Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas
Compartiendo la palabra
Cecília Toseli, Maria Antônia Marques y Shigeyuki Nakanose
Resumen
El artículo pone en evidencia procesos de lectura del texto bíblico realizado con mujeres y hombres de diferentes comunidades, mezclando el saber que brota de la vida y el diálogo con los asesores/as. Ese proceso de lectura comunitaria ya se viene desarrollando desde hace algunos años por el equipo del Centro Bíblico Verbo. El punto de partida de este análisis es la vida de las personas y de la comunidad, y las opciones y el compromiso social de quien hace la lectura. El estudio del texto se lo hace con el uso de algunas mediaciones exegéticas, procurando entenderlo en su contexto. Después de muchas opiniones, hay la vuelta a la realidad de nuestros días, por lo tanto con nuevos elementos: iluminados/as por la experiencia del pueblo de ayer y de hoy. Ayudar al pueblo a leer la Biblia es una forma de devolverla a su lugar de origen.
Abstract
For some years, the Biblical Study Center has developed a method of the biblical reading, called “leitura comunitária”. It is a community reading, where the biblical text is read together with women and men in pluralistic communities, combining the wisdom, born from the ground of day-to-day living experiences, with the scientific biblical researches. The starting ground of this method is the life of each reader and that of the community they belong to, their social options and their commitments. In order to understand the text in its context, the method also uses the exegetical mediations. The whole process has to lead the readers back to their own living context, enriched and enlightened by some new elements: the experiences of women and men in the past and in the present. Helping the people to read the Bible is a way to re-place it on its origin.
La Biblia es fuente de vida y un referencial sagrado para el pueblo. Tan sagrado que algunas veces se acaba volviendo distante de nuestra vida cotidiana. Por allí oímos la siguiente expresión: ‘en el tiempo de la Biblia el pueblo tenía mucha fe”; o también: “en aquel tiempo Dios hablaba con el pueblo”. Una vez, en un curso de Biblia, en Balsas/MA, una señora preguntó: “La Biblia dice que Adán es el primer y Eva la primera mujer. Ellos tuvieron dos hijos: Caín y Abel. Caín mató a Abel y huyó, casándose con otra mujer. ¿De dónde salió esta mujer? ¿De quién era ella hija?” Después de este planteamiento, miré a la asamblea y muchas personas afirmaban con la cabeza, querían una respuesta. Preguntas de este tipo todavía son frecuentes en nuestras comunidades.
En las andanzas a lo largo de Brasil, intercambiando conversaciones con muchas personas, líderes, agentes de pastoral, religiosas/os, padres y otras personas que frecuentan las comunidades, el equipo de asesoras y asesores del Centro Bíblico Verbo sintió la necesidad de reflexionar sobre una manera de leer la Biblia que favoreciese el encuentro entre el pueblo de hoy y el pueblo de la Biblia. Después de muchas conversaciones nació la colección “Del pueblo para el pueblo”. Estos materiales son frutos del diálogo entre asesoras/es y personas de las comunidades. El objetivo es producir textos que puedan ser utilizados en cursos o encuentros bíblicos. En general, ofrecemos un camino y una fundamentación bíblica para entender el texto en estudio. El proceso hermenéutico tiene las siguientes etapas:
1. A partir del texto bíblico anual, propuesto por la dimensión bíblico-catequética de la CNBB, reunimos un grupo de treinta personas, que son asesoras y asesores del Centro Bíblico Verbo y representantes de varias comunidades, provenientes de varios lugares de Brasil. El primer encuentro se realiza al inicio del año, con cuatro días de duración. En estos días procuramos estudiar y vivenciar los textos, creando un ambiente de estudio, convivencia y oración. Este encuentro obedece a los siguientes pasos:
• Escoger y delimitar los textos. Teniendo siempre presente que la selección del texto, bien como también todo el proceso exegético, depende del lugar social e histórico de un grupo que escoge y de sus opciones de vida.
• Familiarizarse con el texto. Señalar lo que llamó la atención, anotar las dudas y cuestionamientos.
• Respetar lo que dice el texto, sin forzarlo a decir lo que queremos oír. En esa lectura es importante no pasar inmediatamente del texto a las situaciones concretas de hoy, corriendo el riesgo de sacar conclusiones precipitadas.
2. Después del primer encuentro, el equipo central prepara un estudio exegético de los textos seleccionados, utilizando algunos instrumentos, como por ejemplo:
• Informaciones complementarias sobre la geografía, la economía, la agricultura, la historia, la vida, la lengua y las costumbres del pueblo de la Biblia en general.
• El texto bíblico nace de hechos y experiencias, que se contaron, recontados y escritos, en medios populares y oficiales formando las varias tradiciones. En el correr de la historia, esas tradiciones se escribieron y reelaboraron, se agruparon dentro de narrativas o conjuntos mayores, logrando un nuevo sentido, en respuesta a las nuevas necesidades, hasta que el texto llegó a su redacción final. Es importante estudiar el texto como literatura: crítica textual, traducción, traducción, análisis semántica del texto, estudio de la tradición y redacción, añadiduras y omisiones en el proceso de redacción.
• La redacción de un texto contiene un universo cultural y simbólico muy importantes. Por eso, la necesidad de considerar la diversidad, la fragilidad y la provisoriedad la experiencia de personas de carne y hueso, en sus relaciones concretas marcadas por las diferencias de grupo social, etnia, edad, sexo y creencia. Usar la mediación de las ciencias sociológicas y antropológicas para entender la cultura que posibilitó la producción y la recepción del texto bíblico en estudio.
• La memoria bíblica no siempre guarda la marca concreta de las personas con su cuerpo, su nombre, su voz, su actuación. Eso exige leer el texto e ir más allá de él. Una atención especial se debe dar a las omisiones y a los silencios. Considerar las variadas formas de aproximarse al texto bíblico, especialmente estar atenta/o para percibir como se dan las relaciones de género.
3. En el mes de julio se realiza el segundo encuentro con el equipo ampliado: un seminario de profundización, con cinco días de duración. Estudiamos, compartimos y vivenciamos el texto mezclando nuestra vida con la vida del pueblo de la Biblia. En esta continua danza, buscamos oír al “mismo Dios que habló ayer y habla hoy” en la diversidad de la vida humana. En este encuentro procuramos armonizar nuestros pasos, siguiendo el ritmo y el pulso de la vida. Mezclamos el estudio científico del texto y la vivencia, teniendo presentes algunas orientaciones:
• Leer la Biblia a partir de la realidad de las personas excluidas y de la lucha por la vida. Dejarse cuestionar por las situaciones injustas que amenazan a nuestro mundo y a la naturaleza, colocando en riesgo la vida en todo el cosmos.
• Recordarse que la Biblia es el libro de la comunidad. Por eso, es importante hacer lectura y estudios comunitarios, respetando y creyendo en su comunidad, en su grupo de estudio y vida.
4. A partir de la colaboración del equipo ampliado, una persona del equipo central presenta una primera redacción. Este texto se lo entrega a algunas asesoras y asesores, quienes lo leen, corrigen, sugieren eliminar algunas partes y aumentar otras. Después de las correcciones, invitamos a grupos de diferentes comunidades para que lean el texto y apliquen las orientaciones en sus comunidades. El ir y venir del texto posibilita dar vida al texto bíblico. Es un parto difícil pero gratificante.
Con esa dinámica, en el 2004 preparamos un subsidio para leer y entender los libros del Segundo y del Tercer Isaías (Isaías 40-66). En las líneas y en las entrelíneas de ese subsidio compartimos sueños y esperanzas con muchas personas. Sumamos fuerzas, buscamos caminos nuevos para la construcción de la nueva sociedad. Continuamos en la misma trilla de ese grupo profético que tímidamente insiste en reavivar el sueño de una sociedad justa y solidaria (Is 65,17-23).
En este número conmemorativo de Ribla, ofrecemos a las lectoras y los lectores el fruto de nuestro esfuerzo de lectura comunitaria. Es fundamental una buena exégesis del texto bíblico para entender el contexto de su producción y de su función social, pero la confrontación con los diferentes grupos amplia el estudio, posibilita mayor apertura, escucha. El texto se vuelve vivo, pues continúa ofreciendo sentido a los grupos y a las comunidades. Dentro de los textos reflexionados, escogemos Isaías 56,9-57,2. Veamos el texto…
Un encuentro con la historia
Los caps. 56 a 66 de Isaías se refieren a un contexto socio-histórico diferente del Segundo Isaías. No habla de un grupo que se está formando, sino de una comunidad bien establecido. Por ejemplo, encontramos varios términos ligados al culto en el templo de Jerusalén: sábado, holocaustos y sacrificios (56,2.4.6.7). O sea, el templo está en pleno funcionamiento. Con eso, ya tenemos una pista para situar al grupo del Tercer Isaías en el periodo de la dominación persa en Judá.
Los persas, para dominar mejor, favorecen mejor las actividades religiosas y culturales de los pueblos subyugados. Así, hacia el año 520 a.C., Persia incentiva la reconstrucción del templo de Jerusalén bajo el mando de Zorobabel, descendiente del rey, y de Josué, descendiente de los sacerdotes sadoquitas, que contaban con el apoyo de los profetas Ageo y Zacarías (Ne 12,1; Ag 1,2-4; 2,23; Zc 4,9).
Algunos años más tarde, hacia el 450-400 a.C., el templo llega a su pleno funcionamiento, probablemente en el tiempo de Nehemías y Esdras, que tuvieron un papel importante en el contexto del Tercer Isaías. Veamos ¿quién son esas personas? Nehemías es un judío con éxito en la corte de Persia. El es enviado por los persas con el siguiente proyecto: reconstruir los muros de la ciudad de Jerusalén y organizar la economía de Judá. Su proyecto también incluye a la comunidad organizada alrededor del templo.
He aquí algunas estrategias adoptadas por Nehemías: procurar rescatar la identidad del pueblo judío retomando el nacionalismo judío y la mentalidad de pueblo elegido, expulsando a los extranjeros, especialmente a las mujeres (Ne 12,23-27); garantizar la entrega de los tributos para el sustento de los sacerdotes y levitas (Ne 13,10-14); también instituye la observancia del sábado (Ne 13,15-22).
Más tarde, los persas envían a Esdras: sacerdote y escriba de familia sadoquita y doctor de la ley (Esd 7,11.12.21). Se lo envía para que verifique el cumplimiento de la ley en Judá y en Jerusalén. “Quién no obedezca a la ley de Dios, que es la ley del rey, será castigado rigurosamente, con muerte o exilio, multa o prisión”. (Esd 7,26). En este periodo, se retoma el código de la pureza y de la santidad (Lv 11-26).
El ser justo no está unido con la práctica de la justicia, sino con la observancia de normas y preceptos. El que no cumple con las exigencias de la Ley es considerado impuro y se le prohíbe participar en el templo. Pero todas las personas unidad al culto en el templo consiguen la exención de impuestos (Esd 7,24). El rito de purificación exige sacrificio y la entrega de ofertas al templo. Las personas extranjeras son consideradas impuras (Dt 23,4-9; Esd 9,1-10.44).
La historia se repite… Nuevamente, los descendientes de la antigua élite de Judá, aliada a Persia, implantan el viejo sistema de explotación y de exclusión. En el pos-exilio, los sacerdotes oficiales del templo se apropiaron de la Ley de Dios y esta, se volvió mecanismo de opresión religiosa y económica (Lv 12-15). De esta manera, se consolida el sacrificio por el pecado y el sacrificio de reparación (Lv 4-6). Los gobernantes, que debían reorganizar al pueblo, pasaron a buscar sus propios intereses y a garantizar los privilegios de una minoría.
“El justo fue cortado, víctima de la maldad”: Isaías 56,9-57,2
El texto inicia con una invitación a los animales del campo y a las fieras de los bosques para comer (56,9). Ahora, que nadie cuida del rebaño, él está entregado a la voracidad de las fieras y de los animales. De forma irónica, el profeta denuncia al grupo dirigente, pues él no está cumpliendo con su función. Se está espoliando al pueblo por parte de los enemigos externos e internos.
Era costumbre dar nombre de animales feroces a los enemigos y a los dirigentes opresores del pueblo. Vamos a retomar una crítica del profeta Sofonías contra el liderazgo de Jerusalén: “sus jefes, dentro de ella, son leones que rugen; sus jueces, lobos del atardecer, que no tiene nada para roer por la mañana” (Sof 3,3).
El texto que estamos estudiando usa tres imágenes para caracterizar a las élites dirigentes: guías ciegos, perros mudos y perros con hambre insaciable (56,10-11). En la tradición judía, llamar a alguien de perro, equivale a decir que la persona es despreciable, sin valor (2 Rs 8,13). Los perros son temidos, porque comen todo lo que está a su alrededor (Jr 15,3; Sl 22,17.21). El grupo dirigente, además de no cuidar al pueblo, posee un hambre insaciable (56,10.11). Ellos están siempre dispuestos para devorar.
Los dirigentes se los compara al vigía ciego y al perro mudo. Las dos imágenes señalan que las autoridades judías no tienen condiciones para cuidar al pueblo. Vea la situación de los pastores del pueblo (56,11). En lugar de vigilar y proteger al rebaño, ellos lo están destruyendo. Esta es la manera propia de hablar de los profetas. Ezequiel, usando la imagen del pastor, denuncia a las autoridades de su tiempo: “mis ovejas se volvieron presa fácil y sirven de pasto para las fieras salvajes. Ellas no tienen pastor, porque mis pastores no se preocupan de mi rebaño: se quedan cuidando a sí mismos, en lugar de cuidar de mi rebaño” (Ez 34,7-8).
El texto que estamos reflexionando afirma que cada pastor sigue su camino y busca sus intereses (56,11). La palabra hebrea usada para interés es betsa'. En general, este término está asociado al lucro injusto, adquirido por medio de la extorsión, la violencia y el derramamiento de sangre. “Estoy furioso con los lucros que ustedes consiguieron y con la sangre que corre en medio de ustedes” (Ez 22,13).
Los perros voraces nunca se sacian (56,11). La codicia de los poderosos no tiene límites. En 56,9, la invitación a comer está dirigida a los animales salvajes. Ahora, en 56,12 son los propios líderes los que invitan a los otros para beber vino y embriagarse con bebida fuerte, hoy y mañana, pues hay mucha provisión. Eso parece que está indicando la acumulación de un grupo. La bebida fuerte es uno de los elementos del sacrificio (Nm 28,7), hace parte de los elementos del diezmo anual para el Señor (Dt 14,26). Lo cual puede sugerir que las autoridades se están apropiando de los tributos ofrecidos en el templo.
Mientra el pueblo vive en la miseria, los líderes viven en el lujo y la opulencia. En este sentido, el Tercer Isaías se acerca a la misma denuncia que ha hecho el profeta Amós: “Se acuestan en camas de marfil; se desparraman encima de sofás, comiendo corderos de rebaño y novillos cebados en establos; cantan al son de la lira, inventando, como David, instrumentos musicales; beben jarras de vino, usan los perfumes más caros, sin importarles la ruina de José.” (Am 6,4-6; cf. Mq 2,11)
La sociedad parece estar dividida entre gente que vive en la abundancia y justos que perecen (57,1). El justo no está muriendo de muerte natural, sino que está siendo cegado, es decir, cortado. Se lo está matando como consecuencia de la ambición y de la ganancia de sus líderes. “Sí, el justo fue cosechado, víctima de la maldad.” (57,1b).
La teología oficial del templo afirma que la riqueza es bendición de Dios. Pero el texto que estamos estudiando muestra que esta teología no corresponde con la realidad. Las personas que viven en la abundancia, que aparentemente se las tiene como bendecidas por Dios, están actuando exactamente en contra de la Ley de la vida, causan la muerte del justo. ¿Y quién es justo? Son campesinos/as que no consiguen pagar los tributos religiosos y los sacrificios para la purificación. Entre esas personas, están las mujeres que viven constantemente en deuda con el templo y con Dios (Lv 12). Pobres, enfermos, deficientes físicos y extranjeros se los desprecia y excluye del sistema del templo por ser considerados impuros.
El Tercer Isaías concluye afirmando que el justo alcanzará la paz (57,2). De esta forma, quita el peso de la opresión religiosa, negando la teología enseñada en el templo y en la catequesis oficial, aclarando que la pobreza y la muerte prematura no son castigos de Dios, sino que son la consecuencia de una sociedad injusta. Y en este mundo, quien asume la defensa de las personas débiles e injustamente tratadas, corre el riesgo de la muerte y, muchas veces, es eliminada/o.
Mezclando la Biblia con la vida
Mirar el texto, enamorar el texto, familiarizarse con el contexto del texto son pasos importantes para poder poner los pies en la tierra de donde brotó la denuncia profética. Está en el centro de la historia del pueblo judío la seguridad de que Dios oye el grito del pobre y de que sufre la injusticia.
El justo es cortado… Hay millares de personas que están privadas de desarrollar plenamente sus potencialidades. Hambre, miseria, mortalidad infantil, mala distribución de la renta, falta de casa, salud precaria… son gritos silenciosos y silenciadas que claman a los cielos y denuncian que el proyecto del compartir y de la solidaridad no está siendo realidad. Nuestra práctica cristiana debe pasar por el compromiso con la práctica de la justicia, unir nuestros esfuerzos con los grupos que están empeñados en la construcción de una sociedad justa y solidaria. La lectura del Tercer Isaías nos continúa desafiando.
Nuestra lectura de la Biblia parte de la vida, de nuestras opciones y de nuestro compromiso social. Estudiamos el texto usando las mediaciones exegéticas, pero nuestro enfoque es siempre la vida de las personas, su sufrimiento, sus angustias, sus sueños e ideales. Es un análisis de la sociedad de ayer y de hoy. Es como mirar en el espejo de las comunidad y encontrar alternativas para el contexto actual. En ese baile, volvemos a nuestra vida concreta de mujeres y hombres de hoy. Es una danza constante…
Nuestra puerta de entrada para leer el texto bíblico es la vida, queremos entender el texto en su contexto, intercambiamos muchas conversaciones con gente del pueblo y con los asesores/as y, al fin, volvemos a nuestra realidad, pero con nuevos elementos: iluminados por la experiencia del pueblo de ayer y de hoy. Es de esta manera, con mucha vida y dinamismo, que construimos los materiales “de pueblo para el pueblo”. Creemos que devolvemos la Biblia al pueblo, el lugar donde ella nació.
La profecía de Isaías nos hace recordar a personas y grupos que son arrasados por el sistema. Recordamos aquí a los moradores de la calle brutalmente agredidos en las calles de São Paulo, en el mes de agosto de 2004, causando la muerte de siete y de otros cuatro que necesitarán acompañamiento permanente.
Cecília Toseli
Maria Antônia Marques
Shigeyuki Nakanose
rua Verbo Divino 993
São Paulo/SP
04719-001
Brasil
Las autoras y el autor son miembros del Centro Bíblico Verbo, la producción de este artículo es un trabajo comunitario fruto del diálogo con las asesoras/es del Centro Bíblico Verbo.
"Do povo para o povo" es una colección que presenta una exégesis de los textos bíblicos y una aproximación a la realidad de hoy, procurando ofrecer elementos que favorezcan al lector o lectora la autonomía frente al texto. Es una publicación de la Editora Paulus y ya se publicaron siete volúmenes.
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.