
SALMOS DE SUFRIMIENTO: ¡EXPRESIÓN DE INTERIORIZACIÓN DE LAS RELACIONES CON DIOS!
Jacir De Freitas Faria
Resumen
Partiendo de la afirmación de que el sufrimiento interioriza las relaciones con Dios, el presente estudio analiza los salmos de sufrimiento, la influencia del sufrimiento del profeta Jeremías en los Salmos, así como los Salmos 137 y 102. El sufrimiento es individual y colectivo, moral y social. Dios y el sufriente, en los Salmos, interactúan en una relación amorosa que genera esperanza de tiempos mejores. El sufrimiento individual pasa a ser comprendido en la perspectiva colectiva. Comprender así el sufrimiento, es ya una liberación.
Abstract
Starting from the affirmation that suffering interiorizes the relationship with God, this study analyzes the psalms of suffering, the influence of the suffering of the prophet Jeremiah on the psalms, especially on Psalms 137 and 102. Suffering is individual and collective, moral and social. God and the sufferer interact in a loving relationship that creates hope for better times. The individual suffering thus becomes understood from the collective perspective. Understanding suffering in this way is a liberating experience.
Introducción
¿Quién no pasó ya por una experiencia de sufrimiento en la vida? Para algunos, el contacto con la muerte de un ser querido, causa sufrimientos insondables. La añoranza mezclada con el sentimiento de pérdida duelen mucho, cuando se ama de verdad. El sufrimiento personal no es causado sólo por la muerte, sino por enfermedades, dificultades en las relaciones, etc. Por otro lado, el sufrimiento es también comunitario y provocado por las desigualdades sociales. Cuántos de nuestros hermanos y hermanas viven con el eterno sufrimiento del hambre. Mi memoria registró para siempre la declaración de una ‘prostituta’, o mejor, de una “mujer marginada”, dada a una periodista, en un encuentro de mujeres marginadas, por los años idos de los 80, cuando preguntada sobre cuál es el peor sufrimiento en una zona bohemia. Joelma, era ése su nombre, respondió categórica: “¡lo peor es el hambre! Es como cal que nos quema por dentro...” ¿Dónde está el origen de este sufrimiento? La respuesta continúa enfática: en la injusticia social de nuestro tiempo.
La presente reflexión es una tentativa de analizar el sufrimiento individual y colectivo en los Salmos, con énfasis en los Salmos 137 y 102. Lo que nos motivó el estudio, reside en esta afirmación: el sufrimiento interioriza las relaciones con lo Sagrado, con Dios.
1. El sufrimiento en los Salmos
Muchos son los Salmos que brotaron de la experiencia de sufrimiento, ya sea individual o colectivo. Casi un tercio del salterio, podrían ser catalogados en esta categoría, a la cual los estudiosos llaman también de súplica o de lamentación.
El salmista o su comunidad, se coloca frente a Dios pidiendo ayuda, reviendo sus actitudes, mostrando sus limitaciones e incomprensiones frente al sufrimiento vivido. Fe en Dios que salva, juzgando y revertiendo la situación del sufriente, es la condición básica que lleva al ser humano a la oración. Una vez por otra, vale también la maldición (imprecación) pedida para quien produce el sufrimiento.
Los salmos pueden ser agrupados en tipos de sufrimientos, de los cuales nacen oraciones, a saber:
- Persecución causada por el enemigo. El justo se ve perseguido y pide ayuda a Dios. Los enemigos son: políticos y opresores (3, 5, 7, 13, 22, 28, 56, 57, 59, 61, 69, 79, 83, 123 y 142); familia y vecinos (31); criminales (35 y 54); impíos/paganos (10, 37, 55 y 59); fraudulentos (43); soberbios (¿extranjeros?) 54, 86, 94; malos (64; 140 y 141); perseguidores (70, 109). El sufrimiento social causado por aquellos que detentan el poder político, tienen primacía en la lista de los sufrimientos. El salmista reza con la certeza de que Dios es su abrigo y protector, y, por eso, dice: “Sálvame de todos mis perseguidores! Libérame” (Sl 7,2).
- Dolencia. El ser humano doliente, suplica a Dios desde lo hondo de su corazón. Procura entender la causa de la debilidad del cuerpo (16, 38, 41, 88).
- Destierro/exilio y guerra. La guerra y el exilio son sufrimientos que el salmista y su comunidad sienten en profundidad (42, 43, 44, 57, 60, 63, 79, 80, 91, 107, 120 y 137). Estos salmos muestran cómo Israel, derrotado por el enemigo, pide a Dios que interceda en su favor. Sólo Dios puede vencer al opresor y confortar el dolor del exilio. “Si yo me olvidase de ti, Jerusalén, ¡que se me seque la mano derecha! Que se me pegue la lengua al paladar” (Sl 137,5-6), dice el salmista a su comunidad.
- Pecado. La causa del mal, en la visión del salmista y su comunidad, es su pecado. Éste, lo coloca frente a Dios. Es lo que demuestran los Salmos 25, 32, 38, 40, 51, 86 y 130. El orante se dirige a Dios para pedir misericordia y perdón. La experiencia que lo motiva, es la del dolor causado por el pecado y por la culpa. “Reconozco mis transgresiones y, delante de mí, está siempre mi pecado” (Sl 51,5). Dios, en relación al pecado, es eternamente misericordia. Él perdona todo y ruega pasar esta página del libro de la vida. Recomenzar siempre. Sin perder la esperanza jamás.
- Abandono. A pesar de ser justo, el salmista se ve abandonado por Dios (22, 26, 77 y 90).
- Muerte. El miedo de la muerte que se aproxima, provoca una oración de entrega y pedido de socorro (18, 19, 25, 30, 69, 71, 88, 90 y 102). La experiencia de interiorización de la muerte, lleva al salmista a percibir que Dios no será olvidado para siempre. Él puede morir en paz, puesto que Dios en su eternidad mirará por Sión/Jerusalén.
2. ¿Cómo interioriza el sufrimiento la relación con Dios ?
La oración nacida del sufrimiento, es la expresión de una relación amorosa entre Dios y el ser humano. Relación profunda, cultivada en el sufrimiento y en la esperanza. Dios y el ser humano se interactúan mutuamente. La fe del salmista y de su comunidad en Dios, es la certeza definitiva de una relación duradera, a pesar del sufrimiento causado por la persecución, la dolencia, la muerte y el exilio. El sufrimiento produce una actitud acogedora de Dios. El camino lógico del sufrimiento, sería el de blasfemar contra Dios, causa posible del mal. Sin embargo, el camino parece ser al contrario: el fiel encuentra consuelo en Dios, se siente acogido en su infinita misericordia y revigorizado en la oración. Interiorización es sinónimo de aproximación de Dios. Sin Dios el sufrimiento sería eterno, infinito, duradero.
El salmista y su comunidad rezan los sufrimientos, lamentando de varios modos, entre los cuales, destacamos:
a) buscando refugio en Dios (71);
- haciendo ritos de purificación (51);
- implorando la misericordia de Dios (38);
- reconociendo su limitación (55);
- haciendo memoria histórica (77);
- meditando la eternidad de Dios (102);
- maldiciendo a los opresores (137);
- prometiendo alabanzas y sacrificios (79);
- implorando el retorno a la tierra prometida (43);
Del otro lado de la línea, está Dios. De esa relación nace la imagen de Dios, como aquel que castiga al pecador y también al perseguidor del justo. Dios hace justicia, defendiendo al justo, confortando y apoyando al sufriente. Por otro lado, Dios parece también estar distante. “No escondas tu rostro de mí, en el día de la angustia; inclina tu oído hacia mí, en el día en que te invoco, respóndeme deprisa” (Sl 102,3), clama el salmista angustiado. En otras palabras, Dios es:
- juez (5,13; 43,1; 35,24);
- distante y próximo (6,5; 13,2; 38,22; 22);
- roca (31,4; 42,10);
- refugio y consolador (31,2);
- castigador (5,11; 70; 137);
- justo y fiel (71);
- salvador (80,4);
- poderoso (69);
- misericordioso (102);
- eterno e inmutable (102);
- generoso (109);
- defensor de los pobres (109);
Los salmos de sufrimiento son testimonios vivos del modo cómo el ser humano percibe a Dios en su vida, cómo él se zambulle en los misterios de lo Sagrado, para encontrar refugio y refrigerio para su ser. Dios es cómplice en el sufrimiento. ¿Por qué Dios permitió que eso aconteciese conmigo? ¡Lo tenía todo y ahora todo lo perdí! Era feliz en el matrimonio y perdí drásticamente a mi esposa. Y ¿cuánto tiempo será necesario para comprender el misterio de la muerte?. Muchos no llegan a comprenderlo y se entregan al alcoholismo. Quien, al menos, intenta comprender la vida, vive luchando contra los sufrimientos venidos de las injusticias sociales, mantiene firme la fe en Aquel que todo lo puede. Y en esto reside la máxima: “el sufrimiento interioriza la relación con Dios”.
3. Jeremías, modelo de sufriente y de intimidad con Dios
Muchos salmos nacieron en el contexto del exilio de Babilonia (586 a 538 antes de la Era Común). El profeta Jeremías tuvo una actuación destacada en este período de la historia de Israel. Fe, inseguridades, esperanza, sufrimientos, desespero y revisión de vida marcaron los 49 años del exilio de Babilonia. Jeremías no fue para el Exilio. Él se quedó en Jerusalén. Ezequiel sí fue al Exilio y allí se destacó como profeta de la esperanza. El sufrimiento marcó la experiencia de Dios realizada por Jeremías. Al menos, 33 Salmos mantienen una estrecha relación con él . Reflexionando y rezando el sufrimiento, Jeremías quiso llevar al pueblo a comprender que el Exilio era necesario para la purificación del pueblo. Israel había cometido muchos pecados y Dios, por eso, estaba actuando pedagógicamente en la historia con el fin de purificar a su pueblo. Muchos no comprendieron éste su discurso. Y Jeremías pasó a la historia como el profeta sufriente, llorón, traidor de la Patria y de la familia. Acabó abandonado por sus coterráneos de Anatot, sacerdotes, profetas y autoridades políticas. Al igual que Job, Jeremías llegó a maldecir el día en que nació. La fidelidad a su vocación de profeta del sufrimiento y del dolor, lo mantuvo soltero, libre y fiel a Dios, a pesar de todo.
Jeremías, fue, quizás, aquel que más contribuyó para la interiorización de la fe a partir del sufrimiento. Con Jeremías, los salmos llegaron a lo amargo del ser humano y su relación profunda con lo Sagrado. El sufrimiento de Jeremías posibilita el encuentro consigo mismo y con el Yo absoluto de Dios. Los salmos de sufrimiento muestran cómo las conciencias individual y colectiva, se encuentran. Y en este proceso de oración, la fe enmudece, se renueva en la intimidad con Dios y con los otros sufrientes.
“Jeremías supo escuchar los designios de Dios sobre su pueblo. Él, al estar presente en el día-a-día de la historia de sufrimiento y de infidelidad de su pueblo, supo invitarlo, a la conversión al mismo Yahveh, que lo había liberado de la esclavitud de Egipto. Denunciando duramente los pecados de su pueblo, lo amenazó con castigos, les mostró el rostro de un Dios misericordioso, les presentó las condiciones necesarias para recibir el perdón divino y proclamó una nueva alianza, en la cual el perdón de Yahveh sería incondicional. Si en la alianza antigua, a causa de los numerosos pecados del pueblo, Yahveh actuó “con un castigo terrible” (30,12-15), en la nueva alianza, Él va a perdonar la culpa y olvidar sus pecados. Ese perdón, fundamental para la nueva relación entre el pueblo y Yahveh, acontecerá, no porque el pueblo lo pidió, sino porque Yahveh se lo ofrece. El futuro diferente del pueblo, encuentra su raíz en Yahveh. Solamente Él puede darle una nueva vida, en una nueva alianza, por medio del perdón de sus pecados. Y con la nueva alianza se da una ruptura cualitativa en la historia, y se instaura lo nuevo” .
El sufrimiento de Jeremías está en los Salmos, mostrando cómo es posible redimensionar la vida a partir del sufrimiento. Dios es misericordioso y nos ofrece una nueva vida.
4. La interiorización del sufrimiento colectivo en el Salmo 137
¿Quién nunca oyó o recitó el Sl 137 ? Obra literaria de belleza inconmensurable, el Sl 137 salta ante nuestros ojos con las siguientes palabras de dolor, regadas de esperanza y nostalgia de la tierra en lejanía:
1. Junto a los ríos de Babilonia
nos sentamos, y lloramos
con nostalgia de Sión;
2. en los álamos que allí estaban
colgábamos nuestras harpas.
3. Allá, los que nos deportaron
pedían canciones,
Nuestros raptores querían alegría:
“¡Cántennos un canto de Sión!”
4. ¿Cómo podríamos cantar
un canto del Señor
en una tierra extranjera?
5. Si yo me olvidase de ti, Jerusalén,
¡que se me seque la mano derecha!
6. ¡Que se me pegue la lengua al paladar,
en el caso de que no me acuerde de ti,
en caso de que no eleve a Jerusalén
en la cumbre de mi alegría!
7. Señor, acuérdate
el día de Jerusalén
contra los hijos de Edom,
cuando decían: “¡Arrasadla!
Arrasadla hasta los cimientos”!
8. Oh devastadora hija de Babel,
¡feliz quien te devuelva
el mal que nos hiciste!
¡Feliz quien agarre y estrelle
tus bebés contra la roca!
El Salmo 137 fue compuesto, posiblemente, en Jerusalén por un grupo de levitas que recordaron las humillaciones sufridas en el cautiverio de Babilonia. Podría también haber sido redactado durante el propio exilio de Babilonia. En esta lamentación colectiva encontramos expresiones profundas y punzantes del dolor humano, llanto amarguísimo de quien perdió lo que era tan querido en su corazón: la familia y la tierra de la promesa. Indignados, los desterrados interiorizan el sufrimiento. Por amar a la tierra distante, Jerusalén, y el templo que allí existía, ellos sufrían injurias de los opresores. Ellos, por pura ironía pedían: “¡Cántennos un canto de Sión!”.
Por más paradójico que sea, encontramos en ese Salmo de sufrimiento, palabras de imprecación, de maldición contra los opresores. Desear que los bebés de los opresores sean estrellados contra la roca, no parecen palabras de amor. ¿Cómo entender esto? El famoso texto de la “Torre de Babel” (Gn 11,1-9), más que confusión de lenguas, expresa idéntico deseo: que los babilonios, aquellos que nos dispersaron, sean también dispersos por toda la tierra. Matar a sus hijos, lanzándolos contra la roca es lo mismo que perder la descendencia. Y éste es un castigo terrible para los pueblos antiguos. Gn 11,1-19 fue compuesto también durante el exilio babilónico.
4.1. Jerusalén, a causa del sufrimiento, está en el centro del Sl 137
Los estudiosos presentan varias posibilidades de estructurar el Sl 137. Destacamos la de Halle-McCarthy , en la cual Jerusalén aparece en el centro del Salmo. Veámoslo.
Babilonia – ríos
Llorar y sentir nostalgia de Sión/Jerusalén (v.1)
Pedían pedido de los opresores en imperativo (v.3) Babilonia
Sión/Jerusalén (v.3)
Terra – ’dm (v.4)
Yahveh (v.4)
Jerusalén (v.5)
RECORDAR (v.6)
Jerusalén (v.6)
Yahveh recordar (v.7)
Edom (’dm)
Jerusalén (v.7)
Decían frase de los opresores en imperativo (v.7) Babilonia
Devolver el mal a Babilonia ( v.8)
Babilonia – roca (v.9
Jerusalén está en el centro del Sl 137. Es lo que nos muestra la estructura literaria de este Salmo. Jerusalén/Sión es la tierra amada que un día será restaurada y devuelta a los exiliados. Babilonia es su opuesto, tierra odiada, tierra de muerte y destrucción. El sufrimiento del salmista y de su comunidad se sitúa entre el bien y el mal. La interiorización de este sufrimiento, va a mostrar que Dios es el único bien y Jerusalén la única para continuar existiendo. Babilonia un día caerá. El Apocalipsis, siglos más tarde, registrará sobre Babilonia, lo siguiente: “¡Cayó! ¡Cayó Babilonia, la Grande! Convirtióse en morada de demonios, guarida de todo tipo de espíritus impuros, guarida de todo tipo de aves impuras y repelentes, porque ella embriagó las naciones con el vino del furor de su prostitución; con ella se prostituyeron los reyes de la tierra, y los mercaderes de la tierra se enriquecieron gracias a su lujo desenfrenado” (Ap 18,3).
Los desterrados soportan el dolor a causa de sus actos irresponsables. Atrajeron hacia sí el sufrimiento. Erraron en demasía, denunció con voz fuerte el profeta Jeremías. La experiencia del sufrimiento del exilio, situó al pueblo más cerca de Dios. De esta relación surgió un nuevo modo de ver el mundo y Dios. El sufrimiento posibilitó la interiorización de las relaciones con Dios.
5. La interiorización del sufrimiento individual en el Salmo 102
El Sl 102 recoge la plegaria de un exilado enfermo que, presto a morir, procura comprender su sufrimiento en relación al de su pueblo en Babilonia. La lamentación individual del salmista sale con voz trémula, con la esperanza que el Señor le oiga (vv.1 y 2).
La situación del orante es la siguiente:
- tiene los huesos “quemados” y apegados a la piel a causa de la violencia(v.6)
- su ser (corazón) se está secando como el heno (v.5 y 12),
- se olvida hasta de alimentarse (v.5b),
- se alimenta de cenizas y su bebida, son las lágrimas (v.10),
- vivo como búho en el desierto y lechuza en las ruinas (v.7),
- está siempre despierto y gimiendo como ave solitaria (v.8),
- está abandonado por los amigos y ultrajado por los enemigos (v.9).
El salmista cree que la causa de esta situación, se halla en Dios, el cual airado, castiga correctivamente a su pueblo. El Sl 102 es, entonces, una plegaria de penitencia, en la cual el sufrimiento es comprendido como expiación de la falta cometida. Sabedor de eso, el orante implora a Dios que lo escuche y que no esconda su faz. “¡Inclina tu oído hacia mí, en el día en que te invoco, respóndeme deprisa!” (v.3). El salmista reconoce su condición y la de su pueblo, como pecadores. Y es eso lo que podemos denominar como interiorización del sufrimiento, como consecuencia de su apertura para Dios. Así, Dios es mencionado como Aquel :
- que está entronizado para siempre (v.13a),
- que es eternamente recordado por las generaciones (v.13b),
- que tiene compasión y piedad de Sión (v.14),
- que reconstruirá a Sión (v.17),
- que no desprecia la súplica del desamparado (v.18),
- que oye el gemido de su pueblo prisionero (v.21),
- que existe para siempre, eternamente (v.28).
Ese modo de comprender a Dios como fuente de poder y bondad, es fruto de la interiorización de Dios, el cual despierta en el salmista esperanza en la fidelidad de Dios. El deseo y la certeza de que el futuro será diferente, llevan al salmista a solidarizarse con su pueblo sufriente. En este momento, él comprende que su dolor es el dolor de su pueblo. Por ello, el Sl 102 no termina de modo individual, sino más bien, colectivo. Los exilados serán recordados por Dios. La interiorización del sufrimiento personal, se abre hacia un futuro prometedor. El orante sale de su condición de sufrimiento, marcado por el desespero y aislamiento, al solidarizarse con su pueblo exilado. El recuerdo del sufrimiento de sus compatriotas, le devuelve la esperanza que Dios no se olvidará de él y de su pueblo. Al final de ese proceso de interiorización del sufrimiento, él puede morir en paz, incluso aunque no tenga la oportunidad de ver la reconstrucción de Jerusalén. Israel será siempre el pueblo de la Alianza y por eso “habitarán seguros, y su descendencia se mantendrá en tu presencia” (v.29), termina extasiado el salmista.
En otras palabras, el proceso de interiorización del sufrimiento en el Salmo 102, ocurre del modo siguiente:
a - Lamentación individual frente al propio sufrimiento (vv.2-12)
b - Lamentación por el sufrimiento nacional (vv.13-23)
c - Lamentación individual frente al propio sufrimiento(vv.24-28)
Conclusión: el sufrimiento comunitario es asimilado en el individual (v.29)
El salmista interioriza su sufrimiento en relación con Dios. Ese camino le lleva a comprender el sufrimiento de su pueblo exilado. Un futuro de esperanza se abre para su pueblo, lo que le confiere serenidad.
- Conclusión: el sufrimiento abre las puertas de la esperanza
El estudio de los Salmos en la perspectiva del sufrimiento, podría continuar en tantos otros salmos y experiencias del pueblo de la Biblia. Intentamos demostrar que el sufrimiento no puede ser comprendido aisladamente, sino en el conjunto de la vida.
Varios son los sufrimientos que llevan al ser humano a rezar, a conseguir en Dios una respuesta. En las innumerables situaciones de dolor que la vida impone, el salmista y su comunidad rezan, suplicando a Dios con confianza y entrega total, en aquella que es capaz de salvar.
La dinámica de oración en el sufrimiento viene marcada por la queja y la protesta. Los pedidos del que suplica retratan su situación. El recuerdo del pasado confirma la esperanza en el presente y en el futuro. La acción de gracias anticipada, confirma la certeza de que Dios actuará salvando al pueblo, al salmista y a su comunidad. Toda esa dinámica en los salmos de sufrimiento, evidencia el proceso del sufriente que grita por la liberación, sabiendo ya que Dios lo liberará. Él pasa del abandono a la esperanza. Dios es fiel a la alianza, y, por esto, cura, salva y perdona. El sufrimiento, a pesar de que no sea el camino deseado por Dios, mantiene abiertas las puertas de la esperanza, lo que sólo es posible cuando el sufrimiento interioriza las relaciones con Dios.
Frei Jacir de Freitas Faria, OFM
Rua dos Contadores, 269
Bairro Alípio de Melo
30 840-010—Belo Horizonte – MG
P.E. Bonnard, en su libro Le Psautier de Jérémie Cerf, Paris, 1960, analiza la influencia de Jeremías en 33 salmos.
Jacir de Freitas Faria, Perdâo e nova aliança. Proposta jubilar de Jeremias 31, 23-34, Petrópolis:Vozes, 1999, p.130..
Citada por Jacir de Freitas Faria, Salmo 137: o povo oprimido canta e conta a sua história, GRANDE SINAL, n. 4, julho/agosto, p.433, Petrópolis: Vozes, 1987.
|