www.clailatino.org

Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas



 

Sobre el mesianismo judío medieval

Nachman Falbel

Resumen

El artículo estudia el desarrollo de la idea mesiánica entre los judíos desde el período bíblico hasta los finales de la alta Edad Media, o sea, hacia el año 1000. Cada etapa de la historia del pueblo judío imprimió un contenido renovador e innovador al mesianismo, lo cual nos lleva a considerarlo y entenderlo como una doctrina no sedimentada aunque sujeta a la dinámica y a la influencia de los tiempos. El Apocalipticismo y la escatología se muestran, en buena parte, inmanentes a ciertas concepciones mesiánicas, y en particular en la literatura apócrifa corresponde al periodo del dominio greco-romano en Palestina. La expectativa mesiánica genera el fenómeno del falso-mesianismo que se presenta periódicamente en la geografía de la Diáspora judía.

Summary
The article studies the development of the messianic idea among the Jews from the biblical period up to the upper middle age, that is, up to the year 1,000.  Each stage of the history of the Jewish people imparted a renovating and innovative dimension to messianism, which leads us to consider and understand it as a doctrine not fully established but subject to the dynamism and the influence of the times.  Apocalyptical doctrine and eschatology show themselves, to a great extent, immanent to certain messianic conceptions, and in particular in the apocryphal literature it corresponds to   the period of the Greek-Roman  domination in Palestine.  The messianic expectation creates the phenomenon of pseudo-messianism which appears periodically in the geography of the Jewish Diaspora.

1.         El mesías y su relación con el apocalipticismo y el davidismo

Podemos afirmar que el mesianismo, en su sentido más amplio, acompañó la historia judía desde los tiempos bíblicos. Conforme a la buena observación del notable estudioso de la mística judía, Prof. Gershom Scholem “cuando la idea mesiánica surge como una fuerza viva en el mundo del judaísmo —en especial en el judaísmo medieval que nos parece enteramente injertado en el reino de la Halachá— siempre está en conexión íntima con el apocalipticismo. En ese caso la idea mesiánica pasa a ser, al mimo tiempo, un significado de la fe religiosa como tal, así como una viva y penetrante anticipación. El apocalipticismo irrumpe como una forma creada por un profundo y extremado mesianismo” . Scholem, en sus dos últimos estudios, recordados abajo, buscará revelar el elemento catastrófico contenido en ese mesianismo apocalíptico, que convive simultáneamente con un aspecto utópico, sin que uno excluya al otro. En la literatura midrashica y talmúdica podemos encontrar en relación a redención (gueulá) esa misma paradoja que lleva a los sabios del Talmud a creer que el Mesías vendrá en una generación que posea todos los méritos o que cargue todas las faltas de ese mundo. Pero debemos recordar que a ese estado de desarrollo de la idea mesiánica antecede, al periodo bíblico, la doctrina de que el rey David fue escogido por Dios para reinar sobre Israel hasta el fin de los tiempos, dándole también el dominio sobre los otros pueblos. Esa misma doctrina toca una nueva etapa posterior a la caída del dominio davídico, con la muerte de Salomón, cuando se elabora una idea de retorno a la casa de David que deberá reinar sobre los dos reinos, ahora divididos, el de Israel y el de Judá, también lo hará sobre las naciones vecinas. Un nuevo paso de enriquecimiento de esa idea, todavía en tiempos bíblicos, encontramos en el profeta Isaías que desarrolla el énfasis de la perpetuidad de la dinastía davídica en las cualidades que el futuro rey-ungido deberá poseer, a saber, ser un rey justo y celoso en la ejecución de la justicia. Todavía en el período bíblico, en el profeta Zacarías el rey mesiánico es apuntado como Zorobabel, nieto del rey Jehoiachin de Judea, nombrado como su gobernador. Pero en él aparecen dos figuras mesiánicas denominadas como “sumo sacerdote y rey” que también surgirán en la literatura rabínica posterior bajo la expresión “sacerdote de justicia” (kohen-tzedek) y que estará, en algunas ocasiones presente como el davídico rey-mesías. Los textos de Qumran se refieren a varios personajes mesiánicos entre los cuales el “sacerdote de justicia” parece adquirir una importancia mayor que la del descendiente de David. Entre esos personajes se encuentra la figura escatológica del “profeta de los últimos días”, que juntamente con los demás apuntan hacia una visión de un reino judío ideal en que el profeta, sacerdote y rey serán los fundamentos necesarios para su existencia.

2.         El Mesías como personalidad escatológica

El Mesías como personalidad escatológica comienza a tomar cuerpo en el periodo del Segundo Templo, cuando la salvación de Israel surge como una concepción corriente en la literatura apocalíptica, al igual como aparece en el libro apócrifo de Tobías, en el cual se expresan los anhelos de salvación de Jerusalén, de la vuelta de la diáspora y de la conversión de las naciones al Dios de Israel. Lo mismo podemos encontrar en los libros de Ben-Sira y Daniel. En el Apocalipsis de Baruq (70-100 E.C.) el Mesías debería surgir durante el llamado cuarto imperio, identificado con el Romano, y lo llevará a su destrucción. Otros apócrifos tales como el libro de Enoq , en el primer siglo de nuestra era y el IV Ezra, (aproximadamente 100 E.C.) verán al Mesías como una figura celestial que deberá realizar el grande y final acontecimiento de redención del pueblo judío. Ya en el periodo de dominación griega en Palestina que motivó la rebelión de los macabeos, señalando una fase decisiva en la historia judía post-bíblica y generando una nueva dinastía, provoca una verdadera crisis debido a uno de sus descendientes, Aristóbulo I, al asumir el título de rey e interpretándose su actitud como una usurpación de los derechos tradicionales de la casa de David. Por ello, el periodo decisivo para el desarrollo de la idea mesiánica, impregnado de una elevada tensión o expectativa de su venida, se da con la ocupación y la imposición del poder romano en Palestina, caracterizado por su poca sensibilidad y conducta brutal hacia los judíos, su religión y sus costumbres. La literatura pseudo-epigráfica de la época enfatizará la venida del Mesías davídico, que también se incorporará en el Nuevo Testamento, en el cual se realza la descendencia de Jesús como descendiente de la casa de David e identificado, en esa fase inicial, como el Mesías judío históricamente esperado.

 3.         Figuras históricas mesiánicas

Las figuras mesiánicas, que provocaron movimientos o grupos de seguidores alrededor de sí, se presentaron en la Palestina romana desde el primer siglo de nuestra era con la intención de restaurar el trono real de la monarquía israelita, y los Hechos de los Apóstoles mencionan los nombres de Teudas y de Judá, el Galileo. También el historiador Flavio Josefo nos relata sobre las pretensiones mesiánicas de una familia que se destacó en la lucha o dominio romano en aquella región.

Bar-Coziba, o Bar-Cochba, el gran líder de la sublevación contra los romanos en los años 132-135, se lo vio como Mesías y recibió el apoyo espiritual del famoso sabio Akiba, que se unió a la oposición militar contra el dominador y fue uno de los mártires que permanecieron como fieles discípulos en el estudio de la Ley, oponiéndose y despreciando la prohibición del poder romano. En el pensamiento rabínico posterior, se ve al Mesías como el rey descendiente de la casa de David que redimirá y reinará sobre Israel al final de los tiempos y será el instrumento por el cual se establecerá el reino de Dios. Ese Mesías realizará las visiones de los profetas, derrotará a los enemigos de Israel, reconducirá a su pueblo a la Tierra prometida y lo reconciliará con Dios. En el Talmud y en la literatura rabínico-midrashica se elaborará la concepción de la existencia de un Mesías ben Josef, que vivirá antes del Mesías ben David, reunirá a los judíos y marchará sobre Jerusalén, vencerá a sus enemigos, restablecerá el Templo e incorporará su poder. Pero, él será derrotado por Armilus (tal vez Romulus) o Gog e Magog, que lo enfrentarán en una guerra en la cual perecerá. Esa descripción más elaborada se presenta en una obra conocida bajo el título Sefer Zorobabel que refleja los acontecimientos que se dieron al final del siglo 6º e inicios del 7º en la región de Oriente Medio, cuando el conflicto entre el Imperio bizantino y el Persa estaban en auge, provocando una fuerte exaltación de los espíritus que veían en aquellos eventos momentos decisivos para el pueblo judío y para la humanidad. Otros libros se escribieron en una época próxima, tal como el Otot haMashiach (Las señales del Mesías), en el cual se recuerdan diez señales o acontecimientos como eventos que anticiparán la venida inminente del Mesías. Las comunidades judías, en aquella región, que se encontraban en medio del conflicto pasaron a vivir días de expectativa mesiánica. El Libro de Zorobabel parece que fue escrito bajo la influencia de las grandes victorias de Heráclio, emperador bizantino, en su lucha contra los persas y que terminaron con la introducción de la religión cristiana en los territorios por él conquistados. Como no se menciona al Islam, se supone que haya sido escrito aproximadamente hacia el año 629. El texto influenció al pensador Saadia Gaon alFayiumi (882-942), que en él se basa al referirse al mesianismo en su obra Sefer Emunot veDeot (Libro de las Creencias y Opiniones) repercutiendo en Natan de Gaza, el pregonero del falso-mesías del siglo XVII, Sabatai Tzvi. Los conceptos de “acharit haiamim” (final de los tiempos) y el de “chevlei lidá” (dolores de parto) están asociados a tiempos de sufrimiento y turbulencias que anteceden a la venida del Mesías y son las señales visibles de la “plenitud de los tiempos”. La preocupación con la “lectura” y los reconocimientos de esas señales pueden encerrar el anhelo de prever la venida del Redentor, lo mismo a través de cálculos matemáticos que ya se manifiestan en la literatura que antecede a la compilación del Talmud, como en su propio cuerpo normativo. La compleja, y no enteramente uniforme, concepción de los sabios del Talmud, incluyendo las generaciones de los tanaítas y la de los amoraítas, sobre la figura del Mesías, como también sobre su postura en relación al mesianismo, no lo podemos tratar en el limitado espacio de nuestro artículo. Sin embargo, en el tratado talmúdico Avodá Zará encontramos el cálculo para la venida del Mesías en el año jubilar 85, que corresponde al periodo de 440-470 de la era común. Curiosamente, hacia ese tiempo, surge un falso-mesías, de los muchos que aparecerán en la historia del pueblo judío, denominado Moisés de Creta, que atrajo a multitudes a través de la promesa que llevaría a los judíos a la Tierra Santa para dar inicio al gran acontecimiento de la redención. El crónico Vedastinum describe el acontecimiento en término que, mucho más tarde, presentaría el notable pensador Maimónides al advertir que la esperanza mesiánica encerraba en su estómago una permanente amenaza, pues los embusteros y fanáticos sin juicio imbuidos de su misión “divina” podrían llevar a sus seguidores a dolorosas frustraciones y a la desgracia. El cronista relata que “el diablo apareció en la persona de Moisés de Creta que prometió a conducir a los judíos a pié, a través del mar, a la tierra de Promisión llegando a morir muchos y los restantes que pudieron salvarse acabaron por aceptar la fe de Cristo”. Aunque el estilo del autor cristiano revela una intención polémica que procura insinuar cuan absurda es la esperanza mesiánica entre los judíos y sin sentido, una vez que el Mesías, en la persona de Cristo, ya vino con la misión de redimir a la humanidad, su narrativa nos revela un hecho histórico que se repetirá frecuentemente en el decorrer de la historia judía posterior en diversas comunidades de la diáspora. Un relato semejante lo encontramos en el autor del Pseudo-Isidoro (Isidorus Pacensis) al narrar que en 721 un falso-mesías de nombre Serenus había aparecido a los judíos para llevarlos, esta vez, por el aire a Tierra Santa, ordenándoles que abandonasen sus bienes. El gobernador Ambiza (Anbasa Suhaim al-Kalbi) confiscó todos los bienes de los judíos y convocó a Serenus para interrogarlo sobre lo que estaba ocurriendo. No fue ese el único caso de falso-mesianismo bajo el dominio islámico, ya que una crónica siríaca recuerda que en el año 645, un judío se presentó como Mesías, reuniendo a su alrededor tejedores, tapiceros, tintureros y otros, haciendo un total de cuatrocientos hombres que pasaron a quemar templos cristianos, y hasta aprisionaron a su líder y lo mataron juntamente con los demás seguidores.

4.         El Mesías como motivo de polémica en la literatura judeo-cristiana de los siglos VI al IX

La expectativa mesiánica entre los judíos es motivo y tema en la literatura polémica judeo-cristiana durante ese periodo y en el siglo IX, aparece ella en la controversia religiosa que se da entre Paulo Álvaro de Córdoba (c. 800-860) que polemizó con un diácono converso al judaísmo —caso raro en la época— de nombre Bodo-Eleazar y que era próximo a la corte de Luis, el Piadoso. En ese mismo tiempo el obispo Amolon polemizará también contra el judaísmo haciendo referencia a su creencia mesiánica, del mismo modo que lo hiciera Paulo Álvaro de Córdoba. Amolon recordará que los judíos creen en dos mesías, uno de la casa de David, nacido en Judea, en la noche en que el Templo de Jerusalén fuera destruido. El Mesías fue llevado a Roma y se encuentra encerrado en una caverna sin embargo se mostró a un sabio de nombre Yoshua ben Levi. Amolon también nos relata que el otro Mesías es oriundo de la tribu de Efraim y se levantará contra los pueblos de Gog y Magog, pero que morirá en combate, conforme a la profecía de Zacarías y todo el pueblo llorará. Pero el Mesías de la casa de David vivirá eternamente. Para Amolón los judíos inventaron esos dos mesías porque rechazaron creer en Cristo. La idea central en la descripción del Mesías por Amolon es semejante a la de la literatura midrashica y apocalíptica anterior y todo indica que se encontraba difundida largamente entre los judíos durante la Alta Edad Media.

5.         El mesianismo en la Edad Media

La creencia mesiánica en la Baja Edad Media asumirá un papel central en el mundo espiritual de los judíos en la medida en la que pasan a sufrir una presión cada vez mayor de parte de los reinos en que viven, sea a través de una legislación discriminatoria o de una política expoliativa que los lleva a la ruina, o también a la conversión obligatoria, factores esos que estarán presentes en la sociedad latina occidental durante ese mismo periodo. El marco divisorio entre un periodo y otro, por la dimensión de las matanzas y persecuciones a las comunidades europeas, en particular en Francia y en Alemania, de parte del Sacro Imperio Romano Germánico, se dio a partir de la Primera Cruzada, que en su paso, en 1096, por la región del Reino exterminó buena parte de población judía que habitaba allí.

Nachman Falbel
Rua Duarte da Costa 166
Alto da Lapa
São Paulo/SP
05080-000
Brasil


Scholem, G., The Messianic Idea in Judaism, Schoken, New York, 1972, p.4. También del mismo autor “Lehavanat harayon hameshichi beIsrael” (Para entender la idea mesiánica en Israel, en Devarim bego (Explications and Implications, Writings on Jewish Heritage and Renaissance), Am Oved, Tel-Aviv, 1990, vol.1, p.155-190; idem “Shtei gishot lerayon hameshichi bimei habeinaim” (Dos concepciones sobre la idea mesiánica en la Edad Media), en Od davar (Explications and Implications, Writings on Jewish Heritage and Renaissance), Am Oved, Tel-Aviv, 1992, p.231-240, 2a  edición.

2 Sm 22,44-51; Sl 18,44-51. El término “mesías” en su significado bíblico de “ungido” se puede ver en 1Sm 2,10-35; 12,3-5; 26,9-11; 2Sm 1;14-16; 19,21 etc.

Sl 18; Am 9,11-12; Is 11,10; Os 3,5; Ez 37,15s.24.

Is 9,1-6.

Zc 4,14.

Zc 3,1-10.

Los textos de Qumran mencionan la venida del profeta y de los Mesías de Aaron e Israel, denotando el primero ser de origen sacerdotal y el segundo temporal.

Tobías 13,3-19. Para los textos de los apócrifos utilicé la edición hebrea de Abraham Kahana, Hasefarim hachitzonim, Ed. Massada , Tel-Aviv ,1959, 2vol.

Eclo 36,1-17.

Dn 7,13-14; 7, 26-27; 9,24-25.

II Baruque (siríaco) cap. 31-34 e 35-41.

I Enoque (etíope) 91-108. Conforme al mismo texto, 41, el Mesías es un ser preexistente desde tiempos inmemoriables y está bajo “las alas del Señor de los espíritus” y en el día del juicio actuará como juez de todos los seres mortales.

IV Ezra, en la sexta visión,  cap.11, en la cual se interpreta la figura del Mesías, en la forma de un hombre surgido del mar, que lucha y extermina a las naciones del mal y reúne a las 10 tribus de Israel.

Hch 5,36-37. Josefo en Antiguedades de los Judíos 20,7ss. Menciona a Teudas que influenció a muchos a abandonar sus bienes y a seguirlo hasta el río Jordán, diciendo que era un profeta capaz de provocar la apertura del río para poder pasar.

Guerra de los judíos 2,444-448. Se trata de la familia de Menachem ben Judá, considerado messias por los zelotas del mismo modo que su líder Simão bar Guiora. Josefo, en la misma obra 2,261ss. Recuerda a otro movimiento mesiánico en Egipto, en el cual un judío: “que se ganó la reputación de profeta atrajo 30.000 personas dispuestas a subir al Monte de los Olivos para forzar la entrada a Jerusalén con el fin de liberarla del yugo romano. Los años de la revuelta judía, entre 66 y 73, favorecieron el surgimiento de esas figuras mesiánicas. En el periodo de Josef Klausner, Harayon hameshichi beIsrael (La idea mesiánica en Israel), Ed.Massada, Tel-Aviv, 1950.

En el Talmud de Jerusalén, Taanit 4,8, 68d, consta que Akiba, al ver la figura del guerrero judío, dijo: “eh aquí el rey-Mesías”.

Según el Libro de Zorobabel, el Mesías será precedido por un satánico rey de Roma, hijo de Satanás con una estatua de una figura feminina; su nombre Armilus, parece que se identifica con el de Rómulo, el primer rey de Roma, o también como su último Rómulo Augustolus; él vencerá todos sus enemigos tradicionales, en especial el Persa, e impondrá su religión a todo el mundo; los judíos no creerán en él y entablarán un guerra, primeramente con el Mesías ben Josef, que será derrotado. Pero la figura de una mujer, Heftziba, madre del mesías ben David, salvará Jerusalén y a su hijo, el Mesías ben David que derrotará a Armilus y dará inicio a la era mesiánica.

Chronicon Vedastinum, en Monumenta Germaniae Historica, Scriptores, t.XIII. Moisés de creta está también mencionado en la obra de Cassiodora, Migne Patrologia Latina t.69, 1210ss, que, a su vez se basa en Sócrates Scholasticus, Historia Ecclesiae, Patrologia Graeca, t. 67,825, en la cual afirma que el hecho ocurrió en el 431.

La crónica es de 754 y se encuontra en Migne Patrologia Latina t. 96, 1268.

Starr, J., “Le mouvement messianique au début du VIIIe. Siècle”, em Revue des Études Juives, 102, 1937, p.81-92.

Baron, S. W., A Social and Religious  History of the Jews, Philadelphia, The Jewish Pub. Society of America, 1971, vol. V, p.184.

Blumenkrantz, B., Les auteurs chrétiens latins du moyen âge sur les juifs et le judaisme, Paris- LaHaye, Mouton & Co, 1963, p.184-191. El texto latino de correspondencia entre Pablo Álvaro y Bodo-Eleazar se encuentra en Migne, Patrologia Latina t.121, 478-483.

Zc 12,10-12.

El texto de Amolon, Liber contra Judaeos, se encuentra en Migne, Patrologia Latina t.116, 141-184. V. Blumenkrantz, B., op. cit. p.195-200.

 

 
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.