
La idolatría del poder
La iglesia confesante en la situación de Apocalipsis 13
Dagoberto Ramírez F.
I. Introducción
Tal vez una de las cuestiones teológicas más recurrentes en Latinoamérica en nuestro tiempo es la Iglesia. Pero la preocupación actual no se plantea tanto como lo fue en el pasado en términos de la naturaleza o la esencia de la Iglesia, es decir, qué es la Iglesia, su origen, sus fundamentos. La cuestión se plantea hoy en términos más pastorales. Hoy por hoy la gente quiere saber dónde está la Iglesia y cómo está la Iglesia. Las cuestiones de identidad se explican en la práctica. La Iglesia se define a sí misma en la medida que está inserta o no en la problemática del hombre y la sociedad.
La Iglesia la expresión visible del Espíritu de Jesucristo explicita su identidad, su naturaleza, y esencia en la manera como enfrenta la problemática vigente en el continente que se percibe cada día más aguda y preocupante.
Muchas son las preguntas que se pueden derivar de esta temática central. Pero a partir de nuestra situación latinoamericana nos preocupa clarificar nuestra presencia como Iglesia de Jesucristo en la situación continental. ¿Cómo enfrenta la Iglesia los poderes de este mundo? Pero, aquí ya no estamos hablando de los poderes en abstracto, en sentido general, sino que nos referimos a los poderes que actualmente gobiernan la vida de nuestros pueblos.
Nos referimos al poder político, al poder del Estado, al poder militar, al poder económico (grupos económicos, transnacionales, etc.) e incluso al poder religioso que juega un papel muy importante en la situación latinoamericana. Nuestra preocupación testimonial es, saber como se ubica la comunidad de los creyentes en Jesucristo, en esta contienda de poderes que se disputan el dominio de los pueblos y buscan someterlos al servicio de sus intereses.
Gran parte de los problemas que nosotros hoy tenemos guardan una sorprendente similitud con la situación de los cristianos en el siglo I. Tal es el caso, por ejemplo, de los cristianos que sufrieron en el siglo I, bajo el poder del imperio de los Romanos. Debieron enfrentar no pocas dificultades para sobrevivir, para confesar, practicar y proclamar su fe, especialmente porque su comprensión del hombre y de la sociedad no coincidía precisamente con la ideología del Imperio Romano. La predicación del evangelio debió resultar necesariamente subversiva en ese contexto. Por esta razón es que la comunidad cristiana primitiva se vio enfrentada permanentemente no sólo al poder religioso del judaísmo, sino sobre todo debió sufrir la persecución del poder político-económico y militar del Imperio Romano.
Gran parte de la literatura contenida en el Nuevo Testamento refleja estas situaciones de conflicto y si bien es cierto hubo épocas y situaciones en que la persecución no fue tan evidente, la condición de marginalidad social, la negación de sus derechos fundamentales y la exclusión de toda situación que significara toma de decisiones, fue muy marcada. La literatura apocalíptica, y en particular el libro de Apocalipsis, constituye una forma de testimonio en la lucha de la Iglesia con los poderes de este mundo.
II. La literatura Apocalíptica
En general la literatura apocalíptica transmite un mensaje de fe y esperanza para los cristianos y sus comunidades, perseguidos por el poder Imperial. Hay abundante bibliografía que nos ilustra sobre los orígenes de esta literatura, y el trasfondo histórico que les dio nacimiento.1 La literatura apocalíptica como su mismo nombre lo indica Apocalipsis (= Revelación) se presenta como un mensaje revelado a los hombres en un estilo literario muy particular. Se expresa por medio de imágenes y símbolos, ya sea colores (blanco, negro, rojo, etc.), números (tres, siete, doce, cuarenta mil, ciento cuarenta y cuatro mil, etc.), con figuras de animales (bestias, dragones, leones, osos, corderos, etc.). Se trata de todo un lenguaje simbólico que representa por medio de escenas acontecidas en el cielo o en la tierra, o en ambos espacios a la vez en forma paralela, situaciones históricas determinadas y que sólo es posible entenderlas o descubrirlas por aquellos que han vivido estas situaciones o han estado muy cerca de ellas.
¿Por qué este lenguaje secreto, crítico, para qué? La respuesta parece obvia. La situación en que se encuentran el a los redactores del texto, no les permite denunciar y abiertamente las condiciones históricas en que se encuentran. Por lo tanto, es necesario recurrir a un lenguaje que comunique el mensaje sólo a aquellos que están comprometidos con la situación. En este sentido la literatura apocalíptica no es una literatura abierta a todo lector. Por el contexto en que viven redactores y lectores, podemos decir que es un texto para iniciados. Sólo aquellos que conocen la clave pueden descodificar el texto y acceder a su mensaje.
Por esta razón es que a veces resulta tan difícil para algunos leer y entender lo que dicen algunos textos apocalípticos en la Biblia.
Para ello es necesario conocer dos cosas. Primero, debemos investigar el trasfondo histórico de los textos. Cada texto nació en una situación histórica determinada y a menos que tengamos antecedentes de esa situación, no podremos situar el texto en la realidad del mundo del hombre y la sociedad. El mensaje de la literatura apocalíptica no es un mensaje desde el más allá, es un mensaje que viene desde situaciones muy concretas que vivieron las comunidades creyentes y que un medio de sus crisis, percibieron la presencia de Dios hablándoles, ayudándoles, alertándoles. El mensaje apocalíptico es un mensaje acontecido (revelado) en esas situaciones históricas y a no mediar cierta claridad sobre los datos históricos de lo ocurrido, el texto permanecerá mudo para los lectores o cuando menos, quedará como literatura fantasiosa. En segundo lugar, además del trasfondo histórico, debemos hacer referencia al aspecto literario del texto. Será necesario conocer la clave del estilo literario particular en el cual se transmite el mensaje. Todo el estilo literario apocalíptico es simbólico, metafórico; detrás de las imágenes (animales, números, etc.) hay personajes históricos, descripción de situaciones, etc. y esto ha de ser descodificado para hacer emerger la realidad de las situaciones y el mensaje que el texto encierra como respuesta a esas situaciones.
Tal es el caso en otros textos en el NT. Tenemos por ejemplo, textos como Marcos 13, Mateo 25,31-46, 1 Co 15, 2 Ts 2, etc.
Tomando en consideración estos presupuestos nos aproximamos al libro de Apocalipsis y específicamente al capítulo 13, para estudiar el tema del poder idolátrico y el testimonio de la comunidad cristiana en situación de persecución.
III. Apocalipsis
El libro de Apocalipsis pertenece al género literario de la literatura apocalíptica de acuerdo a lo que hemos explicado anteriormente.
El trasfondo histórico del texto se remonta a la época de fines del siglo I, dC específicamente durante el reinado del Emperador Domiciano que gobernó entre el 81 y el 96 dC. Domiciano se caracterizó por poner un fuerte énfasis en el culto al Emperador tal es así que Suetonio dice que este Emperador llegó a exigir de todos los hombres tributo de honores divinos y que se le venerara como dominus et deus noster.2
En aquella época se desató una cruel persecución en conta de los cristianos. La causa de esta persecución no era otra que la política imperial de ejercer dominio absoluto sobre sus colonias usando para ello la ideología religiosa del culto al Emperador. En este sentido el movimiento cristiano representaba un peligro a esa política por cuanto proclamaba la soberanía de Jesús como Kyrios (señor), sobre la vida de los creyentes. Esta fidelidad a Jesucristo fue interpretada por Roma como el fermento de una naciente revolución nacionalista de las colonias en contra del Imperio que debía ser sofocada.
Sobre este trasfondo histórico político debe interpretarse el texto de Apocalipsis.
La actual estructura del libro de Apocalipsis obedece con toda probabilidad a un proceso de redacción que ocupa varias etapas.
La mayoría de los exégetas está de acuerdo en reconocer que ha habido una serie de redacciones parciales que luego fueron recopiladas en un solo volumen. Esto hace que sea muy difícil proponer una estructura lógica bajo cierto tema central en toda la obra.
Muchos intentos se han hecho siguiendo criterios diferentes. El texto tiene, no obstante estos problemas de crítica textual, un hilo conductor: Se trata de comunicar un mensaje de aliento y esperanza a los cristianos en medio de la persecución. Es decir, debemos leer el texto desde una perspectiva de fe y optimismo. Desde el comienzo al final, el texto es un llamado a la perseverancia a los bienaventurados (makarioi) que leen y escuchan las palabras de esta profecía (1,3 comparar con 22,7). Según la propuesta de Charlier3 el texto se puede dividir en 5 bloques, cada uno de los cuales consta de un septenario.
1) 1,9 a 4,11= Siete cartas. La Iglesia ____________A______________
2) 5,1 a 8,1= Siete sellos. El mundo
3) 8,2 a 14,5 = Siete trompetas. La fe en Jesucristo
4) 14,6 a 19,8 = Siete copas. El Combate escatológico
5) 19,9 a 22,5 = Siete visiones. La victoria final _________A__________
Las primeras dos secciones (A - B) tratan del mundo en su devenir histórico. El mensaje de Dios revelado a la Iglesia (1) y luego esta revelación se manifiesta en el mundo hostil a Dios (2).
Las secciones cuarta y quinta tratan de la meta historia, es decir, lo que está más allá de la historia. El anuncio del Juicio y la confrontación final entre Dios y la fuerzas del mal (4). Por último la Victoria final de Dios y la reunión de los fieles alrededor de su Señor (5).
Hemos dejado la 3a. Sección para el final que en nuestra lectura constituye el Centro cristológico ( 8,2 a 14,5). Esta parte forma el núcleo de sentido cristológico a partir del cual se puede leer e interpretar la historia (1 y 2) y la meta historia (4 y 5). La Fe en Cristo permite al creyente y a la Iglesia colocarse en posición de comprender su situación pasada (sus orígenes); su presente (los desafíos del momento) para poder proyectarse en fe y esperanza hacia el futuro.4
La Sección 8,2 a 14,5
Se tocan varios temas a partir de tres elementos básicos: la revelación de Dios en su Mesías Jesucristo, el testimonio de sus fieles, y la actitud del mundo frente a este acontecimiento epifánico. Los Santos fieles (Tón ágion) elevan sus oraciones a Dios (8,1-5). Luego siete ángeles revelan su mensaje a la tierra (8,6-11,19) el mundo real de los hombres con la consiguiente convulsión. Se produce una situación de confrontación en medio de la cual se revela la resistencia del remanente fiel que se organiza para constituir el nuevo pueblo de Dios (12). Este remanente fiel es perseguido por el Estado totalitario y despótico (13), pero finalmente, después de la cruenta persecución, el Cordero logra reunir a los fieles que perseveran hasta el fin para constituir la Iglesia triunfante (14,1-5).
IV. La persecución a los fieles: (Capítulo 13)
Por constituir un tema de gran relevancia a nuestra situación latinoamericana nos abocaremos a trabajar para desentrañar el sentido del capítulo 13. Se trata de la suerte que corren las comunidades que buscan ser fieles a su Señor, para lo cual deben afrontar la persecución por parte de los poderes temporales a cuyos fines y propósitos no se someten.
El capítulo 13 tiene dos partes bien definidas. La primera parte (vv. 1-10) es un juicio al poder político que ejerce toda la violencia de su juicio a la religión institucionalizada que se somete y se convierte en soporte ideológico del poder político.
El Poder Político : (vv. 1-10) La primera Bestia. Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos: y en sus cuernos diez diademas: y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada: y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar como ella? También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. Si alguno tiene oído, oiga. Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad: si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos.
La bestia que surge del mar, se refiere sin duda al poder político que dominaba en aquel momento (Domiciano). Es la época del dominio del Imperio Romano ( 63 aC al 135 dC). Antes hubo otros similares: Babilonios, Medos, Persas y Griegos. Para leer esta sección podemos orientarnos por el siguiente esquema que en su estructura de relaciones, nos permite desvelar su sentido.
1/2 El poder del mal se revela (en palabras) (en la historia)
3 El poder del mal que mata y muere a la vez
4 La seducción del poder
5 Poder para perseguir a los Santos
6 Blasfemias contra Dios y
persecución a los Santos
7 La persecución contra los Santos
8 La seducción del poder
9 El poder del mal que mata y muere a la vez
10 Paciencia y fe , la respuesta de los Santos (en la historia)
El tema central (v. 6) es la actitud blasfema del poder que otorga títulos de divinidad al Emperador y desencadena la persecución a los Santos. A partir de este centro se puede leer toda la perícopa hacia los extremos.
Los vv. 5 y 7 se relacionan por medio de la palabra poder. Le fue dado poder (Exousía) para perseguir a los santos.
Los vv. 4 y 8 se corresponden también el poder dominante busca seducir a la gente y atraerlos a su gobierno.
Los vv. 3 y 9 también se relacionan. El poder, palabra predominante en la perícopa, aparece 6 veces en dos formas (Exousía y dunamis) y tiene la función de generar la muerte (Tanatos) Engendra muerte para todos pero a la vez acarrea destrucción y muerte para sí mismo.
Finalmente los extremos se corresponden por antítesis. Los vv. 1/2 se refieren por metáfora a un acontecimiento histórico concreto. El poder ha venido desde el otro lado del mar para perseguir y destruir a los santos. Efectivamente así había sucedido por largos años en la historia del pueblo de Dios.
En el otro extremo, la respuesta de la comunidad fiel, está al final en el vv. 10 perseverancia (Upamoné) y fe (Pistis).
¿A qué se refiere todo este discurso?
El redactor de Apocalipsis nos presenta aquí en lenguaje metafórico su interpretación de cómo y porqué se originó la persecución a los cristianos a fines del S. I. Del mismo modo nos dice cuál es la respuesta de los fieles a esa persecución.
La visión de la bestia que surge del mar (1-2) es tomada de Daniel 7,2-8. Concretamente, podemos decir que la primera bestia de Apocalipsis 13 es igual a la cuarta bestia de Daniel 7. En Daniel la bestia es el poder absoluto y despótico del Imperio Griego en S. II aC, bajo Antioco Epífanes IV que también desencadenó una feroz persecución contra los judíos. Ahora en Apocalípsis 13 la bestia es el Imperio Romano, bajo el ejercicio del poder despótico de Domiciano (90 dC) que asume una actitud similar a la de su antepasado. En Daniel los perseguidos son judíos, y esta vez la persecución es contra los cristianos. Algunos llegaron a creer por vía de comparación histórica que la violencia de Domiciano sólo se comparaba a la ejercida por Nerón en su tiempo (60 dC). Por eso es que hizo popular el mito según el cual Nerón no fue muerto, sino solamente herido de muerte; pero que desde el exilio vendría nuevamente con sus ejércitos para recuperar el poder.
Así es como algunos, llegaron a creer que Domiciano, no era otro que Nero redivivus.
Este poder Imperial, para sostenerse, necesitaba alimentarse con más poder, y conseguir la adhesión incondicional de la gente. Es así como apela al recurso religioso de la divinización del imperio.
El imperio es divino, proviene de la voluntad de los dioses para regir a los pueblos y el Emperador es su representante terrenal.
Esta afirmación conduce a la idolatría (4,8). A la gente común no le queda más remedio que someterse y adorar al Poder Imperial, rendirle culto, o morir acusado de ser ateos, religiosamente hablando, subversivos en sentido político por oponerse al régimen imperial, o ambas cosas a la vez.
Algunos autores explican religiosamente el fenómeno de la idolatría.5 En una época en que hay un gran vacío religioso, la gente se pone escéptica frente a la efectividad histórica de los dioses y busca dioses vivos. Desde Octaviano en adelante los Emperadores recibieron títulos de deidad y se hacían llamar por ejemplo, Augustus= Divino. De este modo la gente creía hallar en el Culto al Emperador, la respuesta a esta inquietud.
Para el redactor de Apocalipsis esta idolatría no es otra cosa que blasfemia. Blasfemia es pretender que el Emperador (divinizador) pueda reemplazar a Dios (vv. 1,5,6). El blasfemo jura lealtad al Emperador, y al hacerlo emite palabras profanas, impías, y maldiciones todo lo cual es negación del Dios verdadero. Pero esta afrenta no durará para siempre, hay un tiempo limitado y simbólico señalado en el texto, cuarenta y dos meses (v. 5), es decir, tres años y medio que es el tiempo que duró el reinado de Antioco Epífanes IV en el texto de Daniel 7,25 y aquí en el texto de Apocalipsis es el tiempo simbólico que dura la persecución.
¿Cuál es entonces la actitud de los fieles frente a esta situación?
La respuesta en el texto no es la resistencia inmediata y violenta por vía de las armas, sino la perseverancia y la fe. Ambas virtudes juntas. No se trata sólo de creer en Dios (fe), en cuanto adhesión a Dios, sino también es permanecer en la fe, porque la justicia de Dios vencerá finalmente y el tirano caerá. De cualquier modo el destino de muerte se cierne sobre la vida de los creyentes (v. 10).
La fidelidad al Señor habría de conducirles a la cárcel, a la espada, a la muerte y frente a esas situaciones límites la única arma es la paciencia y la fe de los santos. (v. 10).
El poder religioso (vv. 11-17) La Segunda Bestia
Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. También hace grandes señales, de tal manera que aún hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada y vivió. Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre.
El segundo símbolo es una segunda bestia, pero mientras aquella venía desde el mar (v. 1), ésta surge desde la tierra. Si seguimos la línea de interpretación usada en la perícopa anterior diremos que mientras la primera bestia era el símbolo del poder romano (político-militar) que llegó hasta las costas de Palestina desde ultramar, esta segunda bestia es el símbolo de un fenómeno surgido en la misma tierra de Palestina. Se refiere entonces a un problema local, que a su vez amenaza la seguridad de los fieles.
¿A quién representa esta bestia local y qué hace? La estructura sencilla del texto nos lo dice y el discurso lo señala de esta manera.
I) Es un poder que irrumpe, es la experiencia misma del pueblo judío en tierra de Palestina. Tiene apariencia de un cordero, pero su lenguaje es el de un dragón, es decir, una bestia. (v. 11) ¿Qué poder puede ser éste tan contradictorio?
(v. 12) Es un poder subsidiario , es decir, tiene y ejerce un poder (Exousía) que le ha sido entregado por la bestia primera. No tiene poder en sí, de por sí, sino en cuanto lo recibe de la bestia primera que es el poder político-militar romano. Ejerce su poder en servicio de ese poder haciendo que todos los hombres se inclinen y adoren a la primera bestia.
(v. 13) En segundo lugar se nos dice que esta segunda bestia hace grandes señales. Si nos referimos a lo que dice en 19,20___ vemos que allí la bestia en cuestión es identificada como un falso profeta. Se trata entonces de señales (milagros?) de tipo religioso.
(v. 14) Más concretamente el objetivo de estas señales es seducir, engañar (Planá) a los moradores de la tierra . Es un falso poder (profético!) que engaña a las gentes y les induce con sus prácticas a que se hagan y adoren una imagen de la bestia (Eikóna Tó Zerío) aquella que en un momento de la historia estuvo muerta pero que ahora aparece revivida.
v. 15 La función de esta segunda bestia es estar al servicio de la primera. Se ha dicho así en v. 13 y 14. Ahora ese servicio continúa de otra manera. Se dice que la nueva señal es infundirle espíritu (Pneúma) a la imagen a fin de que ésta pueda hablar y hacer de este modo que el engaño sea más real. Este poder pseudo-profético pretende engañar a la gente no sólo con señales concretas, sino además con palabras, ideas y conceptos. La veneración que la gente haga del poder político debe ser completa o de lo contrario serán ejecutados (apoktanzósiv). Se debe cautivar incluso las mentes de la gente.
En resumen este poder está en función de aquel primer poder que es el que verdaderamente cuenta. Este poder profético constituye una especie de sostén ideológico-religioso del régimen político-militar. Su persecución no se limita solamente a las acciones sino, también, a las ideas que están detrás de las acciones.
(v. 16) El v. 16 cierra el círculo de las ideas en cuanto a los propósitos reales del poder político-militar y el para qué necesita la participación de estos falsos profetas. Su propósito es reunir a toda la gente, de toda edad, y clase social, para que se inclinen ante la bestia mayor. Se trata de una reunión para controlarles y para ello se les hace una marca (Záragna) una señal que les identifique y facilite al control de todas sus actividades. Es un poder absoluto, despótico que no quiere que nada se escape a su control.
Toda persona debe sometérsele y rendirle tributo de adoración.
¿Qué puede ser esto en la situación histórica concreta del pueblo creyente cristiano del primer siglo bajo la dominación del Imperio Romano? ¿ Y concretamente bajo la persecución del Emperador Domiciano? La historia nos ayuda a interpretar este texto.
El Imperio Romano utilizó la práctica del culto Imperial como una, entre otras maneras, de mantener a todos los pueblos colonizados bajo el control de su poder absoluto. Por lo tanto, esta segunda bestia, identificada como el falso profeta en 19,20 no es otra cosa que un símbolo para representar a la estructura religiosa-sacerdotal bajo cuya responsabilidad estaba la administración del Culto al Imperio, personificado en la persona del Emperador.
Las prácticas de este sacerdocio son claras: fomentar la religiosidad de la gente con señales, milagros e imágenes. Pero no sólo esto, sino que lo más grave de todo fue la cooperación que esta forma de religión prestaba a los servicios especiales (aparato militar represivo) para denunciar, descubrir y exterminar a todos aquellos que no adoraran la imagen de la Bestia, es decir, a todos aquellos que no se sometieran al poder tiránico del Emperador.
A esto debe sumarse el boicot económico. Todos aquellos que no declararan su adhesión irrestricta al Régimen Romano estaban imposibilitados de comprar o vender, es decir, no podían participar libremente de la actividad comercial dentro de las fronteras del Imperio. La estructura de la sociedad requiere del sostén religioso para mantener el esquema económico sobre le cual se edifica el Imperio.
¿Quién es la Bestia primera?
¿Quién es la Bestia segunda? (v. 18)
Evitemos el error como se ha hecho muchas veces de caer en la trampa de tratar de descifrar el v. 18 y hacer descansar todo el sentido del cap. 13 en esta interpretación. La exégesis realizada sobre este verso ofrece infinitas posibilidades para identificar la gran bestia primera. Creemos que lo verdaderamente importante está en el sentido total del texto mismo y el transfondo histórico sobre el cual descansa.
La clave numérica que se nos da permite muchas interpretaciones. Para Ireneo era el Emperador Tito (70 dC), para todos fue Nerón redivivus, es decir, Domiciano (96 dC). No vale la pena mencionar las innumerables lecturas que se han hecho, por lo menos en este siglo, porque se ha prestado muchas veces a especulaciones. En todo caso la clave del texto es para los lectores primeros, nosotros debemos buscar otra clave para nuestro tiempo.
No obstante, creemos que, en cualquier caso, en el siglo I, en el siglo XX o cuando sea, el texto tiene como centro de interés, un acontecimiento que es la suerte de los cristianos, fieles mártires y la práctica de éstos en una situación de persecución. Esta situación de persecución se ha dado muchas veces en la historia y se seguirá dando pero mientras exista un remanente fiel, conviene que orientemos nuestra reflexión en esa dirección.
V. Hermenéutica. La Comunidad Confesante
¿Qué nos dice este texto? De acuerdo a nuestras preocupaciones o temas de actualidad que planteábamos en la primera parte de este trabajo, queremos saber de qué manera el texto de Apocalipsis y en este caso el cap. 13 nos pueden ayudar a discernir nuestra práctica cristiana comprometida.
Lo primero que conviene dejar en claro es que debemos cuidarnos de deducir de Apocalipsis 13 una doctrina cristiana sobre el Estado. La situación reflejada en este texto es una de las tantas que debió enfrentar la comunidad cristiana, y el mensaje del texto refleja la respuesta a esa situación específica y nada más. Algunos exégetas han pretendido, en base a exégesis de Romanos 13,1-7 por ejemplo, decir que el cristiano debe someterse a las autoridades,6 o bien, deducir la neutralidad de la Iglesia en asuntos políticos en base a una exégesis distorsionada y poco fundamentada en la historia del texto de Marcos 12,13-17 y paralelos. Cada texto refleja situaciones distintas y por lo tanto, la respuesta es diferente. Desde luego que se pueden deducir algunas semejanzas, y coincidencias, pero éstas no deben forzarse para conseguir una respuesta única, total y eterna.
El cap. 13 de Apocalipsis refleja una situación de persecución a la comunidad cristiana y la respuesta de fe a esa situación. Por lo tanto su lectura e interpretación adecuada sólo puede hacerse en confrontación con una situación semejante para que tenga sentido.
¿Existe, en Latinoamérica, una situación de persecución a la comunidad cristiana a causa de su fidelidad a Jesucristo? Si es así entonces es posible leer Apocalipsis 13 y obtener de este texto alguna luz que ilumine nuestra situación.
Formas de perseguir a la Iglesia hay muchas. La historia nos lo dice y nosotros desgraciadamente descubrimos cada día como se articulan nuevas maneras de combatir la fe de la comunidad que no se conforma a los esquemas ideológico-políticos o que no se somete a los sistemas económicos que propugnan los poderes dominantes.
El texto de Apocalipsis 13 constituye una denuncia contra la existencia de poderes totalitarios y es una protesta a no dejarse someter o subyugar por estos poderes. No son pocos los pueblos del mundo pobre y colonizado de este siglo que ven acercarse desde el mar, la bestia del poder económico que viene no sólo a apropiarse de las riquezas del territorio sino a esclavizar a los trabajadores de su pueblo y someter a la miseria a sus habitantes.
Por ejemplo, María O. Monckeberg destaca como los grupos financieros extranjeros han llegado hasta Chile para apropiarse -con la colaboración de algunos financistas nacionales- del patrimonio de todos los chilenos.7 Esta situación viene ocurriendo ya por siglos en nuestra América y en todos sus países. Una dimensión importante y aún vital de la tarea evangelizadora de la Iglesia de Jesucristo, es la de denunciar este tipo de situaciones. No es posible hablar de la vida abundante que el evangelio tiene para todos los hombres (latinoamericanos en este caso) si no se levanta la voz profética de la comunidad cristiana para denunciar y protestar por este tipo de abusos.
Otra reflexión que nos inspira el texto es con relación a la naturaleza del poder y su ejercicio.
La descripción por medio de símbolos, que hace del poder el texto de Apocalipsis 13. vv. 1-2, por ejemplo, no deja de ser significativa. Cuerno y cabezas son símbolos de poder y autoridad. El leopardo, el oso, el león y finalmente el dragón, son símbolos de sucesivos imperios que subyugaron al pueblo de Dios, a saber, Asirios, Babilonios, Persas, Medos y Romanos. Es decir, es una larga historia de esclavitud y sometimiento a sucesivos poderes imperiales, y a juzgar por la manera como se presenta el símbolo de la Cuarta Bestia (el dragón = Imperio Romano) parece que esta sola, resume en sí, mucho más poder que las anteriores. El poder sólo se alimenta de más poder, y en cuanto más poder alcanza, más despótica es su actuación porque se sustenta en la sumisión total, absoluta e incondicional de sus súbditos.
Demás está decir que esta manera de concebir el poder y la autoridad no se condice con el evangelio. Por el contrario éste dice otra cosa:
Jesús, llamándoles les dice: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el hijo del hom- bre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Marcos 10,42-45).
El poder absoluto es entonces anti-evangélico, porque el único poder pertenece a Dios. El poder de Dios se expresa en la capacidad de engendrar vida, vida eterna y combatir la muerte (Juan 10,10.11). Por el contrario, el poder absoluto en manos del hombre conduce a la muerte; el uso abusivo del poder genera violencia y la violencia conduce a la muerte no a la vida.
La violencia ejercida como manera de mantener el poder o ampliarlo genera muerte en todas direcciones. Es decir, no sólo muere la víctima agredida sino que también muere el agresor y la comunidad humana termina por autoeliminarse paulatinamente.
Los vv. 3,12a y 14, se refieren a la muerte del emperador, el v. 8 (cordero degollado) se refiere a la muerte del Mesías; los vv. 10 y 15 se refieren a la muerte de los santos mártires. Esto nos debe hacer reflexionar sobre los peligros que encierra conceder o tolerar la existencia del poder absoluto en manos de pocas personas, y lo que es peor permanecer impasibles o sometidos a situaciones en las cuales el poder está oculto en estructuras que hace muy difícil identificar sus orígenes, calificar sus acciones y controlar sus efectos.
Claramente se ve este peligro en el NT cuando se dice que nuestra lucha no es contra carne y sangre sino contra los principados, contra las potestades (Exousía), contra los dominadores de este mundo tenebroso. (Ef 6,12).
El poder depósito genera muerte, violencia y también miedo o temor. El texto de Apocalipsis 13 se refiere varias veces al poder seductor que ejerce el poder absoluto sobre las gentes...entonces la tierra entera siguió maravillada (Ezaumásase, asombrada)- a la bestia, (v. 3b); se postraron (Prosekúnesan), se arrodillaron (5 veces en el texto 4,8,12 y 15) ante el Dragón y ante la Bestia (v. 4), (v. 8) Se inclinarán delante de ella todos..., etc. Es decir, todas las gentes han caído bajo el poder seductor del Imperio, pero a causa del miedo que se produce en ellos ante el peligro del perder la vida. No se trata entonces de una adoración que emana de la gratitud sino del miedo a la muerte. No rendir culto al Emperador era caer bajo la sospecha de ser enemigo del Imperio y esto era no sólo una falta de tipo religioso (a-teo) sino lo que es peor de tipo político (subversivo). El texto de Apocalipsis 13 nos enseña entonces que todo poder absoluto y despótico en manos de los hombres genera muerte, violencia y temor. La historia de muchos pueblos oprimidos pueden testificar de esta experiencia. El pueblo latinoamericano especialmente en los últimos veinte años, puede testificar de lo que significa una situación semejante. Es innumerable la cantidad de literatura, revistas y artículos que hablan de los testimonios de personas, familias y grupos humanos y de las consecuencias de tipo físico y psicológico que han quedado en ellos, a causa del uso abusivo y arbitrario del poder.8
La segunda parte del cap. 13 de Apocalipsis nos remite a una reflexión respecto al peligro que representa el uso de la religión como sustento ideológico de regímenes autoritarios. No deja de ser significativa la declaración de un intelectual español que se define políticamente a sí mismo como hombre de la derecha moderada Dice Ricardo de la Cierva:
La derecha española tradicionalmente se ha estado apoyando
en ideas que no le son propias: las del ejército y las de la Iglesia.9
Comentaristas bíblicos como (Cerfaux y Cambier) respecto a este pasaje (vv. 11-18), sostienen que esta religiosidad no es otra cosa que el paganismo, representado en aquella época, por las corrientes religiosas populares como la magia, la astrología, los cultos místicos y la devoción a los Emperadores. Dice Cerfaux El Culto Imperial es la explotación por Satanás del sentimiento religioso, y que trasladada esta experiencia a la historia se convierte en místicas contemporáneas del Estado totalitario.10
Con todo lo cierto y valioso que pueden resultar estos alcances nos parece que se soslaya el lugar y el papel que le cabe a la Iglesia.
No se consigue extraer todo el sentido que el texto tiene para el testimonio de la Iglesia frente al problema de la presencia de regímenes políticos totalitarios en la historia moderna y / o contemporánea. Con respecto a nuestra experiencia latinoamericana sólo quisiéramos señalar tres elementos que nos parecen sumamente importantes, sin entrar en análisis exhaustivos. Estos elementos son la Iglesia-Institución como estructura de poder político en la sociedad, en segundo lugar el tema de la religiosidad popular y finalmente, y no por eso menos importante, el surgimiento de las sectas modernas.
En la situación histórica que subyace el texto de Apocalipsis 13, el cristianismo no era sino una comunidad de seguidores de Jesucristo, pequeña, diseminada geográficamente y perseguida, es decir lo que el texto llama los santos (7,10). Pero con el transcurrir del tiempo esa pequeña comunidad nacida al interior del Judaísmo, se transformó en lo que hoy llamamos Iglesia Cristiana.
Paulatinamente a medida que crecía y se expandía por el mundo se insertó en las estructuras de la sociedad y pasó a jugar un rol muy importante en la dinámica de la sociedad y en las confrontaciones político y sociales a causa de intereses hegemónicos.
La sociología, se ha encargado de estudiar y demostrar que no sólo la Iglesia, sino cualquier movimiento, mientras constituye una minoría social asume características de estilo de vida que la hacen vivir apagada con mucha fidelidad a sus principios, se distancia del grueso de la sociedad, y es contestataria frente a los valores sociales imperantes.
Tal ha sido la experiencia primera de la Iglesia cristiana. Pero luego cuando aquel movimiento crece, se transforma en una fuerza social importante que entra, quiera o no, en el juego de las luchas políticas de este mundo, relee cada vez sus principios, tiende a adecuarse a la sociedad y sus valores éticos ya no son mantenidos con la misma firmeza que al comienzo. Esto ocurre a causa de la dinámica de los procesos sociales que le obligan a reubicarse en la sociedad, mantener un espacio o ganarlo, a fin de persistir significativamente.
A lo que queremos llegar es que la situación de la Iglesia mirada como un todo no es hoy exactamente la de una minoría perseguida por los poderes políticos de este mundo. Más bien la tendencia es a dialogar con los poderes políticos. Por lo tanto, si algún conflicto con la Iglesia existe y se agudiza, se traduce más bien en una persecución a los grupos minoritarios, marginales, comunidades proféticas al interior de la Iglesia. Tal pareciera ser la experiencia de la Iglesia latinoamericana y la literatura al respecto es muy abundante.
Entonces se el texto de Apocalipsis 13 habla de la persecución a los santos cabe la pregunta ¿Quiénes son hoy esos Santos perseguidos en Latinoamérica? ¿Quiénes son los perseguidores? y ¿Quién representa el Culto Imperial que coludido con el poder político persigue a los santos? Desde luego no conviene sacar conclusiones apresuradas. No obstante, se puede percibir, frente a los acontecimientos en nuestro continente, que los modelos económicos impuestos desde el norte sobre los países latinoamericanos han generado formas de gobierno que someten a los pueblos por la fuerza y generan persecución. En esta persecución hay mártires o perseguidos de esta fracción de la Iglesia confesante y profética. Se llaman Oscar Romero en El Salvador ; Angelelli en la Argentina; Jarland, Dubois u otros en Chile, etc.
Sin duda, el texto de Apocalipsis 13 es un llamado a la paciencia y la Fe de los Santos (v. 10) de los mencionados y de todos aquellos que hoy siguen luchando contra esta gran Bestia surgida desde el mar.
La religiosidad popular es uno de los temas importantes en la discusión moderna sobre eclesiología. Solamente en lo inmediato de nuestra experiencia latinoamericana se pueden mencionar importantes estudios y declaraciones de las Iglesias.11 Sin embargo, a la luz de Apocalipsis 13, lo que surge como preocupación y que es parte en los estudios en cuestión, es decir cuando se trata realmente de expresiones populares de la religiosidad cristiana, es decir, asentada sobre fundamentos teológicos y específicamente cristológicos, y cuando es paganismo. El problema cómo discernir los elementos esencialmente cristianos de aquellas concepciones y / o prácticas provenientes de otras religiones indoamericanas por ejemplo. Hasta no hace mucho se solucionaban muy rápidamente estos asuntos, calificando de paganismo o idolatría toda práctica sospechosa que no se fundara en la ortodoxia. No parece tan fácil el asunto, pues a la luz de la antropología, sociología, psicología social y otras ciencias modernas, la teología no puede descalificar las prácticas religiosas en el mundo popular a riesgo de caer en simplificaciones. No obstante, el otro aspecto que preocupa es la manipulación que puede hacerse, y de hecho se hace, de la religiosidad popular. Hay experiencia claras de como las expresiones populares de la religiosidad cristiana son cooptadas por las clases dirigentes y utilizadas con fines ideológicos. Nos parece que la denuncia de Apocalipsis 13, especialmente en los vv. 11-17 nos alerta frente a estos peligros. Nuestra tarea teológica y pastoral es entonces como hacer para que la religiosidad popular descanse en una teología consistente y no quede a merced del poder político transformándose en instrumento ideológico en manos del poder dominante.12
Muy cerca de la problemática de la religiosidad popular, en algún sentido parte de ella, es la cuestión de las sectas. La presencia de estos grupos o movimientos ha coincidido extrañamente con el advenimiento de situaciones pre-revolucionarias en el continente, especialmente a partir de la década del 60. No es que antes no existiesen, pero si han experimentado un proceso de expansión y crecimiento realmente alarmante. El documento de Cuenca (cf. nota 11) es una expresión de preocupación en la Iglesia Católica y algunos sectores protestantes.
Además, hay estudios muy importantes que ponen al descubierto las reales intenciones de estos movimientos Cf. por ej. Lagos Sch. Humberto Sectas religiosas en Chile: ¿Opresión o liberación? Ed. Presor. C.T.E. Santiago. Chile 1985.
El fenómeno de la penetración ideológica por vías de la religión se puede percibir también en la llamada Iglesia Electrónica. Se puede consultar el estudio de Hugo Assmann La Iglesia Electrónica y su impacto en América Latina. San José DEI 1987. Además el documento La Iglesia Electrónica en ENLACE No 1., marzo-abril 1987. Quito. Y el breve artículo en la Revista Pastoral Popular Iglesia Electrónica Abril-Junio 1982/2,55.
VI. Conclusiones
No es posible concluir este trabajo. Tampoco es nuestra intención. Más bien hemos hecho una lectura crítica del cap. 13 de Apocalipsis y hemos levantado algunas cuestiones que surgen de esta lectura. Pero nuestra lectura ha sido a partir de la experiencia de la iglesia chilena y latinoamericana, por lo tanto, creemos que nuestras preguntas son legítimas. Si las preguntas son legítimas, en cuanto surgen de nuestra práctica real, y si el texto escogido es adecuado, es posible que la respuesta a nuestras inquietudes pueda ser satisfecha en gran medida.
No hay duda que la persecución a los santos por parte del poder absoluto y dominante es una realidad. Pero tampoco es cualquier persecución. Es persecución a causa de la fidelidad a Jesucristo y su Evangelio. En este caso la fidelidad a Jesucristo se expresa en el desconocimiento de cualquier intento humano por ostentar el poder absoluto. El único poder eterno y total pertenece a Dios. No existe poder o autoridad entre los hombre que sea total e intemporal sino que debe estar subordinada a Dios y con el propósito de promover el bienestar de la sociedad humana. Así lo entienden los testimonios bíblicos en el Nuevo Testamento (Cf. Romanos 13,1-7 por ej. 1 Timoteo 2,1-2, Tito 3-1, I Pedro 2,13-17) textos sobre los cuales cabría hacerse un estudio más detenido.
La postura de la Iglesia en cuanto fiel a Jesucristo no puede ser otra entonces que la de mantener siempre cierta distancia crítica frente a los poderes de este mundo. La Iglesia en cuanto Comunidad de los Santos fieles a Jesucristo es llamada a apoyar, colaborar y participar en todo esfuerzo, que coincidente con los valores del Evangelio, conduzca a la liberación total del hombre y la sociedad, pero, a su vez, la iglesia debe cuidar su frente interno, y no dejarse seducir por el hechizo del poder político que le ofrezca concesiones, status social o cuota de poder a cambio de participar con su culto en el sostén ideológico de regímenes autoritarios. Por lo demás, aparte de ser esto apostasía, es decir una expresión de infidelidad al Señor Jesucristo, tolera en el mejor de los casos y concede el hacer la guerra a los santos.
Dagoberto Ramírez F. , Casilla 13596 ,Santiago ,Chile
Notas
1 Delcor, M. Mito y tradición en la literatura Apocalíptica . Ed. Cristiandad, Madrid 1977. Russell, D.S. El Período Intertestamentario, Casa Bautista de Publicaciones, 1973. Ramírez F., D. Apocalíptica, Ed. C.T.E. 1987. Mesters C. El apocalipsis. La Esperanza de un pueblo que lucha. Ed. Rehue.
2 Suetonio en Domitiani Vita 13,4 citado por Com. Bíblico San Jerónimo, vol. IV pág. 537.
3 Hemos optado por seguir en gran medida la estructura, que propone J.P. Charlier El Apocalipsis de Sn. Juan: ¿Escritura para el fin de los tiempos o final de las Escrituras? Selec. Teol. 97. 1986.57.
4 Nuestro presupuesto hermenéutico en este caso es que solamente a partir de una cristología consistente se puede deducir una eclesiología consecuente. Cf. por ej. J.C. Leardi El Cristo total en el Apocalipsis Rev. Bíblica 39.1977.253; J. Comblin Le Christ dans L'Apocalypse Tournai 1965.
A. Läpple El Misterio del Cordero (en el Apocalipsis de Juan) Selec. Teol. 97. 1986. 64; T. Holtz Die Christologíe der Apokalipses des Johannes.
Berlín 1971; F. Bovon El Cristo del Apocalipsis Selec. Teol. 13. 1974. 45; W.R.G. Loader The Apocalyptic Model of Sonship: Its origin and development in New Testament Tradition JBL. 97.4.1978.535.
5 Cerfaux, L. y Cambier J. El Apocalipsis de San Juan leído a los cristianos E. FAX Madrid 1972; D'Aragon, J. L. Apocalipsis en Com. Bíblico San Jerónimo, Tomo IV pág. 6571, y otros. Una interpretación semejante del fenómeno del paganismo aparece en la época de Pablo, así lo propone Lejido M. L. en Fraternidad en el Mundo. Ed. Sígueme. Salamanca 1982. Pág. 35 ss.
6 Cf. Padilla C., René El Estado desde una perspectiva bíblica en Revista Evangelio y Sociedad 4/1987, p. 15- 22. A pesar del título es estudio del tema se basa exclusivamente en una exégesis de Romanos 13,1-7. Se refiere a otros textos en la Estructura que sostienen este texto pero no se menciona jamás Apocalipsis 13 ni Daniel 7.
7 Monckeberg, María O. Los agentes secretos de la desnacionalización en
Revista APSI 237. Febrero 1988, p. 29 ss.
8 No son muchos los trabajos de exégesis que profundizan en las implicaciones del poder político abusivo en la fe de la comunidad de los santos según Apocalipsis 13. Debemos destacar por consiguiente, el excelente trabajo de Adela Yarbro Collins The Political Perspective of the Revelation to John (JBL. 96. 1977. 241). A esto sumamos Croatto, J.S. Las estructuras de poder en la Biblia Rev. Bíblica. 156.1975.115. En cuanto a la experiencia de la Iglesia Chilena frente al poder autoritario podemos mencionar: varios autores Escritos sobre Exilio y Retorno (1978-84), FASIC Santiago de Chile 1984; Correa E., Viera Gallo, J.A. Iglesia y Dictadura Ed. Chile América de Wit, H.; Ramírez, D. Los Protestantes frente a los regímenes autoritarios Rev. Pastoral Popular. 3.1986.11; Politzer, Patricia Miedo en Chile Ed. Chile y América 1985.
9 El Mercurio. 31 Enero 1988. Pág. E 7.
10 Cerfaux, L. y Cambier J. op. cit. pág. 147.
11 Apartte de los muchos trabajos sobre el tema, lo más sintomático de la preocupación actual es la Consulta Ecuménica de Cuenca, Ecuador en noviembre de 1986. El Documento final refleja la gran preocupación de las Iglesias Católicas y Protestantes frente a la expansión y desafíos de la religiosidad popular y la penetración de las Sectas. Cf. Boletín Rápidas 174. Diciembre 1986.
12 Lagos Sch., Humberto y Chacón H., A. La religión en las Fuerzas Armadas y de Orden. Ed. Rehue Ltda. Santiago. Chile 1986.
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