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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas |
ReseñasFred Strickert, Bethsaida. Home of the Apostles. Collegeville (Minnesota), Michael Glazier, 1998, 187 págs. El autor, Fred Strickert, es profesor de Nuevo Testamento en Wartburg College, Iowa, Estados Unidos, y desde 1988 ha sido codirector de las excavaciones arqueológicas en et-Tel, la antigua Betsaida. Su libro muestra una interesante combinación de pericia en los recientes Estudios Bíblicos en Norteamérica y de su experiencia arqueológica en el sitio donde fue la ciudad pesquera de donde provinieron Pedro, Andrés, Felipe, y los hijos de Zebedeo, Juan y Santiago, entre los apóstoles. Et-Tel es un "tel", una loma artificial dejada por una antigua ciudad. Demuestra una serie de ocupaciones por unos tres mil años que terminan en el segundo siglo de nuestra era. Sorprendentemente, este cerro está situado más de un kilómetro y medio del lago de Genesaret o Galilea. Su nombre significa "casa del pescador" y los apóstoles que siguieron a Jesús allí eran de oficio pescadores. Todo indica que en un tiempo el lago llegaba hasta el pie del cerro donde están las ruinas. Hubo una catástrofe natural, un terremoto, que ocasiónó grandes deslaves que obstruyeron el río Jordán por un tiempo. Cuando el río rompió esta barrera bajó con fuerza inusual que trajo montones de sedimentos que dejaron a et-Tel removida del lago e inutilizada para su función tradicional, la pesca. El cerro muestra en su última etapa los efectos del terremoto, techos caídos y paredes descuadradas. Strickert sugiere que fue el terremoto de 115 dC, que destruyó para siempre la ciudad de Betsaida, terremoto descrito con amplitud por Dio Casio porque el emperador Trajano casi fue muerto por sus efectos en Antioquía.. Los evangelios dicen que Betsaida fue una de las ciudades que más frecuentó Jesús. Aquí llamó a sus primeros discípulos, Pedro, Andrés, y los hijos de Zebedeo. Jesús vivía en Capernaúm y cuando iba a Betsaida se dice que "cruzaba al otro lado" en barco. Las dos ciudades quedan muy cerca pero el río Jordán impedía su mutuo acceso por tierra en aquellos tiempos, aunque hoy existe un puente. Según Lc 9,10 la alimentación de los 5000 sucedió fuera de Betsaida. Pero según Mc 6,45 fue hasta después de este milagro que los discípulos cruzaron en barco al otro lado a Betsaida. Según Juan, más de acuerdo con Lucas, después del milagro partieron en la barca para cruzar el mar y llegar así a Capernaúm. Según Mc 8,22-26, fue en las afueras de Betsaida que Jesús curó un ciego escupiendo en sus ojos. Y, finalmente, Betsaida es incluída con Capernaúm y Corazín en la maldición a quienes no le han recibido (Mt 11,20-24 y Lc 10,13-15). No cabe duda que Betsaida fue una ciudad importante para Jesús y sus apóstoles. Sin embargo, tiene una historia curiosa. Las excavaciones demuestran que se fundó un poco antes del 3000 aC pero no se menciona en la Biblia hebrea. Esto se debe, probablemente, a que estaba fuera de los límites usuales de Israel. No estaba asignada a ninguna de las tribus y no estaba en Israel desde Dan hasta Beerseba. Josefo la menciona muchas veces con el nombre Julias, y en la literatura rabínica se la conoce con el nombre Tzaida. En tiempos de Jesús estaba en la tetrarquía de Felipe. Este tetrarca fundó dos ciudades, Cesarea (Cesarea Filipos de los evangelios) y Julias, así nombrado por la hija de Augusto César. Esto sucedió en septiembre del año 30, probablemente meses después de la crucifixión de Jesús, que fue probablemente en abril de ese año. Felipe habría conocido a Julia cuando se crió en Roma. Ella ya estaba muerta cuando fundó la ciudad, y con este hecho también estableció un culto a ella, cuya divinización era motivo aún de debate en Roma. El lector verá con esta síntesis de información tomada de este libro que podrá encontrar aquí un caudal de información poco conocida obre un tema muy pertinente a los evangelios. Como el autor es un arqueólogo ofrece mucha valiosa información numismática, de las casas comunes de la época de Jesús, de los materiales de pesca y los restos de implementos pesqueros que se han descubierto, y otras muchas. Recomendado para el profesor de Biblia que quiere mejorar su conocimiento de las "realia" de tiempos bíblicos. Jorge Pixley Ivoni Richter Reimer, O belo, as feras e o novo tempo. São Leopoldo-Petrópolis, Centro de Estudos Bíblicos-Vozes, 2000, 113 págs. El libro O belo, as feras e o novo tempo, viene a enriquecer las contribuciones que la autora ya hizo por medio de otras obras como los libros Vida de mulheres na sociedade e na igreja. Uma exegese feminista de Atos dos Apóstolos (São Paulo, Paulinas, 1995) y Tempos de graça. O jubileu e as tradições jubilares na Bíblia (São Leopoldo-São Paulo, CEBI-Paulus-Sinodal, 1999), éste en coautoría con Haroldo Reimer. ...sale a flote, a través del propio testimonio de Pablo, la participación decisiva de mujeres en el trabajo misionero y evangelístico de la Iglesia en sus inicios... Mujeres apóstolas, como Junia. Misioneras, como Priscila, Tecla, Trifena, Trifosa y tantas otras. Mujeres que, a partir de su trabajo profesional, eran también la base económica y doctrinaria del trabajo de evangelización y misión. Ese trabajo se hallaba muy próximo a la vida de las personas. Eran mujeres como Cloe y Priscila (1 Cor 1,11; Rm 16,3; Hch 18), quienes en sus casas reunían comunidades de Jesucristo. Y allí formaban pequeñas células de resistencia dentro del Imperio Romano (págs. 54s.). Ivoni muestra, por último, que nos encontramos en un camino hermenéutico-exegético donde vemos las “cosas antiguas”, pero constatamos que ellas, de hecho, aún no pasaron; donde queremos vivir la novedad de vida, pero las estructuras “de lo viejo” son tan fuertes que muchas veces todavía acabamos envueltas (pág. 59). A pesar de eso, es necesario recomponerse y andar en novedad de vida. Vera Lucia Monteiro da Silva Mattos
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El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe. |
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