www.clailatino.org

Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas



 

El contexto histórico-cultural de los Salmos
Una introducción religiosa sociocultural de los salmos

Armando Noguez

Resumen

El salterio bíblico forma parte de la tradición literaria y religiosa de los pueblos vecinos de Israel. Allí los israelitas encontraron un fértil patrimonio de lírica religiosa y tuvieron la genialidad de aprovechar el oficio literario y las intuiciones teológicas de esa herencia. Los salmos bíblicos son un testimonio de continuidad cultural con el entorno, pero también de la creatividad de Israel para releer y desarrollar lo recibido desde su experiencia histórica y desde su identidad yavista. Este trabajo relaciona el salterio con las salmografías antiguas, destaca las diferencias y los puntos de contacto, ofrece ejemplos ilustrativos y recoge algunas conclusiones.

 

Abstract

The biblical Psalter is part of the literary and religious tradition of Israel 's neighboring cultures. It was there that the Israelis found a fertile heritage of religious poetry and they had the talent to take advantage of this literary profession and the theological intuition of that inheritance. The biblical Psalms are a testimony of cultural continuity with their surroundings, and also of Israel 's capacity to reread and develop what they received from the perspective of their historical experience and Yahwist identity. This study relates the Psalter with ancient psalmographies, highlights differences and similarities, offers illustrative examples and brings together some conclusions.

«Eso que va aullando en la ráfaga negra del Viento, por todos los caminos de la Tierra es el Salmo» (León Felipe 1)

1. Introducción

Durante el siglo recién pasado se publicaron varias obras representativas de la literatura de los pueblos vecinos de Israel que habitaron el Creciente fértil 2. El hecho demostró numerosos contactos entre esos escritos y la Biblia. En algún tiempo hubo quienes proclamaron «la gran superchería» 3 de la Biblia por haber copiado de los escritos más antiguos; pero hoy se pueden apreciar en su justo valor las relaciones entre la Biblia y los textos de su entorno socio-cultural. Nadie duda que los autores bíblicos tuvieron ante la vista escritos de los pueblos vecinos. En una comparación sencilla inmediatamente destacan las diferencias y los numerosos puntos de contacto.

La constatación de relaciones de dependencia de la Biblia respecto de las literaturas circunvecinas no plantea actualmente problemas. La originalidad de Israel no es el resultado de un aislamiento cultural absoluto, como algunos pudieron pensar. Lejos de rechazar sistemáticamente todo lo que le rodeaba, Israel tuvo la genialidad de hacer suyas las riquezas culturales o religiosas de sus vecinos. Lo hizo con originalidad, las adaptó, entresacando todo lo que no compaginaba con sus creencias y supo vincular hábilmente esos elementos prestados con su experiencia histórica y religiosa.

 

2. Las culturas del Creciente Fértil

El Creciente Fértil es una región singular que abarca desde Egipto a Mesopotamia: parte del río Nilo, avanza hacia el norte y bordea las costas mediterráneas de Siria-Palestina, y luego dobla hacia el este siguiendo los ríos de Mesopotamia. Se forma así la figura de una «media luna». Esa región fue cuna de grandes civilizaciones durante el tercer y segundo milenios antes de Cristo.

 

a) Civilizaciones e idiomas

Muchos siglos antes de la aparición de los pueblos bíblicos en la historia, florecieron en el antiguo Creciente fértil civilizaciones de altos logros culturales. Entre los años 3000 y 1500 a .C. hubo realizaciones de mucho prestigio en Egipto, Mesopotamia y Siria Palestina. Monumentos y textos escritos siguen hablando de su esplendor. Los pueblos bíblicos, en efecto, forman parte del mundo cultural cananeo y sirofenicio. Como punto de cruce entre oriente y occidente, Israel es puente entre las dos grandes culturas del antiguo Creciente Fértil, la mesopotámica (de Sumer y Acad) y la egipcia. Por su ubicación singular los israelitas tuvieron que entrar en contacto y recibir influencia de los pueblos egipcios, cananeos, hurritas, hititas, asirios, babilonios y persas. La Biblia, entonces, es deudora de una rica tradición cultural y religiosa anterior.

 

Los principales documentos del Creciente fértil están escritos en las siguientes lenguas : el egipcio , en sus formas hierática y jeroglífica; el ugarítico , lengua semítica emparentada con el fenicio, el arameo y el hebreo; era hablado en el segundo milenio a.C. por gente de la costa mediterránea en la Siria del norte; el hitita , la lengua de los pueblos indoeuropeos no semitas de la región central de Asia menor a partir del 1650 a .C.; el acadio , que designa a las lenguas hermanas de los asirios (norte) y babilonios (sur) escritas en cuneiforme desde el 2500 a .C.; el sumerio , que se hablaba en sur de Mesopotamia durante el tercer milenio a.C.

Siempre ha estado latente la pregunta sobre el grado de conocimiento que existía en Israel de esas lenguas. Y han quedado también muchas dudas razonables.

 

b) Textos y contenidos

En la zona de la media luna fértil se ha descubierto gran cantidad de material escrito; muchos de esos documentos interesan directamente a la Biblia 4. Baste recordar solamente los fondos literarios descubiertos desde hace poco más de un siglo en Biblos, Alalakh, Nuzi, Ugarit, Mari, Ebla, Amarna.

Los contenidos de los textos religiosos son himnos y preces a los diversos dioses, que fueron compuestos para el uso cúltico, rúbricas para las celebraciones del culto y narraciones de contenido mítico para ser recitadas en determinadas fiestas de las divinidades. Existen también textos de conjuros contra los demonios, portadores de calamidades y enfermedades, y textos de presagios basados en el arte adivinatorio. Finalmente hay textos mortuorios, como las inscripciones sepulcrales. Es de notar que, aunque no sean de contenido estrictamente religioso, las inscripciones reales, leyes, tratados, poemas épicos, narraciones, fábulas, etc. suelen contener informaciones que interesan a la historia de la religión y a la Biblia 5.

 

c) Valor

Los textos encontrados en el Creciente fértil tienen un valor único. Informan de tradiciones vigentes en esos territorios que no solo permiten ambientar los textos bíblicos, sino que también se piensa que muchos de ellos sirvieron de verdaderas fuentes en las que se inspiraron los autores bíblicos; otros, por lo menos ofrecen datos sobre la historia de Israel. El interés en el trasfondo bíblico ha tenido sus abusos y exageraciones. Hay necesidad de un más riguroso esfuerzo por comprender tanto el material del AT como el material no bíblico en sus propios marcos y, antes de hacer juicios comparativos, uno debe tener muy claro que el material que se va a comparar es efectivamente comparable.

 

3. La Biblia y las literaturas religiosas de su entorno

Actualmente, nadie duda de que la producción literaria en materia religiosa de los antiguos sumerios, babilonios, cananeos y egipcios, contiene muchos elementos de valor para fines de comparación con la literatura bíblica. De esas culturas Israel recibió influencias notables en lenguaje, formas literarias, mitos, leyendas, estatutos legales, conocimientos de sus dioses, himnos y súplicas 7. La presentación del Génesis sobre los orígenes del universo y de la humanidad hace amplio uso de la epopeya de Guilgamés y del Enuma Elish; en Éxodo 18, la organización del pueblo se realiza según el esquema militar propuesto por el sacerdote madianita Jetró; la primera versión de Josué 1-12 constituye una adaptación judía del lenguaje de la propaganda militar asiria; la teología de la primera edición del historia deuteronomista (de Josué a Reyes) está ampliamente marcada por préstamos en que se asume y se transforman usos de la cultura asiria; el marco narrativo del libro de Job , donde nos presenta los personajes y la situación, con toda probabilidad, se deriva de una leyenda o cuento pre-existente; y la misma temática ya había sido tratada por otros autores del oriente antiguo 8.

En los textos de los antiguos pueblos vecinos de Israel, diez siglos antes del templo salomónico, ya existía una lírica religiosa en Mesopotamia, en Egipto y en Canaán de modo muy semejante a los salmos bíblicos. Esto prueba que tanto la oración como los testimonios escritos de oración, no nacieron con la Biblia. Es universalmente afirmado que el salterio del pueblo de Israel procede de una época tardía en la historia de la literatura del Creciente Fértil. Israel aprovecha elementos literarios, rituales y doctrinales de sus pueblos vecinos. No es extraño encontrar en la Biblia algunas expresiones o temas similares a los que se desarrollan en la tradición oracional del antiguo Creciente Fértil. Los sistemas religiosos (ofrendas, sacrificios, fiestas) que se ven reflejados tienen muchos puntos en común con la religión de los salmos. Los pueblos del antiguo Creciente fértil aportaron las formas básicas del culto sacrificial y de la oración personal y pública. Esos mismos pueblos desarrollaron varias tradiciones salmográficas que presentan entre sí varios paralelos en la composición y uso de metáforas y expresiones características. En los salmos converge una tradición ya milenaria que les ofrece un amplio repertorio de símbolos, arquetipos, temas, motivos y géneros literarios.

 

4. El Salterio bíblico y su relación con la lírica religiosa del Creciente fértil

Es claro que los salmos bíblicos tienen hondas raíces en la tradición religiosa del Creciente fértil y presentan algunos paralelos con sus himnos y oraciones. Israel no inventó sino que encontró ya en existencia numerosas formas y recursos literarios para expresar su experiencia de oración. Es muy probable que Israel haya tomado prestados y haya reelaborado modelos foráneos. La comparación entre los salmos bíblicos y los no bíblicos es muy instructiva, tanto por las similitudes como por las diferencias que resultan.

Pero una comparación mecánica no lleva demasiado lejos y puede resultar ociosa. Para avanzar un poco es preciso recordar, por un lado, que una misma expresión, cuando se emplea en diferentes literaturas religiosas, no siempre significa la misma cosa; por otro, que la diferencia entre la religión bíblica y la no bíblica ya no se plantea en términos de religión verdadera y religiones falsas. Además no puede olvidarse que entre ambas tradiciones literarias existe una amplia distancia temporal, pues la literatura no bíblica pertenece al tercer y segundo milenio a.C. mientras que los salmos proceden del primer milenio a.C., siendo bastantes los que provienen del período postexílico.

 

4.1 Comparaciones formales

La comparación de los Salmos bíblicos con los de otras culturas vecinas, naturalmente, debe comenzar con la consideración de su forma literaria. Muchos autores opinan que toda la zona del Creciente Fértil compartía patrones culturales muy semejantes. No sólo el entorno físico, también sus cosmovisiones y universos simbólicos eran muy cercanos. De ahí que sus concepciones precientíficas, sus claves y expresiones culturales fueran relativamente uniformes.

Los textos de oración permiten reconstruir una especie de koiné religiosa o de teología común de las religiones politeístas del mundo antiguo 9. Es de esperar, entonces, que donde eran similares las concepciones precientíficas, manifestaciones artísticas y expresiones religiosas, sean también comunes los cánones literarios.

En muchos textos de himnos y oraciones el lenguaje es sumamente cuidado, los escritores de la época ya se servían de diversas técnicas literarias, algunas con elevado grado de refinamiento.

 

a) Semejanzas

Algunos rasgos generales que asemejan a la poesía bíblica con la lírica religiosa de sus vecinos son: el ritmo, la extensión de los versos, el paralelismo, el arreglo o disposición en estrofas, las preguntas retóricas, estribillos, respuestas antifonales, la introducción en el himno de un oráculo divino, etc. Con la poesía religiosa asirio-babilónica, por ejemplo, los Salmos bíblicos comparten la extensión relativamente uniforme de las líneas en cada poema, así como también el hecho de dividir un verso en dos partes 10. En seguida de mencionan otros puntos de contacto.

 

Paralelismo

El paralelismo de los hemistiquios era frecuente en la literatura mesopotámica; en ella se recurre mucho al paralelismo sinónimo , pero entre los asirios prevalece el paralelismo tautológico , donde la segunda parte del verso repite la misma idea de la primera parte casi con las mismas palabras. En el himno sumerio a Enlil encontramos el siguiente paralelismo: «los dioses de la tierra se curvan ante él, / los dioses Anunna se humillan ante él» 11. Estas tautologías pueden deberse al poder mágico que se atribuía a la repetición de una determinada expresión o fórmula.

El paralelismo sintético , donde la segunda parte del verso continúa el pensamiento de la primera parte, es relativamente común en los himnos hebreos y asirios. El paralelismo antitético , abundante en los salmos bíblicos, también aparece en la literatura egipcia, donde un himno egipcio a Amón dice «tu amor está en el cielo del sur / y tu ternura en el cielo del norte» 12.

 

Imágenes

El imaginario de los salmos pone en relación cuatro mundos que en la actualidad se consideran bien diversos: el de la divinidad, el del cosmos con su tiempo y espacio, el de la historia y el del más allá 13. Esos mismos cuatro ámbitos ya se habían expresado ampliamente en la literatura religiosa del Creciente fértil.

 

Repeticiones

El himno a Ishtar ofrece un buen ejemplo de la técnica de repetición:

Cantad a la diosa, la más imponente entre las diosas, /

¡Que sea glorificada la señora de las gentes,

la mayor de los dioses!

 

Cantad a Ishtar, la más imponente de las diosas.

¡Que sea glorificada la señora de las mujeres,

la mayor de los dioses! 14

 

En el himno sumerio a Inanna, una parte se desarrolla en forma de letanía, con una respuesta idéntica:

« Destruir y construir / arrancar y levantar

te corresponde, oh Inanna.

Hacer del varón una hembra y de una hembra un varón,

te corresponde, oh Inanna.

Comercio y beneficio, pérdidas y bancarrota,

te corresponde, oh Inanna » 15.

 

Este procedimiento recuerda el Salmo 136 y otros salmos letánicos.

 

Géneros literarios y «Sitz im leben»

En la lírica religiosa del Creciente féril se encuentran numerosas formas literarias que después aparecerán en la Biblia: himnos (de alabanza, procesionales), varios tipos de oraciones penitenciales, lamentaciones, oraciones de petición o súplica, oraciones de conjuro. En el caso de la literatura asiria, por contar con varias muestras de himnos de santuario, de la naturaleza, procesionales, permitirá descubrir algunas coincidencias con el salterio bíblico.

La literatura religiosa del Creciente fértil refleja ambientes vitales («sitz im leben») semejantes a los de los salmos bíblicos: muchas cosas se mueven en el ambiente pastoril; hay referencias a la leche, la lana, fecundidad del ganado y la posesión de muchos rebaños, etc. En la literatura asiria, por ejemplo, existen algunas situaciones vitales similares a los salmos bíblicos: la procesión al Santuario se encuentra en el Sal 24 y en el himno 13 a Marduk, la procesión hacia el Santuario aparece en el Sal 96 y en el himno a Enlil, la peregrinación por la ciudad bordeando el Santuario como en el Sal 48 se da en muchos himnos asirios. La traición de los amigos es también uno de los lugares comunes de los salmos de lamentación del Creciente fértil y de la tradición bíblica (cf. Sal 41,10; Jr 20,10).

 

Estructuras

En la mayor parte de las oraciones de petición llamadas «con la mano alzada», de origen acadio, que se rezaban en caso de dificultad o desgracia, se encuentran los siguientes elementos: una alabanza a la divinidad que se invoca, la presentación del suplicante con su queja, una súplica apelando a la misericordia divina y una acción de gracias 16. De modo semejante, en los salmos bíblicos de súplica individual (cf. 3, 5, 6, 7, 13, 17 etc.) «la estructura básica comprende: una invocación al Señor, con título, descripción de la desgracia propia, la súplica profesión de confianza y promesa de agradecimiento» 17.

Algo básico de los salmos babilonios es una estructura en la que pueden reconocerse cinco partes importantes: apelación, lamento, promesa de alabanza, alabanza, petición. Con las naturales variantes, esta secuencia suele preservarse casi siempre. La estructura tiene correspondencia de varios elementos con los salmos bíblicos 18.

Las estrofas de varios versos son comunes en el salterio hebreo y también en las oraciones asirias; pero es notar que en ambas literaturas no son regulares ni constantes en cuanto al número de versos. Es también característica común la aparición ocasional del estribillo para indicar respuestas antifonales; a veces se encuentran verdaderas letanías 19.

 

b) Diferencias

No obstante las numerosas semejanzas, no puede negarse que, aún desde el punto de vista puramente estilístico, existen también notables diferencias entre la tradición sálmica israelita y la de sus vecinos. En la salmografía babilónica, por ejemplo, hay una tendencia casi ausente en los salmos bíblicos, exceptuando quizá el 119 hacia la monotonía y la repetición tediosa, con la enumeración de nombres y epítetos de los dioses, sin agregar nada nuevo 20. El paralelismo antitético , que abunda en los salmos hebreos, está poco presente en los himnos asirios. Estos himnos, además, se dirigen a la divinidad en segunda persona, mientras que en el salterio bíblico es más frecuente la tercera persona, que les da un carácter más hímnico 21. La tradición bíblica de los Salmos también creó una nueva forma de himno, que comienza y termina con una exhortación a alabar a Yahvéh. El genio hebreo emplea más simplicidad, variedad y poder de expresión en algunas piezas maestras como los salmos 8, 24, 29, 47, 67, 100, 96, 150 22.

 

4.2 Comparaciones temáticas

Israel encontró en su entorno no sólo un rico repertorio de fraseología hímnica, sino también muchas ideas religiosas básicas, algunas de las cuales fueron compartidas y otras no se asumieron.

 

a) Semejanzas

Entre el salterio y las oraciones de los pueblos vecinos de Israel es común el sentimiento religioso que se expresa como admiración, agradecimiento, súplica, exaltación, alabanza. Además, hay temas y expresiones con mucho parecido.

En las oraciones sumerias, por ejemplo, la palabra divina es omnipotente: basta con que el dios establezca un plan, pronuncie una palabra y ya existe lo que pensaba 23. De Isthar se dice: «por su orden ella le ha sometido / las cuatro comarcas a su pies» 24; en la Biblia se dice «le hiciste señor de las obras de tus manos, / todo fue puesto por ti bajo sus pies» (Sal 8,7). A Marduk se le celebra como divinidad guerrera: «Tu nombre más importante, oh Marduk, es el más experto entre los dioses; tu flecha furiosa es un león sin piedad. Señor de peso, que pisoteas a todos los enemigos, que haces retroceder en el combate, tu escolta son las pléyades » 25; lo mismo en la Biblia: «Yahvéh, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú?, poderoso eres, Yahvéh, tu lealtad te circunda. Tú domeñas el orgullo del mar, cuando sus olas se encrespan las reprimes; tú machacaste a Rahab lo mismo que a un cadáver, a tus enemigos dispersaste con tu potente brazo» (Sal 89,9-11). En una súplica acadia a Marduk se le pide la curación con un argumento particular: «El que se ha vuelto polvo, ¿qué ganancia hay en él? Un siervo vivo respeta a su amo; el polvo muerte ¿qué proporciona de más a un dios?» 26. La Biblia lo dice así: «¿Qué ganancia en mi sangre, en que yo baje a la fosa? ¿Puede alabarte el polvo, anunciar tu verdad?» (Sal 30,10).

En Egipto, la providencia del dios Amón se exalta porque: «hace la hierba para que viva el ganado y los árboles frutales para los humanos. Hace aquello de lo que viven los peces del río y las aves que pueblan el cielo» 27. Por su parte, Yahvéh es «el que hace germinar en los montes la hierba, y las plantas para usos del hombre, el que dispensa al ganado su sustento» (Sal 147,8-9). Una oración del faraón Ramsés II a Amón en la batalla de Qadesh expresa la confianza en Dios diciendo: «veo que Amón vale más para mí que miles de infantes y que centenas de millares de carros, más que diez mil hermanos e hijos, todo unidos en un corazón» 28. En la Biblia se reza: «No queda a salvo el rey por su gran ejército, ni el bravo inmune por su enorme fuerza. Vana cosa el caballo para la victoria» (Sal 33,16-17).

Varios temas bíblicos ya habían aparecido en la literatura de los vecinos israelitas. Entre ellos se pueden elencar los siguientes 29: Dios es considerado creador, santo o totalmente otro, omnipotente y hasta único. Dios se comunica con los seres humanos por medio de su creación, su palabra, sus profetas y sus bendiciones. Dios también se revela como padre o madre, ser personal, pastor y guardián de su pueblo, misericordioso, salvador; se compromete con los humanos mediante sus promesas, la alianza y habitando en medio de ellos. Es de notar que sigue siendo libre, castiga a los culpables, su reino es el de la justicia y toma partido por los oprimidos.

En los himnos y oraciones de los pueblos vecinos de Israel, los seres humanos expresan ante los seres sagrados actitudes de confianza, admiración, alabanza, se reconocen pecadores, imploran perdón y el bien de la salud; se comprometen a complacerse en lo que es justo, no lesionar al prójimo, apartarse de los ídolos. Y no está por demás recordar que en las oraciones de los vecinos de Israel se considera al rey como «hijo de Dios», se realizan sacrificios, se da importancia a los sueños y si hay referencias a una ciudad santa.

 

b) Diferencias

La tradición bíblica no fue una receptora meramente pasiva de la cultura de su entorno territorial. La especificidad yahvista de los Salmos marcó varias diferencias.

La Biblia celebra a un único Dios, los pueblos vecinos son politeístas y suelen dirigirse a un panteón densamente poblado con divinidades consortes o subordinadas. Aunque la oración y alabanza se dirigían por lo general a un solo Dios. La concepción monoteísta es la que, a la postre, marca la diferencia entre las tradiciones sálmicas de Israel y las de sus vecinos. En la tradición penitencial acadia, por ejemplo, se dan casos trágicos en que el penitente está angustiado porque no sabe contra qué Dios ha pecado ni siquiera cuál ha sido su transgresión, por eso hace una «oración a todos los dioses» 30. Allí se dice: «Que el Dios, no sé cuál, se aplaque; que la diosa, no sé cuál, se aplaque Oh Dios, seas quien fueres, mis transgresiones son muchas, grandes son mis pecados la falta que he cometido no la conozco».

Ajenos a la Biblia son también los complicados dramas entre dioses , desde matrimonios hasta rivalidades. También se desconoce la invocación de divinidades menores intercesoras o adversarias. Hay que resaltar también que el Dios de los Salmos bíblicos se presenta disociado de cualquier práctica mágica . El sol y la luna, en la Biblia, no son más que los servidores de Dios. En los salmos bíblicos la divinidad jamás se identifica con los cuerpos celestes o las fuerzas de la naturaleza. En los himnos acadios, Sin (la luna) y Shamash (sol) 31 son realmente divinizados . Igualmente, algunos pueblos del Creciente Fértil llegaron a divinizar al rey, hecho inaudito en Israel.

Una diferencia fundamental está en la polémica contra los ídolos: «los ídolos de los paganos son oro y plata, hechura de manos humanas: tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven, tienen orejas y no oyen, no hay aliento en sus bocas. Semejantes a ellos son los que los hacen, y todos los que confían en ellos» (Sal 135,15-18). Esta afirmación dura de exclusivismo, aunque un tanto tardía en la historia de Israel, está ausente en la literatura religiosa antigua de los pueblos que le rodean.

Las tradiciones no bíblicas organizan su experiencia religiosa en torno a la armonía del universo mediante el sometimiento a un destino natural; se dirigen más a la contemplación cósmica. La religiosidad bíblica, por su parte, se construye en la fidelidad a la voluntad personal de un Dios único, cuyos atributos esenciales son la justicia y la misericordia; y así se orienta más a la acción histórica, interpelada por la palabra profética. La plegarias no bíblicas ensalzan a la divinidad de forma general, mientras que los salmos bíblicos evocan las intervenciones de Dios en la historia y, los favores allí recibidos son los que motivan la alabanza y la acción de gracias.

 

5. El caso ilustrativo del Salmo 104

En la historia de la exégesis de los Salmos, ya es clásica la comparación entre el Salmo 104 y el himno al Dios solar Atón 32 del faraón Amenofis IV (1380- 1362 a .C.) que cambió su nombre en Akhénaton para afianzar su reforma religiosa. El himno estaba escrito en una pared de la tumba de Ay en Tel-el-Amarna (Medio Egipto) y se descubrió en 1887.

El salmo solar egipcio parece tener contactos con el Salmo 104 en una cantidad que jamás se había registrado en la Biblia con un paralelo egipcio 33. Los vv. 19-24 del salmo 104 son los que muestran las más estrechas relaciones con el himno al sol, como aparece en los siguientes textos:

 

Sal 104

Hiciste la luna con sus fases,

el sol conoce su ocaso.

Traes las tinieblas y se hace de noche

y rondan las fieras de la selva;

los cachorros rugen por la presa

reclamando a Dios su comida.

 

Cuando brilla el sol

se retiran y se tumban en sus guaridas;

el hombre sale a sus faenas,

a su labranza hasta el atardecer.

Cuántas son tus obras, Señor,

y todas las hiciste con maestría,

la tierra está llena de tus criaturas.

 

Himno de Akhénaton

«Cuando tu reposas en occidente, bajo el horizonte,

la tierra se halla en sombra semejante a la de la muerte.

La gente descansa, bien cubierta, en sus habitaciones.

Ningún ojo ve al otro.

A los durmientes podrían robarles todos sus bienes,

que han puesto bajo su cabeza, sin que ellos se den cuenta.

Todo león sale de la cueva, todo reptil muerde.

Hay oscuridad la tierra están en silencio.

El que ha creado las cosas reposa en su horizonte.

Al alba , tu resplandeces en el horizonte,

tú iluminas, tú, ¡oh sol!

Durante el día, disipas la oscuridad enviando tus rayos.

Los dos países se despiertan con gozo,

los hombres se levantan, se ponen en pie, a causa tuya.

Lavan sus cuerpos, se ponen sus vestidos,

extienden sus brazos para adorar tu amanecer.

La tierra entera se pone a hacer sus labores».

 

Aunque no siempre las correspondencias sean de término a término, es evidente que entre ambas piezas literarias existen puntos de notable similitud. Pero también hay diferencias esenciales, que no son tanto de detalle literario sino de actitudes religiosas fundamentales. El Dios Atón prodiga sus cuidados sobre todas las criaturas, con la desventaja de que sólo lo hace durante el día; durante la noche prevalecen las fuerzas malignas «la tierra yace en silencio, porque el que la ha creado descansa en el horizonte». En cambio, el Salmo 104,20-21 afirma: «mandas tú las tinieblas, y es la noche; en ella corretean todas las bestias de la selva. Los leoncillos rugen por la presa, y su alimento a Dios reclaman». Aquí la noche es también parte de la creación de Dios. Por otra parte, es preciso tener presente que en el himno egipcio el sol es una divinidad; en el Salmo 104 el sol es criatura. En el himno de Akhénaton la noche tiene entidad propia, porque el sol se fue; en el Salmo, Dios pone la tiniebla para que haya noche sin que eso le afecte; el salmo 104 habla del hombre en sentido más profano que en el himno al sol, pues aquí es un adorador mañanero del sol 34.

 

Frente al problema comparativo los autores han adoptado tres posturas principales: los dos textos independientes, el salmo 104 depende del himno a Atón, el salmo 104 depende del canto egipcio a través de la mediación cananea y fenicia 35. Es difícil inclinarse por una de las posiciones porque las relaciones estrechas constatadas chocan con evidentes autonomías y diversidades. Baste decir que la independencia absoluta resulta improbable por los contactos bastante puntuales y, aunque la prueba de una mediación cananea sea solo parcial e indirecta, no es descabellado suponer que las expresiones poéticas del himno a Akhénaton se hicieron parte del patrimonio literario del oriente medio y así encontraron eco en la literatura de otras tierras 36.

 

6. Conclusiones

La revelación de Dios no desprecia la sabiduría humana, sino todo lo contrario. Una de las fuerzas de Israel radica en que supo captar todo lo bueno que encontró en su camino. Su fe le permitió asimilar los valores humanos, culturales y religiosos de sus vecinos coloreándolos de la originalidad mosaica, profética y sapiencial. Por eso es que, desde la tradición bíblica, no se puede menospreciar el politeísmo de los pueblos vecinos de Israel. Ha de valorarse como genuina experiencia religiosa, matriz religiosa y cultural generadora de algunas tradiciones del antiguo Israel. Aunque en contextos polémicos se acentúen las diferencias, es inaceptable un menosprecio de las religiones no bíblicas, tratándolas simplemente como paganas, idólatras, supersticiosas, mágicas, etc.

Es preciso tomar en serio los textos de las tradiciones sálmicas del medio oriente antiguo. No se les puede considerar a la ligera como intentos primitivos, inútiles o superados, incapaces de ofrecernos una enseñanza o inspiración. La expresión religiosa de Israel no es la primera en el tiempo y, sin dejar de ser una obra original, se inscribe en una larga búsqueda religiosa . Los salmos bíblicos forman parte de un tipo de poesía religiosa cultivada en el antiguo Creciente fértil. Las cuestiones son las mismas, aunque las respuestas no sean idénticas. Puede hablarse del hondo arraigo de los salmos hebreos en el ambiente cultural de los pueblos circundantes, que se expresa en la relación más o menos cercana en lo que respecta a imaginería, simbolismos, motivos religiosos y hasta lingüísticos.

Los mismos sentimientos religiosos han encontrado formas de expresión muy similares. Quizá sea por pertenecer a una misma civilización o por la universalidad de la experiencia religiosa. Pero así como la experiencia religiosa que dio origen a los salmos, acogió y supo beneficiarse de otras tradiciones religiosas, de igual modo la lectura (interpretación en la oración, meditación, estudio) de los salmos, ha de abrirse a una perspectiva multicultural que tenga en cuenta la diversidad de formas de vida, que en ella encuentran expresión.

Israel no sólo aprovecha los contenidos religiosos, también se beneficia del oficio literario, el ya bien experimentado y afianzado repertorio de procedimientos y recursos retóricos o poéticos. Los numerosos contactos entre los salmos bíblicos y la correspondiente lírica religiosa del Creciente fértil sugieren que el lenguaje devocional era un patrimonio común de esos pueblos vecinos. Los salmos comparten con la literatura religiosa de sus vecinos las principales características de la poesía hebrea . Sin embargo, es muy aventurado pretender comprobar el grado de similitud o desemejanza entre la salmografía bíblica y la lírica religiosa extraisraelita, tanto por lo que se refiere a las formas literarias cuanto por lo que respecta a sus respectivos contenidos.

Finalmente, el estudio de la tradición lírica religiosa de los pueblos vecinos de Israel ofrece grandes ventajas para el lector de la Biblia. Se amplía el campo de conocimiento, se evitan las simplificaciones históricas que pretenden hacer singulares todas las manifestaciones de la religión de Israel y, finalmente, también se ahuyenta la tentación de juzgar los salmos bíblicos desde los estándares de la poesía y de la literatura occidental moderna, que en la mayoría de los casos resultan inadecuados.

Armando Noguez
Email: noguezcr@prodigy.net.mx

 

1León Felipe , «¡El Salmo es mío!», Nueva antología rota, Visor, Madrid 1981, 162.

2 Desde América Latina, parece preferible hablar de «Creciente fértil» o de «Media luna fértil» para referirse a la región geográfica de Israel y sus vecinos, porque las expresiones «medio / cercano oriente» resultan poco precisas con respecto a la ubicación del lector latinoamericano.

3 Expresión del asiriólogo Friedrich Delitzsch, en su conferencia Babel und Bibel (Babilonia y la Biblia) de 1902.

4 Muchos de esos textos han sido traducidos y publicados en las lenguas modernas. Algunas obras de referencia son: Pritchard , J.B., (ed.), Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament, Princeton University Press , Princeton 3 1969. [Citado como Anet] . Labat, R. Caquot, A. Sznycer, M. Vieyra, M., Les religions du Proche-Orient asiatique. Textes sacrés babyloniens-ougaritiques-hittites, Fayard-Denoël, París 1970. Del Olmo Lete, G. , Mitos y leyendas de Canaán, Cristiandad, Madrid 1981.

5 Cf. M. Noth , El mundo del Antiguo Testamento. Introducción a las ciencias auxiliares de la Biblia, Cristiandad, Madrid 1976, 287.

6 Cf. J.J.M. Roberts , «The Ancient Near Eastern Environment», en D. A. Knight G.M. Tucker (ed.), The Hebrew Bible and its Moderns Interpreters, Fortress Press, Minneapolis 1985, 96.

7 Cf. Ch.G. Cumming , The Asirian and Hebrew Hymns of Praise, Columbia University Press, New York 1934, 154-155.

8 Cf. J. Lévèque , Job et son Dieu, París 1970, 11-116.

9 Cf. J. Trebolle Barrera, Libro de lo Salmos. Religión, poder y saber , Trotta, Madrid 2001, 89.

10 Cf. Ch. G. Cumming , op. cit. 95.

11Anet , pg. [573], lín. 8-9.

12Anet , pg. 366.

13 Cf. J. Trebolle Barrera, op. cit. , 93.

14 Himno a Ishtar, Anet, pg. 383, lín. 1-8.

15Aa. Vv., Oraciones del Antiguo Oriente , Evd , Estella 1979, 9.

16 Ver la repetición de este esquema en las tres oraciones a Shamash, a Marduk y a Ishtar en Aa. Vv., Oraciones del Antiguo Oriente , Evd , Estella 1979, 25-29.

17A. Schökel C. Carniti , Salmos I, Evd , Estella 1992, 98.

18 Cf. Cl. Westermann , Praise and Lament in the Psalms, John Knox Press, Atlanta 1981, 37.

19 Cf. Ch. G. Cumming , op. cit. , 98-99.

20 Cf. H. Ringgren , La fe los salmistas , La Aurora, Buenos Aires 1970, 162.

21 Cf. Ch. G. Cumming , op.cit. 99.

22 Cf. Ch. G. Cumming , op. cit. 155.

23 Por ejemplo, el Himno a Enlil el omnibenefactor, Anet [573].

24Anet pg. 383, lín. 49-50.

25Aa. Vv., Oraciones del Antiguo Oriente , Evd , Estella 1979, pg. 17, lín. 13-19.

26Aa. Vv., Oraciones del Antiguo Oriente , Evd , Estella 1979, pg. 22, lín. 20-22.

27Anet , pg. 366, vi , 5.

28Aa. Vv., Oraciones del Antiguo Oriente , Evd , Estella 1979, pg. 74.

29 Un cuadro muy ilustrativo sobre estos temas se puede consultar en Aa. Vv., Oraciones del Antiguo Oriente , Evd , Estella 1979, 94.

31Anet, 391.

32 Cf. Anet , pgs. 385 y 387.

33Anet , 369-371.

34 Existe una amplia literatura sobre el himno egipcio y sobre sus probables nexos con el Salmo 104, baste citar sólo un estudio en castellano: B. Celada , El salmo 104, el himno de Amenofis iv y otros documentos egipcios, Sefarad 30 (1970) 305-324; 31 (1971) 3-26.

35 Cf. H.-J. Kraus , Los Salmos. Sal 60-150, vol. II, Beb 54, Sígueme, Salamanca 1995, 447.

36 Cf. G. Ravasi , Il libro dei Salmi, III. Commento e attualizzazione, Dehoniane, Bologna, 1993, 97.

37 Cf. Ch. F. Pfeiffer , Tell El Amarna and the Bible, Baker Book House, Grand Rapids, Mich. 2 1970, 38-43.

 

 
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.