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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas



 

¡La alegría de enseñar a Jesucristo, la “alegre noticia”!

Hilda Turpo Hancco

 

Resumen
Este artículo pretende enfatizar la manifestación de alegría en el evangelio de Marcos, teniendo como eje referencial Marcos 1,1. A partir de algunas perspectivas, determinadas por el lenguaje socio-cultural, por los campos de referencia semánticos, por la esquematización de las narrativas, por la forma socio-histórica y por los aspectos sicopedagógicos, quiere establecer una relación explícita entre la enseñanza y la alegría, entre los sujetos sociales actuantes, y realizar una lectura igualmente alternativa que apunte a la reconstrucción del papel de la identidad de las prácticas sociales del sujeto en la sociedad de hoy.

Abstract
This article seeks to emphasize the manifestation of gladness in Mark’s Gospel, having as referential axis Mark 1,1. Starting with some perspectives determined by the socio-cultural language, by the semantic fields of reference, by the schematization of narratives, by the socio-historical forms and by the psycho-pedagogical tools, I want to establish an explicit relation between the acting social subjects and produce an alternative reading aiming at the reconstruction of the social roles identities in modern society.

 

Introducción

La alegría es un sentimiento que da plenitud a la vida y que brota de la satisfacción de las aspiraciones humanas. Ella es indescriptible y puede ser recordada fácilmente en la conciencia de la persona, tal como lo define la sicología. Esta satisfacción de las aspiraciones humanas brota de la armonía del ser humano en sus dimensiones más profundas como la de la libertad, la moral en nuestra relación con Dios. Se trata, por lo tanto, de una identificación con el ser propio de la persona que sobrepasa los diferentes modos de superficialidad. Es una alegría sobria y serena, viva y profunda. Vivenciada con Dios y con la Vida.

La Biblia destaca diversos modos de satisfacción del justo en la vida común y ordenada. Para el sujeto bíblico Dios no era una amenaza debido a su grandeza, ni tampoco veía en él a un rival para su libre desenvolvimiento, mucho menos todavía, era fuente de tristeza. Por lo contrario, era fuente de alegría y esperanza (Jr 29,11; Sl 18,3; 27,1). En el evangelio, la Buena Nueva de la salvación es por sí misma la alegría mesiánica por excelencia que se ha cumplido.

Acerca del término alegría

En el Segundo Testamento hay tres tipos de alegría y de felicidad humana que están expresadas a través de los siguientes términos : a) agalliaomai que significa: “exultar, gritar de alegría, regocijarse sobremanera”, y el sustantivo correspondiente, agalliasis “exultación”, están presentes en el Segundo Testamento, en la LXX y en los escritos judíos y cristianos. El sentido de estos términos está enfocado hacia Jesucristo, que se lo experimenta como la alegría festiva que favorece el pasado y apunta hacia el futuro; b) euphrainó que significa: “alegrar, animar”, indica una sensación subjetiva de alegría en un grupo. Su sentido se vincula al regocijo, a la alegría en un banquete festivo, de la cual Jesús participaba en las comidas comunitarias. Esos términos no están presentes en Marcos, y c) chairó que significa: “estar alegre, regocijarse”, lo confortable y el bienestar físico son el bien de la alegría. De ahí el empleo del verbo en los buenos deseos que uno expresa para otros al saludarse o al separarse. Se refieren a los beneficios para la salud y la felicidad que, en la realidad, las personas desean para sí mismas. En el imperativo del presente se usa frecuentemente como saludo, chaire, chairete, “¡salve!”. Chara denota estado de alegría como el objeto de ella. En los Evangelios y en las Epístolas de San Pablo se utiliza, principalmente, como verbo (74 veces) y como sustantivo (59 veces), en Marcos aparece dos veces. En el Segundo Testamento, está, en general, la proclamación del Evangelio como un mensaje de alegría. En los evangelios hay júbilo (Mt 5,1), incluso antes de la venida de Jesús (Lc 1-2). Según los sinópticos, la venida de Jesús trae un tiempo de alegría: “¿Pueden, acaso, estar tristes los convidados a la boda, mientras el novio está con ellos?” (Mc 2,19; Mt 9,15; Lc 5,34). El efecto de la obra y de la predicación de Jesús es traer alegría (Lc 19,6) que no es efímera (Mc 4,16), sino que también provoca admiración y miedo (Mc 16,8).

Por lo tanto, se percibe que en el libro de Marcos raramente se menciona el término alegría. Pero esto no implica que no se hable de ella, al contrario, a pesar del estilo del autor, implícitamente podemos observar que ella, la alegría, está presente en todo momento, principalmente por el énfasis que el autor da al término al inicio del libro.

La gran alegría en Marcos

El prólogo 1,1-8 está definido por las referencias de apertura (1,1) y de cierre (1,14) al euangelion . Marcos se aproxima muy cerca del empleo positivo de euangelion y no lo usa solamente por interés histórico, al contrario, emplea la narrativa sobre Jesús con el fin de expresar aquello que es el evangelio.

Marcos titula su obra simplemente como “el principio del Evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios’ (1,1), el “Mesías” (8,30). La relación paradigmática entre el arche de Marcos 1,1 y el arche de Génesis 1,1 desempeña tres funciones: a) sugiere, osadamente, que su narrativa representa la recreación fundamental de la historia de la salvación, b) introduce la narrativa sobre el nuevo cielo y la nueva tierra, y c) él tiene un sentido específico a la luz del final de la narrativa. Marcos volverá al lugar en el que la narrativa fue generada originalmente: a Galilea. La relectura de la narrativa ofrece el nuevo comienzo para la aventura del discipulado.

En todos los otros lugares de la narrativa, el “Evangelio” está construido como algo independiente de Jesús, pero ahí existe un lazo con Él: él es sobre Jesús. El significado de “Evangelio” muestra que se trata de un texto investido de autoridad y género literario único. Semánticamente es una expresión helenista que significa literalmente “alegres noticias”, término técnico sobre noticias de victoria. En el Imperio Romano este término se asoció a la propaganda política descrita como el “evangelio imperial”.

La ‘noticia alegre’ presentada, después del inicio del libro está bañada de regocijo, visto que el ungido (1,1) aquel que se bautiza con el Espíritu (1,8) ¡está aquí! Se hace necesario, por lo tanto, proclamar y anunciar el Evangelio. Es indispensable creer en el Evangelio y en la esperanza de que el Reino de Dios está cerca, la alegría está reflejada en la esperanza (1,14). Y para los justos esa es la razón de la alegría (11,24-26). Así lo expresó el Padre: “Tú eres mi Hijo amado en ti me complazco” (1,11) y lo proclama: “Este es mi Hijo amado; oiganle a Él” (9,7).

Enseñando a enseñar…

El Evangelio y el Reino de Dios (1,14) se transmiten a través de la enseñanza. Este término didasko, de la raíz dek, significa: “aceptar, extender la mano para”. Y es precisamente eso lo que Jesús, el Maestro didáskalos, hace: enseñar públicamente en diversos ambientes y lugares. Pero, al mismo tiempo, el propio Jesús es el contenido de saberes de esta enseñanza (1,15) que hacía suyo el proyecto de Dios y explicitaba actitudes concretas del Reino de Dios mediante la práctica del amor (12,30-31) y de los valores (9,35). Esto hará que podamos deleitarnos en los sabores (9,50b) que la Vida nos ofrece y que nos preparemos como niño para recibir, sentir y transmitir la bendición de Jesús (10,16).

La noticia alegre que Jesús anunciaba –aunque Él mismo ya representaba la alegría plena– estaba motivada, también, por la compasión al ver que la multitud estaba como ovejas sin pastor. Por otro lado, la multitud lo escuchaba con buena voluntad (12,37) y toda su enseñanza se sostenía en su autoridad y en la belleza de su pedagogía liberadora.

El hecho de Jesús “llamar” y ser “llamados” por Él a seguirlo fueron motivaciones suficientes para suscitar el encuentro que provocaba la alegría entre Jesús y el sujeto/sujetos; ese encuentro era inmediato, no necesitaba ser pensado mucho para dar una respuesta (1,16-20; 6,33; 10,17).

La práctica de la enseñanza se concretizaba, entre tantas otras actividades, de un modo más particular en Marcos, en las curaciones, puesto que curaba y enseñaba con autoridad (1,27). La curación se daba por el hecho de que el sujeto y/o los sujetos pidieran, clamasen y creyeran (1,15; 8,38b; 9,23). Después de la curación, la alegría se hacía presente a través del seguimiento, del servicio (1,31; 10,52) y cuando Él les prohibía difundir estos hechos, ellos comenzaban con más fuerza a proclamar y divulgar la noticia (1,45; 7,36; 5,19-20.43; 8,26).

¡Él causa admiración!

A La noticia alegre es Jesucristo, Hijo de Dios
B Jesús se admira por la incredulidad
                                    C La multitud se admira por Jesús
                        B’ Jesús censura la incredulidad y dureza de corazón
A’ Ordena proclamar la noticia alegre a toda criatura

En B, frente a la incredulidad (apistian 6,6) de las aldeas, Jesús comienza a enseñar y luchar contra esa ceguera humana contaminada (7,15) por los malos pensamientos que habitan en el interior del corazón (7,21) y que concretamente cuestiona, en B’, el corazón endurecido de los discípulos (8,17-19; 16,14) y la falta de fuerza en la oración y en el ayuno (9,37). En la cumbre: C, la multitud quedó grandemente sorprendida (9,15; 16,5) y corría hacía Él y lo saludaba. Se maravillaba, también, por sus enseñanzas (1,22; 6,2; 10,26; 11,18; 12,17), por las curaciones que hacía con autoridad (1,27; 2,12; 5,20; 7,37) y, aún más, “ellas” –las mujeres– poseídas por el miedo y el asombro (16,8) huyeron al saber que la ‘noticia alegre’ estaba viva. Así, en esta bella estructura quiásmica, en A, inicia con Cristo, el Mesías, la noticia maravillosa (1,1) y, en A’, cierra con una apertura más amplia e infinita, Él pide que se derrame a toda la humanidad (16,15): la noticia alegre, así como María Magdalena fue a anunciar a aquellos que estaban tristes y llorando (16,10).

¡Entonces quedaron maravillados, poseídos de una gran admiración y asombro! Tal vez porque los sujetos se olvidaron de las dimensiones más profundas de la vocación humana cuando quedaron hechizados por los conocimientos de las cosas superfluas ya sabidas, por la incredulidad que, obviamente, no es un deleite para la esencia de la existencia del ser.

Dios es alegría plena que desea transbordar. Así sucede con la abeja que no consigue mantener para sí misma la miel que juntó; sucede como con el seno, lleno de leche, necesita la boca del niño que lo vacíe. La mayor alegría de Él, el Maestro, es compartir la alegría que reside en Él. Solo que esa alegría todavía es desconocida para nosotros, a pesar de todo lo que Él ha dicho y hecho. Necesitamos aprender a conocer, es decir, adquirir los instrumentos de comprensión; aprender a hacer para poder actuar en el medio que nos rodea; aprender a vivir juntos con el fin de participar, cooperar y crear vínculos con los otros en todas las actividades humanas; finalmente necesitamos aprender a ser, vía esencial que integra las tres anteriores, todo esto con Alegría. Se trata, por lo tanto, de enseñar con alegría para transformar y reconstruir nuestra identidad, nuestra realidad, pero sin perder nuestra esperanza crítica. ¿Acepta usted el desafío?

 

Hilda Turpo Hancco
rua Santo Alexandre 93
São Paulo/SP
04532-100
Brasil

BROWN, Colin e COENEN, Lothar, Dicionário internacional de teologia do Novo Testamento, São Paulo, Vida Nova, vol.1-2, 2ª edição, 2000,p.50-57.

Confronte chairo: se emplea cuando Jesús es saludado con burla como Rey de los Judíos (15,18) y cuando los sacerdotes se alegran al prometer dar dinero a Judas Iscariote para entregar a Jesús (14,11).

MYERS, Ched, O evangelho de São Marcos,São Paulo, Edições Paulinas, 1992, p.160 (Coleção Grande Comentário Bíblico).

[La deificación del emperador] “dar a euangelion su significado y poder porque el emperador es más que un hombre común, sus órdenes son mensajes alegres y sus mandatos se escriben a través de su presencia, el primer euangelion es la noticia de su nacimiento.” (MYERS, Ched, O evangelho de Marcos, p.161)

Jesús tuvo una gran comprensión por el leproso (1,41); por la multitud (6,34; 8,2). Una multitud le pide a Jesús tener compasión de ellos (9,22).

 

 
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