
UNA LECCIÓN DE VIDA EN LOS RETAZOS DE LA HISTORIA
Introducción a los Salmos Sapienciales
Shigeyuki Nakanose
Resumen
Los salmos sapienciales propician una inmersión en la sabiduría vivencial del pueblo de Israel. Estos salmos intentan responder a problemas existenciales del ser humano como, por ejemplo, la búsqueda de la felicidad. El camino para ser feliz, según los salmos sapienciales, es la observancia de la Ley, la que, en su origen, nació para defender y proteger la vida, especialmente la de los más débiles. Pero, con el pasar del tiempo, en el exilio y en el post-exilio, la salvación se vuelve un concepto individual. La prosperidad o la pobreza, ¡se transforma en mérito personal!. La teología oficial de la retribución y sus leyes, garantizan una larga vida y prosperidad a los justos, y a los impíos, sufrimiento y pobreza. A pesar de que la realidad de miseria, vivida por muchas personas justas, entra en contradicción con esta enseñanza. En este contexto de injusticia social, surgen gritos y clamores de protesta.
Abstract
The wisdom Psalms offer an opportunity for a better understanding of the everyday wisdom of the people of Israel. These Psalms seek to answer human beings existential problems such as the search for happiness. The way to be happy, according to the wisdom Psalms, is the the observance of the Law, which was originally conceived to defend and protect human life, especially that of the weaker ones. But, with the passing of time, during and after the exile, salvation becomes an individual concept. Prosperity or poverty become personal merit. The official theology of retribution and its laws guarantee long life and prosperity for the just and for the unjust, suffering and poverty. However, the reality of misery experienced by many just persons contradicts this teaching. In the context of social injustice cries and clamours of protest begin to be heard.
Nagasaki, Japón, diciembre del 2001. Antes de morir, mi madre, Sadako, se esforzó por contarme la historia de la bomba atómica. Ésta fue la segunda vez que ella describió, para mí lo que vio y sintió: el sufrimiento y la muerte de millares de personas, incluyendo sus conocidos y parientes. Con voz pausada, ella recuerda: tres horas después de la explosión de la bomba en el centro de la ciudad de Nagasaki, yo, con diecisiete años de edad en aquella época, entré en la ciudad buscando, en medio del desespero y del dolor, mis familiares, parientes, amigos y amigas.
Y ¿qué vi ? Innumerables cuerpos extendidos sobre el suelo, destrozados, carbonizados, con los brazos extendidos, con las bocas abiertas como si estuviesen gritando. Algunos estaban con la piel despellejada; otros, simplemente, dejaron sus sombras en el asfalto. El tiempo pasó, pero el sufrimiento no. La muerte lenta o inesperada a causa de la leucemia aguda tragó y continúa llevándose centenares de personas. ¡Basta, basta, basta de sufrimiento! – Finalizó mi madre.
Ya pasaron más de cincuenta años, sin embargo la tragedia de Nagasaki y su lucha por la vida, continúan siendo contadas y recontadas, en las casas y en las escuelas, en las reuniones familiares y en los encuentros. Los padres a los hijos y los abuelos a los nietos. Las personas quieren dejar como herencia una lección que nace a partir de la experiencia concreta de la vida: la guerra sólo trae sufrimiento y destrucción.. ¡Queremos la paz!. De una manera o de otra, ellas, ellos afirman que todas las personas tienen derecho a tener una vida larga y de buscar la felicidad.
El mismo deseo de transmitir el sentido de la vida, lo encontramos en los salmos sapienciales. En el salmo 37 leemos: Fui joven, y envejecí sin nunca haber visto un justo abandonado, ni que sus descendientes mendigasen el pan (Sl 37,25). El salmista enseña a partir de su vivencia concreta, respondiendo las cuestiones existenciales del ser humano.
Partiendo de la lectura y de la reflexión de los salmos sapienciales, podemos descubrir cómo el pueblo de la Biblia encontró respuestas para el sentido de su historia personal, comunitaria y, al mismo tiempo, cómo el Dios de la Vida se hizo presente en esta caminata. Más aún: podemos redescubrir cómo Dios se hace presente en el hoy de nuestras vidas.
En la Biblia, los salmos 1; 37; 49; 73; 91; 112; 119; 127; 128; 133 y 139 son denominados salmos sapienciales. Estos salmos pertenecen al grupo de los salmos didácticos. Son portadores de palabras de sabiduría. Se trata de reflexiones que nacen a partir de las experiencias de vida, de las situaciones de sufrimiento y de dolor. Quien enseña es el padre, la madre o los antepasados. Son enseñanzas tejidas a partir de la observación y de la reflexión cotidianas.
La principal característica de los salmos sapienciales, es la preocupación con los problemas existenciales del ser humano y la búsqueda de la felicidad. Además de estos temas, presentan máximas y reflexiones sobre la justicia, la precariedad de la vida o el engaño de las riquezas. En realidad, la búsqueda de la felicidad se halla en el centro de la vida humana. Al final, ¿dónde está la felicidad? ¿Es posible ser feliz? En el corazón de cada persona existe una inquietud que la impulsa a buscar el sentido de la propia vida y ser feliz.
Los salmos sapienciales proponen la observancia de la Ley como medio para alcanzar la felicidad. Aquel o aquella que cumple las exigencias de la Ley, viene bendecido/a con tierra, descendencia y vida larga. Pero no siempre esta promesa coincide con la realidad. Hay personas justas, las cuales, a pesar de ser fieles a la Ley, están viviendo en la miseria y hay personas injustas que viven en la riqueza y en la abundancia, envejeciendo y viendo la prosperidad de su descendencia. Frente a esta realidad de injusticia social, surgen personas y grupos que expresan su protesta.
- Gritos contra la injusticia social
- A partir de la lectura de los salmos sapienciales, es posible identificar algunas quejas y descontentos en relación a la vida de los impíos. He aquí algunos clamores:
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- Ellos se burlan del modo de vivir de los justos (cf. Sl 1,1).
- Los malos acorralan y desprecian a los justos (cf. Sl 49,6).
- - Los injustos son felices y exitosos (cf. Sl 49,17.18).
- Son arrogantes y viven en la prosperidad (cf. Sl 73,3).
- Viven rebosantes de salud y de tranquilidad (cf. Sl 73,4-5).
- Ellos amontonan riquezas (cf. Sl 73,12).
- ¿De qué adelanta ser justo? A fin de cuentas, “soy molestado todo el día y castigado cada mañana” (cf. Sl 73,13-14).
- El justo es perseguido por sus opresores, lo buscan para matarlo (cf. Sl 91,3;
- Sl 112,8).
- El justo es perseguido, vive como extranjero y peregrino (cf. Sl 119, 19.54.95).
- Los enemigos de los justos son más numerosos que los granos de arena (cf. Sl 139, 18).
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- ¿Qué o por qué de tantas reclamaciones? Las quejas surgen a partir de las situaciones contradictorias. La teología oficial, conocida como la teología de la retribución, afirma que Dios garantiza riqueza, larga vida y descendencia para los justos (cf. Dt 30, 15-20; Pr 3,2). Y, para los injustos, sufrimiento y pobreza. La casa del impío será destruida, el pabellón de los hombres rectos, prosperará (Pr 14,11). YHWH no permite que el justo pase hambre, pero rechaza la codicia de los impíos (Pr 10,3). Sin embargo, a pesar de esta creencia teológica, la experiencia cotidiana demuestra que no siempre acontece esto. Lo que los justos constatan es la arrogancia y la prosperidad de los impíos (cf. Job 21,7-34).
- De acuerdo a las tradiciones tribales, transmitidas por ancianos y ancianas, el principio de la retribución es aplicado a la comunidad, con el objetivo de garantizar la igualdad y la justicia. En la sociedad tribal (1250 a 1010 a.C.), el pueblo experimenta que Dios es gratuidad. La fraternidad es la fuente de la felicidad: ¡Mira: qué bueno, qué agradable el habitar todos juntos, como hermanos! (Sl 133,1). Yahveh bendice a aquellos y a aquellas que viven en fraternidad. La convivencia fraterna es fuente perenne de bendiciones y de vida. Es YHWH que envía su bendición, que se concretiza en vida para siempre (cf. Sl 133,3).
- De esta forma, el pueblo de la Biblia, experimenta el Dios de la Vida y con éste Dios realiza la alianza. Se compromete a cumplir la Ley. Las leyes surgen para defender la vida y la continuidad de la comunidad. Podemos recordar la ley de la espiga. Esta ley prohíbe a los dueños de la tierra recoger todo lo que hay en el campo: Cuando estuvieres segando la cosecha en tu campo y olvidases una gavilla, no volverás a buscarla: es del extranjero, del huérfano y de la viuda, a fin de que YHWH tu Dios te bendiga en todo el trabajo de tus manos (Dt 24,19; cf. Lv 19,9-10).
- Hay también la ley que permite a los necesitados entrar en las propiedades ajenas y apañar de sus frutos para saciar el hambre: Cuando entrares en la viña de tu prójimo, podrás comer todas las uvas que quieras, hasta saciarte, pero no las meterás en tu zurrón. Si pasas por la plantación de tu prójimo, podrás arrancar espigas con tu mano, pero no meterás la hoz en la mies de tu prójimo (Dt 23,25-26; cf. Lc 6,1; Mt 12,1; Mc 2,23). Otra ley cultivada en Israel es la del empréstito sin la exigencia de los intereses: No prestarás a interés a tu hermano, ya se trate de réditos de dinero, o de víveres, o de cualquier otra cosa sobre la cual sea costumbre exigir un interés (Dt 23,20; cf. Sl 112,5; Ex 22,24).
- En este contexto, el camino para conseguir la felicidad es seguir la Ley. ¡Feliz el hombre que teme a YHWH y se complace en sus mandamientos! (Sl 112,1; cf. 119,1-2). Quien siga la Ley y comparta la vida con los otros, tendrá bendecida su descendencia, abundancia, riqueza lo acompañarán y su memoria permanecerá para siempre (cf. Sl 112,2.3.6). Él será como árbol plantado junto a corrientes de agua: da el fruto a su debido tiempo y sus hojas nunca se marchitan; todo lo que hace le sale bien (Sl 1,3). La observancia de la Ley es sagrada y posibilita una vida feliz: Jamás olvidaré tus enseñanzas, pues es por ellas que me haces vivir (Sl 119,93). Es la Ley que ilumina el camino del justo: Tu palabra es lámpara para mis pies, es luz para mi camino (Sl 119,105).
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- Señor, pagas a cada uno según sus obras (Sl 62,13b).
- La Ley nace para defender y proteger la vida, especialmente la de los más débiles. La salvación es comunitaria y la justicia está directamente relacionada con el compartir y la preocupación por los oprimidos y necesitados. Pero, con el pasar del tiempo, en el exilio y en el post-exilio, la salvación, poco a poco, se volvió un concepto individual (cf. Ez 14,12-28; 18,1-32; 33,10-20). A partir de este momento, se abandona la preocupación por una comunidad basada en relaciones de justicia y se fomenta la importancia de ser individualmente justo, es decir, cumplir con todas las exigencias de la Ley, como el camino personal para garantizar la salvación. Con la llegada de Esdras, se consolida el concepto de justicia como estricta observancia de la Ley.
- Esdras, escriba y sacerdote, por intereses políticos y económicos, es enviado por el rey de Persia, para reorganizar el pueblo de Judá. El sistema de la Ley y del templo queda consolidado. La ley de Dios es promulgada como la ley del rey (cf. Esd 7,25-26). Los diezmos, las ofrendas, los primogénitos y las primicias son transformados en tributos obligatorios para ser entregados a los levitas en el templo. Son incorporados nuevos rituales: la oblación, el sacrificio por el pecado y el sacrificio de reparación (cf. Lv 7). La finalidad es recaudar más productos para los sacerdotes oficiales, los cuales, a su vez, pagarán tributos al imperio persa (cf. Ml 1,8).
- El sistema de reparación pasa a ser regido a través de una amplia y detallada legislación sobre la vida cotidiana. La Ley, conforme a la lectura y a la interpretación de los escribas y sacerdotes, pasa a controlar la vida en todas sus dimensiones, delimita lo que es puro o impuro. El código de pureza, presenta varios rituales de purificación que implican la entrega de la ofrenda y de la realización del sacrificio en el templo (cf. Lv 15,1-33). Para los pobres, especialmente para las mujeres, se vuelve todo muy difícil, y, a veces, hasta imposible, el cumplir con las prescripciones de la Ley (cf. Lv 12). Casi siempre estaban en deuda para con Dios y para con los más fuertes entre ellos. En el Estado reconstruido por Esdras, los campesinos y las campesinas, tienen su producción sujeta a las necesidades del templo.
- La sabiduría de los campesinos y campesinas, principalmente la de los más distantes de Jerusalén, que se apoya en la experiencia cotidiana y tiene el ideal de la comunidad como red de relaciones de solidaridad, pasa a sufrir la competencia de la sabiduría oficial. Ésta emana desde Jerusalén, y es identificada como la meditación sobre la Ley, ahora escrita y codificada en libros guardados en el Templo (cf. Ne 8). La práctica de la Ley es vista como condición, para que el pueblo judío sea sabio e inteligente frente a las naciones: Por lo tanto, pónganlos –estatutos y normas- en práctica, puesto que esto les hará sabios e inteligentes a los ojos de los pueblos. Al oír todos estos estatutos, dirán: “Sólo existe un pueblo sabio e inteligente: ¡es ésta gran nación!” (Dt 4,6; cf. Sl 119,98).
- Para mantener el sistema de puro e impuro, se fortalece la teología oficial, la cual exige obediencia irrestricta a la Ley. Romper con los límites impuestos por la Ley, es considerado como una amenaza al orden social. De esta forma, la teología de la retribución, un principio que tiene su origen en la alianza entre el pueblo y Dios, para garantizar la vida y el bienestar de la comunidad, sometida a perspectiva individual, se vuelve un mecanismo de mantenimiento del orden social establecido por la élite teocrática.
- El principio de la retribución pasa a ser aplicado a la persona, individualmente: Señor, pagas al hombre según sus obras (Sl 62,13). La prosperidad o la pobreza es consecuencia del mérito individual. La obediencia absoluta a la Ley de lo puro y de lo impuro, garantiza una vida feliz y saludable. La persona rica es considerada justa y bendecida por Dios. En consecuencia, los pobres y los enfermos son discriminados y marginados socialmente. En la realidad, hay mucha gente justa que está viviendo en la miseria y en al abandono social. Este problema desencadena una crisis teológica en Israel.
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- Mírenlos: ésos son los impíos, y, siempre tranquilos,
- ¡aumentan su riqueza! (Sl 73,12).
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- La enseñanza de la teología oficial entra en contradicción con la realidad: porque envidié a los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos. Para ellos no existen tormentos, su apariencia es saludable y robusta; la fatiga de los mortales no les alcanza, no son molestados como a los otros (Sl 73, 3-5).
- Los sabios que defienden la teología de la retribución, intentan demostrar que la felicidad del justo es duradera, sin embargo la del impío es transitoria: La ambición de los impíos fracasará (Sl 112,10b). El destino de los impíos es la muerte: Pero el hombre en su opulencia no comprende, a las bestias mudas se asemeja...Y así caminan seguros de sí mismos, terminan contentos con su suerte. Son como el rebaño destinado al Sheol, la muerte los lleva a pastorear, los hombres rectos los pastorearán. Por la mañana su imagen desaparece; el Sheol es su residencia (Sl 49,13-15).
- Algunos sabios proponen la estricta observancia de la Ley, como el camino hacia la felicidad: ¡Feliz el hombre que teme a YHWH y se complace en sus mandamientos! Su descendencia será poderosa en la tierra, la descendencia de los rectos será bendita. En su casa hay abundancia y riqueza, su justicia permanece para siempre. Brilla en las tinieblas como luz para los rectos, es ternura, compasivo y justo (Sl 112,1-4).
- Las respuestas presentadas por la teología tradicional, no consideran la realidad social. Muchas personas están disconformes y descontentas. La injusticia es impresionante. Surgen muchos cuestionamientos. Los pobres, aunque sean fieles a la Ley, están marcados por el dolor, el sufrimiento, la pobreza y la esclavitud. En sus cabezas, rebosan dudas y resentimientos: Mírenlos: estos son los impíos, y, siempre tranquilos, ¡aumentan su riqueza! De hecho, en vano guardé el corazón puro, ¡lavando mis manos en la inocencia! Sí, soy molestado el día entero y cada mañana sufría mi castigo...Si yo dijese: “¡Hablaré como ellos!”, habría traicionado a la raza de tus hijos (Sl 73,12-15).
- El problema de la injusticia y del sufrimiento genera una crisis existencial: ¿por qué sufren los justos? A fin de cuentas, ¿para qué observar la Ley? Es, como decía mi madre: ¿por qué los inocentes sufren tanto? Esta pregunta continúa en el corazón y en la mente de muchas personas. Con este cuestionamiento, que también forma parte de nuestras indagaciones, vamos a estudiar el salmo 37, uno de los salmos sapienciales que intenta dar una respuesta al sentido de la vida y a la búsqueda de la felicidad.
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- Una lectura del salmo 37
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- El salmo 37 es un salmo alfabético, con dos versículos por letra, con excepción de los versículos 14 y 15 (letra H), que presentan otro esquema. Este poema reflexiona sobre el destino de los justos y de los impíos. Por lo que respecta a la estructura de este salmo, no es fácil definirla, inclusive no hay un consenso entre las personas que ya analizaron este texto. Veamos algunos elementos literarios que nos pueden ayudar a esquematizar este salmo.
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- 2.1. Una propuesta de estructura
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- El modo imperativo es predominante en los versículos 1-8 (v.3.4.5.7.8). Este modo verbal sólo será retomado en el v.27. Las exhortaciones aparecen dirigidas hacia
- los justos, mostrando que ellos deben tener paciencia frente a la realidad que, momentáneamente, es favorable a los injustos. Después de hacer las recomendaciones a un grupo, el texto coloca, en tono reflexivo, el por qué de este comportamiento: la condición de vida de los injustos es transitoria (v.9-11).
- La orden es suprimir los sentimientos negativos en relación a los injustos: No te acalores (v.1.7.9); no envidies (v.1); deja la ira, abandona el enojo (v.8). A partir del v.9, el texto coloca la motivación: puesto que los malos serán extirpados, pero los que aguardan al Señor poseerán la tierra (v.9). La contraposición entre justos e impíos es ampliada en los versículos 10 y 11, evidenciando que la posesión de la tierra como herencia, será de los pobres, de aquellos y de aquellas que esperan en YHWH (v.11).
- A partir del v.12, el texto comienza a describir quiénes son los impíos, colocándolos en oposición a los justos. Dios es aliado de los justos. Él hará que mueran los enemigos (v.15). Los impíos perecerán; y los enemigos del Señor, semejantes a la hierba de los prados, se esfumarán, en humo se desvanecerán (v.20). Hierba de los prados y humareda, son dos imágenes que expresan la fragilidad de la vida de los injustos. En cuanto a la vida de los impíos es fugaz, los que él bendice, poseerán la tierra, los que él maldice van a ser extirpados (v.22).
- Los v. 9 a 11, reflexionan sobre la precariedad de la vida de los impíos. Los v. 23 al 26 ejercen una función semejante, afirman que YHWH bendice al justo con prosperidad y descendencia.
- En el v.27 regresa al modo imperativo: Evita el mal, haz el bien. Motivación: el Señor ama el derecho y no abandona a sus fieles. Prosigue la oposición entre justos e impíos. En esta lucha, Dios está al lado del justo (v.28b. 29. 33. 34b). Los versículos finales (35-40) pasan a describir la suerte de los justos y de los impíos: éstos serán exterminados, junto con su posteridad, en tanto que los justos, tendrán salvación y posteridad.
- El eje que confecciona el texto, es el conflicto entre los justos y los impíos. Los que aguardan al Señor, los humildes, los justos, poseerán la tierra (cf. v.9.11.22.29.34). Los malos e impíos serán extirpados, maldecidos y exterminados (v.9.22.28b. 34.38).
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- A partir de los elementos presentados, es posible proponer el siguiente esquema
- 1-11: El comportamiento del justo frente a los impíos.
- Motivación: los impíos serán extirpados.
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- B) 12-26: el justo y los impíos; Dios no abandona al justo.
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- A’) 27-40: El comportamiento del justo frente a los impíos.
- Motivación: los impíos serán extirpados.
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- 2.2. Comentando el texto
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- V. 1-11: No te acalores
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- El sentimiento predominante es el de indignación. Los justos están inconformes con la injusticia social. Veamos las recomendaciones dirigidas a ellos: no te acalores (v.1.7.8). La palabra hebrea hará viene de una rara raíz aramea, cuyo sentido es hacer el fuego quemándolo. Es una sensación de quemazón, que alcanza a la garganta y al rostro. Se trata de aquel calor que, a la persona, le hace perder la cabeza y realizar la venganza con sus propias manos.
- No envidies a los que practican la iniquidad (v.1). El verbo qaná, envidiar, expresa una emoción muy fuerte, en la cual el sujeto quiere tener la posesión de algún objeto o cualidad del otro. La envidia es un sentimiento terrible, que puede llevar a alguien a eliminar a otra persona, provocando hasta incluso su muerte física.
- Deja la ira (v.8). El sustantivo utilizado para la ira es ‘ap, término usado para designar nariz o faz. En general, este término es usado para expresar la ira del ser humano y de Dios. La ira es una emoción intensa. No se trata de un sentimiento que nace de un capricho, sino del deseo de que se haga justicia: YHWH, castígame sin ira, corrígeme sin enojo (Sl 6,1). La ira es una emoción legítima, pero exagerándola, puede llegar a provocar desavenencias (cf. Pr 29,22).
- Abandona el enojo (v.8). El término hema, enojo, furor, tiene el sentido de calor, indignación, rabia, veneno. Es un calor físico dentro de una persona, que invade su mente y su corazón. Es usado para expresar una rabia ardiente.
- Como podemos observar, el texto está cargado de términos que expresan el deseo de que el grupo de los justos, contenga sus emociones de indignación contra los impíos. ¿Por qué tan grande indignación? La sobre vivencia está amenazada. Los justos no poseen la tierra, no se sienten asegurados (v.3.9-11).
- En una sociedad agraria, poseer la tierra es fundamental, es garantizar el medio de sustento y crear las condiciones para una paz abundante. La palabra shalôm significa paz, alimento, salud, seguridad y prosperidad. Los justos no están disfrutando de estas condiciones para poder vivir de una manera digna. El sentimiento es de revuelta. El grito está preso en la garganta y quemando los cuerpos, que se hallan a punto de explotar.
- Veamos los consejos que el salmista, en tono imperativo, ofrece para los justos:
- Ten confianza en YHWH y haz el bien, para habitar en la tierra y apacentar con seguridad (v.3).
- Haz de YHWH tus delicias, él te dará los deseos de tu corazón (v.4).
- Entrega tu camino a YHWH, confía en él: él actuará (v.5).
- Descansa junto a YHWH, espera en él, no te acalores contra aquel que tiene éxito en su camino, contra el hombre que urde intrigas (v.7).
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- La motivación para el justo es confiar en YHWH, porque él hará triunfar la justicia y el derecho: porque los malos serán extirpados, pero los que esperan en YHWH poseerán la tierra. Un poco más, y no habrá más impío; buscas su lugar y ya no está. Sin embargo los pobres poseerán la tierra, y se deleitarán con inmensa paz (v.9-11; cf. v.6).
- Pero, ¿quiénes son los impíos que serán extirpados? ¿Y los justos que cuentan con la protección de YHWH ? Vamos a continuar nuestra lectura, ya que los v.12-26 nos ayudarán a responder a estas cuestiones propuestas.
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- V. 12-26: El impío conspira contra el justo
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- El salmista usa imágenes relacionadas a lo cotidiano del campo: hierba, césped verde, hierba de los prados, planta vigorosa (v.2.20.35). Las exhortaciones dirigidas al justo, son motivadas por la promesa de que ellos poseerán la tierra (v.9.11.22.29.34). De esta manera, probablemente, los primeros destinatarios de este salmo, son campesinos y campesinas, que ya perdieron sus tierras o están en proceso de expropiación de sus bienes.
- El Sl 37 presenta la confrontación entre dos grupos. Un grupo es tratado por justo (v.12.16.17.21.25. 29.30.32.39), pobre, indigente, los que andan con rectitud (v.14), íntegros (v.18.37), fieles (v.28), derecho y pacífico (v.37). Es el grupo de aquellos y de aquellas que esperan en YHWH (v.9).
- El sustantivo hebraico tsaddîq puede ser traducido por justo, legal, recto. Aquel o aquella que obra conforme al padrón ético establecido. La persona justa es aquella que es fiel a la alianza. El ser humano justo, procura preservar la paz y la prosperidad de la comunidad, siendo fiel a los mandamientos de Dios, respecto al prójimo (cf. Sl 85,11).
- Las personas que pertenecen al otro grupo son tildadas de máscaras (v.1), embusteras (v.7). injustas e impías (v.9.10). La oposición entre impíos y justos, aumenta a partir del v.12. Son personas que no practican la Ley, por esto son tratadas como impías (v.12.14.16.17.20.21.28.33.34.35.38.40), asesinas (v.14), explotadoras (v.16) y transgresoras (v.38).
- La palabra usada para impío es rasha’, que es un término propio para referirse a personas que violan los derechos sociales de sus semejantes. Gente que está dispuesta a todo, inclusive el matar, para alcanzar sus objetivos. Las personas impías odian al justo(cf. Sl 34,21).
- El enfrentamiento entre el grupo de los justos y el de los impíos es violento. Los proyectos son planificados para eliminar vidas: el impío maquina contra el justo (v.12). Los impíos desenvainan la espada, tensan el arco para abatir al pobre y al indigente; para matar a los rectos de conducta (v.14). Los impíos espían al justo y tratan de hacerlo morir (v.32). El conflicto viene de lejos, lo que se ve en la región son personas sin-tierra, pobres e indigentes (v.11.14).
- En esta lucha, Dios toma partido a favor de los pobres: YHWH ama el derecho y jamás abandonó a sus fieles. Él los protege siempre, pero la descendencia de los impíos será extirpada (v.28). Los impíos son perversos y violentos. Ellos están siempre alertas, espiando, tramando contra la vida del justo. Contra aquel o aquella que, a pesar de su condición de indigente, es capaz de compartir (v.21).
- El salmista, apelando a la experiencia, muestra que la vida de las personas impías es frágil. Los enemigos de YHWH, semejantes a la hierba de los prados, se esfumarán, en humo se desvanecerán (v.20b). Son enemigos de Dios, porque son enemigos de los pobres. El bienestar y la riqueza de los impíos son aparentes, desaparecerán en un abrir y cerrar de ojos (v.35). Y todavía más: la espada de ellos –de los impíos- entrará en su propio corazón (v.15). Se trata de la autodestrucción. Conforme al salmo, los impíos están cavando su propia sepultura.
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- V. 27-40: Verás, los impíos serán extirpados
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- Evita el mal, haz el bien (v.27a). Esta exhortación va dirigida al justo. Éste es el comportamiento que se espera del justo. Por lo demás, ésta es la condición para que la promesa de poseer una habitación permanente, se realice (v.27b). Es importante fijarse en la motivación que sigue a la exhortación: YHWH ama el derecho (v.28a ). El obrar ético del justo no es simplemente para garantizar una vida tranquila, sino por amor a YHWH. Y quien actúa en comunión con Dios tendrá su protección: Él jamás abandonó a sus fieles (v.28a).
- El salmista vuelve a afirmar que los impíos no tendrán futuro: la descendencia de los impíos será extirpada. Los justos poseerán la tierra y en ella habitarán siempre (v.28b-29). Esta misma oposición ya fue señalada en los v.9.17.22. Los v. 25 y 26 afirman que los descendientes del justo serán bendecidos.
- El sustantivo usado para descendientes es zera’, cuya traducción puede ser siembra, simiente o descendencia. Es una palabra que tiene su origen en el medio agrícola. El ciclo agrícola puede ser resumido en la palabra zera’, desde el acto de sembrar la simiente hasta la realización de la cosecha. Esta analogía viene a recordar que, así como la naturaleza se renueva, las generaciones son renovadas en la gratuidad de Dios. Es en la experiencia del campo y de la familia, donde nace una nueva sabiduría que ayuda al pueblo a sobrevivir.
- La boca del justo susurra la sabidurí (v.30a). La sabiduría judaica – la hokmâ – originalmente no es especulativa ni legalista, sino esencialmente práctica. La raíz de esta sabiduría es la experiencia cotidiana con el Dios de la Vida y debe influenciar el día a día. El alimento del justo debe ser la sabiduría. Su boca rumia los mandamientos de Dios: La ley de su Dios está en su corazón, sus pasos no vacilarán (v.31). Es una persona conducida por Dios, por eso él no vacilará. Por tanto, aquellas y aquellos que no siguen la sabiduría, no sobrevivirán.
- Una vez más, el impío aparece descrito como un hombre que practica la violencia: Los impíos espían al justo y buscan darle muerte (v.32). La situación de los impíos impresiona, puesto que ellos son poderosos, incluso son comparados a una planta vigorosa (v.35). Incluso contra todas las expectativas humanas, el justo es llamado a confiar: Espera en YHWH y sigue su camino; él te exaltará a la herencia de la tierra: verás el exterminio de los impíos (v.34).
- El verbo qawâ significa esperar o procurar intensamente. Se trata de una expresión de fe. Es acreditar que Dios obrará a favor de su pueblo: Tú eres el Dios de mi salvación, en quien espero todo el día (Sl 25,5). Los justos son llamados a seguir fielmente la Ley, preservar la justicia y, al mismo tiempo, tener una actitud de fe. De esta manera, el salmista reaviva el tema de la Alianza: La promesa de la tierra, la salvación, el juicio, la bendición y la maldición.
- La promesa de Dios continúa siendo válida, y los sabios garantizan que el éxito de los impíos es momentáneo: Observa al perfecto, mira al íntegro: hay descendencia para el hombre de paz. Pero los rebeldes serán a una, aniquilados, y la posteridad de los impíos, extirpada (v.37-38). Pues el texto evidencia que el sufrimiento de los justos es consecuencia de la acción de los impíos, y YHWH es aliado de los justos (v.39-40).
- El Sl 37 intenta responder a un conflicto concreto: los campesinos y las campesinas, están perdiendo sus tierras (cf.: Job 24,1). Quedar sin la tierra, equivale a dejar sin los medios de subsistencia. Es perder la ciudadanía y, consecuentemente, la honra. La promesa de poseer una tierra parece un sueño muy lejano de concretizarse. Muchas personas entran en desespero y con una profunda decepción. La teología de la retribución, confirmada como teología oficial en el tiempo de Esdras, allá, alrededor del año 400 a.C., afirma que Dios da hartura y felicidad a aquellos y a aquellas que practican la justicia y, al mismo tiempo, castiga con sufrimiento y pobreza a las personas impías. Pero la realidad de injusticia social, coloca en crisis las verdades propuestas por la teología oficial de los teócratas. ¡Veamos algunos cuadros de esta historia!.
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- 3. Pisando el suelo del salmo 37
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- En la primera mitad del siglo V a.C., la región siro-palestina se convirtió en un foco de revueltas. Esto exige que el imperio persa, adopte nuevas estrategias para mantener el control militar en el área. Y para completar, alrededor del año 404 a.C., Egipto intensifica su lucha por la independencia. En este contexto, es de fundamental importancia para los persas, tener el control de Judá, para poder mantener allí una base militar. Pero la situación al interior de Judea también es amenazadora. Entre los que regresaron del exilio, hay grupos que desean no sólo la libertad religiosa, sino también la libertad política.
- El emperador Artajerjes, envía a Nehemías a Jerusalén, como gobernador de Judá. El enviado de los persas llega con la misión de repoblar Jerusalén y reconstruir la economía judaica (cf. Ne 2,4-9; 5,14). Nehemías, a pesar de la resistencia de los grupos internos y de los pueblos vecinos, ejecuta el proyecto imperialista. Realiza esfuerzos para controlar a Judá y calmar los conflictos existentes en la región, reconstruyó los muros de la ciudad, reestructuró la comunidad, construyó reservorios de agua y silos de cereales, para las tropas que pasaban en dirección a Egipto.
- Más tarde, alrededor del año 398 a.C., el emperador Artajerjes, en vista de los intereses del imperio, envía a Esdras, sacerdote y escriba real, a Jerusalén, con el objetivo de organizar el pueblo en torno a la Ley y al Templo. La Ley de YHWH pasa a ser ley del rey. No observarla implicaba el castigo político: Y todo aquel que no cumpla la Ley de tu Dios, con exactitud y la ley del rey, aplíquesele una rigurosa sentencia: muerte, destierro, multa o cárcel (Esd 7,26; cf. 6,11). Aquel o aquella que no cumpla la Ley, es maldecido, es decir, no tendrá prosperidad, descendencia y larga vida (cf. Dt 30,15-20).
- La teocracia nacional se fundamenta en el poder de los sacerdotes y escribas. Es un gobierno que se apoya en la Ley y en el Templo. En este tiempo, el código sacerdotal (Lv 17-26) es retomado y reformulado. Las leyes de la pureza se tornan centrales. Son creadas muchas prescripciones para controlar el cuerpo de la mujer y del hombre. La mujer, por su propia naturaleza, pasa la mayor parte del tiempo impura, por lo tanto queda excluida de la vida social (Lv 12). El código de la pureza prevé rituales de purificación y pagos en forma de ofrendas y sacrificios. La ley del puro y del impuro, controla la vida de las personas en todas las dimensiones (cf. Lv 15,19-24).
- Era mucha la opresión. Las reformas bajo la dirección de Nehemías y Esdras, a pesar de haber sido de gran importancia para la preservación del judaísmo, crearon diversas formas de exclusión de los grupos considerados impuros: extranjeros –especialmente las mujeres extranjeras, así como sus hijos (cf.Esd 9,1-10,17)-, enfermos, pobres o portadores de deficiencias físicas. Las numerosas prescripciones cultuales, jurídicas y de la pureza envolvían a la persona. Todos, de una forma u otra, experimentaban situaciones de impureza, era imposible quedar exento. Para volver a participar de la sociedad teocrática, era necesario ofrecer sacrificios.
- La gran mayoría de la población, constituida por personas pobres, extranjeras, mujeres, niños y niñas, enfermos, ancianos/as, no tenían condiciones de cumplir con las exigencias de la Ley. Los sacrificios costaban caro (cf. Lv 14,19-22). Esta gente quedaba excluida de la vida económica, política y religiosa del país. Frente a esta realidad, los justos expresaron su indignación y descontento contra la teología oficial, ya que las bendiciones de Dios, prosperidad, larga vida y descendencia eran prometidas para ellos en esta vida (cf. Dt 30,15-16; Pr 3,2), sin embargo estaba sucediendo exactamente lo contrario: los temerosos y los fieles a la Ley, viven en la miseria y en el más completo sufrimiento.
- Los impíos cambian las fronteras, roban el rebaño y su pastor. Se llevan el asno de los huérfanos, toman en prenda el buey de la viuda. Los indigentes deben apartarse del camino, a una se ocultan los pobres del país (Job 24,2-4). La situación de pobreza es extrema; se hallan sin ropa, sin casa, hambrientos: andan desnudos por falta de ropa, hambrientos cargan los haces (Job 24,10; cf. Sl 37,19). Es de noche cuando el asesino se levanta para matar al pobre y al indigente. Durante la noche ronda el ladrón. Maltrató a la estéril, la que no dio a luz y no socorrió a la viuda (Job 24,14.21; Sl 37,14.32). La situación de injusticia social causa revuelta e indignación.
- En el post-exilio, la creciente tribulación interna y externa, amenazó la sobre vivencia de campesinos y campesinas. Muchas personas estaban sin el básico para vivir: la comida. El hambre origina dolencias. Un cuerpo doliente pierde sus energías para continuar garantizando la vida. La teología oficial de la retribución, trajo miseria y colocó en situación de riesgo la vida de muchos grupos.
- En este suelo, eclosionan, de todos los lados, gritos de protesta. El libro de Rut reivindica el derecho de los pobres –la ley de la espiga- y la dignidad de la mujer extranjera. El libro del Cantar de los Cantares, rescata la dignidad del cuerpo y del placer. El Tercer Isaías (Is 56-66) presenta el sueño de una sociedad justa, con la posibilidad de que todos puedan usufructuar los frutos de su trabajo.
- El libro de Job es un fuerte grito de resistencia. Es el clamor de un grupo que critica y rechaza la visión de Dios presentada por los teócratas: de un Dios arbitrario y vengativo. Gritos de quien se siente apabullado por Dios: Con violencia agarra él mi vestido, me aferra como el cuello de mi túnica. Me ha tirado en el fango, soy como el polvo y la ceniza. Clamo hacia ti y tú no me respondes; me presento y no me haces caso. Tú te volviste mi verdugo y me atacas con tu brazo vigoroso (Job 30,18-21).
- En esta situación de angustia y de sufrimiento extremo, los campesinos y las campesinas se niegan a ver a Dios únicamente en el Templo, comienzan a mirar hacia sus hermanos y hermanas y constatan que su Dios, el go’el –el rescatador- está en medio del pueblo: Te conocía, sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos (Job 42,5).
- No es posible separar Dios –el representado- del ser humano –el representante. Negar el ser humano es negar a Dios. El amor a los hermanos y hermanas, es la mediación para amar y conocer a Dios. De la misma forma que Dios es y actúa, el ser humano debe ser y obrar. Las personas impías son condenadas porque están explotando a los pobres. Es decir, una vez que ellas están impidiendo que las personas pobres tengan vida, están negando la vida del propio Dios.
- El Sl 37 afirma que YHWH atenderá los deseos del corazón del justo (v.4). En la cultura judaica, el corazón es entendido como la persona en su totalidad. A partir de esta perspectiva, vamos a detenernos en las varias referencias al cuerpo que están presentes en el texto que estamos estudiando. Vamos a rumiar el Sl 37 con el intento de entender mejor su mensaje histórico ayer y hoy.
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- 4. YHWH te dará los deseos de tu corazón
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- Existe una profunda unidad entre corazón y cuerpo. La lengua está íntimamente ligada con el corazón. La lengua expresa los sentimientos del corazón: La boca del justo susurra la sabiduría (v.30a). La sabiduría es rumiada y por eso se convierte en parte de la persona, posibilitando a la lengua, anunciar lo que ya es vida en el corazón: su lengua habla rectitud (v.30b). Y más todavía: La ley de su Dios está en su corazón (v.31a). El ser y el obrar de la persona justa, deben ser el mismo ser y obrar de Dios.
- El ser y el obrar de las personas impías son contrarios al proyecto de Dios: Los impíos desenvainan la espada y tensan el arco, para abatir al pobre y al indigente; para matar a los que andan con rectitud (v.14). ¡Es el cuerpo violentado y masacrado! En el fondo del sufrimiento, de la muerte, de la violencia y de la contradicción de la vida, este cuerpo gime y grita, resiste y espera:
- Sentimientos: inflamarse, envidiar, airarse, furor, avergonzarse, confiar, entregarse, compadecer, angustiarse.
- Necesidades: poseer la tierra, habitar en la tierra, tener una morada, deleitarse con abundante paz, tener hambre, saciarse, mendigar el pan, solicitar un préstamo, descendencia, posteridad.
- Acciones del cuerpo: iniquidad, rechinar de dientes, bromear, tensar el arco, matar, sustentar, bendecir, maldecir, espiar.
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- El clamor y la resistencia a partir del cuerpo, nos revelan la presencia de los elementos esenciales de la producción y reproducción de la vida: los sentimientos, la salud, los medios de subsistencia, el alimento, la morada, la generación y la sexualidad. Partiendo de este lenguaje, es posible comprender la gravedad de la situación de indigencia de las personas pobres. La dinámica que garantiza la producción y la reproducción de la vida está seriamente amenazada. El pobre y su descendencia, corren el riesgo de desaparecer. ¡Es cuestión de vida y muerte!.
- La angustia y la indignación del pobre aumentan, puesto que el concepto de resurrección, todavía no estaba consolidado. En este período, los israelitas esperan poder disfrutar una paz abundante en el aquí y ahora. ¿Cómo puede YHWH, un Dios justo, permanecer inactivo, en cuanto los justos padecen por causa del creciente empobrecimiento, de la persecución y de la muerte, provocadas por las situaciones de injusticia? Así, es posible entender la indignación del pobre en el Sl 37, cuyo cuerpo se inflama contra aquel que tiene éxito y actúa con embuste (v.7). ¿Qué hacer?.
- La indignación y los cuestionamientos surgen de la experiencia concreta de la vida sufrida de los campesinos y campesinas que están sin tierra. Por lo tanto, las respuestas también son encontradas por medio de la vivencia, de la observación y de la meditación sobre la experiencia concreta del día a día, de esas personas que buscan el camino de la realización y de la felicidad.
- He aquí algunos pasos necesarios:
- Primer paso. La indignación, la vergüenza y la ira, son el primer paso de la resistencia. Para el oriental, la vergüenza es un sentimiento terrible, produce la sensación de que la persona no merece vivir. El Sl 37 indica una esperanza, cuando insiste: YHWH conoce los días de los hombres íntegros, su herencia será eterna; no serán avergonzados en tiempos de desgracia, en días de penuria, quedarán saciados (v.18-19). Al rezar este salmo, el pueblo adquiere conciencia de su realidad, recupera su dignidad y tiene fuerzas para resistir.
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- Segundo paso. Confianza incondicional en YHWH (v.3.5). Por varias veces, el pobre es convocado y exhortado a entregar su camino a YHWH, pues en él está su verdadera fuente de alegría y descanso (v.5.7). YHWH es el Dios justo y fiel:
- YHWH hará brillar tu justicia como la aurora, tu derecho como el mediodía (v.6).
- Si tropieza, no caerá, pues YHWH le sostiene por la mano (v.24).
- YHWH ama el derecho y jamás abandona a sus fieles (v.28).
- La alegría y la paz del justo, no viene de la teología de la retribución, sino de su confianza incondicional de que Dios es su salvación, su protección y su refugio. A pesar de las contradicciones y de precariedades de las condiciones de vida, el justo cree en la alianza divina y mantiene firme su esperanza en la promesa de poseer la tierra.
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- Tercer paso. La inversión simbólica. En el Sl 37 se transparenta la conciencia de que YHWH es el libertador de los pobres y que los reconoce como víctimas de los impíos (v.39-40). A partir de esta comprensión, es posible entender el imaginario que atraviesa este texto. Veamos algunas expresiones:
- Los impíos como la hierba tierna se marchitan, aridecen presto como el heno (v.2). En realidad es lo contrario, los impíos están viviendo en la abundancia y en la riqueza, por lo demás, el hecho de decir que la felicidad de ellos es pasajera, es un consuelo.
- El Señor se ríe del impío, pues ve llegar su día (v.13).
- Este versículo contiene el deseo de los justos de que Dios haga justicia.
- Los malos serán extirpados (v.9). En realidad, quienes están muriendo son las personas buenas. Es una inversión de lo real.
- La espada de los impíos penetrará en su propio corazón, y sus arcos serán quebrados (v.15). Una vez más, aparece el deseo de justicia.
- Los hombres íntegros no se avergonzarán en el tiempo de la desgracia, en los días de hambre, quedarán saciados (v.19). Una inversión más: las personas pobres y justas se sienten desposeídas de la honra y muchas pasan hambre. La honra y la paz abundante –tener tierra y pan- se dan en la imaginación. El sueño es habitar en la tierra y vivir en seguridad (v.3).
- Los pobres poseerán la tierra, y se deleitarán con una paz abundante (v.11.29.34).
- Las expresiones: poseer la tierra, los malos serán extirpados, habitar en la tierra, vivir en seguridad, paz abundante, entre otras, presentan la realidad de las personas pobres, sin tierra e indigentes y, al mismo tiempo, denuncian el orden social establecido. El texto coloca que los ricos quedarán sin tierra y los pobres volverán a poseerla, realizando la inversión en el imaginario. Creer en esta posibilidad es fuerza para los campesinos y campesinas, que continuarán firmes en la lucha y concretizarán, por medio de su práctica, la inversión social.
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- Cuarto paso. Resistir por medio de la práctica de la justicia. Con insistencia, el pobre es llamado a esperar en YHWH (v. 7.9.34). Atención. No se trata de una espera pacífica o de un sentimiento de fatalismo o un conformismo calcado de la teología de la retribución. Sino de una espera activa de la persona, forjada en la práctica de la justicia y en la lucha por la vida, apoyada en la certeza de que YHWH, el mismo Dios del éxodo, camina con él: Gracias a YHWH, los pasos del hombre están firmes, y su camino le agrada. Si tropieza, no cae, puesto que YHWH le sustenta la mano (v.23). La experiencia concreta de la vida que se trasluce en el Sl 37, desarrolla algunas estrategias del arte de vivir en el mundo –como:
- Ver: He visto al impío muy arrogante desenvolverse como una planta vigorosa. Mas he aquí que desaparece; no existe más; le busqué y no se le encontró (v.35-36). Mira al hombre íntegro, observa al hombre derecho (v.37). La observación de la realidad cotidiana, posibilita una reflexión tomada en la experiencia de la vida.
- Meditar y hablar: La boca del justo susurra sabiduría y su lengua habla rectitud (v.30). La persona sabia es capaz de rumiar la sabiduría, rever la historia de su pueblo, a fin de encontrar fuerzas para enfrentar el momento presente y proyectar nuevos horizontes.
- Hacer: Haz el bien (v.3.27); Haz de YHWH tus delicias (v.4). El cambio de la realidad, depende de la acción del ser humano.
- Cotidiano: Toma el impío prestado y no devuelve, pero el justo es compasivo y da (v.26). Dios está con las personas justas, desde que ellas permanezcan fieles al proyecto del compartir y de la solidaridad. La resistencia comienza en las pequeñas cosas, en los proyectos pequeños. Las personas pobres y justas están llamadas a romper el círculo de la maldad y de la violencia.
5. ¡Basta, basta, basta de sufrimiento!
Ese grito de mi madre y de millares de personas, continúa encontrando eco en el corazón de la humanidad. En Brasil, existen 53 millones de personas que viven debajo de la línea de pobreza. De éstas, 30 millones viven entre la línea de pobreza y encima de la línea de miseria. Cerca de 23 millones estarían en la situación que se define como indigencia o miseria. El contraste entre ricos y pobres es ultrajante. Un escándalo: 1% de la población, la parcela más rica, detiene la misma cantidad de recursos que los 50% más pobres. Podemos imaginar cuán profunda y dolorosa es la realidad cotidiana de estas personas. Bajo nuestros ojos, vemos desfilar un sin número de situaciones de sufrimiento.
Para aquellos y aquellas que tienen una conciencia ética, la realidad de injusticia en sí, ya es un clamor por la vida. Tenemos que recuperar la capacidad de indignarse. Es preciso solidarizarse con las personas que están siendo despojadas de su dignidad humana. No podemos perder el coraje de gritar contra las realidades de muerte. Y este grito nace a partir del momento que sentimos en la propia piel, el sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas. Es urgente encontrar pequeñas brechas –pequeños espacios de tierra- para hacer florecer la vida. Esta acción pasa, por nuestra fe, en los proyectos que nacen a partir de los pobres.
Nuestro grito debe continuar, aunque incluso podamos quedar roncos y roncas. No podemos permitir que el sistema de muerte robe nuestra capacidad de soñar, de esperar, de creer en una sociedad justa y solidaria. Y esa nueva sociedad debe comenzar a partir de cada uno y de cada una. Es importante soñar juntos y juntas, unir nuestras manos, nuestra voz y todo nuestro ser, para engrosar las filas de aquellos y de aquellas que continúan insistiendo en la lucha por la vida.
Vamos a continuar, repitiendo y cantando con los poetas: “Cada uno de nosotros compone su propia historia y cada ser en sí, carga el don de ser capaz, de ser feliz...es ir tocando al frente”.
Shigeyuki Nakanose
Centro Bíblico Verbo
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cbiblicoverbo@uol.com.br
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Este artículo es fruto de conversaciones muy buenas, con alumnos/as y asesores/ras del Centro Bíblico Verbo, en particular con Enilda de Paula Pedro, Luiz José Dietrich y Maria Antônia Marques. Resalto aquí mi agradecimiento especial a Maria Antônia Marques, por su ayuda en el análisis y redacción del texto.
Cf. Luís Alonso SCHÖKEL, Ivo STORNIOLO. Salmos e Cânticos: a oração do povo de Deus. São Paulo: Paulus. José BORTOLINI. Conhecer e rezar os Salmos: comentário popular para os nossos dias. São Paulo: Paulus, 2000. p.18.
Las citas bíblicas, transcritas en este artículo, siguen la traducción de la Bíblia de Jerusalém – nova edição, revista e ampliada. São Paulo: Paulus, 2002; con algunas modificaciones, especialmente en el salmo 37.
Luiz José DIETRICH, Jó: uma espiritualidade para sujeitos históricos. Estudos Bíblicos, Petrópolis, n.30, p.32-43,1991. p.33.
La teología oficial era más fuerte en Jerusalén y sus alrededores. Los lugarejos más distantes, como Galilea, buscaban mantener las prácticas tradicionales del derecho y la justicia, recogidas en antiguas memorias, leyes e instituciones del tribalismo (cf. Job 29,4-17;31,5-11.13-22). Es probable que los ideales del período tribal no hayan sido totalmente abandonados, con la institución de la monarquía. Estas ideas pueden haber sido enflaquecidas, pero muchos grupos de campesinos todavía las practicaban y difundían. Formaron una corriente de resistencia a la teología oficial. A pesar de las dificultades que tuvieron que enfrentar, estos grupos sobrevivieron al enfrentamiento con la teología oficial. Esta práctica llega hasta el tiempo de Jesús y de las primeras comunidades cristianas (cf. Mc 7,6-13; 11,17; Lc 6,1; Mt 5,3-11; 9,13; 25,31-46).
Hans Walter WOLFF. Antropologia do Antigo Testamento. 2. ed. São Paulo: Loyola,1983. 330 p.
Shigeyuki NAKANOSE. Nosso ventre está grudado no chão! (Sl 44). En Estudos Bíblicos. Petrópolis, n.76, p.21-32, 2002.
Sebastião Armando GAMELEIRA. Os pobres possuirão a terra: conselhos do Salmo 37. Estudos Bíblicos, Petrópolis, n.37, p.25-39, 1993. p.32-33.
Ricardo MENDONÇA. O paradoxo da miséria. Veja. Caderno Especial. São Paulo, ano 35, n.3, p. 82-93, 23 jan. 2002. p.84.
Tocando em frente. Renato Teixeira, Almir Sater. Renato Teixeira ao vivo no Rio: 30 anos de romaria. Faixa 13, n. 6772822-1 Kuarup Discos, 1997.
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