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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas



 

Editorial

Shigeyuki Nakanose

Jesús nació en Galilea y en esa región pasó la mayor parte de su vida. Su fama creció rápidamente por Judea y región. Las personas pobres y marginadas se sintieron atraídas por su mensaje. En torno a su predicación, se formó un grupo de discípulas y discípulos. Jesús asumió el servicio de la justicia hasta el final. Él fue eliminado a causa de su práctica. Desde sus primeros seguidores y seguidoras hasta los días de hoy, surgen diferentes imágenes para definir quién es Jesús. En este número de RIBLA, presentamos una panorámica general que gira alrededor de la discusión sobre el Jesús de la historia e intentamos lanzar algunas perspectivas de cara a la continuación del debate.

Jesús es venerado de diversas maneras. Jesús es recordado por sus milagros y por haber tenido una madre virgen. Investigar fuentes históricas acerca de Jesús es muy difícil. La tarea de la lectura bíblica latino-americana es, en la visión de Nancy Cardoso Pereira, “desacralizar las pretensiones de control de Jesús y de sus textos y remojar la reflexión histórica y teológica con el rocío de las relecturas a partir de la realidad sufrida del continente”. El mayor milagro es percibir que el texto se hace carne en la realidad de hoy. ¡Dios continúa con nosotros!

Los artículos de Ediberto López y Pablo Richard son una ayuda para entender las diferentes fases de la investigación sobre el Jesús histórico. Ambos señalan la importancia de superar el cristo-centrismo y llegar a un bio-centrismo en la perspectiva del Reino de Dios. Y podemos ampliar, apuntando hacia una visión holística. El debate teológico necesita estar empapado de temas relativos a la justicia, a la paz, al hambre y a la destrucción de la naturaleza.

En América Latina la búsqueda por el Jesús histórico, considera los descubrimientos del Primer Mundo, pero no abdica de la opción hermenéutica por los pobres. En este sentido, el artículo de Daniel Godoy, Roma, Palestina y la Galilea del siglo I, trae algunos elementos sobre el imperio romano, a fin de comprender la realidad sociopolítica en medio de la cual nació la propuesta de Jesús.

La propuesta de Jesús nació a partir del contacto con la dura realidad de la vida cotidiana de su pueblo. Su profetismo surgió como denuncia de la realidad de opresión, impuesta por el imperio romano y por las autoridades religiosas de su tiempo. Los artículos de Néstor Míguez y Jorge Pixley evidencian que Jesús también fue profeta. El profetismo de Jesús se apoyó en su práctica cotidiana y se realizó mediante sus actos de curación y exorcismo.

Jesús fue considerado el mayor milagrero de su tiempo. Para Luis Schiavo, la actividad de curar era uno de los elementos esenciales en el ministerio de Jesús. Los milagros siempre incomodaron y suscitaron las más diversas opiniones e interpretaciones. La lectura de este artículo posibilitará el poder comprender las reacciones del pueblo respecto a Jesús. Él fue considerado hombre divino, mago y profeta. Los grupos dominantes lo acusaron de ser un loco (Marcos 3,21) y de hacer milagros por el poder de Belcebú (Mc 3,22).

En el centro de la vida y de la misión de Jesús, estaba el compromiso con las personas pobres, enfermas y marginadas. El artículo de Shigeyuki Nakanose y María Antonia Marques presenta a Jesús y a sus opositores. Muestra la crítica que Él hizo contra el legalismo y el nacionalismo de los fariseos y escribas, afirmando el valor de la vida, por encima de la Ley. Las críticas de Jesús contra el templo y las exigencias de impuestos abusivos, tocaron en la herida del sistema romano y judaico. La práctica de Jesús ponía en riesgo el prestigio de sus adversarios que tramaron su muerte.

El artículo La pasión y la muerte de Jesús de Nazaret, de Leif E. Vaage, trae algunos elementos para ayudar en la comprensión de la muerte de Jesús de Nazaret. Lo que podemos saber con certeza es que Jesús murió crucificado. Intentando echar luces sobre este tema, el autor profundiza en los procedimientos del crucificado. Este tipo de muerte era cruel y muy común, arbitraria y anónima. Un castigo político y militar aplicado a los esclavos, criminales violentos y a los revoltosos contra el imperio romano. Concluye que los relatos de los evangelios son memorias de las comunidades.

En el intento de ampliar la reflexión, Maricel Mena López y Humberto Maiztegui Gonçalves, en el artículo de Jesús y las culturas, hacen un análisis de las tradiciones de Egipto en las narraciones de la infancia de Jesús (Mateo 2, 13-23). Se plantean algunas preguntas sobre el ocultamiento de las tradiciones de Egipto, en la historia de la investigación de las narraciones sobre Jesús. En la visión de la autora y del autor, es necesario reconocer que la tradición evangélica tuvo raíces en África. Lanzan el desafío de rescatar las tradiciones marginales.

Y por fin, una reflexión acerca del Jesús histórico en la pastoral. Los articulistas Luigi Schiavo y Lorenzo Lago, refuerzan la necesidad de aproximar el Jesús de la fe y el Jesús de la historia. El abordaje del Jesús histórico ayuda a relativizar las cristologías de las alturas, que niegan las raíces humildes y plurales. La pregunta por la historia, permite evitar el fundamentalismo y el escepticismo; ayuda a abrirse al diálogo y evitar una lectura desencarnada de las tradiciones cristianas y de sus fuentes.

En este número estaban programados otros dos artículos: uno sobre la pedagogía de Jesús y otro sobre las relaciones de Jesús con las mujeres y los niños. Habría sido una posibilidad de profundizar en lo cotidiano de Jesús. Sin embargo, debido a varios imprevistos, estos artículos no están listos. Lo lamentamos. Pero, está en sus manos algunas miradas y perspectivas acerca del Jesús histórico. Es un comienzo. Agradecemos a los biblistas que, a pesar de tener su agenda muy apretada, aportaron con sus ensayos para socializar la reflexión.

 

 
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