insomnio. La resolución —venganza y confianza (vv. 8 a 10)— no parece tener eficacia real en la resolución de los conflictos, pero provee una resolución simbólica... lo suficiente para poder dormir.
Salmo 4: conversando con la almohada
Este salmo también quiere dormir y no puede. El clamor y la angustia (v. 1) son los materiales de la oración. La afrenta y la mentira (v. 2) enmarcan la situación de quien ora con ira.
Enfurécete, y no pequéis;
sondea en el travesaño vuestro corazón y sosegaos (v. 4).
La resolución aquí es otra... se reconoce la ira, el desconsuelo, no obstante el salmo evita que la ira se transforme en pecado/venganza. Propone otra resolución: que se consulte el travesaño. El corazón consulta el travesaño y se sosiega.
Tú quieres sueño: despídete de los ruidos, y de los restos del día, arranca de tu boca el puñal y el tránsito, las sombras de tus gritos, y ropas, llantos y cuerdas...
A diferencia del modo como lo entendemos hoy, en la literatura sapiencial bíblica es el corazón el que consulta, examina, conoce, discierne... es dinámica de producción de conocimiento que integra los valores afectivos y los cognitivos.
Ésta es la mística del salmo: reconocer la ira, identificar el vejamen y la mentira... consultar el travesaño y sosegarse. Toda la tensión de los primeros versículos estalla en el comienzo del v. 4: ¡Enfurécete!, y encuentra su resolución en el final de este mismo versículo: ¡sosegaos!
Entre la ira y el sosiego: el travesaño. La oración quiere ayudar a hacer esa transición necesaria entre la vigilia y el descanso, uniendo estas dos puntas de la vida, integrándolas y tornándolas compatibles. La consulta con el travesaño es esta actitud inteligente de aflojar el cuerpo, asentar los pensamientos y permitirse dormir. Aceptar el lado sombrío y necesario del cuerpo en reposo como factor vital de recreación cotidiana de las esperanzas, de los deseos y de la energía.
El salmo no interrumpe el rigor de la evaluación de la situación de injusticia ni ignora la indignación frente a la perversidad. El poema identifica en el sueño una dinámica de anticipación, condición de la esperanza.
La conclusión del salmo 4 es:
En paz me acuesto y en seguida me adormezco,
porque, Señor, solo tú me haces reposar seguro (v. 8).
El tiempo de disputa entre la vigilia y el sueño se abrevia. Dios es aquí el travesaño enorme donde el corazón consulta la vida y encuentra reposo y seguridad. En seguida me adormezco. Me arrimo. Me enrosco. Doy vueltas en la cama. La sábana entre las piernas. La cabeza de lado. Los hombros abandonados. Mi olor en la funda de la almohada. En paz.
Mientras el sueño no viene: soñando con los ojos abiertos
Freud decía que el contenido del sueño se da en la forma de una escritura de imágenes. Los signos que constituyen los sueños deben ser leídos en la lengua del pensamiento de los sueños . Dormir y soñar establece una situación de
...alteridad que deshace los juegos de espejos para que el sujeto se apropie de su propia verdad .
Dormir es, por ende, parte vital de la creación y reproducción de la capacidad de representación simbólica. Es interpretación.
Ésta es la función del sueño: un proceso de elaboración donde el pensamiento no piensa, ni calcula, ni juzga... pero transforma , porque brega con las materialidades de la vida, de la historia y de las relaciones, no como mantenedor de identidad sino como vector de deseo: condición de la esperanza. En el sueño se desarman las respuestas predispuestas y se activa el campo de las posibilidades, de lo todavía no, de la utopía.
¿Y si aún somos un pueblo de sueños secuestrados? Si el modelo económico prohíbe el sueño, confisca los sueños y cobra caro por la interpretación en un diván de analista: ¿cómo colocar en la pauta de las reivindicaciones el derecho de dormir? ¿El hambre de pan y sueño? ¿Ocho horas de sueño en la canasta básica?
Todavía vamos a tener vigilias y vigilias en este continente sonámbulo. En la puerta de la cárcel, exigiendo la liberación de alguien. En la víspera de una ocupación de tierras. En la ronda por las calles de la ciudad conversando con niños y niñas de la noche. Con el pueblo de la calle en el rigor del invierno y algún café. Desempeñando la seguridad en un campamento de sin-tierra. Viajando de madrugada a una reunión, una caminata, una manifestación... Sin embargo todas esas horas de sueño aplazado se alimentan del hambre, del deseo de construir relaciones de vida donde el sueño necesario y creativo sea un derecho.
Y un día, permanecer despierta —en casa, en un hospital...— solamente por solidaridad, para acompañar a alguien que nace, que sufre, que muere. La vigilia de cuidar.
Y un día, permanecer despierta —en la cama, en una fiesta, en la calle, en un avión—únicamente por placer. Arrimarse a alguien. Agarrarse. Enroscarse. Tu hombro, mi travesaño; mi llanto o tu sábana. La vigilia de amar. En paz.
¡Dios con nosotros!
Nancy Cardoso Pereira
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Trozo del Himno Nacional brasileño.
José Saramago, “Levantado do Chão”.
Ana Cristina César, “Cinco Gatos”.
Betty Fucks, Freud e a judeidade: a vocação do exílio. Rio de Janeiro, Zahar, 2000, pág.129.
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