¡Evangelios apócrifos!
¡Preciosidades que no entraron en el canon!
Jacir de Freitas Faria
Resumen
Las reflexiones que siguen a continuación quieren recuperar el pensamiento del origen del cristianismo, conservado en los evangelios apócrifos, que no entró en la lista de los libros inspirados del Segundo Testamento. En un primer momento, se intenta redefinir el sentido de la terminología apócrifo. Se presenta una lista de los libros apócrifos del Segundo Testamento. Se analiza la literatura apócrifa en relación con la canónica, y en el contexto de la investigación bíblica actual. Temas como pecado, afinidad entre Jesús y Magdalena y lucha social, presentes en los evangelios de María Magdalena y Santiago, son analizados de modo crítico e innovador.
Abstract
The following reflections want to be a rescue of the thought of primitive Christianity conserved in the apocryphal gospels which did not enter the list of inspired books of the Second Testament. In the first part, an effort is made to define the meaning of apocryphal. A list is presented of the apocryphal books of the Second Testament. The apocryphal literature is analyzed in its relation to the canonical and in the context of contemporary research. Themes such as sin, the relation between Jesus and the Magdalene and social struggle, present in the gospels of Mary Magdalene and Thomas, are analyzed in an innovative manner.
Introducción
El estudio de la formación del Canon del Segundo Testamento no puede dejar de considerar la literatura apócrifa, sobre todo la de origen cristiano. Actualmente se multiplican cursos y conferencias sobre la temática. Los evangelios apócrifos de María Magdalena y Tomás son los que han despertado el mayor interés. El motivo de ello radica en el hecho de que en los apócrifos, encontramos enseñanzas que continúan siendo actuales, como, por ejemplo, la de la lectura de género, esto es, la relación hombre/mujer en los comienzos del cristianismo. Además, la espiritualidad integradora que emerge del evangelio de María Magdalena fascina a toda las personas que se acercan al mismo. También surgen otros descubrimientos, tales como los nombres de los abuelos de Jesús, Joaquín y Ana; la vida consagrada de María; la asunción de Nuestra Señora; la historia de José; la defensa de la virginidad de María; las travesuras del niño Jesús; la idea de que el pecado no existe; el amor preferencial de Jesús por María Magdalena; que María Magdalena no era prostituta; la historia de la hija de Pedro; las divergencias entre los liderazgos de las primeras comunidades cristianas; el descenso de Cristo a los infiernos... podríamos continuar enumerando informaciones surgidas de esa fascinante literatura. Analicemos algunas de ellas. Pero redefinamos primeramente, el sentido del término apócrifo.
1. Las varias definiciones de Apócrifo y su valor para nuestra fe
Apócrifo proviene del griego apókryfos. La definición más conocida para apócrifo es texto falso en cuanto al contenido o al título, y que por ello no entró en la lista de libros inspirados, en la Biblia. Los apócrifos serían meras fantasías de cristianos piadosos. En verdad, circulaban muchos textos sobre la vida de Jesús y sus seguidores, entre los primeros cristianos. Se habla de una lista de 60 apócrifos del Nuevo Testamento (Segundo Testamento) y otros 52 del Antiguo Testamento (Primer Testamento). Muchos de ellos fueron a parar en la hoguera. El Decreto Gelasiano (referido al Papa Gelasio, fallecido en 496) prohibía la utilización de esos libros por parte de los cristianos.
Retomar el estudio de los apócrifos, significa lanzarse al desafío de encontrar en ellos, el contenido precioso que fue mantenido en secreto. Esta es la manera en la que comprendo los textos apócrifos. Con un estilo literario diferente de los evangelios canónicos, los evangelios apócrifos complementan el contenido de aquellos, y sobre todo, presentan puntos de vista distintos de los que se conservaron como oficiales. En la colección de los libros apócrifos del Segundo Testamento encontramos, por ejemplo: Evangelios (de María Magdalena, de Tomás, de Felipe, Árabe de la Infancia de Jesús, del Pseudotomás, de Santiago, del Nacimiento de María, de la hija de Pedro, el Descenso de Jesús a los Infiernos, las Declaraciones de José de Arimatea); Hechos (de Pedro, de Tecla y Pablo, de los Doce Apóstoles, de Pilato); Epístolas (de Pilato a Herodes, de Pilato a Tiberio, de los Apóstoles, de Pedro a Felipe, de Pablo a los Laodicenses, la Tercera Epístola a los Corintios); Apocalipsis (de Santiago, de Juan, de Esteban, de Pedro). Los originales de esos textos están en griego, latín, siríaco, copto, etíope, etc. Muchos de ellos son tan sólo fragmentos. Los evangelios de María Magdalena y de Tomás, en copto, fueron descubiertos en el Alto Egipto, en Nag Hammadi, en 1945.
Los evangelios de María Magdalena y de Tomás son considerados gnósticos. Habrían recibido la influencia de los gnósticos, grupo que tuvo su origen en el primer siglo de la Era Común; y predicaba, entre otras doctrinas, que la salvación sólo puede ser adquirida a través de un profundo conocimiento (gnosis) teórico de sí mismo y a la vez de Dios. Basta conocer y creer que el Hijo de Dios vino a este mundo. Para ser perfecto, el ser humano necesitaba fundir su alma con la divinidad. Uno de los objetivos del gnosticismo, era constituir una alternativa a la institucionalización del cristianismo. Cada fiel podía comunicarse directamente con Dios. Por ello, objetaron y no aceptaron el primado de Pedro. Parte de los cristianos y judíos rechazaron el gnosticismo. El primer Concilio de Constantinopla (381 E.C.) condenó el gnosticismo como movimiento herético. El gnosticismo, por estar ligado a la filosofía griega, era para el judío sinónimo de idolatría .
2. La literatura apócrifa y su valor para la ciencia bíblica
No faltan las discusiones entre los estudiosos de la Biblia, sobre la importancia de los apócrifos. Las opiniones van de un extremo a otro. Para comprender esos juicios dispares, se vuelve necesario situar los apócrifos en su recorrido histórico y en la investigación actual.
Allá por los años 80 a 100 de la era común, los judíos aprobaron en la ciudad de Jamnia, al sur de Palestina, el canon hebreo; o sea, la lista de los 39 libros que fueron considerados inspirados por ellos. Entre los cristianos, el canon (lista) de los libros inspirados tuvo que esperar mucho tiempo para formarse y quedar aprobado. En el año 150 de la era común surgió el canon de Marción; y en el año 200 de la era común, el Canon Muratori. En el siglo cuarto, ya era reconocido por todos un canon del Segundo Testamento, pero recién en el Concilio de Trento, en el año 1546, los libros de la Biblia definitivamente fueron considerados inspirados y aprobados por la Iglesia Católica.
En la trayectoria de la inspiración cristiana y judía, muchos libros fueron dejados fuera de la lista de los inspirados. Al comienzo nadie sabía si el libro usado por ésta o aquella comunidad era inspirado o no. Entre los cristianos, muchas personas y comunidades dedicaron mucho tiempo para poner por escrito hechos que la tradición relacionada con Jesús guardó en la memoria. Los libros que entraron en el canon, o sea, en la lista de libros inspirados, fueron llamados canónicos; y los que no entraron, apócrifos. Tanto el judaísmo como el cristianismo dejaron muchos libros fuera del canon.
El argumento de que la vida y la obra de Jesús y sus seguidores no podían caer al olvido, llevó a los cristianos a escribir verdaderas obras literarias sobre Jesús y su movimiento. Con respecto a los escritos considerados apócrifos, podemos enumerar algunas motivaciones específicas, a saber:
- El deseo de ampliar las informaciones sobre la persona de Jesús;
- Satisfacer la curiosidad de los cristianos sobre la vida de Jesús, María, José, los apóstoles, etc.;
- Hacer valer la diversidad del pensamiento que existía en los comienzos del cristianismo;
- Exagerar en la narración de hechos reales de la vida de Jesús y sus seguidores, para enaltecer o desmerecer con ello, el papel ejercido por otro personaje del movimiento de Jesús.
Con el paso de los años, muchos apócrifos fueron despreciados por grupos y personas importantes de las comunidades; y por ello, muchos de ellos siguieron el camino de la separación del pensamiento oficial de las iglesias.
2.1. La legitimidad y la importancia de los apócrifos
Nadie pone en duda que muchos cristianos conocieron solamente los textos apócrifos del Segundo Testamento, alimentando de ellos su fe. Y todos fueron igualmente buenos cristianos. De esta manera, podemos afirmar la importancia de los apócrifos, basándonos en los siguientes argumentos:
- Los apócrifos deben ser analizados en el contexto de las comunidades, que trataban de definir los criterios de la inspiración. Ellos no constituyen meramente un pensamiento separatista que apunta a la división.
- Los apócrifos ayudaron a construir la literatura cristiana, en sus variados géneros literarios.
- La iglesia primitiva debe mucho al esfuerzo de los cristianos, por escribir sobre la vida diversificada de la iglesia naciente. Por esto motivo, antes de considerar a los apócrifos como falsos, vale la pena leerlos con una mirada crítica y ecuménica.
- Los apócrifos esclarecen la devoción popular a María y a José, y ayudan a quitar preconceptos creados históricamente con relación a María Magdalena.
- Los apócrifos gnósticos de Nag Hammadi nos permiten conocer la gnosis y su relación con los orígenes del cristianismo. Los gnósticos ejercieron influencia sobre la formación de la teología del cristianismo emergente. El Evangelio de Juan tiene indicios claros de pensamiento gnóstico. El evangelio de María Magdalena tiene puntos en común con el Evangelio de Juan, pero no fue considerado inspirado.
2.2. Los apócrifos, los manuscritos de Qumrán y el rabinismo
No hemos de confundir el descubrimiento de los apócrifos gnósticos con el de los manuscritos de Qumrán. En Qumrán también fueron encontrados textos apócrifos, pero ya antes de ello se habían descubierto otros libros apócrifos.
Situado a orillas del Mar Muerto en el desierto de Judá, Qumrán es la localidad donde vivió un grupo de judíos que se rebelaron contra los sacerdotes del Templo de Jerusalén, que sacrificaban animales. En Qumrán se formó una comunidad de celibatarios, algunos se casaban; practicaban baños rituales y estudiaban la Torá. En 1947, un joven pastor, Muhammad edh-Dib, buscando una cabra perdida en las colinas de la región del Mar Muerto (Qumrán), encontró siete cántaros de cerámica que contenían pergaminos, en los cuales se hallaban copiados los libros de Isaías, Habacuc y Génesis. Después de este hallazgo, las búsquedas prosiguieron hasta 1956. En total se encontraron 813 papiros y pergaminos en Qumrán. Los textos son copias de los libros de la Biblia, a excepción del libro de Ester; libros apócrifos, comentarios bíblicos, tratados de liturgia y reglas de la comunidad esenia que vía en la región. Recientemente, el arduo trabajo de traducción de esos manuscritos, en su mayoría mutilados, quemados, llegó a su término. Emmanuel Tov, de la Universidad Hebrea de Jerusalén y coordinador de la última fase de la traducción, declaró que no fueron encontrados referencias directas a Jesús, Juan el Bautista y los primeros cristianos en los textos de Qumrán . Esta conclusión abre la discusión en torno a la vinculación de Juan el Bautista con los esenios como también de Jesús con Qumrán. “Los rollos del Mar Muerto son igualmente más valiosos de lo que se pensaba hace 50 años. Ellos nos brindaron la literatura del Antiguo Israel”, declaró Tov a la revista norteamericana New York Times.
¿Cómo ubicar los apócrifos en esta discusión, con relación a los escritos del Mar Muerto? Primero, no ha de confundirse el descubrimiento de textos apócrifos en Nag Hammadi, en el Alto Egipto, en el año 1945, con los escritos de Qumrán, que fueron descubiertos en 1947. En Egipto fueron descubiertos apócrifos de cuño gnóstico, como el evangelio de María Magdalena y de Tomás. En Nag Hammadi fueron conservados en una urna de arcilla papiros que contenían escritos considerados heréticos por el Concilio de Nicea (325 E.C.). Fue el obispo Atanasio de Alejandría que ordenó en 367 E.C. que fuesen quemados esos textos de tendencia herética. Esa orden no fue seguida por los monjes de Nag Hammadi, los cuales escondieron preciosidades apócrifas gnósticas al pie del acantilado, llamado Djebel el Tarif.
Los apócrifos del Segundo Testamento, considerando las controversias entre los estudiosos, pueden ser datados entre los años 50 y 600 de la E.C. Ese hecho relaciona la literatura apócrifa con la literatura rabínica (siglo II al VI E.C.). Los rabinos de línea farisaica, la fracción que perduró luego de la guerra del año 70 contra los judíos, trataron de reformular el judaísmo. Sin templo y con Jerusalén destruida, la Torá unió al pueblo judío en la diáspora. La literatura judía oral fue puesta por escrito en el tratado que recibió el nombre de Misná (o Mishná), alrededor del año 220 de la E.C. A su vez, los cristianos, de origen judío o no, fueron afirmando la fe en Jesús como relectura de la Torá. La literatura apócrifa cristiana surge también en ese contexto.
2.3. Los apócrifos y los evangelios en la investigación bíblica actual
Algunos estudiosos creen que la literatura apócrifa del Segundo Testamento, constituye la prolongación de aquella que fue canonizada en los evangelios, y que posteriormente habría sido desacreditada por la literatura grecorromana . Los apócrifos recibieron la influencia de la tradición oral de las comunidades de Marcos y Mateo y, según opiniones de estudiosos, ejercieron influencia sobre la formación de esos y otros evangelios canónicos. Podemos dividir los evangelios apócrifos en dos grupos, a saber:
- Los que parten de la resurrección de Jesús. Un buen número de los evangelios apócrifos se preocupa por demostrar la acción del Jesús resucitado y glorioso que se aparece a los discípulos y discípulas para darles instrucciones y conocimientos, que ellos debían anunciar con la disposición y la certeza absoluta de su resurrección. Eso explica el hecho de que muchos apócrifos no muestren preocupación por la vida terrena de Jesús. Como vimos anteriormente, Pablo también se preocupó por anunciar al Jesús resucitado, al cual él conoció y anunció con el vigor de un convertido, anteriormente perseguidor férreo de los cristianos. Pero también existía el cristianismo de Santiago, el hermano de Jesús, que no prosperó.
- Los que cuentan la historia de Jesús. En este grupo de evangelios apócrifos que cuentan hechos de la vida de Jesús encontramos, sin lugar a duda, narraciones que son meras fantasías. Son exageraciones de una fe piadosa y, a veces, osada. El niño Jesús con seguridad no habrá matado a uno de sus compañeros de juegos, sólo por el hecho de que desarmó el embalse que él hiciera en el arroyo. Tampoco habría castigado con la muerte a un muchacho que corriendo, chocó contra sus espaldas. Las fantasías sobre la vida de Jesús deben ser comprendidas en el ámbito de la fe popular. Quien escribió la historia del niño Jesús malvado que castiga de muerte, no podría quizá imaginar que eso tendría influencia, sobre la definición de la fe en la divinidad de Jesús. Por otro lado, la preocupación apócrifa de contar, por ejemplo, los hechos de la vida de María, que los canónicos omitieron, delineó el perfil de la piedad popular mariana que llegó a nuestros días, con el mismo vigor de aquel entonces. Asimismo ha de considerarse que muchos milagros y hechos extraordinarios en la vida de Jesús, considerados canónicos por la tradición, recibieron también “pinceladas” de exageración. La multiplicación de los panes, más que un hecho extraordinario verídico, quiere expresar que muchos comieron y que cuando practicamos el compartir, nadie pasa hambre. Los evangelios y textos apócrifos del Segundo Testamento son importantes, porque nos dejaron por escrito las experiencias de fe de los cristianos de los primeros siglos. Los variados pensamientos significan varias comunidades y varios puntos de vista. Y ello es más positivo que negativo.
No sólo los evangelios apócrifos, sino los otros textos y libros canónicos del Segundo Testamento deben ser comprendidos bajo esta óptica interpretativa. El italiano Luigi Moraldi, estudioso de los apócrifos, afirma: “Luego del redescubrimiento de la literatura apócrifa, algunos estudiosos presentaron la hipótesis según la cual una parte de la literatura apócrifa del Nuevo Testamento seria superior a los libros canónicos, y los evangelios apócrifos más antiguos serían los inspiradores de los evangelios canónicos. Una reacción tal vez excesivamente violenta contra esa posición tuvo, al menos en parte, el efecto de despreciar toda la literatura apócrifa. Hoy se constata una vuelta a una posición equilibrada”.
Es bien cierto que, lamentablemente aún hoy, encontramos un grupo de estudiosos que reniegan por completo de los apócrifos. Aunque los apócrifos contengan informaciones inverosímiles, no podemos privar a los cristianos de tener contacto con este pensamiento que, por cierto, no es del todo mentira. Sólo porque no entraron en el canon, no dejaron de ser “inspirados”. No todo es fantasía en ellos. ¡Gracias a Dios! Y no sólo porque un texto es canónico merece ser leído y entendido de forma crítica y responsable.
3. El evangelio de María Magdalena
Muchos se asustan cuando escuchan decir que existe un evangelio de María Magdalena. ¿Cómo? ¿Una prostituta escribió un evangelio? La verdad es que María Magdalena no era prostituta. Y el evangelio de su comunidad tiene mucho para aportar a los estudios recientes sobre los orígenes del cristianismo. Imagínese que ese texto estuviera en la Biblia. Qué bien haría a muchos de nosotros. ¡La historia sería otra!, exclamó maravillada una señora luego de estudiar el evangelio de María Magdalena. Con gran probabilidad, estamos ante un texto fundante del cristianismo. Llegó hasta nosotros a través de un manuscrito griego datado probablemente en el año 150 de la Era Común y en su traducción al copto sahídico (lengua usada en Egipto) en el siglo V de la E.C. El texto está organizado en forma de páginas, de las cuales nos faltan de la 1 a la 6 y de la 11 a la 14.
Contrariamente a los evangelios sinópticos (Mc, Mt y Lc), los que a partir del relato de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, relatan su infancia y su misión, el género literario del evangelio de María Magdalena, corresponde a lo que calificamos como dichos y sentencias: María Magdalena va diciendo lo que Jesús dijo.
Postulamos en nuestra interpretación, que el objetivo de ese evangelio, seria el de reaccionar contra la institucionalización del cristianismo, en la línea jerárquica y masculina. Fue por eso que María Magdalena y su comunidad trataron de interpretar el mensaje del maestro Jesús de manera integradora: Jesús, contrariamente a la línea judía, esenia y farisea, siempre estuvo cerca de las mujeres, los pecadores y enfermos. Los evangelios canónicos, los que están en la Biblia, no negaron esa postura de Jesús; pero, por otro lado, minimizaron el liderazgo de mujeres apóstolas y discípulas de Jesús, como María Magdalena. El evangelio de la comunidad de María Magdalena conservó discusiones teológicas entre María Magdalena, Pedro, Leví y Andrés sobre la persona y la misión de Jesús, transmitidas por él a María Magdalena, en las cuales encontramos novedades que la tradición consideró mejor dejar de lado. Vale la pena leer e interpretar el evangelio de María Magdalena, teniendo en vista el diálogo con esos textos primitivos, que nos iluminan mucho la reflexión actual sobre la espiritualidad y el género.
3.1. Las voces de la tradición sobre María Magdalena
En los evangelios, María Magdalena es la figura femenina más importante. María, la madre de Jesús, tiene un papel importante en la infancia de Jesús, pero no en el cuerpo de los evangelios. Sin contar las repeticiones, María Magdalena aparece 12 veces en los evangelios. Los Hechos de los Apóstoles, simplemente, ignoran la persona de María Magdalena. Ya los apócrifos, textos que quedaron fuera de la Biblia, consideran a María Magdalena como espíritu de la Sabiduría, personificación de la gnosis (conocimiento), amada de Jesús, adversaria de Pedro, ministra de la evangelización, discípula y apóstola de Jesús. La tradición judía, hostil a Jesús, también enseñó que María Magdalena era adúltera. El Talmud llega a confundir a María Magdalena con María, la madre de Jesús. En la historia de la Iglesia, se destacan los testimonios de Ambrosio, que dice que Magdalena podría haber sido pecadora. Pedro Crisólogo dice que Magdalena es el símbolo de la Iglesia “Santa y Pecadora”. Con respecto al anuncio de la resurrección a las mujeres, Crisólogo afirma: “En este servicio, las mujeres preceden a los hombres; ellas que por el sexo vienen después de los hombres y por orden (jerárquico) después de los discípulos; pero no por eso indican que los apóstoles sean más lentos, pues ellas llevan al sepulcro del Señor no la imagen de mujeres, sino la figura de la Iglesia”. Honorio de Autun atribuye a María Magdalena una vida inclinada a la libido y por ello, diabólica, cuando escribe: “(El Señor...) nos colocó delante de la bienaventurada María Magdalena como ejemplo de su clemencia. Se cuenta que ésta era la hermana de Lázaro, al cual el Señor hizo resucitar del sepulcro después de cuatro días, y fue también hermana de Marta que con frecuencia ofreció hospitalidad al Señor. Esta María fue enviada junto a su marido a la ciudad de Magdala; pero huyendo de él, fue a Jerusalén, olvidándose de su familia; olvidada de la ley de Dios, se convirtió en una vulgar meretriz; y luego de convertirse en prostíbulo de la torpeza, por consiguiente se convirtió también en sagrario de los demonios; de hecho, entraron en ella siete demonios a la vez, y constantemente la atormentaban con deseos inmundos”.
María Magdalena fue proclamada en 1050, patrona de una abadía de monjas benedictinas. La idea era mostrar que María Magdalena se arrepintió y se convirtió en ermitaña. En Francia, ella es considerada patrona de los perfumistas y peluqueros. María Magdalena es celebrada por la Iglesia Católica el 22 de julio. Ella es también la patrona de las prostitutas.
En la liturgia devocional de la Edad Media, hay laudes completas dedicadas a María Magdalena. María Magdalena inspiró a muchos pintores, los cuales la retratan como mujer pecadora, penitente, bella y hermosa, vieja y solitaria, que unge a Jesús, que ampara a María la madre de Jesús, que anuncia al Resucitado, discípula que acompaña a Jesús en su agonía.
El personaje María Magdalena fue tratado, en el transcurso de la historia cristiana, como mito de pecadora redimida. De prostituta se convirtió en santa, para vivir en el imaginario colectivo como mujer fuerte y como ejemplo de vida cristiana. Infelizmente, eso fue un bien que para afirmarse, tuvo que echar mano de falsedades como la historia de María Magdalena, la prostituta.
3.2. Y María Magdalena no era prostituta
La vinculación errónea de los pasajes evangélicos que hablan de María Magdalena llevó a su identificación con la pecadora (¿prostituta?), que ungió los pies de Jesús (Lc 7,36-50). Y ese error se convirtió en verdad de fe. El inconsciente colectivo guardó en la memoria la figura de María Magdalena como mito de pecadora redimida. Eso era un hecho considerado normal en las sociedades patriarcales antiguas. La mujer era identificada con el sexo y como la ocasión de pecado por excelencia. De allí que no sea ninguna novedad, que la pecadora de Lucas sea prostituta y la prostituta, María Magdalena. Lc 8,2 cita por nombre a María Magdalena y dice que de ella “habían salido siete demonios”. Según el pensamiento judío, tener demonios es lo mismo que ser asaltado por una enfermedad grave. En el cristianismo, el demonio fue asociado al pecado. En el caso de la mujer, el pecado era siempre el pecado sexual. En ese sentido, la confusión parece lógica. Pero no lo es, si tomamos en cuenta el valor del liderazgo ejercido por María Magdalena entre los primeros cristianos, bien como la predilección de Jesús por ella. Entre los discípulos judíos, considerar a María Magdalena como prostituta, significaba también subestimar el valor de la mujer en cuanto líder. Los padres de la Iglesia siguieron esa línea de pensamiento. María Magdalena fue considerada la Prostituta totalmente Impura en oposición a María, la Madre totalmente Pura.
3.3. El liderazgo de María Magdalena molestaba a los apóstoles
Entre los primeros cristianos había disputas por el liderazgo. Existían el grupo de Pedro, el de Pablo, el de Santiago, y también el de María Magdalena. El evangelio de María Magdalena dice que ella recibe las enseñanzas del Maestro y los transmite, causando la irritación de Pedro, que dice: “¿Será posible que el Maestro haya conversado así con una mujer? ¿Debemos cambiar nuestros hábitos y escuchar todos a esa mujer?” Pero Leví reprende a Pedro diciendo: “Si el Maestro la ha juzgado digna, ¿quién eres tú para despreciarla? ¡Arrepintámonos!”; lo que significa: unamos lo masculino y lo femenino dentro de nosotros y salgamos a anunciar el evangelio según María Magdalena. Y así termina el evangelio de María Magdalena.
Hay también un tratado gnóstico llamado Pistis Sofía, que nos muestra en qué manera, el liderazgo de María molestaba a los discípulos. El texto dice así: “Pedro corrió adelante y le dijo a Jesús: ‘Señor mío, nosotros no podemos soportar más a esta mujer, pues nos quita la oportunidad, ella no deja hablar a ninguno de nosotros, sino que siempre habla ella. Señor mío, que las mujeres terminen luego de preguntar, de modo que también nosotros podamos preguntar’. Y María Magdalena también le dijo a Jesús: ‘Por eso, yo tengo miedo de Pedro: él suele amenazarme y odia nuestro sexo’”. La opinión de Pedro con relación a María Magdalena revela hasta qué punto le molestaba el protagonismo de María Magdalena, mujer, discípula y apóstola de Cristo.
3.4. María Magdalena era la amada de Jesús y lo besaba frecuentemente en la boca
El evangelio de Felipe nos brinda una información no muy conocida en nuestros medios. Dice: “La compañera de Cristo es María Magdalena. El Señor amaba a María más que a todos los discípulos y la besaba frecuentemente en la boca. Los discípulos lo vieron amando a María y le dijeron: ‘¿Por qué la amas más que a todos nosotros?’ El Salvador respondió diciendo: ‘¿Cómo es posible que yo no los ame a ustedes tanto como a ella?’” (Felipe 63,34-65,5). Y en otra parte dice: “Tres andaban siempre con el Señor: María, su madre, y la hermana de ella, Miriam de Magdala, así se llama su compañera, porque Miriam de Magdala es su hermana, madre y su compañera” (Felipe 59,6-11).
¿Cómo entender el beso entre Jesús y María Magdalena? ¡Es fácil! Basta remontarnos a la cultura de aquella época. El beso en hebreo significa comunicar el espíritu, el conocimiento. Por eso es que decimos que el beso es, por excelencia, el sacramento del amor. María Magdalena recibía las enseñanzas del maestro. Ellos eran espíritus unidos por el amor al Reino de Dios. Podemos comprender esto también echando una mirada a la vida de los grandes místicos. Francisco y Clara de Asís vivieron esa misma experiencia sublime de amor en la consagración de sus vidas. Otro modo de comprender el beso de Jesús y María Magdalena reside, por ejemplo, en el testimonio de la cura del ciego en los evangelios canónicos. Ese llega a ver, lo que significa que él comprendió las enseñanzas del Maestro. A pesar de ser ciego, él lo ve y lo comprende todo.
Llamar a María Magdalena madre, amada y hermana significa decir la misma cosa de tres modos diferentes. Representan la mujer (femenino) en los tres estados de la vida: infancia, procreación y menopausia. Todas esas dimensiones revelan la unión profunda entre los seres humanos en la relación con el hombre (Jesús). Unión sin división, sin dualidad. Por eso, María Magdalena sólo podría haber sido madre, hermana y esposa de Jesús.
En el Evangelio de Juan encontramos la expresión “discípulo amado”. En su teología, este Evangelio tiene un parentesco cercano con el evangelio de María Magdalena. Juan casi no entró en la lista de los canónicos. ¿No sería el evangelio de Juan un fruto de la comunidad de María Magdalena? El discípulo amado del evangelio de Juan, ¿no sería María Magdalena? Ella sí recibe ese título en los apócrifos. Y para que su evangelio fuese considerado canónico, el evangelio de María Magdalena se convirtió en el de Juan y Juan, por consiguiente, en el discípulo amado. Bien, debe considerarse, pues, que el discípulo amado no sea entonces Juan.
3.5. Para María Magdalena el “pecado no existe”
El evangelio de Magdalena afirma: “No hay pecado, somos nosotros los que hacemos existir el pecado cuando actuamos conforme a los hábitos de nuestra naturaleza adúltera” (Página 7, 14-19). El ser humano nace en estado de gracia, sin pecado. Son los condicionamientos de la vida los que crean situaciones de pecado. Entonces comienza a existir el pecado. Y es importante recordar que el pecado no es sólo personal, sino social y comunitario. Infelizmente la Iglesia católica, en el transcurso de su historia, enfocó mucho el pecado en su dimensión de moral sexual y familiar, llegando a crear incluso listas de pecados; y mucha gente vivió presionada por esa idea, sin lograrse liberar. No es necesario hablar del pecado original. La confesión de los pecados nos hizo y nos hace bien a todos, pero no así la idea de que todo es pecado. La libertad ya es un estado de gracia. No todo es pecado, sobre todo en el campo de la moral. El evangelio de María Magdalena nos enseña a buscar la armonía interior, sin absolutismos.
El movimiento gnóstico, del cual podría provenir el evangelio de María Magdalena, proclama que la naturaleza divina de Cristo trasciende el sufrimiento. El sufrimiento no tiene sentido. El ser humano sufre no por causa del pecado, sino por causa de su ignorancia.
4. El evangelio de Tomás
De la misma manera como el evangelio copto de María Magdalena, el evangelio copto de Tomás fue descubierto en 1945 en Nag Hammadi, en el Alto Egipto. Textos fragmentarios en griego ya habían sido descubiertos al final del siglo XIX y a comienzos del siglo XX. Tal como el evangelio de María Magdalena, Tomás es una perla preciosa que fue ocultada a nuestros ojos por muchos siglos por las Iglesias. ¿Quién es Tomás? ¿No sería él el incrédulo, como afirman los evangelio canónicos? No. El estudio del evangelio “apócrifo” de Tomás nos revelará otro Tomás.
El evangelio de Tomás está compuesto por 114 sentencias o dichos de Jesús. Cada sentencia es independiente. “Jesús dijo” es la expresión predominante en ese evangelio. Ella aparece 99 veces. Y si Jesús no “dijo”, entonces responde preguntas, caracterizadas por la expresión “Jesús respondió”, que aparece 15 veces.
En el contenido del evangelio de Tomás no tenemos:
- la infancia de Jesús;
- los milagros que Jesús habría hecho;
- profecías que Jesús habría cumplido;
- la muerte y resurrección de Jesús.
En cambio, encontramos:
- proverbios y sentencias proferidas por Jesús sobre el Reino de Dios y aspectos del comportamiento humano;
- parábolas sin alegorías;
- escatología ya realizada;
- masculino y femenino convocados a vivir de manera integrada;
- pureza infantil considerada como condición básica para entrar al reino;
- los caminos de búsqueda de sí mismo;
- palabras que no deben ser anunciadas a los profanos y cuya comprensión genera vida;
- el ascetismo como propuesta de vida para huir de la materia.
Las palabras de Jesús tienen como objetivo llevar a aquel que llega a conocerlas, a escapar de la muerte y alcanzar el ideal de la salvación gnóstica. Ya las parábolas de Jesús, apuntan a tejer una crítica al orden social establecido.
4.1. Para Tomás, Jesús es un crítico del imperio romano
En los evangelios canónicos tenemos parábolas y alegorías. La parábola es un hecho y la alegoría es la interpretación que se hace del mismo. En el evangelio de Tomás no existen alegorías, sino sólo parábolas. Los seguidores de Jesús no sólo conservaron las palabras y actitudes del maestro, sino que las adoptaron, crearon o proyectaron otras. Esto por otra parte, no nos puede llevar a afirmar simplemente que Jesús habló en parábolas, y que las comunidades primitivas crearon las alegorías. Ahora bien, si se estudian las parábolas sinópticas en relación con las de Tomás, esa conclusión es casi inevitable. Por ello podemos decir que a partir de allí surgen algunas cuestiones, tales como:
- La alegorización de las parábolas, ¿no nos legó un rostro de Jesús que no es histórico?
- ¿Las alegorías son parte de la enseñanza de Jesús?
- ¿No son las alegorías consecuencias lógicas de la experiencia de fe de las primeras comunidades?
- ¿Cómo encontrar al Jesús histórico en las alegorías?
Quizá la comprensión de esas cuestiones, podrá aclararse con el estudio comparado de las parábolas de Tomás y de los sinópticos, y sus respectivas alegorías en los evangelios sinópticos.
4.2. La parábola del sembrador en Tomás y Marcos
Tomás 9 |
Marcos 4,3-9.14-20 |
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Oíd: |
He aquí que salió el sembrador, |
He aquí, el sembrador salió a sembrar; |
Llenó su mano y sembró [las semillas]. |
y al sembrar, |
Algunas cayeron en el camino. |
aconteció que una parte cayó junto al camino, |
Vinieron los pájaros y la picotearon. |
y vinieron las aves del cielo y la comieron. |
Otras cayeron sobre roca |
Otra parte cayó en pedregales, |
Y ni enraizaron abajo en la tierra ni levantaron espigas al cielo. |
donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra.
Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. |
Otras cayeron entre espinas |
Otra parte cayó entre espinos; |
Que las sofocaron y el gusano se las comió. |
y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. |
Otras cayeron en buena tierra y dieron fruto excelente al cielo: |
Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, |
Sesenta y ciento veinte por medida. |
y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. |
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Entonces les dijo: ¡El que tiene oídos para oír, oiga! |
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El sembrador es el que siembra la palabra.
Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones. Éstos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan. Éstos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. |
4.3. El contexto de las comunidades de Tomás y Marcos
Podemos situar la comunidad de Tomás que produjo este texto probablemente en el año 50 de la E.C. En esa época, el imperio romano roba las tierras fértiles de los campesinos de Galilea y las pasa a sus ahijados políticos, como pago de favores. La ambición por la tierra genera, entonces, conflictos de muerte.
La comunidad de Marcos es de una década posterior, del año 60/70 de la E.C. En los años 67-70, el imperio romano traba una guerra sangrienta con Palestina. Judíos y cristianos son perseguidos por los romanos. Antes de ello, la riqueza y la ambición del mundo quieren seducir la comunidad de los cristianos, pero ella resiste. La memoria de las Palabras de Jesús mantienen a la comunidad en el camino del Reino.
4.4. El objetivo de la comunidad de Tomás
La comunidad de Tomás está preocupada por la expropiación de la tierra. Muchos se convierten en sin tierra y son obligados a salir de sus tierras y a peregrinar rumbo a las ciudades. Con la parábola del Sembrador, Tomás quiere recordar las palabras fuertes de Jesús contra esa situación social inaceptable.
El sembrador es el sin tierra al costado del camino, caminando en dirección a Jerusalén.
Los pájaros son los romanos oportunistas que comen sin plantar, o sea, reciben gratis la tierra fértil de Galilea.
Las espinas simbolizan la lucha del campesino para sobrevivir.
Sembrar es la protesta del campesino por no haber tierra disponible para plantar.
El pedregal es Jerusalén, la ciudad donde viven los opresores.
La tierra buena es la señal evidente de que “tenemos tierra para plantar”, pero ella nos fue robada.
La tierra es un don de Dios que no puede ser quitado del pueblo elegido. El Jesús histórico de Tomás enseña al campesino a resistir contra los falsos dueños de la tierra y denuncia: “A pesar de que estemos en tiempos difíciles, ¡hay semilla que brota y produce ciento por ciento! Nuestra bandera de lucha debe ser la resistencia”.
4.5. El objetivo de la comunidad de Marcos
La comunidad de Marcos organiza la narración en vista de la alegoría. La Palabra es el factor de unión de la comunidad. La semilla que cae en tierra inadecuada recibe un realce mayor en Marcos, lo que evidencia el drama de la persecución vivida por esa comunidad. Marcos enseña que la comunidad, necesita tener fe frente a las persecuciones. Seguir el esquema del mundo con sus riquezas, es lo que más dificulta el crecimiento de la palabra.
Los frutos de la Palabra son la propia Palabra de Jesús que ayuda a todos a permanecer firmes. Jesús, la Palabra viva de la comunidad de Marcos, es la fuerza contra el imperio perseguidor y las ambiciones del mundo.
4.6. La parábola de los viñadores en Tomás, Marcos, Mateo y Lucas
Tomás 65 |
Mc 12,1-12 |
Mt 21,33-46 |
Lc 20,9-19 |
Él dijo: |
Entonces comenzó Jesús a decirles por parábolas: |
Oíd otra parábola: |
Comenzó luego a decir al pueblo esta parábola: |
Un hombre rico |
hombre |
propietario |
Hombre |
tenía una viña. |
plantó una viña, |
plantó una viña, |
plantó una viña, |
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la cercó de vallado, cavó un lagar, edificó una torre (Isaías 5,1) |
la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre (Isaías 5,1) |
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La entregó a los campesinos |
y la arrendó a unos viñadores, |
y la arrendó a unos viñadores, |
la arrendó a viñadores, |
Para que la cultivasen y él pudiera recoger de ellos su fruto. |
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y se fue lejos. |
y se fue lejos. |
y se ausentó. |
Envió |
Y a su tiempo envió |
Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió |
Y a su tiempo envió |
a su siervo |
un siervo |
sus siervos |
un siervo |
para que los campesinos le dieran el fruto de la viña. |
a los viñadores, para recibir de éstos, el fruto de la viña. |
a los viñadores, para recibir sus frutos. |
a los viñadores, para que le diesen el fruto de la viña; |
Agarraron,
golpearon
casi le matan |
tomándole,
golpearon,
enviaron, |
tomando,
golpearon,
mataron,
apedrearon. |
golpearon,
le enviaron con las manos vacías. |
El siervo regresó y se lo dijo al amo. El amo dijo: “Tal vez no le han conocido”. |
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Envió a otro siervo. |
Volvió a enviarles otro siervo; |
Envió de nuevo otros siervos, |
Volvió a enviar otro siervo; |
golpearon |
le hirieron en la cabeza,
afrentado |
hicieron con ellos de la misma manera |
golpeado,
afrentado,
le enviaron con las manos vacías |
|
Otros |
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tercer siervo |
|
golpeando a unos y matando a otros |
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a éste echaron fuera, herido |
Su hijo |
hijo suyo, amado |
su hijo |
hijo amado |
el heredero |
el heredero |
el heredero |
el heredero |
lo agarraron y lo mataron |
le mataron, y lo echaron dentro de la viña |
le echaron fuera de la viña, y le mataron |
y le echaron fuera de la viña, y le mataron |
|
Reacción del dueño de la viña:
Vendrá, y destruirá a los viñadores, y dará su viña a otros. |
Reacción del dueño de la viña:
A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros viñadores |
Reacción del dueño de la viña:
Vendrá y destruirá a estos viñadores, y dará su viña a otros. |
|
Jesús dijo: “La piedra que...”
(Salmo 118,22-23 |
Jesús dijo: “La piedra que...”
(Salmo 118,22-23 |
Jesús dijo: “La piedra que...”
(Salmo 118,22-23 |
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Procuraban prenderle, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la multitud |
Intentaban prenderle pero temían a la multitud, puesto que hablaba contra ellos, los jefes de los sacerdotes y de los fariseos |
Procuraban los principales sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola; pero temieron al pueblo |
¡Quien tenga oídos, que oiga! |
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4.7. Las interpretaciones tradicionales de la parábola de los viñadores
La lectura atenta de esos textos nos revela conflictos, no sólo entre los líderes religiosos de la Palestina de Jesús, sino también entre agricultores y propietarios de tierra. El contexto es eminentemente rural. Históricamente, se interpretó que los viñadores de ese episodio eran los tramposos de la historia. Alcanza con ver el título que la Biblia de Jerusalén asigna al pasaje: “Parábola de los viñadores homicidas”. Nos atrevemos a interpretar esta parábola a través de óptica de la cuestión social y, fundamentalmente, en la perspectiva de la comunidad de Tomás.
Son dignas de notar las diferencias entre los textos presentados por Tomás y los sinópticos. Tomás no induce al lector a interpretar la parábola de manera cristológica; esto es, teniendo a Cristo como centro de la narración. Y tal vez por eso, él haya sido dejado de lado por la tradición. Las interpretaciones convencionales de la parábola de los viñadores siguieron dos rumbos, a saber:
- INTERPRETACIÓ ALEGÓRICA: Jesús, al contar esa parábola, tendría en mente una síntesis de la historia de la salvación, lo cual llevó a la siguiente alegoría:
- El Señor de la viña es Dios que propone una alianza.
- La viña es la alianza que Dios hizo con su pueblo.
- Los viñadores son los israelitas que forman el pueblo de Israel.
- Los esclavos son los profetas y los sabios enviados por Dios para recoger los frutos. Ellos no obtuvieron éxito. Y Dios envió a su hijo amado.
- El hijo amado es Jesús, que terminó siendo muerto.
- Los otros siervos son la Iglesia Católica, a la cual Dios decide entregar la viña.
- INTERPRETACIÓN CRISTOLÓGICA: Jesús es el hijo amado de Dios que cumplió su papel en la historia de la salvación. Las primeras comunidades comprendieron más tarde la misión de Jesús. De esta manera, en esta parábola, Jesús sólo podría estar hablando de sí mismo. El envío de Jesús al mundo es parte del plan salvífico de Dios. Jesús morirá fuera de la viña, esto es, fuera de Jerusalén. Jesús es la piedra que los constructores rechazaron, lo que justifica la presencia del Salmo 118 en los textos sinópticos. Cristo murió y resucitó por obra de Dios. Jesús es el hijo amado de Dios. La interpretación cristológica de la parábola de los viñadores es la respuesta de las comunidades sinópticas al conflicto vivido con el judaísmo. Los viñadores son las autoridades del Templo que pugnan con los cristianos. Esas autoridades entienden que Jesús se refería a ellas. Ellas ya lo habían matado y ahora querían acabar también con los seguidores, persiguiéndolos. Los judeocristianos reafirman ante sus hermanos judíos la fe en Jesús como realizador de las promesas.
4.8. El sentido de la parábola de los viñadores según la comunidad de Tomás
En el texto de Tomás queda claro que la parábola habla de un grupo de trabajadores, los cuales, para no entregar el fruto de su trabajo al dueño de la viña, terminan reaccionando de forma violenta, ya sea golpeando esclavos o matando al heredero de la viña. En Tomás, el meollo de la parábola está en la cuestión latifundiaria de la época. Se estaba desarrollando un conflicto entre arrendatarios y propietarios de la tierra. El hombre rico del texto de Tomás representa a aquellos que acumulaban las tierras robadas de los campesinos pobres de Galilea. El conflicto por la tierra resulta evidente en el momento de la cosecha. El propietario quiere el fruto de la viña. Los trabajadores defienden sus derechos. El envío del hijo, el heredero, tenía por meta intimidar a los trabajadores.
En Tomás, la parábola – contrariamente a los sinópticos – simpatiza con la acción de los viñadores. Tomás no presenta la reacción del patrón. La actitud inusitada y revolucionaria de los viñadores quiere reafirmar que la única salida que les queda es resistir para recuperar la herencia perdida. ¡Resistir! ¡Resistir! De ese modo, Tomás incentiva a las comunidades de Galilea, a tomar posición contra los romanos que les habían robado las tierras. La violencia, si bien detestable, es el camino inevitable. ¡Qué absurdo! Esa era la función de la parábola, aunque ello nos asuste .
La parábola de los viñadores, o mejor, de los agricultores explotados y revolucionarios, no es cristológica, sino que refleja cuestiones sociales. Con esta parábola, el Jesús histórico de la comunidad de Tomás instigó a los suyos a resistir frente a la explotación romana. La tierra es un don de Dios dada a su pueblo, y que no puede ser usurpada por los extranjeros.
¿Por qué las comunidades de Marcos, Mateo y Lucas interpretaron las palabras de Jesús de manera diferente? ¿Están erradas? No. Ellas no están erradas; simplemente actualizan el mensaje de Jesús en sus respectivos contextos. En aquel momento histórico era importante demostrar, que Jesús fue el hijo amado enviado por Dios.
También hoy, las palabras de Jesús segun la comunidad de Tomás siguen siendo de suma actualidad. Cuántos sin tierra viven en la expectativa de días mejores. Sueñan que un día volverán a sus tierras, robadas por los ricos modernos del neoliberalismo. ¿O cualquier semejanza con nuestros días es mera coincidencia?
5. Para no concluir
El contenido precioso de los apócrifos mantenido en secreto, ahora puesto a tono, sacude la opinión teológica sedimentada. De hecho, esos escritos fueron textos cuestionadores ya son desde los orígenes del cristianismo. Tenemos que reconocer que evidentemente algunos apócrifos tienen historias aberrantes, que no podrían corresponder a la verdad. Pero también la “historia” de Jesús en los evangelios canónicos no es toda la historia. Ni todo sobre Jesús fue escrito. Muchas cosas no fueron tenidas en cuenta. Además, muchos textos sobre Jesús ya constituyen relecturas hechas por las comunidades de aquella época. Algunos estudiosos llegan a afirmar que sólo el 18 por ciento de las palabras atribuidas a Jesús en los evangelios le pertenece. Además de eso, lo que fue un dato de fe pasó a ser dato histórico y lo que era dato histórico se convirtió en dato de fe. Es difícil distinguir, incluso con el auxilio de la exégesis moderna, al Jesús de la fe del Jesús histórico. Las cosas están mezcladas.
Cuestiones doctrinales, relación de poder, género, aberraciones de la piedad popular, llevaron a que muchos textos de los orígenes del cristianismo, no entrasen en el canon sagrado. Estudiar los apócrifos es colocarse en el camino del diálogo con los orígenes del cristianismo, con esos textos preciosos que no entraron en el canon. Es percibir su valor para nuestra fe ecuménica y abierta a lo “nuevo”, aunque no sea “tan, tan nuevo”.
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Frei Jacir de Freitas Faria, OFM
Rua dos Contadores, 269
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