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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas



 

Respiros… Entre transpiración y conspiración

Varias autoras

Resumen
Este texto es el resultado del encuentro de mujeres de RIBLA, en junio del 2004, en San Leopoldo. Evalúa y reflexiona el caminar de las mujeres biblistas junto al pueblo en el trabajo con la Biblia. Rememora avances y esboza desafíos hermenéuticos, epistemológicos, metodológicos, (est)éticos. Reafirma nuestra fidelidad a Dios que se manifiesta como compromiso junto al pueblo empobrecido, principalmente mujeres, infantes y otras minorías cualitativas. Reafirma nuestra identidad feminista de liberación.

Abstract
This text is the result of the Women's RIBLA Meeting in june 2004, at São Leopoldo. It avaliates and reflects the process of women scholars who live and work together with the poor people, reading the Bible with them. It is remembrance of our advances and sketch of our hermeneutical, epistemological, methodological, ethical and estetical challenges, confirming our faithfulness to a god who manifests itself (himself, herself...)as commitment to exploited people, especially women, children and other minorities. Thus it reconfirms our feminist identity of liberation.

 

Memoria y deseo (no queriendo introducir)

Es tan bueno reencontrarse siempre, de nuevo, hermanas, en el eterno camino de la construcción de nuevas relaciones entre mujeres, con los hombres, en las diferentes generaciones y etnias, en un gran abrazo con la naturaleza y el cosmos. Redescubrimos, en estos días benditos, que necesitamos de estos encuentros, de este abrazo de conspiración y sororidad que resucita la vida plena en nuestros cuerpos e historias de mujeres, cuerpos e historias que respiran y transpiran Vida y Biblia.

Bete Ruth Lozano, Elaine Neuenfeldt, Elsa Tamez, Hilda Dorotea Turpo Hancco, Ivoni Richter Reimer, Lília Cruz, Marga Ströher, Maria Antônia Marques, María Chavez, María Cristina Ventura, Maria Soave Buscemi, Maricel Mena López, Mercedes Bachman García, Mercedes Lopes, Mônica Ottermann, Neuzeli Ebert, Sandra Mansilla, Sílvia Regina Lima e Silva, Ana Paula Genehr - nos reunimos en São Leopoldo (2004) para recordar, hacer memoria activa que recupera el caminar y nuestro hacer teológico en los últimos diez años con la articulación de Nancy Cardoso y el apoyo solidario de nuestras hermanas Tamara Walker (Ministerios Globales, Iglesia Metodista EE.UU.), Sabine Plonz (de EMW - Alemania) y Marilia Schuller (Sister-Red de Mujeres Negras e Indígenas del Consejo Mundial de Iglesias). Parte de esta memoria ya está registrada en RIBLA 15 “Por manos de Mujer” (1993), recorriendo nuestros cuerpos, experiencias, andanzas y quehaceres. En este número se afirmaban nuevas categorías analíticas y epistemológicas: cuerpo-cotidiano-desconstrucción-reconstrucción-autoridad bíblica, que recibieron voz y que fueron escritas en RIBLA 25: “¡Pero nosotras decimos!” (1996). En estas danzas y andanzas de la vida y de la relaciones, nos reunimos en Piracicaba (1999), donde, a partir de nuestros múltiples procesos, destacamos las experiencias de varias formas de violencias practicadas especialmente contra mujeres e infantes. En este momento también fue importante asumir la parcialidad y explicitar la pluralidad de paradigmas, buscando el diálogo con otras disciplinas y afirmando también, en nuestras vidas y relaciones, la importancia de la dimensión política de lo cotidiano, y viceversa.

En la fidelidad del pasado, en el compromiso del presente y en la construcción del futuro, nosotras, teólogas biblistas, somos parte, desde los principios, del momento bíblico y teológico latinoamericano de liberación. Estuvo y permanece en nuestra agenda, como un pauta de fundamental importancia, el compromiso —que para nosotros es ministerio y vocación— con los procesos de organización, los movimientos y luchas populares de mujeres, niños y personas empobrecidas, que, cada vez más, aumentan las filas de personas excluidas en nuestro continente. Objetivamos, en conjunto, la construcción de relaciones justas y de superación de todas las formas de violencia, partiendo de nuestros específicos e históricos cuerpos, experiencias y relaciones en la construcción de “un mundo diferente y posible”.

En este encuentro en San Leopoldo, trabajamos en tres distintos enfoques de hermenéuticas feministas: étnico-racial, eco-feminismo y de liberación. Con esto realizamos saltos cualitativos en una ruptura epistemológica a partir de categoría como “parcialidad”, “provisoriedad”, “ambigüedad”, “diversidad”, “experiencia”, “simultaniedad”, en la crítica de los poderes hegemónicos-patriarcales-dualistas-jerárquicos… Otra ruptura se dio en el cuestionamiento de la idea de linealidad de historia y conciencia, considerando diferentes frentes, tiempos y espacios, acentuando un renovado proceso en diferenciados niveles de circularidad-espiritualidad.

Saberes y sabores (dimensión epistemológica)

Considerando lo complejo de las ambigüedades como constitutivo valor de nuestro ser humano, construimos nuestros saberes con movimientos, ritmos, en el desplazamiento de centros, en la formulación de nuevas preguntas, en la confrontación con nuestras anteriores respuestas.

En esta dinámica, percibimos como importante la categoría de ausencia, del silencio, de la pausa.

Reconocemos que somos cuerpos de frontera, transitamos en diversos lugares, buscamos diferentes raíces, construyendo y asumiendo nuestras propias identidades a los ritmos de tambores, atabaques, guitarras, flautas, zampoñas, bombos y panderos, que nos acompañaban en las más diferentes danzas y celebraciones.

Queremos invitar para oír y danzar la música de nuestros cuerpos, así como son estos. Músicas especiales, que pulsan en nuestras venas, que también están hechas de pausas y ausencias. La música de la danza de la sangre, hecha de tambores, de flautas, de fronteras y “chacanas”, donde transitamos la existencia de la historia documentada y, en esta, la “la ausencia” de las mujeres, que, a pesar de todo, ¡no es la inexistencia de sus palabras y cuerpos negados, enmudecidos, amordazados, cancelados, no-dichos, entre-dichos,… mal-dichos!

Abrazándonos, las mujeres de fronteras, queremos hablar de la ausencia como suelo epistemológico y hierofánico.

En el pasado, nosotras las mujeres, queríamos saber respecto a la ausencia de las mujeres en la historia oficial y en las páginas de la Biblia. Fuimos en su búsqueda… La pregunta sobre la ausencia en la historia —verdadera pregunta— se hizo muchas preguntas sobre los hombres, las mujeres, sus relaciones, los libros, la Biblia, por quién fueron pensados, escritos, repasados, recibidos, enseñados, de quién y para quién, lo que la Biblia quiere decir y lo que dice sin querer.

Con el pasar del tiempo, la errancia no terminaba: en el momento que encontrábamos respuestas, las preguntas cambiaban, y cambiaban más… Hasta que, en el recorrer del cuerpo y de la historia, las preguntas ya no eran más preguntas ni respuestas, sino el fin de un universal y absoluto, y el principio de una nueva relatividad, que transformó la ausencia en un estar en “otro lugar”, aquel horizonte motivo y motivador de nuestra vocación y ministerio, horizonte que llamamos ético de la defensa de la Vida, a partir de la defensa de los seres más amenazados y excluidos, el horizonte del amor y de la libertad, un horizonte liberado del poder patriarcal que llamamos, con palabras estrechas y erradas,… Dios.

Así, la ausencia tomó distancia de un centrismo pretenso de objetividad para aproximar de periferias en movimiento, de muchos centros de errancia. Nómadas, como nuestras madres en la fe erramos, de una historia centrada en el hombre para una construcción comunitaria de saberes frágiles sin miedo a errar, en una camaleóntica historicidad de los seres vivos, de las plantas y planetas, hasta las músicas, los cantos y los textos escritos, pasando por la reinvención, la poesía de los seres humanos, espacio de autoridad de nosotras las mujeres que, quien sabe, poco escribimos en el pasado, pero cantamos mucho, contamos, rezamos, danzamos y parimos y mucho todavía hoy hablamos, leemos, oímos, hacemos, reparamos…

Bailando los bailes de la Vida, llegamos a este “otro lugar” que llamamos “parcialidad”, entendida como acto de pensar a partir de nuestras distintas condiciones, porque ¡lo experimentamos desde nuestros cuerpos! Por eso, afirmamos la importancia de la parcialidad, de la ambigüedad, de la simultaneidad de las intersecciones en la producción de conocimiento y en la lectura del texto bíblico, del horizonte ético, político y de lo sagrado.

Quehaceres y pazeres (dimensión ética)

Vivenciamos con intensidad la complejidad de las dimensiones sociopolíticas y económicas, cuyo análisis vamos renovando en lo cotidiano.

A partir de esto, percibimos que no hay un único paradigma de poder, pero, en este hacer, entra siempre el horizonte ético y el compromiso que asumimos en la retórica frente a la realidad de nuestros cuerpos, relaciones, lenguajes y metalenguajes, luchas, lágrimas, placeres y celebraciones.

Nuestra postura y compromiso se manifiesta también en el interés de desvendar nuestras historias y la de nuestros ancestros, comprendiendo procesos en un horizonte ético tanto en relación a las experiencias de violencia actual sobre nuestros muchos cuerpos, personales y sociales, étnicos y ecológicos, cuanto en relación al cuerpo documental con el cual lidiamos y del cual seleccionamos informaciones. La solidaridad con todas las formas de Vida que es vivenciada con satisfacción e intensidad hace parte de un horizonte ético, con el cual ensayamos, en una inmensa malla cósmica, el saborear de un mundo nuevo, el que queremos ver en los hechos en el aquí y en el ahora, también para nosotras mismas, en la red de Vidas humanas y con el cosmos.

Danzas y adanzas (dimensión metodológica)

Queremos, teólogas, biblistas, feministas, a partir de las ambigüedades, abordar y analizar no solo temas selectos, sino todos los textos, como nuestros propios valores, saberes y sabores. Queremos ejercitarnos en el arte de la autocrítica en cuanto teólogas de la liberación, en un constante proceso de aprendizaje en la comprensión y construcción de nuestra historia.

De la misma forma, hacemos análisis socioeconómico estructural a partir de la feminización y de la racialización de la pobreza. De manera especial, la feminización y la racialización de la pobreza se manifiestan, en nuestros días, en las víctimas de las guerras, en las expropiaciones injustas de tierras y en diversos tipos de violencia, exclusión y explotación, generados por la economía de mercado.

Pensamos en una variedad de comida —así entendemos los métodos exegéticos— y asumimos que escogemos y comemos de aquello que nuestros cuerpos, personal y comunitario, y el texto necesita.

Percibimos que es necesario reinventar otras comidas que permitan nutrir los cuerpos y las voces silenciadas dentro y fuera de los textos. Por lo tanto, debemos estar atentas a la voces que no están expresadas. En este proceso, es importante traer las comidas-métodos de la tradición, las primeras comidas experimentadas, escogiendo aquellas que fortalecen nuestros saberes, sabores, prácticas y placeres. Queremos entender las memorias, historias ancestrales, como condimentos esenciales de las comidas-métodos. Estos condimentos permiten revelar las ambigüedades, diversidades, simultaneidades, en la crítica de los poderes hegemónicos.

En el juego del cuerpo y en la provocación (ginga) de la danza, nos movemos en la construcción de nuestros propios métodos, asumiéndolos como límite y posibilidad, en una ambigüedad que también se visualiza como dependencia y autonomía en relación a métodos ya conocidos (histórico-crítico, literarios y retóricos).

Hacemos estos a partir de nuestra perspectiva feminista y de género. Así, afirmamos que en su diferencia, nuestra exégesis, hermenéutica, teología y pastoral son serias, legítimas y ejercen autoridad, porque reconstruyen la Vida donde esta es amenazada.

¡Puertas abiertas! (dimensión de la autoridad bíblica)

Nuestro hacer teológico se construye en diálogo permanente con las diversas ciencias, con los movimientos feministas y con los diferentes grupos de resistencia popular. En esta dinámica de terna y de eterna errancia, reconocemos la necesidad de tener presente la memoria, la historia y la ancentralidad en nuestros trabajos hermenéuticos, desde nosotras mismas, en cuanto cuerpos y sus múltiples y ambiguas relaciones, como de los textos en cuanto cuerpos.

Somos dos cuerpos que dialogan. Esto tiene que ver con la autoridad bíblica.

Hay un desplazamiento del texto como autoridad plena hacia una relación que pasa por nuestra memoria, nuestra historia y nuestros anhelos. Así, el texto deja de ser normativo en sí mismo y a partir de sí, porque ya no se entiende más como algo objetivamente fijo y fijador, sino que puede ser puntualizado por la autoridad a partir de los cuerpos históricos y sus múltiples relaciones dentro y fuera de él.

Este proceso de resignificación, de autoridad bíblica está relacionado con la sororidad, solidariedad y familiaridad, desde lo cotidiano que es político.

Reafirmamos que el principio fundamental de la autoridad bíblica es la Vida a partir de la Vida amenazada que clama por la Vida. Esta autoridad bíblica se viste e inviste de fiesta, en la cual las puertas siempre están abiertas, acogiendo lo nuevo, en la transitoriedad de cuerpos que entran y salen, en la experiencia, nostalgia, deseo y en la alegría de relaciones amplias y recreadas que alimentan la Vida…

Cuerpo, comida y en-canto (no queriendo concluir)

En el proceso de nuestras vidas, relaciones y lecturas, reconocemos que nosotras, mujeres, comemos en diferentes platos, una variedad de comidas con diferentes sabores, fruto de diferentes quehaceres, saberes y placeres. Participando del proceso de (re)producción de comida y alimentándonos con la alegría de los frutos de nuestro trabajo, movemos nuestros cuerpos en ritmos diferentes, al son y pausas de una música que encanta, trayendo voces y silencios de lejos y de cerca, que se transforman en cantos de oír, cantar, bailar, arrullar…

Este canto-encanto se vuelve encuentro con la Divinidad… Otra Divinidad posible, en el parto de otro mundo simbólico, libre de patriarcado, kyriarquias, y no consolidando las relaciones de violencia. Otra Divinidad totalmente “otra” y totalmente “nuestra”, totalmente “central” y totalmente “periférica”, totalmente “presencia” y totalmente “ausencia”… Divinidad en el mundo de los muchos mundos de mujeres, niños y empobrecidos, mundos de Vida en abundancia… “¡Otro mundo es posible!”

 

Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo
Cambia el clima con los años
Cambia el pastor su rebaño
Es así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
(...)
Pero no cambia mi amor
Por mas lejos que se encuentre
Ni el recuerdo ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente.
                                                                        (cantado por Mercedes Sosa)

 

Así sea
Porque así es
Y así cambiará
Con fe y afirmados
En la errancia de la Vida.

 

Este texto ha sido editado colectivamente por: Ivoni Richter Reimer: ivoni_rr@hotmail.com ; Maria Soave Buscemi: mariasoave@ibest.com.br

“Sororidad” viene del latin soror que significa “hermana”. Es el término, en portugués y español, que queremos tomar prestado del latin, lengua madre de nuestras lenguas llegadas on la colonización, para indicar una relación de amor, amistad, complicidad, cons-piración entre mujeres. Por eso no sería apropiado etimologicamente usar la palabra “fraternidad”, porque viene de frater, que, en latin, indica la relación de amor, amistad, solidaridad entre hombres… En el encuentro de RIBLA de mujeres, estuvieron presentes solo mujeres, por eso es más apropiada la palabra “sororidad”.

 

 
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.