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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas



 

En el movimiento de las palabras y en el encuentro de los cuerpos – Una aproximación a la Carta a Filemón, Ápia y Arquipo, en perspectiva de las masculinidades

Daniel Sánchez Pereira

 

Resumen
En el Movimiento de las Palabras y en el Encuentro de los Cuerpos” es un pequeño artículo que pretende desafiarnos para leer la Carta a Filemón, Ápia y Arquipo en perspectiva de las masculinidades. Así como lo expresa el título, pretendemos movernos entre las palabras y los cuerpos que están presentes en esta carta. Nos surgen cuestionamientos que nos lleva a mirar el contexto del Imperio Romano del primer siglo y hacia el modo como se entretejían las relaciones, establecidas e impuestas. Y comenzamos a vislumbrar algunas respuestas que nos abren caminos para que logremos pensar, también hoy, en prácticas liberadoras e inclusivas, en el rescate de la dignidad humana y en la superación de la hetero-normatividad.

Abstract
In the movement of the Words and in the Meeting of the Bodies” is a short article which seeks challenge us to read the Philemon, Apia and Arquipo’s Epistle throughout the masculinity perspective. As the title express itself, we seek to get involved in the words and bodies of this letter. Questions emerge and lead us to look at the context of the Roman Empire, of the first century and to the way how the relationships are weaved, established and imposed. And we begin to glimpse some answers that open paths in order we can think today liberator and inclusive actions, rescuing the human dignity and overcoming the hetero-normativety.

Una pequeña historia para iniciar la conversa

Eduardo Galeano nos cuenta la siguiente historia:

“En la casa de las palabras, Helena Villagra, soñó que llegaban los poetas. Las palabras, guardadas en viejos frascos de cristal, esperaban a los poetas y se ofrecían, locas por ser escogidas: ellas rogaban a los poetas que las mirasen, las olieran, las tocaran, las provocasen. Los poetas abrían frascos, provocaban a las palabras con el dedo y lamían los labios o encogían la cara. Los poetas andaban en busca de palabras que no conocían, y también buscaban palabras que conocían y habían perdido. En la casa de las palabras había una mesa de colores. En grandes platos de colores se ofrecían y cada poeta se servía de acuerdo a lo que estaba necesitando: amarillo-limón o amarillo-sol, azul del mar o de fuego, rojo lacre, rojo-sangre, rojo-vino.”

Al igual que en la historia de arriba, también sucede con los textos bíblicos. Hay aquellos que no nos gusta ni mirar, porque están cargados de violencia y preconceptos. Y cuando los leemos, fruncimos la cara. Hay también aquellos textos que son nuestros preferidos, adornados por la justicia, bañados por el amor y por la ternura. Estos textos hacen lamerse los labios a la gente…

Creo, que hay también textos donde los colores y los sabores se mezclan… Tal vez, uno de estos textos sea la carta a Filemón, Ápia y Arquipo. Por eso, queremos invitar a cada una y cada uno de ustedes, que en este momento están leyendo en estas líneas, a entrar con nosotros en el texto, mirando y provocando a las palabras, dejando que ellas se mezclen con nuestros sentimientos, con nuestras entrañas…

Vamos más allá del texto y entramos en diálogo con las personas que están allí presentes. Miramos el espacio que ocupan, y las relaciones que se van tejiendo. Y nos preguntamos: ¿de qué modo aparece explicitada la construcción de las masculinidades? ¿Puede la carta a Filemón, Ápia y Arquipo ofrecernos ayudas para comprender la construcción de las masculinidades en el día de hoy?

En este va y ven, en el tiempo y el espacio, la lectura en perspectiva de las masculinidades es parte de ese gran trabajo comunitario por rescatar la vida y la dignidad humana, considerando que la imposición del modelo hegemónico de masculinidad vigente, en los días actuales, significa la exclusión y la invisibilización de todos aquellos hombres que no nos situamos dentro de los padres de la hétero-normatividad.

Palabras cuerpos y sentimientos en relación… y también muchas preguntas

Delante de nuestros ojos un pequeño texto, una carta. Ella es el menor de todos los escritos del Segundo Testamento. Son palabras que despiertan admiración, encanto, pero al mismo tiempo nos provocan una cierta extrañeza. Esta sensación brota entre otras cosas, a partir de la lectura del v. 10, donde se afirma: “te pido en favor de mi hijo, que generé en las cadenas, Onésimo” (Nota del traductor: Pablo encadenado en la cárcel orientaba-generaba la vida de Onésimo).

¿Cómo entender estas palabras considerando que, en términos actuales, Pablo se vale de un lenguaje que hoy llamaríamos “materno”, y asume una postura que consideraríamos “de mujer”? Se trata del “lenguaje del cuerpo y de la ternura que utiliza Pablo. El habla de generar, de entrañas, aliviar su corazón/amor, refrescar sus entrañas; él ruega, suplica, pide”. Este lenguaje que recorre todo el texto conforma una tríada: palabra, cuerpo y sentimiento.

Las palabras se mezclan, saltan y se enfrentan unas con las otras: amado, colaborador (v.1), hermano, hermana, esclavo (v.1.2.10.16), pido, ordeno, obediencia (v.8.9.21), prisionero, encadenado, viejo (v.1.9.10), inútil, útil (v.11), enviar, conservar (v.12.13), fuerza, voluntad (v.14), momentáneamente, para siempre (v.15), querer en la carne, querer en el Señor (v.16), debe, pagaré, debes (v.18.19).

Los cuerpos van por detrás de las palabras: cuerpos de hombres y de mujeres que se relacionan de diferentes maneras, de acuerdo con los espacios sociales o comunitarios que ocupan. De esta manera podemos inicialmente distinguir dos grupos de personas: el primero, compuesto por quien remite la carta y las demás personas que están con él: Pablo, Timoteo (v.1), Epafras (v. 23), Marcos, Aristarco, Demas y Lucas (v.24); el segundo grupo, compuesto por las personas a quien la carta se destina y que está compuesto por Filemón (v. 1), Apia, Arquipo y la iglesia (personificación de las personas que formaban parte de la comunidad) (v.2). En medio de ellos y de ella encontramos a Onésimo, razón por la que se escribe la carta (v.10), por lo tanto, el personaje central de la misma.

Mirando el modo como se designa a las personas reconocemos trazos de la estructura social y comunitaria. Se habla de: prisioneros (v.1.23), hermano/hermana, (v.1.2.16), esclavo (v.16), compañero/colaboradores (v.1.2.17.24).

Todavía nos falta destacar un conjunto de personas muy próximas, Pablo, Filemón o Arquipo y Onésimo. A continuación presentamos en forma detallada un conjunto de pasajes que subrayan nuestro planteamiento:

- Pablo en relación a Filemón (o Arquipo), el amado (v.1), instruido de tu amor (v.5), gran alegría y animado por tu amor (v.7), solicitar en nombre del amor (v.9), si me consideras compañero (v.17), reanima mi corazón (v.20).

- Pablo en relación a Onésimo, mi hijo, que generé entre cadenas (v.10), mi propio corazón (v.12).

- Sobre la relación Onésimo/Filemón, antes inútil… ahora útil (v.11), no como esclavo… como hermano queridísimo (v. 14).

- Onésimo, Pablo y Filemón, inútil-útil… a ti y a mí (v.11), consérvalo conmigo… en tu lugar (v.13), nada… sin tu consentimiento (v.14), hermano amado… especialmente de mí y, con mayor razón de ti, querido en la carne, querido en el Señor (v.16).

También, percibimos que están a flor de piel sentimientos de ternura y afecto: amado (v.2), instruido por tu amor (v.5), comunión (v.6), alegría y ánimo en tu amor (v.7), solicitar en nombre del amor (v.9), mi hijo (v.10), generé (v.10), mi propio corazón (v.12), bondad (v.14), hermano amadísimo (v.16), consuelo (v.20).

Sin perder la fascinación por este conjunto diverso de relaciones, queremos explicitar algunos problemas y cuestionamientos que suscitan estas relaciones: a) El texto, en sí mismo, explicita las palabras y la actitud de Pablo (y Timoteo). Pero, ¿qué elementos nos permiten imaginar la relación que se suscita por las mismas personas? b) ¿En qué medida, estas palabras y relaciones ponen en evidencia el modelo de masculinidad vigente en la época? ¿Cuál es la posibilidad de cambio o de ruptura que ese modelo comporta? En este sentido, el lenguaje “materno” y “de mujer”, asumido por Pablo, ¿pondría en evidencia esta posibilidad de ruptura o de mudanza? ¿No sería este lenguaje un simple disfraz que pretende mantener las estructuras sociales y de poder? c) La proximidad entre Pablo, Filemón (o Arquipo) y Onésimo ¿permite postular la existencia de un triángulo amoroso? Además, ¿de qué forma se puede insertar a Apia en este conjunto?

Amor, autoridad y violencia…

Las cuestiones levantadas anteriormente nos desafían a alargar el horizonte de nuestro mirar y situarnos en el contexto del Imperio Romano, en el seno del cual la carta a Filemón, Apia y Arquipo hace su irrupción. Se trata, pues, de una sociedad profundamente estratificada, en la cual las relaciones interpersonales se encuentran divididas en dos ámbitos: público y privado, en donde la autoridad la ejercen los hombres. En el ámbito privado, el término que lo designa es pater familias y todas las personas que quedan bajo su autoridad (mujeres, niños y esclavos) deben seguirlo en sus más diferentes opciones.

A la vez, la idea de masculinidad no se aplicaba a todos los individuos de igual manera, “porque la masculinidad fue por encima de todo identificada con la dominación social y política, no fue su posición que todos los hombres debieran ser masculinos”. En este contexto se puede afirmar que:

a) La masculinidad siempre se la vio como materia de percepción, requiriendo constantemente práctica y vigilancia, a pesar de que se la representara como innata .

b) El hombre nunca debía ceder el poder o el control a otras personas, sean esclavos o mujeres.

c) La dominación sexual, mediante la penetración, fue uno de los símbolos que representaba la dominación y el poder de los hombres y de la élite sobre los grupos sometidos a ellos.

Cuando confrontamos, pues, la realidad de arriba con la carta a Filemón, Apia y Arquipo, podemos percibir el carácter innovador y la ruptura que nos trae aquello que definimos como: el lenguaje del cuerpo. El aspecto innovador no viene por el uso, en sí, de este lenguaje. Antes bien, sino que está dado por el modo como este lenguaje se aplica: nunca más para fomentar la discriminación, sino construyendo y cimentando estructuras fraternas, de solidaridad y rescate de la dignidad humana. Al mismo tiempo, la ruptura se da en el momento en que Pablo se coloca, a propósito, en el lugar de aquellos que se los considera “no-hombres”, describiéndolos a sí mismos como désmios (cf. v.1.10). Por lo tanto, nos parece que esta actitud solo fue posible a partir de la experiencia histórica del cautiverio, que lo coloca al lado de Onésimo. Con él también comparte la falta de libertad, los desprecios y la discriminación. Estas situaciones y actitudes deben haber despertado en ambos un sentimiento de solidaridad, y más que eso, de afecto, de amor.

Pero, con esto no conseguimos explicar de manera satisfactoria el uso del lenguaje del cuerpo, ya que la carta no va dirigida a Onésimo, sino a Filemón, Apia y Arquipo (cf. v.1-2). Quizás, nos pueda ayudar a iluminar esta cuestión uno de los modos de organización en los cuales las comunidades paulinas posiblemente se reflejaban. Nos referimos a las asociaciones voluntarias, las cuales se las puede entender como: “un grupo que un hombre [o mujer] convoca desde su voluntad libre, y que lo acepta por libre voluntad, y esta aceptación mutua crea determinadas obligaciones en ambas partes”.

Si las comunidades cristianas siguieron el modelo de las asociaciones voluntarias, aquí, tenemos, no solamente una explicación para el uso del lenguaje del cuerpo, sino una alternativa concreta al ideal de masculinidad vigente al Imperio Romano. Esta alternativa se basa en la igualdad entre las personas y no en su jerarquía. Este es un espacio donde los señores, los esclavos y las mujeres se pueden reconocer como hermanas y hermanos. Igualmente comenzamos a vislumbrar las alternativas que nos permiten entender la presencia de Apia, ya no como esposa de Filemón (como tradicionalmente se interpretó), sino como líderes en el seno de la comunidad, capaz de actuar como agente de transformación contribuyendo de manera especial, para una plena aceptación y liberación de Onésimo.

Caminando unidos de las manos rumbo al horizonte

Leer los textos bíblicos en perspectiva de las masculinidades constituye un proceso bastante incipiente, por lo menos en nuestro contexto latinoamericano y caribeño. A pesar de ello, los aportes de que disponemos al respecto representan ya una contribución significativa, sea desde el punto de vista exegético-hermenéutico, cuanto del punto de vista de la liberación y de la inclusión social y eclesial.

Así, a lo largo de estas páginas quisimos contribuir en este proceso, presentando una propuesta alternativa a la carta a Filemón, Apia y Arquipo. Para ello, hemos mirado no solamente el texto sino el contexto. Pusimos nuestra atención en las palabras y en las relaciones. También, hemos buscado la forma de que el lenguaje del cuerpo estuviese a flor de piel. Esta fue nuestra principal clave hermenéutica, considerando que el cuerpo es la condición sine qua non de toda racionalidad, de todo valor y de toda existencia.  

En el Movimiento de las Palabras y en el Encuentro de los Cuerpos… Sí, se trata de una propuesta de lectura bíblica en perspectiva de las masculinidades. Pero, también aquí queremos ir más allá de las palabras, de los límites establecidos, suscitando práctica liberadoras e inclusivas. Queremos ir al encuentro de aquellos que, en nuestros días, permanecen al margen, en el rescate de la dignidad y en el ejercicio de la justicia. Y en este dulce balanceo de nuestra cintura queremos ensayar nuevas relaciones, para que nuestras comunidades y la sociedad sean esa gran óikos, espacio de inclusión y respeto a la multiplicidad de voces, colores y cuerpos.

 

Daniel Sánchez Pereira
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GALEANO, Eduardo, Mulheres, Porto Alegre, L&PM, 1997, p.175; http://tatarecords.blogspot.com/2003_05_01_tatarecords_archive.html .

PERTUZ GUETTE, Maribel Pertuz, “Carta a Filêmon na perspectiva feminista”, em Revista de Interpretação Bíblica Latino-Americana/RIBLA, Petrópolis, Vozes, vol.28, 1997 p.41.

Respecto a las diversas relaciones que se pueden establecer sugerimos la lectura de los textos siguientes: CAÑAVERAL O., Aníbal, Carta a Filemón - Una respuesta a las ansias de libertad, Bogotá: Coletivo Ecuménico de Biblistas=CEDEBI/Comunidades Cristianas Campesinas=C.C.C./Programa Ministerial de Estudios Teológicos Abierto=PROMESA, 1995, p.40-50 [Colección Tierra y Cántaro]. En estas páginas, el autor analiza en un primer momento el texto y las peculiaridades del lenguaje. En un segundo momento presenta un conjunto diversificado de relaciones.

La referencia que hacemos aquí a Arquipo se fundamenta en la dificultad que tenemos para definir a quién se destina la expresión final del v. 2 de la carta.

El texto original griego en la versión de Nestlé-Aland usa la expresión agapetón, que se podría traducir como “muy amado” o “amadísimo”, más que carísimo.

Se entienda, aquí, la expresión hombre libre como aquel que básicamente no necesita trabajar, pues pertenece a una posición económica privilegiada y es dueño de esclavos.

ASCOUGH, Richard S., “The Formation of Pauline Churches?”, em What Are They Saying About, New York, Paulist Press, 1998, p.5-7. Respecto al concepto de paterfamilias, cf. GARDNER, Jane F., “Imperfect men in roman law”, en FOXHALL, Lin e SALMO, John, When Men Were Men, London/New York: Routledge, 1988, p.141.

LARSON, Jennifer, “Paul’s Masculinity”, em Journal of Biblical Literature, Atlanta, The Society of Biblical Literature, vol 123, 2004, p.86.

Idem, p.86-87.

Idem, p.91.

Idem, p.93.

ASCOUGH, Richard S., “The Formation of Pauline Churches?”, p.74.

Cf. PERTUZ GUETTE, Maribel Pertuz, “Carta a Filêmon na perspectiva feminista”, p.40.

Cf. MERLEAU-PONTY, Maurice, O primado da percepção e suas conseqüências filosóficas, Campinas: Papirus Editora, 1987, p.47.

 

 
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