Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas
Un rey muy viejo y una muchacha muy linda;
violencia casi imperceptible (1 Re 1,1-4)
Mercedes García Bachmann
Resumen
Hay una forma de violencia contra la mujer que consiste en minusvalorar su posición social o sus logros laborales. Se toma como ejemplo de la misma la historia de Abisag la Sunamita, considerada solamente una compañera de cama de David, a pesar de ser llamada soœkenet, con el mismo título que uno de los principales colaboradores del rey Ezequías, SÁebna (soœkeœn) y a pesar de numerosos documentos del antiguo oriente que muestran que estas mujeres tenían una posición política importante en la corte.
Abstract
There is a form of violence against women which is that of depreciating her social position or her achievements in work. The story of Abishag the Sunnemite is discussed, who is only considered David’s “bedfellow”. This in spite of the fact that she is given the same title (soœkenet) as one of Ezekiah’s main advisors, Shebna the soken; and despite numerous legal documents from the Ancient Near East, which show these women held an important political position in court.
Introducción
Nuestros países latinoamericanos tienen historias de democracias muy interrumpidas por golpes de estado, guerras y otros fenómenos que conocemos lo suficiente como para no tener que abundar en ellos. Por eso hemos tenido un número relativamente bajo de presidentes electos. Mucho más bajo es el número de mujeres entre los presidentes, ministros, jueces y otros cargos de escalafón en el ámbito de la política. En la Argentina, tenemos –por primera vez, creo– una ministro de trabajo (en estos días ha cambiado de ministerio). Es una mujer con una larga trayectoria en la vida política del país, e independientemente de cómo se evalúe su gestión, no hay razones para considerarla menos que cualquier otro ministro. Sin embargo, los sindicalistas (y la prensa se ha hecho eco) la apodan “la piba”. ¿Qué habrá detrás de este apodo?
Otro escenario. Una reunión eclesiástica relativamente formal. Mientras Fulano de tal es el Obispo o el Doctor Fulano de Tal, a Mengana se la llama solamente por su primer nombre (ni siquiera por su apellido), aun cuando ella tenga los mismos títulos o mayores que un varón. ¿Por qué será?
Otro escenario. Un periodista pasa sus vacaciones en Miami y todos los días sale al aire desde allí contando anécdotas de lo que él y su esposa ven en la playa, el restaurante, la ciudad. Mientras que a las mujeres que comercian sexo las llama prostitutas, a los varones que hacen lo mismo los llama “acompañantes circunstanciales”. ¿Por qué la diferencia?
En este trabajo reflexionaremos sobre esa forma de violencia ideológica que se manifiesta en nombrar los mismos fenómenos usando términos diferentes, más ventajosos para los varones. Queremos hacer la salvedad de que esta es nuestra interpretación, que ve violencia contra la mujer en esta historia bíblica a partir de los paradigmas actuales. El texto no usa ningún término para adjetivar estos eventos, aunque como en tantas otras historias violentas, tampoco pregunta a sus víctimas cómo se sienten. Comenzaremos con el análisis de los textos.
Los textos
Los versículos relacionados con Abis¥ag la s¥unamita son 1 Re 1,1-4.15 y 2,17.21-22.
No se presentan problemas textuales, sólo hay agregados explicativos, como nombres o pronombres. 1 Reyes 1-2 señalan el final de la historia del rey David y la lucha por la sucesión a su trono entre Adonías y Salomón. La historia comienza constatando la declinación física de David, de quien se dice que está viejo, entrado en años y no puede entrar en calor a pesar de todas las mantas con que sus siervos lo tapan (v.1). A diferencia del rey David de 2 Samuel, éste ya casi no habla en esta narración y tiene un papel muy pasivo: otras personas hablan por él y urden planes para su sucesión.
1,1-4. Frente a su condición cada vez más débil, sus siervos proponen conseguir una muchacha virgen, que esté a su lado, lo atienda y duerma con él. Aparentemente, se creía que una joven virgen tenía una energía especial, que podía transmitir a una persona anciana o enferma por medio de la proximidad física. Pero se detecta también otra intención, la de comprobar su poder sobre el reino mediante la observación de su potencia sexual. ¡Un rey potente tenía que ser un rey potente en todos los ámbitos!
Frente a la aceptación (implícita en el texto) de David de este plan, se busca (la) muchacha (más) bonita en toda la extensión de Israel y se elige a Abis¥ag la SÁunamita. El motivo de la búsqueda de una muchacha joven, bonita y virgen para suplir una necesidad física del rey aparece más desarrollado en el libro de Ester, pero el principio parece ser el mismo (aquí no se explica la manera en que se lleva a cabo el concurso o búsqueda).
El v. 4 da el resto de información acerca de ella: que era muy hermosa, que era soœkenet del rey y lo atendía, pero el rey no “la conoció”, no tuvo relaciones sexuales con ella y por ende, no fue concubina de David.
1,15. La siguiente mención de Abis¥ag se da cuando Betsabé se presenta ante David, con un plan, urdido junto con Natán, el sacerdote Sadoq y Benaías, de detener la creciente popularidad y las consiguientes posibilidades de suceder a David de Adonías (v.5). Invocando una promesa de David de que así sería, Betsabé le solicita que nombre a Salomón su sucesor al trono. (Esta promesa no consta en la HDtr, por lo cual es imposible saber si alguna vez David se la había hecho o no. Por una parte, en 1,29-30 se la puede suponer; por otra parte, se puede suponer que el profeta Natán y Betsabé aprovecharan su vejez para inventar tal promesa, según parece desprenderse de 1,27).
El contexto de las intrigas por la sucesión al trono de Judá no es ajeno a la historia de Abis¥ag. Al contrario, su historia está entretejida en medio de la de las luchas de estas dos facciones contrincantes. Su misma llegada a la corte como remedio para la impotencia de David marca esta relación con la sucesión davídica. Su desaparición de la historia en el cap. 2 también está marcada por esa lucha. Sin decisión de su parte, está relacionada con Adonías. Por eso se la menciona de modo tan especial en el v. 15. Betsabé entra a pedirle a David que nombre rey a Salomón y la mirada de Betsabé y del narrador se fijan en Abis¥ag: “y entró Betsabé a (la presencia del) rey, a la habitación. El rey era muy viejo; Abis¥ag la SÁunamita atendía al rey”.
2,17.21-22. Finalmente, en 2,13-25 se narra la ejecución de Adonías por parte de Salomón. En una movida ejecutada a través de Betsabé, Adonías solicita a Abis¥ag como esposa. Salomón interpreta el pedido como un reclamo al trono y actúa consecuentemente. En ningún momento se dice que Abis¥ag fuera parte de este plan, que hubiera tomado alguna iniciativa, ni siquiera que expresara alguna opinión o deseo al respecto, por lo que suponemos que es usada por Adonías en esta lucha. Nunca más se menciona a Abis¥ag la SÁunamita.
Hasta aquí los datos más generales. Veamos ahora qué más dice el texto sobre Abis¥ag.
Una mirada más cuidadosa a Abis¥ag
En esta sección intentamos encontrar pistas acerca de la situación de una mujer como Abis¥ag, una mujer sacada de su ambiente para trabajar en la corte, y, más específicamente, en el dormitorio del rey. No discutimos la historicidad o no de Abis¥ag, sino que nos interesa pensar en lo que este texto nos dice acerca de la vida de las mujeres que llegaban a la corte como trabajadoras y lo que el texto evidencia acerca de su ideología.
Lo primero que se dice de la posición que ocupara Abis¥ag es que está para suplir una necesidad del rey. La descripción de tareas es la siguiente: una muchacha dependiente (hebr. na{a∑ra®), virgen o pura (be∑tu®la®), que se parará frente al rey, será su soœkenet (la mayoría traduce “estará a su servicio” o algo similar), dormirá en el regazo del rey y le dará calor.
De todos estos términos, cuatro son significativos para nuestro estudio, a saber: na{a∑ra®, has¥s¥u®nammi®t, me∑s¥aœrat y soœkenet.
El término na{a∑ra® y su paralelo masculino, na{ar, se refieren a una persona, de cualquier edad, que está desprotegida, que no está bajo la protección de un paterfamilias, un varón cabeza del hogar.
El segundo término significativo es su gentílico (“la s¥unamita” o “la de SÁunem”) en lugar de un patronímico (“Abis¥ag hija de …”). Aparentemente, esta identificación corresponde a una descendiente de extranjeros, que no pertenecían a una de las doce tribus y tampoco habían recibido tierras patrimoniales. El otro caso bíblico del uso del término “s¥unamita” es el de una seguidora de Eliseo (2 Re 4,8-37).
El tercer término es me∑s¥aœrat, Pi. part. fem. de s¥aœrat, servir, tanto en el sentido del servicio a una persona como en el servicio cúltico a una divinidad en el templo. Se usa, entre otros casos, para José en la corte del faraón en Egipto, para Gehasi, asistente de Eliseo; para Josué como asistente principal de Moisés y para los servidores de Dios en la corte celestial (Sal 103,21; 104,4). Lo curioso del caso de Abis¥ag es que es la única mujer para quien se utiliza este verbo (excepto que hubiera mujeres incluidas en algún plural del vb, tales como los servidores celestiales).
El cuarto término es soœkenet. Este término se suele traducir, como lo hemos hecho arriba, como un participio del verbo saœkan, “servir” o “ser de servicio, camarero/a.” El verbo aparece en Qal imperf. solamente en cuatro textos de Job y como part. una vez en masc. sing. y una vez en fem. sing. (nuestro texto). Los cuatro textos de Job tienen que ver con el habla provechosa o la persona útil (15,3; 22,2; 34,9; 35,3). El part. masc. se refiere a SÁebna, soœkeœn del rey (Is 22,15). Se trata de una palabra contra SÁebna, por estar pensando en asegurarse una sepultura en el lugar privilegiado de la ciudad cuando pronto toda la ciudad podría ser una tumba. Por tanto, será desplazado y castigado. Aunque se nota una cuota de desprecio en “este” soœkeœn y en el anuncio de su remoción, la interpretación del término soœkeœn como un rango elevado en la burocracia de la corte es corriente en los comentarios. Algunos ejemplos serán útiles:
Comentando Isa 22, 15-16, John Watts usa estos términos para referirse a la posición de soœkeœn de SÁebna, “el encargado del palacio” (}a∑s¥er al hab≈b≈aœyit≈): “primer ministro”, el “mayor arquitecto de la política de independencia nacional y de rebelión de Ezequías”; en “una posición muy similar a la de visir en Egipto”; sobre 22,20-24 dice que son “la descripción mas completa de esta posición de honor y autoridad que existe en la Escritura”.
De Vries traduce soœkenet como “bedfellow” compañera de cama y, tomando como criterio 15,3, “ser útil”. Pero considerando la información de los vv 2.4, termina proponiendo “una especie de valet femenino junto con su tarea de dormir con David”.
La BJ traduce como “mayordomo” (Isa 22,15) y “que sirva/servía al rey” (1 Re 1,2.4); la versión Reina Valera de estudio 1997, como “tesorero” y “lo servía” y el Libro del Pueblo de Dios como “intendente” y “estaba a su servicio” respectivamente.
En el Comentario Bíblico San Jerónimo, P. F. Ellis no traduce soœkenet y enfoca en la práctica médica de restablecer la circulación del enfermo por este método; F. Moriarty describe a SÁebna como “uno de los oficiales de la corte”.
J. Gray, discutiendo el rol de esta soœkenet, dice que podría haber sido solo una enfermera pero, dado que “estudios antropológicos entre pueblos primitivos [sic] indican que la autoridad y aun la vida del rey dependen de su virilidad” su papel podría haber tenido otras características que la de enfermera.
J. S. Croatto, en su comentario al primer Isaías, indica que los títulos de SÁebna son los de “‘representante’ y ‘el de la casa’ es decir, encargado del palacio real”.
Todos estos comentarios analizan uno de los dos textos y no comparan con el otro; todos se caracterizan por atribuir un cargo jerárquico (alto) a SÁebna y un cargo de servicio doméstico (bajo) a Abis¥ag. ¿Habrá argumentos para suponer que tal lectura se origine en evidencia primaria?
Estudiando en particular este término en sus varias apariciones a lo largo de distintas lenguas y periodos, algunos autores proponen traducciones menos domésticas y más jerarquizantes:
M. Mulder propone “representante, sustituta” del rey, una posición que se aplicaría especialmente en la reina madre.
En la misma línea, E. Lipinski propone el significado de “intendante’, ‘gouvernante’ (I Rois 1,2.4)”.
M. Heltzer demuestra que las s¥akintus del período sargónico están ligadas a palacios reales como personal administrativo jerárquico, con personal administrativo menor –masculino y femenino– a su cargo; una al menos tenía una hija a la que le deja una dote muy ventajosa, por ende tenía una posición económica muy holgada (no figura esposo);
al menos una s¥akintu tenía bajo su mando a un eunuco, lo cual hace pensar que estuviera a cargo del harén del rey. Suponiendo que esta hubiera sido también la responsabilidad de Abis¥ag, el pedido de Adonías de casarse con ella haría aun más explícito su deseo de ser rey.
De estas investigaciones surge una posibilidad muy fuerte de entender a Abis¥ag como una mujer con una posición en la corte mucho más importante que ser compañera de cama o mucama de David. Queda preguntarnos si la interpretación de un mismo término como el de un alto funcionario real cuando se trata de un varón, y como el de una compañera de cama cuando se trata de una mujer, no es un caso de violencia (ideológica) sexista.
Resumiendo
Creemos que la violencia contra las mujeres (y contra otros grupos indefensos física o legalmente, como niños/as, ancianos/as, indocumentados/as, personas con capacidades físicas diversas) es un tema sumamente importante y no queremos arriesgar opiniones en aspectos del mismo donde no tenemos toda la información necesaria. Por eso, comenzamos planteando una duda. Después, enumeramos, a manera de resumen, algunos de los aspectos de violencia contra la mujer que creemos se deben discutir y que están reflejados en este texto, preguntándonos en qué sentido hay violencia en esta narración. Y a partir del texto, ¿qué podemos decir sobre nuestra situación? Con esto concluimos, pero esperamos que no terminen la reflexión sobre, ni las iniciativas contra este mal que permea cada sociedad, cada clase social, cada etnia, cada cultura, cada iglesia.
una duda
La duda que planteamos se refiere al uso de personas como medio terapéutico (Abis¥ag para mantener caliente a David). Es un tema en el cual, además de muchos factores relacionados con lo cultural, también entran en juego cuestiones económicas y laborales. Por un lado, no hay trabajo en el cual el cuerpo no esté involucrado; por otro, su uso como herramienta de trabajo abarca un espectro muy amplio de posibilidades, no todas igualmente dignificadoras. ¿Hasta dónde es diferente la tarea de Abis¥ag – especialmente considerando que el rey no tuvo relaciones sexuales con ella – con la tarea de un enfermero, que carga, sostiene, baña y atiende a un anciano o accidentado, o con la de una nodriza, que usa su cuerpo para alimentar a un bebé ajeno y se les paga por ello?
la selección de personal por su cuerpo
Abis¥ag surge porque hay una necesidad personal del rey y sus colaboradores buscan subsanarla. Es una posible solución a un problema que no es privado sino de Estado: no hay diferencia entre las necesidades personales del monarca y las necesidades de la monarquía. Es una mujer contratada para un trabajo por medio de un proceso de selección donde lo que cuenta son su belleza física y su condición de virgen.
A pesar de las grandes diferencias espacio-temporales entre el mundo del texto bíblico y el nuestro, hoy muchas personas, especialmente mujeres, son elegidas o rechazadas para un trabajo según sea su “buena presencia” (especialmente busto, cadera y piernas, color de piel y color del cabello y edad), sin importar en absoluto su preparación o capacidad. ¿No se les hace violencia a las personas cuando no se les da las mismas oportunidades laborales y especialmente cuando estas desigualdades están ligadas a factores ajenos a la voluntad de una persona o sus posibilidades de cambiarlas?
las mujeres como vituallas de guerra
Lamentablemente, el uso de mujeres (y otros grupos desprotegidos) como vituallas de guerra sigue siendo uno de los temas más actuales, desde quienes se cuentan entre las bajas civiles en los ataques terroristas, bombardeos, bloqueos económicos, guerras y conflictos de todo tipo, hasta su violación, en el “campo de batalla” o en su cautiverio posterior.
En la historia de Abis¥ag este aspecto es más evidente sobre todo en el cap. 2, cuando Adonías usa a Abis¥ag como reclamo para el trono, o por lo menos así lo entiende Salomón. Pero partiendo de la misma búsqueda de una virgen para probar la virilidad del rey, que da comienzo a esta historia, se puede considerar que todos en la historia usan a Abis¥ag para sus propios fines: David tratando de calentarse; sus siervos, tratando de resolver una situación monárquica cada vez más grave; los partidos rivales (que involucran no solo a los dos hermanos) para acceder al trono y desbancar definitivamente al otro partido. A este respecto es necesario decir que también hay mujeres que participan de esta forma de violencia contra otros/as. Como varios comentarios notan, tanto Salomón como Adonías son siempre mencionados como hijos de Betsabé y de Jaggit respectivamente. En la lucha por el trono en la que se embarcan porque David no ha nombrado heredero, no solo están Adonías y Salomón disputándose el trono; ellos, sus colaboradores más inmediatos y sus madres están jugándose la vida. En casi todos los casos, literalmente. Una situación como esta implica violencia de todos y todas casi contra todos y todas, la violencia del sistema.
el uso de términos similares con connotaciones distintas para varones y mujeres
La forma más obvia de este tipo de violencia es el uso de los términos soœkenet y me∑s¥aœrat para referirse a las responsabilidades de Abis¥ag en la corte. Estrictamente hablando no se puede decir que el redactor les dé una connotación menor o despectiva. Lo que hace es usar solamente los términos, sin agregarles datos o explicaciones que pudieran darnos una visión de conjunto más amplia, excepto el único dato adicional de ser compañera de cama de David. El resto del trabajo lo hacen los/as mismos/as exégetas, cuando traducen un término en un texto de una determinada manera y su paralelo femenino en otro texto de otra manera. En muchos de estos casos la elección de significados no parece responder al contexto del texto, sino al del o de la exégeta.
Los tres escenarios con que comenzamos este trabajo son ejemplos actuales del mismo tipo de actitud o de omisión de los logros o realidad de muchas mujeres ¿No son estas también formas de violencia?
Mercedes García Bachmann
ISEDET
Camacuá 252
Buenos Aires
Véase por ejemplo cómo, después de mencionarse a Abis¥ag en 1,1-4, se presenta a Adonías como un hombre “de muy hermosa presencia” (Heb. t√o®b-to®}ar me∑}oœd), una expresión paralela a la usada para Abis¥ag, “muy hermosa”, yaœfa® {ad-me∑}oœd, que se aplica, entre otros/as, a Raquel, David, Abigail y Ester.
El quinto término es be∑tu®la®, traducido generalmente como “virgen”, aunque no siempre es clara la connotación de virgen como mujer que no ha tenido relaciones sexuales (a menudo el narrador agrega “que no ha conocido varón”). Este término no tiene una importancia especial en esta historia , excepto comprobar que David, efectivamente, estaba declinando.
Puede tratarse del padre o del esposo, en el caso de una na{a∑ra®; en el caso del na{ar, se trata de uno que ya no tiene la protección de su padre y todavía no es cabeza de su propia familia. Esta desprotección puede ser permanente, como en el caso de Abis¥ag una vez que ha dejado su casa para pasar a la casa del rey, o temporaria, como las muchachas que Saúl y su siervo encuentran junto a un pozo (l Sa 9,11); puede ser la de un bebé, como Moisés (Exo 2,6), o la de un adulto con su propia familia, como Gehasi el na{ar de Eliseo (2 Re 5,20). Véase Carolyn Leeb, Away from the Father’s House: The Social Location of the na`ar and na`arah in Ancient Israel, JSOTSup 301, Sheffield, Sheffield Academic Press, 1999.
Patricia N. Franklin, The Stranger within their Gates: How the Israelite Portrayed the Non-Israelite in Biblical Literature, tesis doctoral inédita, Duke University, 1990, 21, arguye que para que un hombre fuese considerado israelita debía poseer tierra patrimonial. Nótese que Ester, ya viviendo en palacio y a punto de pasar la noche con el rey, es llamada Ester hija de Abihail, el tío de Mardoqueo (2,15), por lo cual no puede deducirse que el paso a palacio haya determinado su pérdida de patronímico.
John D.W. Watts, Isaiah 1-33, Word Biblical Commentary, Dallas, Word Books, 1998. Cf. su comparación con Abis¥ag: “feminine tn<k,so, “maidservant, nurse” (1 Kgs 1:2, 4).”
Simon J. DeVries, 1 Kings, Word Biblical Commentary, Dallas, Word Books, 1985, 13.
Peter F. Ellis, “1-2 Reyes” en Comentario Bíblico San Jerónimo, AT I, Madrid, Cristiandad, 1971, 499.
Frederick L. Moriarty, “Isaías 1-39” en Comentario Bíblico San Jerónimo, AT I, Madrid, Cristiandad, 1971, 734.
John Gray, I & II Kings. OTL. London, SCM Press, 1964, 76.
J. Severino Croatto, Isaías 1-39. Comentario Bíblico Ecuménico. Buenos Aires, La Aurora, 1989, 131.
M. J. Mulder, “Versuch zur Deutung von ≈≈ in I. Kön. I 2, 4 ” VT 22, 1972, 43–54.
Edward Lipinski, “sœkn et sœgn dans le semtique occidental du nord,” UF 5, 1973, 196 (191-207).
Michael Heltzer, “The Neo-Assyrian SÁakintu and the Biblical Soœkenet (I Reg. 1,4),” en La Femme dans leProche-Orient Antique. XXXIIIe. Rencontre Assyriologique Internationale, ed. Jean-Marie Durand, Editions Recherche sur les Civilisations, Paris, 1987, 89 (87-90).
El proceso por el que se ha llegado a la conclusión de que el término skn debe de ser de origen fenicio es el siguiente. Como se desprende de c) arriba, se conocen numerosos documentos legales neo-asirios de los que se desprende que estas mujeres pertenecían al personal jerárquico de palacio, tenían una posición económica desahogada y tenían poder. Lipinski ha trazado el paso del término del acádico s¥aknu(m) al sumerio GÌR-NITA, una de cuyas pronunciaciones debió de ser, en nominativo, saœkinu/s¥aœkinu; posteriormente pasó al hebreo como soœkeœn. Así, parece un part. Qal activo, pero en realidad no lo es (Lipinski, “sœkn et sœgn”, 195-196). Pero, dadas las reglas de adaptación entre las lenguas semítico-occidentales y mesopotámicas, aunque está atestiguado en acádico y sumerio, no se puede suponer allí su origen. En vez de suponerse su paso de la Mesopotamia a la costa mediterránea, se supone mejor un origen occidental, tomado posteriormente en Mesopotamia. Y como el nombre de una s¥akintu del palacio de Kalhu, Amatas¥tart, está atestiguado en un documento neo-asirio y es un nombre fenicio, se acepta como válida la hipótesis del origen fenicio de este término y de esta institución (Heltzer, 88).
Ellis, 499 asevera que “[e]l método empleado para restablecer la circulación sanguínea del rey no es de extrañar, pues lo mencionan algunos médicos antiguos (por ejemplo, Galeno).”
Arriba se vió que en algunos palacios la s¥akintu tenía eunucos a su cargo, y que esto podría indicar que era responsable del harén real. De ser así también en el caso de Abis¥ag, el reclamo de Adonías al trono de su padre sería aun más fuerte.
Usamos lenguaje inclusivo en este párrafo porque las mujeres entrenadas en las ciencias bíblicas también necesitamos des-entrenarnos de muchos prejuicios de género (y de otros).
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.